El Reflejo (I).

¡Comparte!

Al fín lo habia instalado. Después de esperar tantas semanas por que la orden llegara, finalmente había llegado. Me habia mortificado bastante que hubieran cobrado el costo a mi tarjeta de crédito cuando todavía no confirmaban el envío de mi compra…un enorme espejo.

Se preguntarán ustedes que de interesante podría tener un simple espejo. Pues les diré…

Al ingresar a la Universidad tuve la oportunidad de alternar con muchisima gente del sexo opuesto. La gran mayoría de ellas eran muchachas con un envidiable grado de preparación, cosa que me cautivaba de una mujer aparte de su hermosura.

Y alli la conocí a ella…esbelta, curvilinea, con un caminar que hipnotizaba. Sin duda la muchacha mas atractiva de la clase. Al poco tiempo de conocernos empezamos a salir juntos y la fuí adentrando en el mundo de la sexualidad adulta, y a pesar de su falta de experiencia, no puedo negar que fué una experiencia deliciosa el observar su aprendizaje. Ella era, sin lugar a dudas, una entusiasta alumna que pronto se convertiría pronto en una maestra.

Así andábamos, desarrollando una relación mas profunda con el paso de los meses cuando empezé a tener sueños que me dejaban intranquilo.

Todo empezaba con nosotros, besandonos apasionadamente, rodando sobre una enorme cama con sabanas negras de seda, mis caricias la hacian gemir deliciosamente y mi boca recorriendo su tembloroso cuerpo parsimoniosamente arrancaba suspiros cargados de sensualiad. Yo mordía suavemente y saboreaba cada pedacito de piel y en respuesta sentía sus manos enterrandose mi pelo y guiandome suavemente hacia la parte baja de su tembloroso vientre que irradiaba calor y humedad. Mientras tanto yo oigo sus labios pronunciar mi nombre con deseo.

Alberto, tu sabes como alocarme…-con dulces gemidos.

Mmmmmm – comienzo a saborear.

Cierro mis ojos y…

Súbitamente la veo a ella echada en la cama gimiendo, moviendo las caderas en vaiven gracias a las caricias de otro hombre ahora echado en la cama. Sus lindo senos se mueven en circulos siguiendo el vaiven de su pelvis. Se ve tan hermosa cuando esta excitada y gozando.

El está de espaldas a mi y con su rostro enterrado entre los muslos de mi mujer…mi hembra. Ella sigue frotando el pubis contra el rostro de aquel intruso con lujuria, mordiendose los labios y gimiendo escandalosamente. La escena me enerva, sintiendo fuertemente el latido en mis sienes, mis puños apretados. Siento ira, deseos de acercame a su amante y desnucarlo en ese mismo momento, entre las piernas de la que creía mi fiel enamorada. Me acerco, lentamente, con los músculos engarrotados de furia, listo a saltar sobre su maldito amante, que para mi mayor cólera estaba haciendo un envidiable trabajo en hacerla gozar.

Cuando derrepente … ella me mira con ojos totalmente abiertos, sorprendida, luego como entendiendo algo inexplicable para mi, sonríe y extiende una mano hacia mi, invitandome y me quedo totalmente anonadado.

Tu fantasía se va a hacer realidad, tesoro…-me dice con calidez.

Y es entonces cuando me despierto sudando, confundido, herido…

La veo al dia siguiente y me siento molesto con ella, aunque no le hago notar nada. Como la puedo culpar de algo que todavía no ha sucedido aún?

Por ese tiempo ya me había mudado y vivía en mi propio departamento. Era pequeño, pero muy cómodo. Era aquí donde ella y yo dabamos rienda suelta a nuestros más inverosimiles deseos. Casi a diario nos revolcabamos en mi cama, completamente entrelazados, sudorosos, jadeantes, dejando escapar gemidos de placer tan intensos que alguna vez algún vecino tocó la puerta creyendo que estaban matando a alguien. Recuerdo que yo bombeaba su dulce conchita desde atrás, mientras ella, intentando disimular sus ardientes gemidos, a traves de la puerta trataba de convencer a la pobre vecina que todo estaba bien. Finalmente se oyeron los pasos de nuestra inocente oyente alejandose.

Dame duro, amor, perfórame – decía ella con voz ronca, apretando los dientes.

Descansa tu pecho sobre la cama, ricura, esto te va a gustar – le indicaba yo, apoyado en su espalda, susurrando en su oído.

Entonces me erguí, haciendo que mi inhiesto mástil apuntara hacia arriba, ejerciendo presión sobre otras zonas de su apretada vagina, mientras mis testículos frotaban su clítoris con intensidad.

Uhmmmm, uuuuyyyy, ahí, dulzura, que rico se siente – gimo

teaba ella

Yo iniciaba entonces movimientos lentos y largos que la desesperaban a más no poder. Gracias a Dios la naturaleza me habia provisto de una herramienta de buen calibre y longitud que ella no alcanzaba a rodear con una sola mano. Yo retrocedía pudiendo ver como mi verga, reluciendo con los jugos que fluían de su vagina, emergía de entre las hermosas nalgas de mi hembra hasta el punto de casi salirse la gruesa cabezota, amoratada por la increíble congestion de sangre que hinchaba mi pene. Era un dulce espectaculo observar como el tenso y delicado borde de su vulva se abrazaba a mi grosor como un anillo apretado,como negandole la salida, adaptandose a la superficie formada por las henchidas venas de mi verga. Sus nalgas redondas provocativas, ofreciendose a mi, su sensual espalda arqueada, tensa, presa de cadenciosos movimientos llenos de pasion que hacen que su oscura cabellera se agite de manera tan cautivante…

Yo podía sentir como la corona de mi glande se aferraba a las paredes aterciopeladas de su cálida cuevita, como queriendo evitar salir de su interior, para despues abrirse paso nuevamente hacia su interior caliente, quemante, donde luego de recorrer su húmedo pasaje, finalmente mi glande besaba suavemente el cuello de su útero, firme, lubrico. El constante roce de su útero con mi pene la sacaba de sus casillas.

Asi, asiiiii, ricooooooo, me gusta … mmmm. – sin aliento-…me gusta sentirte hasta el fondo de mi conchita, macho sabroso. – Aúlla ella – Sigue asi, amor, muevete en circulos que me frotas riquísimo el útero.

Si las terminaciones nerviosas de mi pene estaban siendo sobreestimuladas con su sensual danza, mis oidos sufrian el inmisericorde bombardeo de sus palabras cargadas de pasion, sus jadeos y aullidos de placer. Yo cerraba los ojos para dejarme llevar por el placer de gozar el momento perfecto…la union, fundiendome con ella, la unica, la mujer perfecta para mi…

Mientras me encontraba enterrado en su interior, ella movia su cintura en circulos antojadizos haciendo que mi glande se restregara intensamente alrededor de su cervix, que se sentía como unos boquita tratando de besar mi virilidad. Mis manos masajeaban los lados de su breve cintura produciendo en ella respingos que intensificaban sus sensaciones y las mias. Podia ver como cerraba sus ojos para concentrarse y percibir mejor cada movimiento, cada roce, cada caricia, cada ronco gemido que salia de mi garganta y halagaba su vanidad de hembra, perfectamente capaz de hacer gozar a su unico macho.

La intensidad de mis penetraciones fue acrecentandose e interrumpiendo su jadeante hablar a cada empujón. Su torso llegó hasta el borde del colchón, dejando su cabeza suspendida en el aire y no quedándole más remedio que anclar sus manos contra el piso alfombrado para poder contener las salvajes penetraciones que me rogaba que le siguiera dando. Ella no era nada pasiva mientras me recibia en su interior, pues mientras yo bombeaba mi maquinaria dentro de ella, su pelvis ejecutaba una serie candentes movimientos que hacian que su cintura se viera como la una contorsionista, haciendo que el angulo de mi pene cambiara subita y constantemente, meneando inmisericordemente mi verga dentro suyo mientras la taladraba. Era como si no nos bastaran los límites fisicos de una penetración a profundidad, queríamos sentirnos fundidos uno dentro del otro…

Mis manos se posaron sobre los cachetes de esta monumento de mujer, apretando sus carnes, manoseando sus redondas nalgas sin mesura alguna. Mientras clavaba los dedos de la mano izquierda en la carne de ese imponente glúteo bronceado, mi mano derecha acariciaba el otro lado, haciendo que mi pulgar descendiera lentamente a lo largo de ese delicioso surco entre sus nalgas, que estaba ya empapado de sudor y secreciones. El hermoso culo brillaba con el sudor de su tersa piel, moviendose en forma cautivante. Mi pulgar se desplaza lentamente hacia abajo hasta llegar a tocar su vulva que atenaza mi tronco palpitante en forma desesperada. Mojo mis dedos en los jugos que bañan sus delicados labios vaginales estirados al máximo y me llevo ese delicado elíxir a la boca. Con mi pulgar empapado en saliva froto nuevamente su raja rosadita y me detengo por un momento en su ano, al que rodeo con movimientos circulares, que la hacen gemir, si es posible, más excitada aún. Definitivamente ella goza del estímulo en ese arrugado anillo que forma su apretado ano, que reacciona al más leve contacto de mis dedos. Siento como queda rígida, conteniendo la respiración por varios segundos y exhala en forma violenta, liberando espasmos feroces de sus caderas.

Estoy ahi, estoy ah

í, ya, …ya….ya, ya me vengo, cariño. AAAAYYYYYY!!!

-grita enloquecida sin parar de moverse.

En ese preciso momento, en que mi pulgar presionaba su apretado esfínter, un volcanico orgasmo se apodera de ella, estremeciendo su hermoso cuerpo. Siento un relajamiento total del anillo y súbitamente, su virginal ano engulle ávidamente mi dedo lubricado hasta la primera falange.

Uuuuuuffffff, suaaaavvveeee, mmmmmmmmmm, que estas haciéndome, bandido? – interroga casi ahogada mientras se deja llevar por sus ultimos estertores orgásmicos.

Te duele? -pregunto

Mmmm, no, solo se siente raro. -responde ella – Pero no me molesta.

Estas segura? – observandola mientras ella trata de recuperar el aliento

Si, solo sé delicado conmigo, OK? – suplicando dulcemente – nunca nada se ha metido alli antes …

No temas, preciosa, solo te haré sentir bien, te lo prometo. – Tranquilizandola.

Mis movimientos se detuvieron por el momento pero sin interrumpir la penetración, sólo para permitirle recuperarse del intenso orgasmo que acaba de experimentar.

Mmmmmm, uuuuuuhhhhhmmmmmm -resopla ella al sentirme contraer los musculos de la base del pene.

Separo mi cuerpo levemente de ella para permitir un reinicio de suaves movimientos de bombeo en su interior. Puedo sentir como su respiración se hace forzada, siguiendo el ritmo que hacen nuestros cuerpos al tocarse.

Su mano travieza aparece entre sus piernas, acariciando mis testículos, jugando con mis vellos, mientras la otra mano se apodera de mi nalga derecha apretandome hacia ella, haciendo que mi escroto frote su clítoris con intensidad.

Imitando a un buen soldado, mi pulgar no ha abandonado la posición conquistada dentro de su enloquecedor anito. Por momentos ella aprieta mi dedo discretamente, gozando de la nueva sensación.

Mi dedo se mueve rotando levemente tratando de esparcir la lubricación uniformemente, y a cada movimiento mio ella gime profundamente. Ahora mi dedo realiza leves movimientos de vaiven en su intestino, que ella recibe empujando su trasero hacia mí. Asciendo mi otra mano dibujando su columna que se estremece al sentirme, y llego a su nuca, tibia, sensible, entierro mis dedos en esa sedosa cabellera y suavemente jalo haciendola elevar su cabeza, arqueandose aun mas provocativamente.

Suavemente procedo a retirar mi dedo hasta dejar el ano expuesto en toda su invitante hermosura, muy discretamente dilatado al inicio y volviendo a su apariencia apretada en forma casi instantanea. Ella deja escapar un gemido de desilusión, deseando que continuara. Mojo mis dedos índice y medio con más jugos vaginales. Al sentir como mi indice invade su entrada posterior nuevamente, ella da un respingo, pero a los pocos segundos se nota su satisfacción por los vivaces movimientos de sus nalgas hacia mi.

Acreciento mi bombeo para estimularla más y sus gemidos no tardan en oirse endulzando mis oídos. Entonces, suavemente presiono también el dedo medio contra el anillo, ya más receptivo. En un empujón que hace hacia mi pelvis, ella misma a introducido ahora el segundo dedo en el todavía virginal culo. Se detiene, sorprendida y vuelve su rostro hacia mi, y me mira, cierra los ojos…

Suave – me suspira.

No me atrevo a mover mis dedos sino hasta que ella se acostumbre, cosa que sucede segundos despues al sentir que reanuda un leve movimiento de vaivén contra mi sexo y mis dedos.

Mmmmmmmm, asi,…se siente rico – y añade picaramente – Me estas conviertiendo en una verdadera "p", sabes?

Una "P"? – pregunto haciéndome el idiota.

Tú sabes…-dice ella entre gemidos – "P – U – T – A" – deletreando para mí.

Sus escrúpulos para decir ciertas palabras me causan gracia y me conmueven a la vez. Pero este no es momento para hacerse la educadita, sino para dejarse llevar por el goce y el instinto.

Por que no lo dices como se debe? – pregunto desafiandola.

Nnn-nno…puedo – trata de decir mientras goza del intenso masaje interior que mis dedos y my henchida verga le dan.

Ricura, si no lo dices como debe ser, voy a sacar mi verga – amenazo juguetonamente.

Noooooo, por favor, sígueme …dandome … rico, please – Suplica ella.

Entonces? – esperando su respuesta.

Puta – dice con voz casi inaudible, pero gimiendo por las enérgicas ensartadas de mi ariete palpitante.

No te oigo – respondo haciendome el serio y deteniendo mis movimientos.

Me estas haciendo tu …puta,… desgraciado – frustrada por el control que tengo de la situación, pero temiendo q

ue me retire de su candente interior.

Y te desagrada ser mi puta? – siguiendo el ritmo de su conversación, mientras reanudo mis movimientos con más ganas que antes, lo que la lleva al borde de la locura.

No, travieso … me encanta. – rindiendose a mi juego.- ohhhhhhhmmmmmm

En tanto que mi verga se desliza cadenciosamente dentro de ella, mis dedos se mueven con facilidad a traves de esa "puerta trasera", lo que me anima a introducir otro dedo por ahí.

Ah, ah, ah – mientas jadea ella con la boca abierta – Uuuuuufffff!!!

Ella esta haciendo un esfuerzo por recibir mis dedos que se mueven como lentos tentáculos acariciando las paredes de su dilatado recto, especialmente la pared adyacente a su vagina a traves de la cual puedo sentir claramente las sinuosidades de la superficie de mi verga. Esta sensación nos esta enloqueciendo a ambos y ella no lo oculta.

Que ricoooo se sienteeeee! – dice excitada.

No puedo evitar pensar en sacar mi mastil de su funda y hundirla hasta el fondo en el agujero que mis dedos ocupan, pero sé que mi calibre es mucho mayor y tres dedos no bastan para prepararla lo suficiente.

Auuuuuchhhhh, suavecito, suavecito, por favor,- suplica ella, cuando siente un cuarto dedo invadiendo sus entrañas – Me vas a partir….

Ahora cuatro dedos están horadando entre sus temblorosas nalgas. Ella se encuentra apoyada sobre sus codos, la espalda totalmente arqueada con las nalgas majestuosamente elevadas, su cabeza cuelga apoyada sobre las sabanas como tratando de capturar el placer que emerge entre el momentaneo dolor que siente al sentirse tremendamente dilatada. Duele un poco, pero algo le dice que el dolor pasajero no es nada comparado al placer que ella sabe sólo yo sé darle, y confía, tratando de relajarse.

Mmmmm, Mmmmmm, Mmmmm – gime ella ritmicamente conforme reinicia leves movimientos con sus caderas. Muy discretos y lentos al inicio. Sabiendo que ella está a cargo de desvirgarse el culo, va acrecentando el vaiven.

Dámelo…damelo ahora – gime ella excitada despues de un momento.

Qué? – incrédulo – que dices?

Quiero sentir tu rica verga ensartada en mi culo…- confirma ella, ahora sin tapujos para llamar a las cosas por su nombre, para luego reir suavemente y decir mirandome sobre su hombro, apenas puedo ver su rostro cubierto por la marana de cabello. Aun asi, se ve tan sexy – Que? Acaso no quieres darme por el culo?

Si tú me lo pides…- contesto yo sarcásticamente. – Pero me lo tienes que pedir apropiadamente…

Ella levanta la mirada al techo, como reflexionando, mientras nuestros cuerpos se mueven ritmicamente y a los pocos segundos, volviendo la cabeza, acomoda su cabello dejandome ver su rostro y mirándome fijamente a los ojos la oigo decir:

Amor, dulzura, mi rey … me podrías culear? – en tono muy educado.

Ja, ja, ja ,ja ,ja – no puedo evitar soltar una carcajada ante lo contradictoria de la situación. Ella a cuatro patas, con el trasero levantado doblemente penetrada con mi verga y mis dedos, sus pechos aplastados contra las sábanas haciendo uso del mayor decoro posible para pedir las cosas de buenas maneras. – Con todo gusto, mi reina…te voy a dar tu cetro.

Entonces saco mi cilindro palpitante y lubricado con sus jugos, no sin antes arrancarnos a ambos un suspiro al sentir la fricción de mi glande retrocediendo dentro de su apretada funda aterciopelada.

Se dulce, cariño, si? – pide con voz de niña.

Solo quiero que gozes muñeca, no que sufras – la calmo.

Sin usar las manos, muevo levemente mis caderas, haciendo que la redonda y colorada cabeza de mi verga se pose sobre el pequeño anillo que pronto iba a invadir. Ella se sobresalta un poco.

Cielo – le digo para apaciguarla – Yo solo voy a sostenerlo en posición y tú vas a empujar hacia atras, te vas a penetrar tú mísma, al ritmo que tu quieras, OK?

Oh, te amo…- dice agradecida.

Con mi mano derecha sostengo mi turgente estaca contra su tierna entrada y la veo retroceder levemente hasta hacer contacto con mi ariete. La veo ladear la cabeza, lo que me permite ver su hermoso perfil, aunque con la cabellera hecha un desastre a estas alturas de nuestro coloquio amoroso. Con los ojos cerrados y mordiendo su labios, apoya las manos en las sábanas que aprieta entre sus dedos y empuja hacia atrás. Me cuesta algo de trabajo mantenerme inmovil. Su ano nuevamente cerrado ofrece seria resistencia a abrirse.

Empújate hacia mi en vaivén, deja que te acostumbres al contacto de mi verga en tu ano. – le sugiero

Y así lo hace

, el vaiven se inicia y despues de unos momentos su ano se relaja paulatinamente, dejándose poco a poco deprimir al contacto con mi tronco. Puedo notar como su empuje aumenta en intensidad, causando que se insinúe más y más una muy breve dilatación al apretarnos. Finalmente se decide a presionarse hacia mi forzando levemente la entrada ella misma, y por un instante, cuando parecia que no lo iba lograr…-POP!- su dulce anito engulle mi glande palpitante.

Ay…Uuuuuuhhhh,- dando un gritito seguido de un suave aullido de satisfacción.

La sensación es indescriptible, su esfínter atenaza mi verga justo por debajo de la cabeza, quemándome. La vista es gloriosa, divina. Su delicioso cuerpo, ofrecido para mi, en total entrega, en busqueda de placer prohibido al lado de su amado.

Ya estás adentro? – pregunta ella.

Ya entró la cabeza, dulzura – contesto embelesado.

Parecia que nunca iba a entrar – me dice, con la respiracion entrecortada – es tan gruesa…

Te sientes bien? – interrogo.

Sssiiii…solo necesito acostumbrarme un poquito – y gira la cabeza sonriendo – Es una sensación diferente, siento que me estiras toda … pero es agradable.

Soplando levememente, empieza un lento movimiento de vaiven. A discretos pasos de inicio, y buscando mayor penetración paulatinamente. Despues de moverse por varios minutos, de un envión se aventura a empotrarse media verga y se queda con la boca abierta respirando pausadamente como buscando relajación. Es precisamente alli donde mi verga ostenta el mayor calibre, y ella se acaba de dar cuenta de ello.

Eres un caballo – dice casi ahogandose.

Y tu la amazona que adora cabalgar a su semental- contesto.

Jadeando reanuda los discretos movimientos, ganando más profundidad a cada instante hasta que finalmente, sus firmes nalgas chocan contra mis muslos y mis testículos se restriegan contra su vulva chorreante.

Mmmmm, wow …..es delicioso – exclamo yo.

Riquisimo… – me confirma ella.

Sus movimientos poco a poco hacen que su esfinter recien desvirgado viaje a todo lo largo de mi inhiesta virilidad, haciéndo movimientos de succión para su deleite y el mío y nuevamente se reinician sus gemidos de placer.

Ohhhh,, que bien se siente, que apretadito, que ricooooo… – gime ella.

Yo empiezo a mover mi cuerpo contrarrestando sus embestidas.

Uuuuyyyyyy…esto es lo máximo…no pares – exige ella – no pares, sigue ahí, ahi que se siente rico, ohhh!

El volúmen de sus gemidos va en aumento con los segundos que pasan, mientras yo siento una ola caliente que se empieza a acumular en la parte baja de mi vientre, invitandome a mover mis caderas en forma mas cadenciosa, más provocativa para ella.

Asi, macho mio, asiiii, que rico te mueves, me alocas, asiii… – gime – hazme tu hembra completamente! Más, más, más duro cariñooo…ooo…oo..oooo

Con el pecho y el rostro descansando sobre el colchón ella se acomoda para sentir mejor mis embestidas que la hacen hablar entrecortadamente mientras que sus manos agarran las sabanas con fiereza, la misma fiereza que le hace llevarsela a la boca y morderla para no gritar más por lo exquisito de estas sensaciones.

Nuevamente su cuerpo se tensa mientras que ella contiene la respiración. Puedo adivinar que está a punto de llegar…

Quieres que eyacule fuera? – le pregunto desesperado, sintiendo la inminencia del climax.

NNNNNNNNOOOOOOOOO!….quiero…que …me …llenes – casi llorando de placer, dice a duras penas, por mis salvajes acometidas – llena …mi…culo…con ..tu..leche … calienteeee!

Rompeme el culo! Reviéntame, lléname toda ,por favor! – Se yergue apoyandose sobre sus manos, moviendo su culo descontroladamente contra mi barra a punto de explotar. La damita que había en ella definitivamente ya no está en esta habitacion.

Yyyaaaaaaa, yaaaa, que ricooooooo, ahhhhhhhhhhhhh – estalla ella en un glorioso orgasmo, mientras sigue empalando su esfinter contra mi garrote.

Tomaaaa,tomaaaa, todo…mi amor – exploto yo perdiendo noción de tiempo y espacio. Solo sé que existe ella en ese instante, su piel, su calor, sus gemidos. Cierro mis ojos para disfrutar cabalmente del regalo que ella me da.

Siiiii, mi macho…damela toda, toda tu lechita, lléname, quémame por dentro, hasta el fondo – exlama ella con gusto.

Estuve conteniéndome de eyacular por bastante tiempo, para asegurarme que ella culminara varias veces, pero finalmente, en ese supremo momento de vulnerabilidad que un ser humano vi

ve durante el orgasmo, me abandoné totalmente en ella, fundiendome con su tibia piel. Dejándome con una sensacion de vacío increíble en los testículos.

Prácticamente me desplomé sobre su espalda sudorosa, y nuestras bocas se buscaron, nuestras lenguas se agradecieron mutuamente por este obsequio. Suavemente, nos dejamos caer de lado, pero sin perder la penetracion que aun palpitaba dentro de ella. Ella apretaba mi nalga hacia su cuerpo, como queriendo perennizar nuestra union física.

Mmmmm, te pasaste amor – me dijo – fué maravilloso…

Tu me inspiras, cielo – dije.

Y quedamos echados por unos minutos, en silencio, mientras que por alguna inexplicable razón el compás de nuestra respiración se manteía hermosamente al unísono, tratando de normalizarse. Luego de permanecer abrazándola, envolviendola con mi cuerpo por detrás, séntíamos como mi miembro exhausto, se deslizaba fuera de su adorable esfínter para situarse entre sus tibias nalgas que se meneaban suavemente contra mi. Ella rompió el silencio con leve y juguetón gemido de desconsuelo por la salida del placentero visitante de su calido interior.

Ohhhhh!- mientras besaba la comisura de mis labios.

Luego de un largo suspiro la oigo decir:

Nunca antes imagine la posibilidad de hacerlo de esta manera, pero de algún modo, contigo siento que todo lo que hacemos está bien. No tengo miedo de probar cosas nuevas juntos.- explica ella mientras se envuelve entre mis brazos y continúa meneando sus nalgas contra mí.

Eres mi heroína – le digo al oido – me parece increíble que lo hayas hecho tan bien en tu primera vez. A pesar del dolor…

Valió la pena, fuíste muy delicado conmigo – dijo ella – y quiero que no sea esta la única vez que lo hagamos…

Haremos esto y mucho más, cariño – le aseguro – ya lo verás…

continuará>>>

Autor: Shogun

the_shogun55 ( arroba ) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.