El sexo con ella es genial

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Hola, soy un chico de Argentina, mi relato es real, pero no los nombres y demás, ya saben porqué.

Vivo en Bs. As, siempre me gustaron las mujeres mayores, especialmente las gorditas, las encuentro hermosas, y deseables. Yo tengo 21 años, soy delgado, sin embargo encuentro en las mujeres gorditas y maduras una belleza y sensualidad inigualables.

Yo había conocido a Laura caminando por la plaza, eran como las 7:30am, yo pasaba cuando ella iba a prender un cigarrillo, así que me acerqué y le di lumbre mientras ella buscaba su encendedor, se sorprendió, subió los ojos y al encontrarse con los míos sonrió. Muy amable me dijo con un hermoso acento español y yo respondí con una sonrisa mientras sacaba un cigarrillo para mí, y le decía – no hay de qué. Me alejé caminando como había llegado porque tenía que ir al trabajo, ya era tarde.

Más tarde mientras iba al banco para pagar algo, la volví a encontrar, ella era muy hermosa, pelo negro, lacio, más o menos hasta su cuello, piel blanca y unos hermosos ojos azules, su sonrisa era hermosa y sincera, su cuerpo era muy agraciado, unos pechos grandes, una pancita hermosa y una gran cadera (siempre me gustó ese tipo de mujer), sus medidas eran más o menos de 120-70-100.

Realmente me sentía atraído hacia ella. Al verme, me miró fijo con sus hermosos ojos, como tratando de reconocerme, me acerqué y le dije que era el que le había dado fuego esa mañana en la plaza, entonces riendo, me dijo que le parecía conocido, así charlamos mientras hacíamos la cola en el banco entramos juntos, cumplimos con los trámites y como me sentía muy cómodo y atraído hacia ella, le pregunté si quería tomar un café, ella aceptó y en pocos minutos estábamos charlando como grandes amigos…

Me contó que tenía 40 años, que era divorciada, que según su ex marido una mujer gordita era desagradable, y además ya casi no pasaban tiempo juntos, ella era escritora y viajaba a Europa (vivía en Madrid en un piso bastante cómodo, y su acento argentino se había mezclado con el español, así que muchas de nuestras expresiones fueron con algunos de esos acentos), porque estaba por editar allí, y su marido se había buscado una amante.

Se había puesto un poco triste hablando de eso, y yo solamente dije, casi sin darme cuenta, que ella era muy hermosa para entristecerse por un tarado como su ex marido.

Levantó los ojos, casi sorprendida y me preguntó si en verdad la encontraba hermosa, le respondí que sí casi con vergüenza, mientras sacaba un cigarrillo, pensé que había arruinado todo, pero ella en cambio puso el dinero sobre la mesa, pagando las bebidas, tomó mi mano y me dijo, vamos, te invito a mi casa.

Ni tiempo de dejar el cigarrillo sobre la mesa y ya estaba sentado en el auto con ella. Manejó rápido hasta su casa, atravesamos la puerta rápido, y mirándome a los ojos me dijo que también yo era hermoso, y nos besamos, me gustaba sentir su lengua y nuestro gusto a tabaco. Acaricié su cuerpo pasando la mano primero entre su pelo, luego, bajando por su cuello, sus hermosos senos ya erectos y cálidos bajo su blusa azul, eran enormes y estaban paraditos y calientes, se adivinaban sus pezones sobre la tela, seguí bajando por su abdomen trazando círculos con mis manos en sus nalgas.

Ella reía del gusto, y separándose despacio pasando mis manos por mis abdomen liso me preguntó porqué un chico joven como yo, delgado y según ella apuesto deseaba una mujer como ella, le respondí sinceramente que para mí ella era hermosa y mientras ella quitaba botón por botón de mi camisa, y mirándome a los ojos me dijo que no sabía si era hermosa, pero si sabía que estaba muy caliente por mí, y tomando mi mano la llevó hasta su conchita, que estaba muy húmeda y caliente. Me sonrió y me dijo provocativa, ¿te gusta no? Si le respondí.

Era tan estrechita, chiquita y caliente, se sentía una mota de pelo en su pubis recortada en forma de triángulo, luego estaba depilada, ya deseaba posar mis labios en su sexo y saborear sus jugos. Ella en ese momento se agachó, despacio alejando mi mano de su conchita, sacó la verga de mi pantalón, y besó la cabeza de mi pija como si fuera de dulce de leche, levantó los ojos pasando su lengua sobre los dientes, se reía divertida y sus enormes tetas se sacudían juguetonas, yo respondí a su gesto llevando a mi rostro la mano que había estado en su conchita y la lamí degustando sus jugos.

Mi pene al recordar esto se erecta, tal como en ese momento, y tomando su mano y depositándola sobre mi verga le dije -mira como me pusiste, mientras mi otra mano la masturbaba, se acercó con violencia a mi oído y dejó salir un gemido y una súplica de ir a su habitación. Subimos las escaleras, y al llegar le fui sacando la ropa mientras ella sacaba la mía, subió a la cama sacó sus pantalones y yo los míos, así quedé yo con mis calzoncillos a reventar por la enorme erección de ver su tanga blanca que se hundía sin timidez en todas sus hendiduras y su hermoso y rollizo cuerpo, quité la tanga húmeda por sus jugos con mis dientes, y mientras miraba sus ojos sorprendidos, apoyé mis labios sobre su monte de Venus dando un hermoso y delicado beso al que ella respondió estremeciendo todo su cuerpo.

Así besé de lengua su precioso y estrecho sexo, recorriéndolo despacio bebiendo sus jugos, aprisionando con mis labios su clítoris, lamiendo desde su clítoris hasta su ano, trazando círculos en su precioso y estrecho culito, para luego volver a arremeter contra su vagina, haciendo esto sentí como sus gemidos crecían y sus jugos fluían rápidamente, y en un solo estremecer sus jugos mojaron mi rostro y sus gritos llenaron mis oídos, había acabado, según ella como nunca lo había hecho.

Subí besando su abdomen y chupé sus enormes tetas, besé sus hermosos pezones erectos con amor y ella me dice cálidamente, penétrame ya no aguanto, ardo por esa verga.

Se colocó en 4 patas sobre su cama, y comencé a entrar con mi pene, era más estrecha cuanto más penetraba, despacio, pero firmemente, permitiéndole sentir como mi pene entraba en ella, la sola visión de esto me excitaba aún más, ella gritaba mi nombre y su vagina daba contracciones sobre mi verga, aprisionándola, y me hundía en un placer tan grande en su ser, seguí hundiendo mi tronco en ella hasta que entró por completo, comenzamos a movernos como locos, como animales, ella gritaba y sus caderas golpeaban mi pelvis parecía que íbamos a fundirnos en un solo ser, sentía como en mis piernas resbalaban sus jugos, estuvimos más de 30 minutos cogiendo a un ritmo asombroso.

Acabamos al unísono y nos besamos por horas, con mi pene aún dentro de ella y mi cuerpo sobre el suyo. Al sacar mi pene de su chichita se levantó rápidamente y lo metió en su boca, me dio una mamada espectacular, comiendo casi todo mi pene y dejándome sentir su campanilla, cuando alcanzo la máxima dureza lo saco de su boca y me dijo que quería esa verga entre sus tetas, nunca lo había hecho, pero sentirme en medio de esa enormes tetas calientes fue hermoso, luego de unos minutos, me dijo que quería que yo le desvirgue la cola, ya que al apoyar mi lengua en su ano se había corrido como nunca, y así lo hice.

Ella volvió a colocarse en 4 patas, y giró su rostro hacia mí con una sonrisa cómplice, diciendo, soy toda tuya, así comencé a hundir mi rostro entre sus nalgas trazando círculos en su ano con mi lengua, dilatándola podía sentir como sus jadeos aumentaban a medida que mi lengua penetraba lo más privado de su ser, era tan excitante, tan delicado sentir a aquella dama vibrando conmigo, mientras su ano se dilataba jugaba con sus pezones y la masturbaba…

Ella gemía y se retorcía gritando que era la zorra de un niño de 20 años, y casi podía sentir como un orgasmo tras otro venía a ella, cuando estuvo perfectamente dilatada coloqué la punta de mi pene en su estrecho ano, y al dar el primer empujón sus piernas fallaron y cayó sobre la cama, y yo detrás de ella penetrándola de un solo golpe, así quedé completamente dentro de su ser.

Sus labios se abrieron en un fuerte gemido orgásmico, según ella no dolió nada, ya que la dilatación había sido apropiada, nunca sentí algo tan cálido y apretado como el culito de Laura, era algo sin igual, sus enormes nalgas aprisionaban mi pene mientras yacía acostada boca abajo y con sus contracciones sentía como si drenara mi pene, era como ser masturbado por el culo de Laura, al moverme dentro de ella me sentía caminando en la luna, su culo me aprisionaba de tal manera, que cogimos por horas, sin detenernos, ella tuvo varios orgasmos y al llegar sus contracciones iban en aumento y podía sentir todo su ser temblar, al cabo de un tiempo ya no pude resistir.

Le dije con dulzura al oído – Laura voy a correrme, ella simplemente contestó que quería mi leche en su cola, quería sentir como me derramaba dentro de ella, fue así como estallamos en un frenesí de orgasmos y descargué una cantidad impresionante de leche dentro de ella, sentía como con sus contracciones la leche se derramaba por todo su ano, lubricaba todo, y al salir de ella, nos dimos un 69 hermoso.

Finalmente acabamos abrazados en su cama, me dijo lo mucho que necesitaba eso, que fue una gran experiencia, y que quería repetirla y quería hacer todas las guarradas que su marido no quería hacerle, quería ser mía por siempre.

Hoy por hoy al volver de Europa, nos revolcamos por horas. El sexo con ella es genial.

Saludos a todos.

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Escrito por Marqueze

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