EL SOBRINO DE MI VECINO

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Cierto día que iba saliendo de mi casa rumbo a mi trabajo, me topé con mi vecino de la esquina que también salía en compañía de un muchacho de unos 24, presentándomelo con su sobrino.

Además agregó que se quedaría una temporada con él, que era del norte y que se había venido a la capital para hacer su práctica profesional, en la empresa que él trabaja. Me pareció muy guapo, con pectorales muy bien marcados, vestido formalmente era un verdadero muñeco. Desde ese día muchas veces nos topamos con Manuel, así se llamaba el sobrino de mi vecino, y nos saludábamos muy sonrientes.

Un día sábado que estaba en casa, fui al supermercado a comprar algunas cosas que necesitaba y cuando volvía en mi automóvil, veo que Manuel va llegando a su casa, entonces acelero un poco más para poder hablarle antes que se entre en la casa. Justo cuando saca las llaves para abrir la puerta, me ve y me saluda, le respondo el saludo igualmente, enseguida me dice si quiero pasar a tomarme algún refresco, que está solo y que su tío llegaría tarde.

Seguramente me decía todo eso para que pasara con confianza. Aunque muchas veces estuve antes en casa de mi vecino, porque fui compañero de colegio con su hijo, que ya estaba casado.

Finalmente entré y me senté en un sofá a esperar que me trajera el refresco ofrecido, la verdad no me interesaba para nada el refresco, solo quería estar cerca de mi vecino nuevo.

Mientras nos bebíamos el refresco nos ponemos a hablar, y mientras lo hacíamos me puse a mirarle que andaba con pantalones cortos y con una polera pegada al cuerpo que delineaban todo sus pectorales y su abdomen plano un duro.

Rápidamente mi verga se empezó a poner dura mientras miraba su hermosa figura y también viendo que su paquete también crecía, nos miramos a los ojos y sin decir nada nos juntamos y nos empezamos a acariciar nuestros cuerpos, agarrando nuestros paquetes por encima del pantalón, nos besábamos mientras ambos nos estábamos desnudando mutuamente, nos agarramos la verga.

Comienzo a besarle el cuello hasta bajar, me arrodillo frente a él y le bajo sus pantalones y le beso su verga erecta sobre sus calzoncillos, los cuales bajo casi enseguida, encontrándome con una verga no muy grande, como de unos 17 centímetros, y algo delgada.

Se la comienzo a chupar, mientras él se acomodaba en el sofá, y le empiezo a lamer las pelotas, después subo poco a poco besando su hermoso cuerpo hasta que nuestros labios quedaron unidos.

Nos besamos por un rato hasta que Manuel comienza besarme el cuello, bajando suavemente hasta llegar a mi verga y de un solo bocado se lo mete todo, empiezo la gemir porque me lo mamaba como los dioses, me introducía la lengua en el agujero de la verga, hasta que no aguante y exploté llenado su boca de mi semen.

Me dice que me lo quiere introducir, que desde que me conoció a fantaseado con mi culo exquisito. Me acomodo en una posición para que pueda facilitar una buena penetración, él me acaricia el trasero con las manos y me empieza a lamer el agujero, y siento un escalofrío que me corre por todo el cuerpo, me introduce un dedo y me llenó de placer luego lo saca y su verga lubricada la trata de introducir en mi culo deseoso de tenerlo dentro, hasta que finalmente me ensarta su lanza haciéndome dar gritos de placer, hasta que sentí su pelotas golpear mis nalgas, así con un mete y saca duramos un rato hasta que sentí que él empezó a gemir fuertemente y siento su leche caliente en mi interior, se acostó sobre mi y duramos así por un buen rato, después nos levantamos y fuimos al baño, y nos bañamos juntos.

Manuel me empezó a enjabonar, eso me calentó y mi verga volvió a ponerse dura, y él a verla erecta me la empieza a mamar de nuevo, y me dice que quiere que le penetre, pero que le da un poco de miedo porque mi verga es muy grande y cabezona. Le digo que se relaje que voy a prepararle ese culito rico antes de penetrarlo.

Se p

uso de espalda a mí y bajé hasta su agujero y se lo comí, introduciéndole mi lengua alternando con un par de dedos.

Gemía como un loco y me pedía a gritos que se la metiera.

¡Métemelo que no aguanto más! ¡No importa que la tengas grande, quiero que me partas el culo! Finalmente se apoyó en las llaves de la tina estirando su culo hacia atrás, dejándome ver su culito dilatado y lubricado por mi lengua y mis dedos.

Luego le doy pequeños apretones en el culo un momento, y se lo comencé a introducir suavemente, mientras él se retorcía de dolor, hasta que finalmente comenzó a jadear de gusto por el placer que le brindaba mi falo hurgueteando en su interior.

Muy pronto comencé un mete y saca suavemente al principio hasta que aceleré mi ritmo haciendo que él gimiera y gritara de placer.

¡Métemela toda que se siente muy rico! ¡Me partiste el culo, pero el placer es mayor! ¡Culeame más rápido papito, que quiero todo tu semen dentro! Sus deseos no demoraron en hacerse realidad porque alcancé a darle un par de embestidas más y eyaculé lanzándole mi semen dentro de sus intestinos.

Finalmente sin quitarle mi verga de su culo hice que se levantara y le masturbé hasta hacerle acabar. Luego nos terminamos de duchar y nos vestimos para volver nuevamente sofá donde había comenzado todo; y nos sentamos para conversar sobre lo sucedido.

Manuel me dijo que yo era la segunda persona con la que había tenido relaciones, que la otra relación fue con un amigo de la universidad, que lo habían hecho un par de veces, pero que se alejaron porque ambos tomaron distintos rumbos. Desde ese día mantuvimos una especie de romance que duró un par de meses, ya que cuando cumplió su práctica nuevamente se fue a su casa en el norte del país.

Autor: Gustavo

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Escrito por Marqueze

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