El Trayecto. 2ª parte.

trayecto

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Pero esos gemidos hicieron que Kevin, el chófer mirase por el espejo para ver si todo iba bien. Al no ver nada fuera de lugar, continuó con su labor pensando que seguramente el ruido proviniese del móvil de una de las chicas. Sabía dónde se habían sentado porque las había seguido por el espejo cuando entraron el autobús. Ahora solo apreciaba la silueta de ambas o eso creía ya que había apagado las luces internas tras ponerse en marcha. Estaban las luces individualizadas de cada pasajero pero ambas estaban apagadas.
Inés seguía pellizcándose un pezón y la otra mano la bajo a su pubis. Empezó a acariciarse aún con las mallas puestas. Se mordía el labio inferior del placer que se estaba dando pero sentía que le faltaba algo.

Tras un rato de cariño propio, se bajo las mallas junto con el tanga blanco que de seco tenían poco. Se dejó ver que algo de vello tenía, aunque corto. Le gustaba la sensación de cosquilleo cuando se pasaba los dedos. Se separó los labios con una mano y con la otra empezó a juguetear con el clítoris. Se había acomodado más sobre el asiento. Estiró la pierna izquierda que le quedaba colgando un pelín ocupando parte del pasillo y la derecha la apoyó sobre el respaldar del asiento delantero. En la posición en la que estaba ahora, mostraba su sexo de la mejor manera posible. Incluso el asiento se estaba impregnando de su olor. El jugoso clítoris volvía recibir la visita de dos dedos los cuales estaba introduciendo lentamente y hasta el fondo. De vez en cuando se lo sacaba para olerlos y luego saborearlos uno a uno. Poder saborear sus propios juegos era su punto débil. La ponía a mil por hora.
Yasmina nunca había tenido un show tan personal. Le ardía tanto el cuerpo que se había deslizado la falda para seguir los pasos de su anfitriona. Se llevó directamente dos dedos y los hizo desaparecer intermitentemente dentro de sí; a una velocidad contrariamente a la de Inés. Su velocidad hizo que su cadera empezará agitarse del goce personal. Con la otra mano se apretujaba los pechos bajo la camiseta. Estaba a punto de llegar al orgasmo y cuando llegó, su cadera parecía tener vida propia. Los tres dedos se habían encargado de ello. Pero no paró, quería llegar al segundo orgasmo. Ver a Inés la había excitado demasiado y quería coincidir con su orgasmo.
Inés empezaba a tener la respiración profunda. Jadeaba anunciando que su clímax estaba a punto de llegar. Los movimientos de Yasmina eran un sin parar y se estaba guiando por la respiración de Inés. Su meta era coincidir los dos orgasmos.
Inés con cuatro dedos dentro de si llegó a su fin:
“Oooh,oooh,oooh”
A la par respondió Yasmina:
“Ahhhhhh”
Ambas con las manos bien lubricadas de todo el flujo que habían soltado, se llevaron las manos a sus bocas quedándoseles el cuerpo exhaustiado. Sus cuerpos quedaron recostados hasta que la respiración se le normalizó.
Kevin no se había percatado de la traviesa actividad al fondo del autobús. Iba tan pendiente y concentrado, seguramente porque era de noche.
Yasmina tenía tanto morbo y la tentación le podía. Quería pasar la mano por entre los dos asientos y sentir a quien le había proporcionado tanto placer. Quería aprovechar ya que Inés seguía recostada con los ojos cerrados. El cuerpo la relucía al estar empapado de sudor como si hubiese salido recientemente de la ducha. Yasmina quería sentir ese cuerpo y hacerlo suyo.
Le puso coraje y deslizó la mano hacia el vientre de Ines.

Continuará…

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