El vecino de mi novio 1.2 – Romance y placer

vecino novio

Casi a diario ahora nos veíamos cuando salía por el pan, coincidiamos y de regreso charlabamos, nada fuera de lo normal.

Que harás el domingo? -Me pregunta sonriendo.

Nada, ¿por? -Seguramente si tenía mil cosas pero que mierda nada.

Yo estaré sólo en la casa y si quieres… -Un silencio, – Tengo play!!!

Mhhh… Está bien. Graba mi num – Hice el desinteresado.

Dale te aviso – Me dijo entrado a su casa y regalándome el último espectáculo de la noche. Y gritó: listo! ya lo guardé, puse vecino…

Ahora a prepararme para el domingo!, ojalá que me escriba ahora y me diga que le gustó verme, que quiere que ese día lo haga mío, que le meta toda mi verga entre ese culazo, que le coma el culo por horas y que se lo reviente sin compasión… Afff… Qué pasa? Mejor que no escriba nada, aquí esta mi novio, la que se me iba a armar!!!… Mi novio creció jugando con Gustavo desde siempre y había notado que desde algún tiempo empezó a ponerse muy sexy pero hasta ahí, por el contrario a mí me parecía exquisito, y no dejaría hasta ahí aquello que había iniciado y que me había costado conseguir.

Pero, ¿estaba dispuesto a arriesgar mi relación por aquel culazo?… Tendría que asegurarame que aquel desliz que rondaba mi mente dejara de perturbarme, no sería capaz de tanto; acepto, me agrada Gustavo, me parece atractivo y sí estaría dispuesto a romperle el culo, pero… ¡Christian no se merece que le haga eso!, siempre se ha portado bien conmigo, se desvela por mi, cumple mis caprinos, es mi amigo, mi confidente, sólo en él confío… Ya no sólo era el placer, estaba en medio mis sentimientos que parecía haber dejado a un lado, Christian no lo notó, seguí como siempre, amoroso, cariñoso y cumplidor de todas sus fantasías.

El domingo llegó y ¡que bueno que Gustavo no me escribió!, hoy no trabajaba y no tenía excusas para salir, mi novio y yo pasabamos un domingo de pelis.

¿Veremos todas estas hoy?

Si amor, y si da chance aquellas de allá -Acoté

Mhhh… Me parecen muchas. Prepararé cotufas entonces. ¿Y más tarde qué haremos? -Me pregunta con eso ojos lujuriosos que me suplican siempre por sexo.

Mh, no se, dejame pensar… Ahhh te haré gozar atravesándote con mi verga en 4 patas. -Agregué entre carcajadas

Idiota. – Bufeaba

Recibo un mensaje por el Wssp de un num desconocido, asumo por inercia que se trata del vecino, del cuál ni loco le había comentado a Christian que habíamos entablado amistad a sus espaldas, y el cuál por suerte estaba afuera preparando las cotufas. Escuchaba la sartén calentarse con la mantequilla.

Hola, qué haces? Puedes venir? -Decía.

Dame chance, 30 min. – Respondí tembloroso y sin meditar.

Okay, eso quiere decir que está solo, que puede pasar algo, que seguramente me premiará con lo tan anhelado por mí ¿Y ahora?… No había forma de dejar todo el plan del fin y salir así como si nada a casa del vecino. Tenía menos de media hora para pensar que excusa tener, una buena, que me sacara de este apuro, ¿y si le cancelo? No me veré tonto, ¿que le invento? Tengo que pesar, pero qué sería tan bueno como para caminar unos metros e ir a donde Gustavo, convencerlo de hacer travesuras (rápido) y regresar como si nada; no, era una posibilidad tan descabellada, esa manera de huir, no concebía tal desaciertos de mi parte ¿O sí?…

Amor me voy a bañar se me presentó un inconveniente – Dije alejándome entre carreras a la ducha con cara de excusa, como pidiendo disculpas.

¿Vas a salir? – Repicó

Siiiii…. – Grite. Temblaba. Había dicho que saldría y ni si quiera tenía aún una excusa. Tapé mi cara con ambas manos aún sin abrir la regadera. ¿Qué hice? Sea lo que sea ya no me echaría para atrás. Pero, ¿Y ahora a quién mato?… Piensa, piensa, piensa… Le digo que se murió la mamá de… No, no ella ya se murió hac… El hermano o un primo de Paol… No menos, ellos se escriben siem…

¿Entonces?… ¿Saldrás? – Preguntó nuevamente Christian con preocupación ante los susurros escasos que salían del baño.

Siiii – Alcancé a afinar. – Fijate que hoy le tocaba cerrar a las 5 a la chica nueva, y el jefe no le explicó las manías de la puerta ni la Santa María, y me escribió que saliera volando para allá a ayudar a la pobre, es que él anda ébrio y no puede manejar. Pero no me tardo corazón, perdón, voy súper rápido en una hora estoy de regreso.

Intuí que quedó inquieto, pero aseguró un ‘está bien, tranquilo, anda’ de esos de decepción y esperanza a la vez, de esos que no sabes que tan magnífica actuación hiciste porque el público es exigente. Tuve que continuar abriendo la ducha y refrescándome. Me bañe con mucho jabón me aseguré estar preparado, estaba como me gusta, depilado, solo con vellos sobre la pelvis haciendo una “V” pero vellos podados, rubios como los pocos que se marcaban en mis brazos y piernas. Luego del baño uso loción y talco de bebé…

Ya estaba pasado de la media hora, me había tardado tanto quejándome de cómo el jefe era capaz de dejar a una empleada nueva a cargo de la tienda, justo hoy domingo que es tan frecuentada, y de cómo se le pudo olvidar explicarle eso antes de dejarla, ¿Por qué no llamó a Luis, Andrés, Nataly, a otro?…

Porque confía más en ti. -Dijo Christian.

Lo observé y estuve a punto de no salir ante su cara de súplica que era tan trabajada. Pero no, me arrepentiría luego, quizá; pero ya estaba listo para salir, tomé mi cartera de bolsillo algo de dinero y me fui. La casa de Christian tenía un frente amplio hasta llegar al portón de la entrada que conecta con la acera, la mayoría de las casa de la zona tienen la misma forma, podías ver las casa de en frente pero la de los lados sólo si te asomabas, igual era un riesgo porque no se sabía quien te veía entrar a casa de algún vecino, donde por lo general abundan los chismosos… Se hizo largo dar unos pasos hasta la casa azul del vecino, que estaba en frente sin camisa y con su shrot naranja fluorescente (mi favorito), dejando que se le marcara un buen paquete delantero y uno mejor tracero; su abdomen estaba definido con una suave línea de vellos hasta perderse de vista, era de un rubio tirando a rojizo, de lado sus chocolates del leche, blancos, pálidos, pero duros como rocas y esa espalda ancha con muchas pecas que adornaban su pecho hasta los ergidos pezones. No llevaba anteojos, y, sus ojos, claros como un tarro de miel, brillantes ahora sin la luz del cristal, se contraían tímidamente junto con las pestañas respingadas, como con pena, sorprendido.

Si viniste entonces!. -Me regaló una hermosa sonrisa viendo que posaba su mano a su cabeza y se arreglaba los mechones desacomodados entre su cabello.

Si, me dejaron salir. – Bromeé entre risas y dirigiendo mi mirada de manera insinuante a sus rojos labios y luego a sus ojos.

… Mhhh… Ok ok. -Sólo atinó carcajeándose. Se meneaba hacia adentro y lo seguí sin que me invitara, había dejado el portón abierto con total intención y lo cerré pasando de automático el seguro.

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Escrito por MarianoKing

El rey del incesto y la pedofilia

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