EL VOYERISMO Voyerismo, exhibicionismo, orgía. Gozando en laplaya a la vista de todo el mundo con su marido y con los cuatro muchachosque conoció

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Antes de continuar, quieropresentarme, me llamo Jorge, estudié Filosofía en una Universidad Españolaque tiene una presencia religiosa muy importante. De hecho, yo soy unpoco religiosillo, pero mis estudios de filosofía me permiten verlas cosas desde otra óptica. Me casé con Mónica, una mujer de origen gallego, quetrabaja como publicista en nuestra ciudad, al sur de España, desdeque salió esta página Web me interesó mucho el tema, pues siempre creí que eravoyerista, aunque me costaba admitirlo como tal, al leer los relatos me he dadocuenta que es una tendencia más común de lo que se piensa a veces.

Cuando estudiaba Filosofíatomé algunas clases de psicología, así que con algo de autoridad puedo afirmarque no se trata de una desviación o de una enfermedad, creo que en un mundomoderno, donde todo tiende a explicarse, es simplemente una tendencia natural.Más común en los hombres que en las mujeres, y que no sólo tieneque ver con conseguir placer con la mirada, sino que va mucho más allá,logrando obtener, además placer al transgredir ciertos limites que otras personasno traspasarían, por ejemplo los limites que imponen los celos. Claro, comoen todo hay que tener cierto cuidado, pero sin que esto interfiera enlas cosas. Igualmente, es algo que no hay que preocuparse por explicarlea otros, pues de seguro que no van a entender nada y por el contrario, podéisganaros una reprimenda por pervertidos, que es lo que la gente piensa.

La mejor combinación es teneruna novia o una esposa que sea algo exhibicionista, el voyeur no esdel todo exhibicionista, por eso este es el complemento ideal.

Bien, poco a poco me fui dando cuentade mi tendencia, pues me encontraba muy a gusto cuando Mónica,que en ese entonces era mi novia, se destapaba. Vierais lo que fue convencerlaque las chicas de hoy usan pequeños bañadores en tangas muy sensuales. No eracapaz de salir sin taparse y destaparse prácticamente dentro delmar, no tomaba el sol de espaldas por miedo a que se le viera todo, pero bueno conun poco de constancia, logré que usara cada vez modelos más pequeños,hasta que por fin, ahora usa un minitanga que por detrás ostenta un hilitosque se pierden entre los carrillos de sus nalgas. Creo que es justo con vosotrospresentaros a Mónica. Ya os comenté que se trata de una publicista que trabajaen una agencia de publicidad. Es hermosa, delgada, ojos oscurosmuy vivos, el cabello lo usa tinturado con un rubio no muy claro, bueno realmentees una mujer que llama mucho la atención.

Yo aproveché porque ellamisma se quejaba de su ropero. Decía que casi todos sus vestidos eran inapropiadospara su edad (24) y que se sentía vestida como un vejestorio. Por ello, yole sugerí que se comprara ropa un poco más atrevida. Claro, al comienzo ella no se sentía del todo bien, le daba vergüenza utilizar cosas quellamaran poderosamente la atención. Sin embargo, la mejor ayuda que recibífue de una modelo que trabajaba para la agencia, pues un día, hablandode cosas, le dijo que para una mujer delgada como ella, lo mejor eran minifaldasmuy cortas, de esas que apenas tapan un poco las nalgas y que ademása ella le quedarían de infarto. Pues un día me dio la sorpresa, y apareciócon una de esas falditas. Le seguía dando vergüenza.

Ella siempre se quejaba de que amí nunca me saciaban sus progresos. Hoy me agradece mi insistencia, pues sedescubrió como una nueva mujer. Y aquí es donde viene la primera historiaque os voy a contar. A medida que lo haga tendre

mos oportunidades de ir comentandocosas acerca de la filosofía del voyerismo.

Una vez nos casamos, fuimos a Ibiza.Las playas son fenomenales, mi mujer que ya usaba tangas en hilo dental,se animó a usar una microtanga, que adelante era muy pequeña,apenas si cubría su vulva y que atrás se perdía en un hilo que se encajaba perfectamenteentre sus glúteos. El culo de mi ahora esposa es fenomenal. Séque estaba avergonzada, pero poco a poco me fue dando gusto. Esto es muy importanterecalcarlo, lo que alimenta una relación matrimonial conun voyerista, es que si la otra parte tiene algo de exhibicionista, pues que se desinhibadel todo y le dé gusto, por mi propia experiencia se los recomiendo yles garantizo que su relación mejorará constantemente, pues estaráalimentada permanentemente por el deseo. Se dirá que es un poco de egoísmo,al contrario, con ello, la parte que puso su parte, es decir el casado (a) conun exhibicionista, logrará un amante perfecto en su casa.

Me percaté que despertabamuchas miradas, y eso que estábamos en una playa donde las mujeres toman el solen tangas diminutas y en topless, yo le dije que haría el desentendidocon ella y que me iría al mar, a ver si ella lograba algo más. Ella nisiquiera se levantó de la arena. Yo volví y de nuevo le pedí que se levantara,que caminara un poco y que fuera muy sensual. Pues nada, ese díaella estaba muy tímida, me dijo que era muy delgada y que le daba mucha vergüenza,que seguramente la estaban mirando era en burla.

Yo le dije: claro que se burlande ti, pero es porque las mujeres se muerden de la envidia que les da,pero si tu nos les das bola, pues a la goma con ellos, al día siguientefue mejor, ella se levantó, caminó un poco y yo entretanto, en el mar, oíalo que decían los hombres, se lo comenté y vi que eso la ponía muycachonda. Le dije, a ver si alguno te da loción bronceadora, con precaución,para que ninguno de ninguno de los mirones me descubriera.

Bueno, el saberse deseada, le dionuevos impulsos y para demostrarlo se quitó la parte de arribadel bikini, eso fue suficiente para que la consideraran una desnudista, perocomo estábamos en Ibiza, pues todo iba muy bien. Se acercaron unos muchachos,un poco apuestos, con buen cuerpo y unos pequeños slips que dejabanentrever que tenían unas vergas largas y gruesas. En fin, estaban bien dotados.

– Oye nena, estas sola, te ves preciosa. – No estoy con un amigo…. – Es tu novio? – No, es un amigo – Y es celoso? – En absoluto….

Se sentaron, decían cosasacerca de los bikinis, de las miradas de otras mujeres, y en fin hablando cosasmuy tontas, pero Mónica se reía cada vez más y se sentía muycerca de ellos. Le ofrecieron una cerveza, y ella aceptó. Se fueron dos deellos y se quedaron dos, ella se acostó hacía abajo y le pidió a uno que lepusiera sobre su piel loción, el no se hizo rogar y ya estaba con sus manos destilandoolor a papaya y se dedicó a untar su piel con la loción dejándolabrillante y exuberante. El otro apenas miraba, y Mónica le dijo que porqueno le ayudaba a su amigo. Una vez llegaron al culito de Mónica, el muchacholo tocó para ver su reacción, pero al ver que ella no reaccionó, lo comenzóa sobar con morbo y su amigo le ayudaba, ella les dijo que pasaran algo de lociónpor su entrepierna, pues si no su bronceado no era perfecto. Ellosaceptaron y se dedicaron a masajear a gusto, con algo de malicia y tocandomás de la cuenta. Al llegar los otros muchachos, ella se incorporóy les dijo que ya les tocaría su turno de loción.

Tomaron la cerveza, hacíamucho calor y yo me presenté. Los muchachos se cortaron un poco, lo que disgustóa Mónica, que ya se sentía animada por sus avances. Me hizo señalespara que me alejara de allí otra vez, yo alegando el calor me volví al mar,me acompañó uno de los muchachos, quien me preguntó que quiénera ella.

Yo le dije que una amiga, que eracasada, pero que estaba en Ibiza tratando de descansar de su esposo un poco,y no mentí acerca de quién era su esposo, dije que era escritor e investigador,que ella era publicista, en fin, parte de la verdad.

Me preguntó que quien erayo. Le dije que su mejor amigo, pero que no estábamos ligados. Me preguntósi podían salir con nosotros

y pasarla con nosotros en las vacaciones. Yole contesté que por supuesto. Le indiqué cual era nuestro hotel. Le dími nombre verdadero, y sin más me lancé al mar. El muchacho se devolvió a laplaya, junto a Mónica, y la abrazó, estaba muy lanzado y Mónica no le eraindiferente. Ella le pidió que le diera loción adelante y él se lanzócon frenesí a untar las tetas con loción, sin dejar ningún detalle a la imperfección.Su verga ya quería asomarse por el slip, lo que le obligó a taparseun poco con la toalla, lo que provocó la risa de todos sus amigos y de Mónica.El sugirió que compraran otras cervezas y los amigos se fueron a traerlas, élse quedó sólo con ella y sin decir más, le sentó un beso en la boca,que Mónica no respondió y que la hizo sentir muy mal conmigo, pues sabíaque yo estaba viéndolo todo. Ella, con un poco de disgusto, se levantó, sepuso el top del bikini y se alejó de ellos. Yo me salí del mar corriendo yle pregunté que qué pasaba. Ella me dijo que estaba preparada apenas para flirtear,pero no para avances más allá. Para mi sorpresa, y es cuando yo sospechéque algo andaba mal en mi cabeza, le dije que no pasaba nada, que me encantabano solo que flirteara, sino que además se comportara como una chica soltera,que está en Ibiza para divertirse.

Ella insistió en ir al Hotel,una vez en nuestra habitación nos amamos, pero para sorpresa de ella yo estabaun poco lujurioso, lo que ella le extrañó, pues normalmente somos un pocoapagados en la cama. Ella no sabía que pasaba, siempre se quejaba de queyo no la amaba lo suficiente, pero en fin, ella quería que yo siguieratal cual. Una vez nos corrimos, yo me levanté y prendí un cigarrillo y saquéuno de mis libros favoritos, un librito de Rousseau que se llama Lasensonaciones del paseante solitario , y me senté cómodamente,pensando que ella estaría dormida. Pero no pude leer una letra, me levanté yvolví a meterle mi tranca, esta vez por detrás a Mónica, que miraba con ojoscomo platos de la sorpresa, yo nunca había hecho nada así, normalmente despuésde correrme, me pasaban mis impulsos y ella queriendo amar más, teníaque mojar sus ganas en un plato. Bueno, ella por fin me preguntó que porqueestaba tan cachondo y yo le dije que no sabía. Pero si tu eres filosofo, me replicó,y lo sabes todo… al menos eso dices.

Bueno, debe ser que me gustótu flirteo, pues no he pensado en otra cosa. Hagamos un pacto, déjatemeter mano y yo estaré atento, tu me cuentas todo, esto queda entre los dos y nadiesaldrá lastimado si sabemos que no hay ningún sentimiento involucrado.Esto es lo más importante que hay que tener en cuenta entre voyeristas y exhibicionistas,que no deben haber sentimientos involucrados en lasandanzas, una cosa es el matrimonio o el noviazgo, es decir, la relación,y otra cosa es the party.

Descubrí otra de mis facetas,me encantaba decir guarradas. Así que le dije que se vistiera de nuevo con lamicrotanga, que no usara el pareo y que fuera conmigo de nuevo a la playa.Le dije que flirteara y que si quería dejara que la acariciaran y besaran,que es más me encantaría que lo hiciera con los cuatro muchachos. Que siempremanejara las cosas….y que por mi, se olvidara de mi.

Bueno, volvimos a la playa, ellaiba sin el pareo, dejando al aire su culo bien puesto, ella se apercibíade todas las miradas que le hacían y de los uffff de los hombres que volvíansu mirada hacía ella, en fin se sintió de nuevo deseada, y me dijo que siyo la autorizaba que se dejaba hacer. Me dijo que le describiera lo quequería que le hicieran, pero que lo hiciera con puras guarradas, que fueravulgar, que eso la excitaba mucho.

Yo así lo hice, le dije quequería que le partieran la almeja, que se la chuparan toda, que queríaque ella resumara la leche de los cuatro tipos, que se la tiraran en la playa ala vista de todo el mundo y que le sobaran las tetas y le magrearan el culo.Que se la tiraran tres veces cada uno, hasta que no pudiera contener masleche en el chocho. Esto la excitó muchísimo, tanto que pudesentir que ya empezaba a oler el ambiente con sus suaves efluvios que manaban desu sexo.

Quieres que me deje hacer? Hasta donde puedo llegar? Yo le dije, hasta donde quieras, la únicacondición es que me dejes ver o me cuentes todo, sin omitir ningún detalle, aunqueyo prefiero verlo todo.

Me dio un beso y nos metimos enla playa. Para mi sorpre

sa se quitó el top una vez pisamos la arena, lo quela dejó vestida con su minúscula tanguita, que como ya lo comenté,dejaba al descubierto casi todo su pubis, dejando solamente oculto su vulva.

Los muchachos al ver que nos acercábamos,se nos acercaron y el atrevido le pidió disculpas, yo dijeque ella se sentía un poco mal al haber dejado a su esposo en la ciudad, y estar acádivirtiéndose sin él, pero que ya había hablado con ella y que todo estababien.

Nos invitaron a tomar un trago,ella aceptó pero dijo que lo tomaba en la playa, que no podría entraren ningún sitio sin ropa, ellos bromearon diciendo que si tenía ropa,y que no les gustaba por lo grande de ella. Todos reíamos y yo teníami verga a punto de explotar al ver los cuerpos de estos cuatro muchachos atléticoscubiertos por un pequeño slip, que dejaba ver parte de sus bultos, y vercomo crecían los bultos, y tenían las pollas a punto de explotar y ella cubiertapor una minúscula tanguita.

Ella pareció darse cuentade ese detalle, pues una vez llegamos al quiosco de las bebidas, como sin querer,se acercó por delante al muchacho que le había dado el beso y lepegó su culo a su verga, y con movimientos casi imperceptibles, se la acariciócon su culo. El muchacho miraba desorbitado, no atinaba a decir palabra, nosdieron las cervezas, y nos volvimos para la playa. Él la tomóde la mano y se fueron como dos noviecitos inocentes. Yo miraba la cara de todos los hombresy la miraban como queriendo follarsela ahí mismo.

Ella le buscó la boca y lebesó, sus lenguas se introducían en sus bocas, y él subió la manoa sus tetas, desnudas, magreandolas con pasión. Mi propia verga se humedeció de versemejante beso, que habrán pensado los demás. Las pollas de los otros muchachos inmediatamentecomenzaron a cobrar vida. Se iban parando debajo de los slips,lo que parecía no importarles, Mónica y el muchacho, que a propósitose llamaba Antonio, seguían besándose, a la vista de todo el mundo, sin que nadani nadie los perturbara. A los muchachos, por el contrario, parecía queles gustaba exhibir que sus pollas eran grandes y gruesas, y que las teníanexcitadas a todo momento.

En la playa yo me fui de nuevo almar, y ella se quedó con los muchachos. Los hombres que la miraban desdelejos, pude oírlos, decían que estaba rica, que tenía una almejita deliciosa,que su túnel debía ser muy pequeño y que se la querían meter todala tranca de un solo jalón, que la querían llenar de leche, que la haríanrebotar sobre sus huevos y que como se verían esas nalgas al ser cabalgadas por cadauno de ellos, en fin, todas las guarradas. Eso me excitó mucho. Memasturbé en el mar, mirándola y oyendo lo que decían.

Ella se había vuelto de nuevoa acostar en la playa, y les dijo a los muchachos que todos la teníanque cuidar, pues era una pobre niña sin nadie que la protegiera. Todos se untaronlas manos de loción y la comenzaron a acariciar, ahí mismo a lavista de todo el mundo, y ella al sentirse tocada sin pudor, por los ocho manos,tuvo un orgasmo del que todo el mundo fue testigo.

– Pero si está bien cachonda, mira como se deja hacer de todos ellos…..

Decían los hombres a la distancia.Que zorra, que puta, que perra, y yo sabiendo que hacía unosminutos mi casta esposa no quería salir sin su pareito, y ahora estaba teniendoun orgasmo a la vista de todo el mundo. Los muchachos le dijeron que se metieranal mar, y ella se levantó, tenía la concha húmeda, lo que senotaba por el pequeño triangulito de adelante y dejaba ver además el hilitode atrás. Ellos, por su parte, tenían las pollas casi por fuera del slip, se lesnotaba también humedad. Se metieron al mar y comenzaron a magrearla por todaspartes, yo dije, aquí mismo se la tiran. Ella se colgó del cuellode Juan, otro de los muchachos, y lo besó apasionadamente, mientras que Antoniola besaba en el cuello. Jaime y José, que así se llamaban losotros, le magreaban las tetas. Pues se la hubieran tirado en el mar, de no haber sidoporque un salvavidas se acercara a ellos y les dijera que a esa hora laplaya tenía una función familiar.

Ellos salieron con dolor en loshuevos y ella quedó con la concha húmeda y con ganas de que una buena trancala abriera de una vez por todas, salieron, ella borracha de sexo, y se instalaronde nuevo en la playa, acordaron que mejor sería si se fuerana un sitio más privado.

Ella se puso el top del bikini y se levantó, mellamó y juntos nos fuimos a un barcito que apenas si se nota, en una callejuela fenicia.

Pues bien, los dueños delpequeño bar eran una pareja joven, que se nos quedaron mirando. Nos dijeron quequé música queríamos escuchar. El bar estaba prácticamente solo,y pedimos música moderna, pero algo suave, nos situamos en un lugar apartado,pero desde el cual podíamos ver a los demás y ellos a nosotros, el bar no eragrande. Ella empezó a tocarse su chocho con lujuria, bailaba y movíasu culo a la vista de cada uno, se tocaba las tetas y desarregló el top, dejandover sus pezones, que ya estaban erectos. Bueno, estaba hecha un bombón.

Todas las personas, inmediatamentetuvieron que ver con nosotros, yo le susurré al oído quequería que se comportara como si fuera una puta, una callejera, que se dejara hacerde todos los muchachos, y que si incluso llegaba otro desconocido, tambiénle atendiera, que yo también de pronto la tocaría, pero no como esposo,sino como si fuera otro más, incluso le dije que prefería que ella hicierade Antonio su pareja oficial, sin descuidar a los demás.

Pues ella comenzó a quitarseel top del bikini, quedando solamente con la tanguita puesta, se tocaba el chochoy se acercaba alternativamente a todos para que igualmente se lo tocáramossin ningún pudor. Los dueños del bar no daban crédito a sus ojos,pero no decían nada, se limitaban a mirarnos. Los otros clientes murmuraban y seleía en sus labios que mencionaban la palabra puta. Eso me excito y ver comoya a los muchachos no les importaba que sus pollas sobresalieran de las pernerasde sus slips, Jaime se comenzó a hacer la paja, de tal manera que Mónicase agachó frente a él y comenzó a mamarsela, ella es experta en eso,pero nunca, que yo sepa, se lo había hecho a cuatro hombre diferentea mi. Se la chupaba, la hacía entrar y salir de su boquita, que entreabierta lasuccionaba como queriendo sacarle toda la leche, Antonio se comenzóa afanar por detrás, y sin quitarle la tanga, corrió el minúsculoobstáculo que le impedía penetrarla, allí mismo lohizo, se lo metía en la concha,lo sacaba lubricado y brillante por los jugos de Mónica, la cual se movíaen redondo para que la culiaran con más facilidad. Seguía mamando a Jaime,cuya verga entraba y salía, haciendo cada vez slup slup slup, ella comenzócon un ritmo frenético, que hizo que Jaime se corriera, ella lo sacó desu boca y el semen corrió a raudales por encima de sus tetas. Entretanto Antonio seguíabombeando el chocho de Mónica, que seguía con frenesí,los demás chicos se sacaron cada uno sus vergas y se la acercaron a la boca de Mónica,quien las chupaba alternativamente.

Los dueños del Bar mirabansin poder creer lo que sucedía en su local. Los otros clientes tampoco daban créditoa sus ojos. Se veía a una mujer, que estaba buenísima, gozarde lo lindo con cuatro muchachos a la vez, una verdadera orgía, y ellasin inmutarse. Antonio comenzó a aumentar el ritmo de su penetración, hastaque se corrió, gritaba y aullaba, ella decía agggghhhh, se retorcía loslabios. Ella también tuvo un orgasmo, que la dejó extenuada y por un instante dejóde lado las pollas de los otros muchachos.

Al ver la inquietud de la gente,yo les dije. Muchachos, por qué no vamos a un sitio realmente privado, a lahabitación de hotel. Además temíaque de pronto alguno de los clientesse molestara con nosotros, y creo que por más liberal que sea la sociedadde Ibiza, podríamos terminar en la cárcel.

Ellos no aceptaron, me dijeron quepreferían quedarse en el lugar y dar un buen espectáculo. Mónicaestuvo de acuerdo con ellos. Era pues, la gloria para un voyerista como yo. Ya oshe dicho que no se trata de simplemente mirar, el placer no es ver comose follan a tu mujer, o bueno, no solamente eso, sino el que se trasgredanlos limites que se supone tiene la sociedad. Los limites los ponen ustedes,simplemente déjense llevar, y a la menor señal de peligro, paren,vayan poco a poco.

Mi mujer se levantó con unasonrisa de zorra y los ojos llenos de lujuria. Comenzó a bailar con muchasensualidad, movía sus caderas, y sin ningún pudor dejó al descubiertosu chochito rasurado, como a mí me gusta, metiendo sus deditos en su cuevita húmeda,mientras los muchachos sin el menor recato se pajeaban con fuerza, halándoselas pijas como

queriendo acabar con ese dolor que debían tener enlos huevos.

Ella bailaba ante la mirada de laspersonas, que no daban crédito a sus ojos. No dejaba acercar a los muchachos,quería que estuvieran a punto, ellos se habían sacado losslips, y se paseaban desnudos alrededor de ella, tenían cuerpos perfectos,lo que sé que a mi mujer le encanta. Ella seguía bailando y no los dejaba ni siquieratocarla, se metía los dedos en su concha, rojita, rasuradita, suvulva estaba húmeda, muy húmeda y ella se masajeaba el clítoris, comoqueriendo que sus dedos fueran las pollas que faltaban por mamar. De pronto seechó en la mesa, dejando abierta su almeja, abriéndola más ellamisma con sus dedos, a la vista de todos, las caras de las mujeres no disimulaban su enojo,pues sus novios, maridos y amigos no dejaban de observar a Mónica,que se comportaba como una mujer fácil, que no conocía el pudor. Yo pormi parte, estaba muy caliente, sentía que mi verga palpitaba con una vida propia queme era desconocida hasta ese momento.

– Llenadme de leche… hacedme vuestra… dijo ella con algo de teatralidad.

Ellos no podían creer loque se les ofrecía, una mujer hermosa, abierta sus piernas, que se les ofrecíaasí, sin más.

Faltaban José y Juan porfollar, así que Juan la penetró con fuerza, dándole unas embestidas poderosas, quela hacían gemir de placer. Mónica tenía los ojos cerrados, pero sintióla verga de José junto a su boca, y sin perder tiempo, comenzó a juguetearcon su lengua, que parecía de fuego. Yo no pude aguantar más, y sin siquieratocármela, me corrí con espasmos. Pude ver que los dueños del bar se estabanmasturbando mutuamente, y como algunos clientes metían sus manossospechosamente por debajo de la mesa.

Juan tenía ritmo, le hacíabambolear las tetas de un lado a otro rítmicamente, a lo que ellarespondía con gemidos y con los lengüetazos que le daba al otro pene que se leofrecía. Por fin se corrieron, ella, ellos, Antonio y Jaime se masturbaban,pero sin llegar a correrse, también se la clavaron por turnos, ella no dejóque la penetraran por el culo, lo cual yo no protesté.

Una vez acabó la faena, nosfuimos todos del local, dejando a los demás con las miradas atónitas. Seríaverdad lo que había pasado.

Esa era una de mis fantasíashecha realidad. Había visto por internet muchas veces como en Estados Unidos lasmujeres hacían fiestas que se llamaban sluts partyies o drunk parties,que eran del mayor desmadre. Yo no podía creer que mi esposa se hubieraconvertido en una putilla, pero me encantaba.

Llegamos a la habitación,los muchachos se habían quedado en su hotel también, y Mónicaque aún seguía caliente, me hizo el amor. Veis la diferencia, con ellos era solamentesexo, conmigo hacía el amor. Allí está la diferencia.

Al día siguiente ella selevantó temprano, se dio una ducha interminable, y me dijo que prefería paraese día dar un paseo, no quería ir a la playa, creo que estaba un poco confundida,tenía una mezcla de vergüenza y cachondeo. Le dije que la entendíay le agradecí con un beso tierno a su gustirrín, lo que ella correspondiócomo una niñita.

Le confesé que habíagozado muchísimo, y le pedí que volviera a repetir algo parecido. No os lo recomiendo,un buen método es que le digáis a vuestra pareja si quiere hacerlo, de repentees mejor poco a poco, que tal si ella va un día a un bar de tuciudad, haciéndose pasar por alguien solitario (siempre es mejor) y se deja magrearde algunos cuantos, sin importar los comentarios. Puede que nunca hayasexo, pero igual podréis disfrutar, no sabéis lo delicioso queresulta que tu mujer se coloque en el plan de putilla, mientras tu la miras comosi fueras otro más. Ahora bien, si todo eso degenera en una orgía,pues ni lo penséis más, pues podéis gozar de lo lindo.

Ese día temprano, ella secolocó una de esas minifaldas que hacen dar infartos en la calle, ya íbamospor la calle cuando sentíamos las miradas de todos en sus piernas y en sus nalgas.La minifalda se la había regalado yo, era al comienzo protestódiciéndome que le daba vergüenza usarla, pues un poco más y quedaba su culoal descubierto. Nada más injusto, si mi propósito era que se viera sensual, o mejor,sexual. Pues bien, ella superados sus tabúes, siendo un poco má

sliberada, se pudo esa minifalda muy pequeña, si se agachaba un poco quedaba plenamentedescubierto su culo. Íbamos a buen paso. Muchos hombres se agachabanun poco queriendo ver más. Me dijo, vamos que te tengo una sorpresa, se teva a salir el corazón. Llegamos a un market, ella fue el centro de lasmiradas lascivas de los hombres y las burlas de las mujeres. Eso es algoa lo que tendréis que acostumbraros, pues si os dejáis cortar un poco,la vergüenza hará que hasta se olvide la forma de caminar y en ese momento siseréis objeto de todas las burlas, y con justicia.

Pues bien, ella que sabíaque hacer, no se dejó de las burlas, y ante la vista de todos, se agachócomo quien no quiere la cosa, para ver algo que estaba en los bajos de la estanteríay dejó su culito a todos los que quisieran mirar. Nadie másvolvió a burlarse en el local, todos la miraban, los hombres sorprendidos de suatrevimiento y a la vez encantada, las mujeres con molestia, pero no decíannada más, no fuera que lo volviera a hacer y sus maridos se largarancon la primera zorra que veían en esas. Me encantó su atrevimiento,y más me gustó ver que no llevaba braguitas, aunque si hubiera llevado, con las queusa, habría dejado a todos igual de boquiabiertos como los dejó.

Un chico se le acercó ofreciéndoseen ayudarla, y ella sin pensarlo le dijo que necesitaba varias cosas, yle preguntó si vendían ropa interior en el local. El chico asintióy le pidió que la guiara, era en la planta alta del local, entonces ella fue adelante,el chico atrás y yo un poco más atrás, pareciendo otro cliente másque quería calentarse viendo a ese bombón. Al subir las escaleras eléctricas,se veía claramente que ella no tenía bragas y como la falda era tan corta,su chochito se veía fácilmente desde abajo, si uno tenía algo de atención.

Pues bien, llegaron a la ropa intimade mujer, y ella le dijo al muchacho que le mostrara lo más pequeñoque tuviera, que le encantaban esas braguitas en tanga hilo, que fuera muy trasparente,en fin, le dijo finalmente que había perdido las bragasen el taxi, lo que era mentira, inventando que la había recogido un turistay le había pedido las bragas de recuerdo y no podría llegar sin bragas,pues su novio era muy celoso. Yo no me lo podía creer, vierais la cara del chico,la miraba entre aturdido y deseoso.

Pues bien, ella le preguntóque si podría probarse algunos modelitos, los más pequeños, queel le pasaba con mucho nerviosismo, le temblaba la mano. El dijo que si y se ofrecióa llevarla los probadores, ella protestó diciendo que tenía prisa,pues su novio no demoraba estar de vuelta en la habitación que habíanrentado, y sin mediar palabra, se levantó la falda encima de sus caderas, dejandoal aire el chocho, ante la vista del muchacho, y se subió unasbragas diminutas, que le sentaban de maravilla. Se le veía el bronceado diminuto,lo cual contribuía a que el espectáculo fuera fabuloso. No hay como un buen cuerpotostado al sol del verano y mirar las diferencias en la piel de una hermosamujer. Le preguntó que si le quedaban bien, él contestócon un balbuceo que sí. Se las quitó y se probó otro modelito, tuvo suerte que nadiepasara por ahí en ese momento, este modelito era también diminuto, trasparente,dejaba ver todo. Y este que tal? El dijo que le quedaban mejor. Se las quitóde nuevo y le dijo, no, pero este material es un poco incomodo. Mejoreste. Se agachó y dejó a la vista del muchacho su culito abierto y cuchochito abierto, se veían sus labios que ya se comenzaban a poner húmedos.Estos me vendrán de maravilla, eran el modelo más pequeño que había,mucho más que los anteriores. Le dijo, mejor me los llevo en un paquetito, no sea queen el camino los vuelva a perder y tenga que volver. Él contestó:encantado.

Sabed que con una agachada hubierabastado, pues no hay nada como el atrevimiento. Si queréissugeridle a vuestra pareja que haga poco a poco cosas atrevidas, veréiscomo tu pareja le coge el gusto, y vosotros, los voyeristas, a disfrutar.

Estoy pensando en que este relatopueda serviros a muchos de vosotros para normalizar vuestras mentes, sabedque no estáis haciendo nada malo ni pervertido, simplemente somos comolas lesbianas y los homosexuales, una tendencia sexual diferente, quede mal hay en ello. Y sabed algo más, somos más de los que pensáis.Escribidme.

Por muchas razones no puedo darmi mail, por eso les pediría

que me escribierais al mail de Carlos,que es casi como el mail de nuestra comunidad sexual, shellbojaca (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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