En el hospital

¡Comparte!

Cada vez entraba más en ella y el movimiento se iba acelerando. Intentaban ahogar los gemidos para que nadie más fuera de la habitación los escuchara, pero a veces era imposible. Ella siguió subiendo y bajando sobre él a la vez que sentía que sus fluidos vaginales lubricaban cada vez más su interior, Javi se corrió entre leves gemidos dentro de ella, inundándole todo el interior con su semen.

Eran las 12 de la noche cuando Javi estaba en el hospital tumbado en la cama por medio de un accidente que había tenido jugando al fútbol. Estaba solo en la habitación y con la excitación de un pensamiento su miembro empezó a crecer bajo el pijama azul que llevaba. Sabía que no debía, pero no pudo evitar sacársela y acariciarla, viendo como crecía cada vez más.

En ese momento una enfermera del turno de noche entró en el cuarto y le vio. Javi pensó que era el fin, que le echarían del hospital. Lo que no esperaba era que la enfermera se acercara y empezara a acariciar su miembro. Él la dejó hacer mirándola a los ojos.

Era una chica joven, de pelo largo moreno y ojos marrones. Poco a poco ella fue acercando su boca y empezó a lamerla por fuera hasta metérsela totalmente en la boca. Él le agarraba la cabeza con una mano guiando sus movimientos y sujetándole el pelo, y con la otra empezó a tocarle el culo. Le subió la faldita que llevaba y le pasaba la mano por encima del tanga.

Ella seguía lamiéndolo y haciéndole gozar. Se la metía toda hasta la garganta, arrancándole a Javi gemidos de placer, que pronto fueron compartidos al introducirle Javi un dedo por su ya mojado coñito. Realmente ese chico sabía lo que se hacía, pero ella también. Agarró fuertemente con una mano su miembro y empezó a hacerle una buena paja a la vez que se la mamaba mientras que con la otra hizo que Javi le introdujera otro dedo. Esa reacción pilló a Javi desprevenido, que derramó toda su leche caliente en la boca de la enfermera.

Después de esos instantes de placer ella se incorporó y se acercó hasta el cabecero de la cama para darle un sabroso beso a Javi y susurrarle al oído que si necesitaba algo la llamara con el interruptor que encendía una luz sobre la puerta de la habitación.

Como era de esperar en menos de diez minutos Javi estaba totalmente recuperado y nuevamente empalmado al pensar en lo que acababa de sucederle con la enfermera. Y quería gozar plenamente de ella antes de que acabara la noche. Así que le dio al interruptor y la luz se encendió.

Tuvo que esperar unos minutos que le parecieron eternos. Bajo la sábana se adivinaba fácilmente su erección. Fue cuando empezó a pensar que y si no volviera a venir la misma enfermera, sino que viniera otra.

Pero en ese momento ella volvió a entrar por la puerta, cerrándola tras de sí. Javi trató de incorporarse un poco, pero ella lo volvió a tumbar suavemente cogiéndolo por el hombro y susurrándole al oído que necesitaba reposo.

Después quitó la sábana de encima y dejó al descubierto ese maravilloso miembro que estaba nuevamente a plena potencia. Cogiéndolo con una mano volvió a metérselo en la boca y a chuparlo. Estuvo así un par de minutos. Luego soltó el miembro de Javi y empezó a desabrocharle el pijama azul botón a botón, a lo cual Javi aprovechó para meter la mano bajo la falda de ella. Y cual fue su sorpresa al ver que ya no había tanga, directamente estaba tocando la depilada y húmeda vagina de ella.

Una vez desabrochada la parte de arriba empezó a besarle por todo el cuerpo mientras sentía las caricias que él le proporcionaba.

Un lametón de ella a uno de sus pezones hizo que el cuerpo de él se arqueara y soltara un suspiro. Bajándose la camiseta acercó sus pechos a la boca de Javi que empezó a lamerlos con ansia. Y siguió recorriendo su cuerpo hasta volver a llegar a su miembro.

Javi cerró los ojos y se dejó hacer. Los volvió a abrir cuando notó como si ella se posara en la cama, pero lo que hizo fue subirse en ella. Se colocó a la altura de la cadera de Javi y fue bajando. Su subió la falda hacia arriba mientras Javi agarraba su miembro esperando que ella se sentara sobre él y así penetrarla.

Fue sentarse y empezar a subir y bajar sobre él. Cada vez entraba más y más en ella y el movimiento se iba acelerando. Intentaban ahogar los gemidos para que nadie más fuera de la habitación los escuchara, pero a veces era imposible.

Ella siguió subiendo y bajando sobre él a la vez que sentía que sus fluidos vaginales lubricaban cada vez más su interior.

Y cuando ya había gozado de él un par de veces, Javi se corrió entre leves gemidos dentro de ella, inundándole todo el interior con su semen.

Autor: Marilia

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.