EN FAMILIA TODO ES MEJOR

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Les voy a contar algo que me pasó hace unos años. Estoy en pareja hace muchos años, muy bien; con muy buen sexo con ella. Pero yo siempre quería algo más y no podía hacerlo más de una o 2 veces por semana ya sea por el horario extendido de trabajo y el consecuente cansancio de uno y otro. Nunca quise tener aventuras fuera de la pareja ya que no lo veía bien. Mi pareja tiene una hermana más chica con una hija de unos 18 a 19 años: Esta chica siempre tuvo el complejo de Edipo conmigo y no con su padre, pero yo siempre rechazaba sus abrazos pegajosos, sus "mi amor", sus besos cerca de la boca cada vez que me veía. Así las cosas, pasaba el tiempo y yo cada vez con más hambre de sexo, no me atrevía a aceptar nada.

A la que yo siempre le tuve muchas ganas era a mi cuñada, ya que yo conocía uno o 2 amantes que tuvo unos años antes, estando casada. Está virtualmente separada del marido hace unos años, ya que viven en la misma casa pero en cuartos diferentes. Cuando cierta vez le dije que para estar bien de salud lo mejor era tener buen sexo y coger todo lo posible, a lo que me dijo que eso para ella no corría ya que estaba retirada de las pistas. Le dije que era muy tonta ya que siempre se está a tiempo de reempezar a vivir (a coger). Cada vez que iba a la casa temprano a llevarle algo a pedido de mi pareja antes de ir al trabajo me recibía en camisón o deshabi-llé, yo siempre le decía medio en broma que así estaban la que esperaban a un macho para hacerle trampa al marido, mientras este estaba en el trabajo desde, temprano ya que de esa manera no tenían que desvestirse para comenzar a coger de inmediato, a lo que siempre respondía que ese no era el caso, que ella estaba retira-da de las pistas. Bueno visita va visita viene a la otra ciudad, cada vez trataba de que el beso que recibía fuera más cerca de la boca; cierta vez no se si a propósito recibí el beso en los labios, a lo que dije cuidado no jue-gues con fuego y la respuesta fue que no creía que se quemaría, con lo insinuaba que yo no me atrevería a ir por más.

Recaliente por la actitud de desafío la agarré por la cintura y le metí un beso de lengua que le llegó a la cam-panilla, lejos de querer separarse se me prendió con todo comenzando un lengüeteo que duró como 5 minutos. Luego de aflojar un poco para respirar le dije esto le estaba haciendo falta, a lo que contestó, que sí, pero no podía demostrarlo ni pedirlo por respeto a su hermana. Le dije bueno ya está todo cantado, le abrí el deshabillé y la muy guacha no llevaba nada abajo, tenía estatura más bien pequeña pero tenía unas tetas de película porno y un culo muy bien formado y parado; la apoyé de pie contra una mesa y me senté en una silla dándome un festín con sus tetas, besándole las aureolas de los pezones, y mordisqueándoselos levemente. Empezó a gemir y decir entre jadeos por favor seguí así que me estás enloqueciendo de calentura, a esta altura de la cosa me di cuenta que llegaría tarde al trabajo por lo que avisé que llegaría tarde por unos trámites a realizar en el centro de la ciudad.

La subí a la mesa y la acosté en ella comenzando a chuparle y lamerle el culo y la conchita que cada vez se mojaba más, le abrí los labios mayores con los dedos y me prendí con mis labios del clítoris, algo grande para lo que yo había visto hasta el momento, era como un pequeño pene de unos 2,5 cm, comenzó primero a aga-rrarme de los cabellos para que no me retirara de allí. Comenzó a casi a gritar más, máas, máaas, no pares seguí así, y para corroborar que le estaba gustando terriblemente me agarró la cabeza desde la nuca y me la presionaba contra su clítoris. El orgasmo no tardó en llegar, pero lo extraordinario fue que comenzó con una serie de orgasmos en cadena, que por lo menos le duraron 20 minutos; y yo pobrecito chupando y mordiendo como un poseso, y tomando el mejor elixir que pueda existir, la miel de concha.

Una

vez que terminó de acabar me paré y le dije que ahora le tocaba recibir algo a cambio, a mi poronga, la que estaba dura como un hierro, me hizo sentar a mi en la mesa y ella pasó a la silla, comenzando primero a hacerse una paja con ella sobre los pezones erectos de sus tetas, humedeciéndolos con el líquido preseminal, luego le dio un beso en la punta del glande, comenzando un lengüeteo de este y de la base y dorso de la po-ronga hasta los huevos lo que parecía ponerla aún más dura.

Comencé a pedir quiero algo más y dijo que esperara un poco, poniéndome al borde de la acabada pero era una maestra del sexo, cuando detectaba que me empezaba a calentar para acabar, se detenía y empezaba de nuevo, hasta que le pedí por favor que me hiciera acabar antes que me reventaran los huevos, entonces se la metió en la boca hasta la garganta, comenzando un lengüeteo alrededor de la poronga totalmente metida en la boca, así sí que no pude aguantar más y me corrí como nunca, pegándole con la leche creo que en la campani-lla, no aflojó y siguió hasta tomarla toda, tal la calentura que ella tenía, antes las pajas que yo había comenza-do a hacerle, con 2 y hasta 3 dedos, que ella no paraba de chuparla ahora como una posesa.

Así las cosas y con la calentura que habíamos alcanzado se me paró de nuevo y endureció otra vez como hie-rro, me pedía por favor métela adentro de mi concha que tiene hambre atrasada, no iba a hacerme rogar y la puse boca arriba en la mesa con las piernas en mis hombros, me subí a un pequeño taburete para estar a la altura correcta de su concha, y le apunté a su culo humedecido por sus jugos vaginales, le arrimé la cabeza y empujé un poco pero lo apretó y me dijo que de ahí era virgen que primero tenía que darle mucho placer a su concha para poder intentarlo.

Le hice caso y me puse entre ceja y ceja conseguir ese culo. Le metí de solo empujón mi verga en su concha re humedecida por sus acabadas anteriores y comencé un mete y saca de locura, lo que le hizo comenzar a acabar otra en cadena, esta mujer era multiorgásmica, el sueño de todo hombre. Como el segundo polvo siempre dura más que el primero yo todavía no tenía ni intenciones de acabar por lo que ese mete y saca me estaba cansan-do un poco, por lo que le dije que si quería más poronga ella debía trabajar un poco. Asintió mientras se rela-mía.

Me quedé quieto con la poronga afondo y comenzó a moverse en círculos , arriba y abajo, a la derecha y la izquierda, sin sacarla ni un milímetro de su concha, me contenía para no acabar porque mi obsesión era ese culo terriblemente hermoso, caliente y humedecido. Le pregunté si su concha estaba satisfecha, contestándo-me que sí; entonces le recordé su promesa de entregarme su culo luego de que esta estuviera satisfecha de lengua, dedos y poronga. La puse en cuatro patas, y unté su culo y mi poronga con una crema protectora de piel Nivea creo que se llamaba.

Le metí primero un dedo un poco, lo dejé allí y luego comencé a pajearla con el hasta el fondo, cuando su esfínter se relajó le metí otro dedo más un poco y luego hasta el fondo los dos, comenzando un lento mete y saca, cuando lo tuvo dilatado le puse la cabeza de la poronga en la puerta y comencé a hundirla de a poco, cuando la cabeza estuvo adentro paré a descansar y ambientar la poronga a ese agujero más estrecho, le pre-gunté si estaba todo bien y contestó que sí que era aguantable, por lo que la saqué un poco y de un solo empe-llón le entré hasta los huevos, el aullido que pegó se habrá oído en el vecindario pero me quedé quieto, le dije palabras dulces al oído mientras le pajeaba el clítoris lo que la calmó y la calentó aún más si se podía. Luego de unos 2 ó 3 minutos comencé un lento mete y saca, que al ratito y con sus pedidos de que por favor no se la sacara porque estaba gozando como si la tuviera clavada en la concha.

Se transformó en un desenfrenado sacarla toda menos la cabeza y meterla de un sólo empellón hasta el fondo, luego de unos quince minutos yo no aguantaba más y ella tampoco por lo que comenzamos una acabada si-multanea de película porno premium. Gritamos al unísono que más, más, así, dame toda la leche en mi culo, etc. etc.

Cuando la saqué chorreando leche d

e su culo y nos estábamos dando un beso de lengua de agradecimiento mutuo, sentimos un aplauso era su hija que hacía rato que había vuelto anticipadamente de estudiar, y nos observó durante por lo menos media hora.

No sabíamos que decir en esas circunstancias, que esto no había sido premeditado, que fue la primera, etc. La muy guacha nos extorsionó diciendo que teníamos que hacer lo que ella nos pidiera si no se iban a enterar nuestras respectivas parejas. No pudimos hacer otra cosa que asentir y ponernos en sus manos.-

Continuará…

Autor: El Suertudo

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Escrito por Marqueze

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