EN IRLANDA

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La segunda semana de estancia nos llevábamos todos muy bien entre nosotros y organizábamos a menudo fiestas. Con un grupo de franceses alquilamos una discoteca y organizamos una pequeña fiesta a primera hora de la noche. Aquella noche yo estaba especialmente motivado y con unas ganas enormes de follarme lo primero que pasase por delante.

Creo que le debí de entrar a más de la mitad de las chavalas de la fiesta, pero no hubo mucha suerte. Como casi siempre. Al final de la fiesta conseguí besar a alguna amiga, pero cuando intentaba algo mas siempre me pedían que parase. Así que con unas ganas enormes de pajearme en cuanto llegase a casa, salí de la fiesta en busca de Leon, el hijo de la familia inglesa con la que vivía y que había quedado de acompañarme al finalizar la fiesta.

Cuando llegue a donde habíamos quedado, el estaba con su novia y una amiga y fuimos juntos a acompañar a casa a su novia. Yo, con mi precario ingles intentaba hablar con la amiga y malamente conseguía hacerme entender. De repente veo que pasa un tío corriendo, lleno de monedas, y detrás de él otro chico, que resultó ser amigo del chaval de mi casa, gritando no se que en inglés. Leon se pone a perseguir al chico y con él se van muchos de otros tíos que había en la calle. Yo me quedo con su novia y su amiga que me hacen correr en la misma dirección. Me explican con un inglés más pausado que acababan de robar en la tienda de un amigo del barrio y todos estaban persiguiendo al ladrón y yo me había quedado un poco a cargo de ellas.

Mientras corríamos pude observar que la novia de Leon, Jane, era un bombón impresionante. No me gustaba su forma de vestir y la cantidad de maquillaje que llevaba pero se veía un cuerpo precioso. Era más bien gordita, pero como medía más de 1,70 cm. lo llevaba muy bien. El pelo rizado castaño, le caía por su cara pecosa, y sus ojos pardos parecían querer devorar a cualquiera. Tenia una boca grande, rodeada de unos labios inmensos que con la calentura que yo llevaba me hacían imaginar cantidad de sueños prohibidos. Su amiga, Sarah, era más normalita. Su cuerpo era muy menudo y apenas debía llegar a los 50 kilos pero como se dedicaba a la gimnasia su cuerpo parecía extremadamente ágil y atlético.

Mientras seguíamos los pasos de Leon, preguntando por donde habían pasado, Jane y Sarah se reían con mi pronunciación inglesa y con el miedo que me estaban dando aquellos callejones. Desde que Leon se había ido Jane parecía estar interesadísima en estar conmigo y sin embargo Sarah parecía más distante. Tuvimos que colarnos entre algunos cierres de jardines y como yo iba de la mano de Jane, más de una vez nos rozábamos sintiendo yo sus curvas y espero que ella mi erección que parecía no tener fin. Mi polla, que ya venia mal de la fiesta, estaba que se salía y Jane no hacia más que excitarme, y como yo tenia miedo de meter la pata, pues seguía sufriendo. Como les habíamos perdido nos dividimos y cada uno fue por un lado de una manzana y nada más doblar la esquina Jane me mete un morreo que alucino.

Me empuja hacia un portal mientras me soba la polla y suelta sus dos magnificas tetas para que yo me hunda en aquel maravilloso canal. La aureola de sus pezones era inmensa, casi un tercio de aquellas maravillosas tetas, tenia un color más oscuro. Mordía aquellos pezones mientras mi mano se deslizaba por debajo de su falda. Me quitó la polla del pantalón y sentándome en las escaleras de aquel portal comenzó a agacharse, mi polla pasaba entre sus tetas que ella apretaba fuertemente y yo no podía salir de mi asombro. Cerré mis ojos para disfrutar del momento mientras ella metía mi polla hasta su garganta y en menos de un minuto me corría salvajemente.

Después de tragárselo me pidió que nos apurásemos y que ya tendríamos otro día para follar. Yo, más tranquilo asentí y corrimos al encuentro de su amiga. En un aparcamiento público encontramos a Leon y a sus amigos dándole una paliza a

l ladrón, que no le quedarían ganas de volver a robar nada. Ya había llegado también Sarah así que volvíamos a estar los cuatro juntos como si nada. El resto de amigos recordaban la persecución y se reían pero en ese momento escuchamos los coches de la policía y tuvimos que salir a toda prisa. Corríamos por los patios traseros de las casa adosadas irlandesas y metiéndonos en cada camino que veíamos libre.

En el jardín de la casa de al lado de Jane, que sabíamos que no vivía nadie, nos quedamos hasta que se tranquilizase la policía.

Nos sentamos los cuatro formando una especie de circulo y enseguida Jane aprovechó para tumbarse encima de Leon y entonces Sarah comenzó acariciarme y se tumbó sobre mis piernas. Supongo que sintiendo aquella polla empalmada se calentó y viendo como los otros se besaban comenzó a besarse y a abrazarme. Yo, después de la experiencia con Jane seguía calentísimo así que empecé a acariciarla y siguiendo el ritmo que ellos marcaban quedamos los cuatro desnudos en muy poco tiempo.

Era evidente que a Leon aquella situación le estaba calentando de una forma increíble. Se le veía como un loco follándose a Jane y mirando a Sarah. Yo me puse un condón que llevaba preparado para la fiesta y Sarah se puso encima casi antes de que acabase de ponérmelo. La forma de follar de Sarah era impresionante. Su cuerpo tan pequeño y atlético era una maquina folladora. Era increíble como se retorcía sobre mi polla, arqueaba la espalda hasta que su lengua tocaba mis pies. Yo disfrutaba con la situación y le comenté lo increíble que me parecía que tuviese esa elasticidad. Ella chorreaba placer y de tantos orgasmos seguidos que había tenido yo notaba como sus líquidos iban cayendo sobre los pelos de mi polla.

Mientras, tanto Leon como Jane nos miraban sin dejar de follar. Ahora ella estaba a cuatro patas y desde atrás León follaba su chocho mientras le agarraba aquellos melones que hacia menos de una hora habían sido míos.

Sarah, en un ejercicio gimnástico se levantó, y me pidió que enfilase mi polla apuntando al cielo. Comenzó a abrir las piernas dejando que estas resbalasen sobre el césped, hasta que con ellas, completamente abiertas entró mi polla. Formaba una T invertida sobre mi polla. La sensación, por supuesto, fue única, ya que muy pocas tías tienen esa flexibilidad y los gemidos de placer que daba así lo debían hacer notar. Leon le pidió a Jane que lo intentase, pero ella riéndose le dijo que ella era incapaz, que si quería lo probase con Sarah. León, que llevaba toda la noche deseando follarse a Sarah no se lo creía y pero por si acaso permanecía sin moverse. Sarah, que también tenia ganas de follárselo, se levantó y siguiendo el mismo ritual, se clavó la polla de mi amigo hasta los huevos. Como era un poco más gruesa que la mía, le costó un poco más pero se lo folló sin compasión.

Jane se me acercó y al oído me dijo, ahora ya no hay nada que temer. Me quitó el condón y se tumbó en el suelo, yo la penetré con sus rodillas apoyadas en mi pecho mientras veía con León seguía subiendo y bajando a Sarah en esa posición. Jane se movía la mitad, pero tenia el doble de carnes. Era increíble poder follar aquel cuerpo. Ellos habían acabado y nos miraban.

Leon tenia la polla totalmente encogida y no le hacia mucha gracia ver a su novia disfrutando como una posesa. Pero Sarah, que seguía masturbándose, se le acercó y se la tragó pequeña como estaba, y en unos segundos sacó una verga en toda su plenitud. Yo, que tenia a Jane encima, meneando sus tetas al viento me corrí como un animal mientras su cuerpo caía sobre mi, besando el pecho, el cuello y los labios.

Había pasado más de una hora, y sin ver coches de la policía dejamos a las chicas en sus casa, y volvimos como si no hubiese pasado nada.

FIN

Autor: Bichobichejo

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Escrito por Marqueze

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