En la casita traviesa

casita traviesa

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Les voy a contar lo que me pasó en la famosa “casita traviesa”, un lugar que seguramente todo aficionado a las mujeres con algo extra conoce o ha escuchado hablar.

Toco el timbre y me atiende una mujer madura pero que tiene cierto atractivo, me hace pasar y me dice, ¿qué buscas?, ¿qué tipo de chica te puedo ofrecer?.

– Ando buscando una chica con buena dotación, le contesté, pero que sea linda, ¿tiene algo así? – Claro, ven, subí conmigo…

Me hizo entrar a una pieza y me mandó las chicas. Primero me mostró una negra grandota, que es conocida, publicaba en varias webs, después pasó otra que no me gustó y por ultimo una pendeja, cuerpito de modelo, piercing en el ombligo. Re simpática, viene me da un beso y me dice hola, como estas, soy así extrovertida y… ¿sabes qué? se me acerca al oído y me dice… “me encanta chupar el culo”.

Cuando me dijo eso, me puse al palo mal, no lo dudé cuando volvió la señora y me preguntó cual quería, ¡la útlima! le dije, quiero esa.

Pasé a la pieza, muy bien puesta debo decir y limpia, entró ella, hermosa.

¿Cómo estas lindo?, así que andas buscando una chica activa, mmmm, diste con la mina justa para vos.

Te digo la verdad, le dije, mucho no te creo que seas tan activa, pero bueno, te elegí por lo linda y por lo que me dijiste del culo, que me lo vas a chupar.

Me miró directamente y respondió, sí, claro, me encanta chupar el culo, y aunque no te parezca soy “re macho” en la cama, vas a ver cómo te voy a coger.

Se sacó todo menos la tanga y se acostó, desnúdate todo y ven a mi lado bebé, me dijo.

Como me hablaba ordenándome me encantó, tenía ese algo de dominante que me pone loco, dominio del bueno, no el preponte.

Mmmm así todo desnudito, ven mi amor, vente conmigo cielo, subite arriba mío me dijo, y yo le hice caso, me le tiré encima y ella me envolvió con sus brazos y piernas.

Me calentaba sentir sus tetas (chiquitas, redonditas, deliciosas) rozarme, su cuerpo suave, y empecé a sentir como le iba creciendo el bulto dentro de la linda tanguita que llevaba puesta.

Mirándome fijamente y con una cara de nenita me dijo, ¿vas a ser mi nenita?, ¿eh?, tomá, ponete perfumito de mujer para mi, para tu macho, vas a ver qué macho que soy cuando me caliento…

Me puse el perfume, ya estaba metido en ese personaje que ella quería, era su nenita, y estaba dispuesto a que me viole, a que me coja hasta lastimarme.

A ver la cola de mi nena, ponte en cuatro, me dijo, y se lanzó de cara a mi culo depilado.

¡¡Mmmmhh que rico está, ahh, que gustito tan rico tiene!!. Cada cosa que me decía me encendía mas y mas, le hubiera dejado hasta que me pegara.

A pesar de que era flaca tenía fuerza, me levanto el culo en el aire y me empezó a coger con su lengua, estaba como loca, agitada, sentía su respiración entre los cachetes de mi culo.

¡Ahhhh basta!, veni aca, mira como tengo la poronga me va a reventar, me dijo, cuando se la sacó, vi que su verga era como un pepino grande, gorda en la base y se hacía más fina al llegar a la punta, con muchas venas, morochita y con la cabeza rosada.

Sacá un forro de mi carterita dale, que te voy a re coger, y me agarró de la cara fuerte.

Se puso el forro y me empujo para adelante, por suerte mientras ella su puso el forro yo me unté gel en la cola, porque me la metió de una, se me escapó un grito.

 ¡Eso asi putita, grita!, sentí lo que es mi verga te voy a matar ahora, prepárate porque ¡te mato!.

Me empezó a penetrar con todo, y mientras me cogía a lo bruto me lamia la espalda, me raspaba con sus dientes, eso sumado a la terrible poronga de ella dura como una piedra que se metía hasta lo más hondo de mi cola, me ponían al punto del orgasmo.

Por primera vez sentí que iba a tener un orgasmo anal, sin tocarme la pija, ella se dio cuenta, me mordió la oreja y paró un segundo de bombearme. ¿Qué pasa nenita?, ¿vas a acabar?, no no no, vos no acabas nada, aguanta, aguanta esta poronga hasta el final.

 Ahhh no sabía cómo hacer para que no me saltara la leche, me estaba pegando una culeada tremenda.

No era que solamente me la metía, como yo estaba boca abajo ella apoyó las rodillas a los costados de mis piernas y saltaba, rebotaba encima mío, sentía como su pelvis hacia plaf, plaf, plaf, contra mi culo, me estaba matando, había entrelazado sus brazos con los míos, como capturándome, me agarraba de las manos y sus dedos también estaban entrelazados con los míos, como haciéndome el amor… pero con violencia.

No paraba un momento de decirme cosas chanchas mientras me cogía: te gusta putita, asi goza hija de puta, apenas te vi me moría de ganas de romperte el culo perrita.

Les juro que de acordarme estoy con la pija dura, esta pibita así con look súper femenino es un toro en la cama, me dejo mudo.

Ven cosita, date vuelta, me dijo, y agarro una almohada, me hizo levantar el culo y me la puso debajo de mis cachetes, yo quedé todo abierto de piernas como una mina. Ahora te voy a hacer patita al hombro, ¿te cogieron en esa pose ya?. No, la verdad que nunca, le contesté, ahora vas a ver.

Me levantó de las piernas como si nada, se las calzo en sus hombros, y me volvió a enterrar su gran miembro, que me dolía cada vez que me entraba, estaba duro como una roca.

Otra vez el placer, y la violencia, me cogía como un animal, yo era su putita dominada… me estaba destruyendo y yo disfrutando como loca.

Empecé a gritar como una mujer, cosa que JAMÁS hice, no me pinta la nena en la cama, pero ella logró meterme en ese personaje, seguí su juego porque me fluyó así, me estaba haciendo pasar una cama inolvidable.

¡Así mi amor así!, ¡¡gritá puta, gritá!!, me decía y me cogía como una máquina. Por momentos apoyaba su culo en el colchón y me aplastaba bien mi culo contra ella, contra su verga erecta, dura como un ladrillo, y susurraba AH, AH, AH, AH como una loca: parecía que iba a acabar pero no acababa, un aguante terrible, ya iba como media hora de cogida.

Había un sillón al lado de la cama, me pidió que me levantara y me pusiera medio en cuatro sobre el sillón, con mis brazos apoyados sobre el respaldo bien onda “porno”.

Me clavó de nuevo, me agarró de los hombros y siguió cogiéndome, con una de sus piernas subida al sillón, me la daba a toda velocidad y por momentos me agarraba los pechos y me pellizcaba las tetillas, que las tenía paradas y durísimas. Empecé a sentir algo en mi ano, como húmedo. Medio que me asusté, le dije que pare un segundito y me palpé a ver si era sangre, no, era como un “gel” que me estaba saliendo de mi culo, aparte sentía como unos espasmos en la panza y en la pelvis. (Le pregunté a una traviesa amiga y me dijo que ese “gel” te sale cuando te están cogiendo súper bien y estas a punto de acabar por el culo, que es muy común).

Me la sacó, y masturbándose su poronga, me dice ¿qué pasa loquita?, ¿te hiciste?, a mi no me importa, te cojo toda igual no me importa, me cambio el forro y listo… ¡miren que hdp!, una asquerosita al mango.

No, no le dije, nada que ver. Vení acá entonces ya mismo, dijo y me la volvió a meter, y ya era tan adentro lo que me llegaba ese trozo, que le pedí cambiar de pose, no daba más.

Creo que la poronga le había crecido más, era como una espada curvada, larguísima, tan dura que la cabeza del choto le quedaba mirando el techo. En ese momento esra la figura más sensual que jamás había visto.

Me puso en cuatro sobre la cama, me lamió la cola y se paró sobre el colchón, puso los brazos adelante mío y se agachó hasta que me embocó la verga, y así me siguió dando, en cuatro patas como un perro, plaf, plaf, plaf… tenia mi cola tan dilatada que podía sentir el airecito que salía de mi ano cuando ella enterraba su poronga.

Aaay cielo, ay, voy a acabar, ahí viene la lechita, te la voy tirar en la cara, ordenó.

Si por favor, si mi amor acabame en la cara, le contesté.

Me arrancó la verga del culo y de un salto se me vino encima. Ponete boca arriba bebé dale, dale que acabo, AHHHHHH gritó, sacudió la cabeza y me tiró su leche en la boca, en los parpados, en la frente, en el pelo y algunas gotas me cayeron en el pecho.

Como quedé, sentía mi cara hirviendo por mi calentura, y toda llena de su fluido tibio y espeso. No pude evitar tragar un poco.

Ella seguía jadeando excitada y cansada, y también sonreía muy morbosa. Como te dejé papi, mirá, putita hermosa estas llena de leche, me decia, tirada en la cama y haciendo mover su verga que todavía estaba dura.

Fui al baño y me miré en el espejo, estaba colorado por la calentura, y con un montón de leche blanca y espesa por todos lados. Las piernas me temblaban, la verdad me tuve que apoyar un rato en el lavado. Cuando me fijo en mi pija, tenía un hilo de leche mía colgando de la punta, o sea que acabé sin tocarme, no era ese liquido transparente, era semen.

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Escrito por crx

Me gustan las féminas que saben lo que quieren y no temen imponer sus deseos.