En la clínica con una madurita

Sexo con maduras, milfs. Tengo 19 años me llamo Alan, estudio bachillerato, mido 1,78 atlético rubio ojos azules, pertenezco a una familia acomodada de Barcelona, tengo un hermano de 20 años y una hermana Cris de 18 años.

Mi padre tiene una clínica de estética y en verano nos hace trabajar en ella, limpiando material, en administración o cualquier otro sitio. La clínica es ideal pues siempre esta llena de tías que vienen a arreglarse cosillas, y yo me sé más de cuatro sitios desde donde poder observar sin ser visto. La verdad es que estar por ahí es bastante fuerte pues las mismas enfermeras y más en verano van con unas batitas finas que se les transparenta todo.

Yo iba a menudo al archivo con cualquier excusa, porque desde allí y detrás de unas planchas, había una rendija que daba a una sala de visita donde las pacientes se desnudaban y demás. A cargo de esa zona está una mujer, Marian, tiene unos 40 años mide 1,75 cm morena, ojos negros, y como diría…es una mujerona con unos pechos enormes y gran culo, pero no está gorda, solo que es muy grande, de siempre me he quedado mirando ensimismado sus grandes pechos, pero este año quizás porque ya tengo 19.

Me preguntaba como serian al desnudo y si se aguantarían medio derechos sin el gran sujetador que usaba, le pregunté un día a mi hermana y me dijo de debía de gastar una 115, no se pero parece ser que eso es mucho. Aquella mujer de la edad de mi madre me llamaba poderosamente la atención, además y al igual que las demás solo llevaba una bata blanca abotonada por delante, y sentada dejaba ver gran parte de sus macizas y morenas piernas. Uno de los días me tocó ir a ayudarla a limpiar y organizar el archivo.

-Hola Marian aquí me tienes, el esclavo Alan se presenta para lo que mandes.

-Pero que cachondo que eres chiquillo (me olvidé de comentar que Marian es Sevillana con un acento graciosísimo.

-Como me han dicho que haga lo que me mandes. No se que del polvo.

-Anda pasa mi alma que de polvo te va a hartar.

-Uy que divertido…

-Será descarado, anda pasa ya que te voy a dar…

Entramos en el archivo riéndonos de las bromas, aquella estancia era larga y estrecha con estantes a cada lado, había que mover y colocar un montón de material con el agravante de que ahí no llegaba el aire acondicionado y hacia un calor considerable, al rato de estar meneando cajas yo estaba completamente empapado en sudor.

-Marian me voy a poner un pantalón de deporte que tengo en la bolsa porque no puedo mas, vale? -Si claro, ojalá pudiese yo.

Salió mientras yo me cambiaba, aunque la puerta quedó entreabierta, no se si veía algo pero notaba como ella esperaba en la puerta, me desnudé completamente y me quedé solo con el viejo pantalón de deporte que tenia el braguero hecho polvo. Marian entró y me miró de arriba abajo secándose con un pañuelo el sudor de su potente escote.

-Jolin que suerte tenéis los tíos, lo que daría yo por poder ir así.

-Pues por mi no te cortes.

-Calla lanzao que podría ser tu madre.

-Si podrías, pero no lo eres.

-Pero que morro que tiene. Mira que meterte con una pureta como yo…

-Yo solo lo decía por el calor..

-Ya, ya será eso, que no conoces chicas de tu edad? -Si, pero como tú no.

Sus continuos movimientos de agacharse, levantarse, estirarse por las estanterías colocando cosas junto con el sudor me estaban ofreciendo un espectáculo, pues su bata pegada al cuerpo dejaba adivinar todas sus voluptuosas formas, en una de estas se incorporó delate de mi y me pilló con mis ojos como platos clavados en su escote, sus pezones se marcaban a través de la tela, me miró y sonrió complaciente, yo me puse rojo como un tomate, ella se agachó de nuevo esta vez de espaldas a mi.

No se que era peor pues marcaba un culazo de infarto y se transparentaban sus bragas medio metidas por la raja de su potente culo. Yo no pude evitar que mi polla pegase dos latigazos debajo del pantalón, jolin aquella tía me po

nía, se incorporó de nuevo…

-Luis anda que tú eres joven, súbete a ese estante y yo te paso estas cajas.

Así lo hice, uff, aún era peor pues yo desde arriba veía perfectamente su escote y me daba miedo que ella notase mi excitación, pues como ya he comentado el braguero de mi pantalón era casi inexistente, y así fue me di cuenta de que ella dejaba ir fugaces miradas a mi entrepierna, mi polla estaba morcillona y casi se salía por debajo…

-Coloca esta caja al lado de la de los guantes de látex -Cual? -La de los guantes -¿Y cual es la de los guantes? -Anda baja que ya lo hago yo…

Bajé y ella se subió a una pequeña escalera, le pasé la caja y al estirarse para colocarla…viii, ¡que culo!….su bata se subió y dejó prácticamente todo su culo a mi vista, ella se dio cuenta enseguida y con una mano intentó bajarse la falda, pero ya era tarde.

-Eehhh ¿que miras? …serás…..

-Lo siento no he podido evitarlo…

-Ya, ya , pues mira para otro lado.

-Imposible, es una vista maravillosa.

-Pero que morro…

Mi polla ya no estaba morcillona y pegaba descarados latigazos debajo de mis pantalones, Marian se quedó mirándola…

-¿Pero tú que te has pensado?… ¿será posible? Anda ayúdame a bajar, que será mejor que te subas tú.

Empezó a descender los escalones de espaldas, yo detrás de ella podía ver delante de mi cara aquel culo en pompa, con mis manos intentaba cogerla de la cintura para ayudarla a bajar, pero en el último escalón perdió un poco el equilibrio y tropezó cayendo hacia atrás, yo la aguanté pero mi polla dura como una piedra se aplastó contra su trasero y mis manos fueron a parar irremediablemente debajo de sus brazos de forma que mis dedos quedaron sobre aquellos enormes pechos.

Así quedamos un instante mientras intentábamos recuperar el equilibrio sin caernos al suelo, ella giró su cabeza para mirarme y noté como a pesar de haber recuperado ya el equilibrio su culo presionaba con fuerza y apoyando aún más su espalda sobre mi pecho consiguió que mis manos corriesen hacia adelante abarcando aún más sus pechos.

-Uff… casi…. te tiro..

-No yo te aguanto bien.

Ella se volteó quedando de frente a mi, muy cerca, sus pechos casi rozaban mi torso, yo estaba muy nervioso cuando…y de forma socarrona dijo:

-Luisito, he notado algo muy duro en mi trasero…

-Perdona es que ….no puedo evitarlo…lo, lo siento..

-Pero bueno que no has visto nunca ….

-Pues no, vamos en la playa o en revistas pero así de cerca…no -Pero si yo soy una abuela -Ya, ya abuela …

-De verdad nunca has visto unos pechos…¿así? -No.

-Nunca has estado con una chica? -Bueno si pero ….bueno he hecho cosillas .

-¿Eres virgen???? -Pues…

-Uff. Que pasada. Bueno si dices algo de esto te mato.

-¿Que?? No, no yo no digo nad…

Me quedé mudo, ella retrocedió un paso y empezó muy lentamente a desabrocharse los botones de su bata, que poco a poco se iba abriendo dejando ver el espléndido cuerpazo de aquella mujer madura, pero absolutamente excitante, al fin abrió por completo la bata, un sujetador blanco transparente dejaba ver aquellos pechos coronados con unos pezones de más de un centímetro que tiesos y duros, parecía que iban atravesar la fina tela, un vientre plano y unas caderas poderosas junto con unas piernas largas y macizas rodeaban su sexo, tapado por unas braguitas blancas y también transparentes, que dejaban entrever el negro vello púbico, yo estaba petrificado con la boca abierta y mi polla que parecía que iba a reventar se quería salir de los pantalones, ella mirándola me dijo:

-Veo que te gusta, ¡madre mía!… ¡pero que instrumento te gastas!…

-Bueno, mis amigos dicen….que……bueno …que no está mal.

-¿No está mal? Muchacho, que no está mal dice…

Yo seguí sin poder moverme con mi vista recorriendo aquel espléndido cuerpo, cuando ella lentamente, primero uno y después el otro se bajó los tirantes del sujetador, Madre…, creí morir, poco a poco me descubrió uno detrás del otro sus pechos, increíble, vaya par de tetas, enormes, desafiantes, y desafiando la ley de gravedad se aguantaban perfectamente.

-Veo que te gustan, me alegro, mis horas de gimnasio me cuestan.

Yo me acerqué a ella e intenté tocar una.

-No, no, no, solo mirar….

-No me haga

s esto estoy apunto de estallar.

-¿A si?

Se acercó y yo me sumergí en aquellas deseadas tetas, apretando con mis manos, lamiendo y succionando sus duros pezones.

-Despacio chaval, despacio, sin prisa.

Yo ni caso estaba como loco, mi boca iba de un pecho al otro sin cesar y mis manos se apalancaron en sus nalgas, ella se intentaba liberar.

-Eh, eh los pechos solo. Suelta o yo…

Yo ni caso, al fin ella lanzó su mano a mi paquete.

-Ummmmmmm que tacto…

De repente se soltó de mi cogiéndome las manos por detrás de la nuca me besó metiéndome la lengua hasta la garganta, mientras se restregaba el sexo con mi polla, sin soltarme las manos me las colocó en los riñones, mientras su lengua recorría mi pecho sudado y lamiendo y relamiendo el sudor, llegó a mis pantalones y por encima de ellos mordió suavemente mi pene, creí morir, si sigue me corro pensé y quedare fatal…me soltó las manos y de un golpe me bajó los pantalones hasta los tobillos, liberando así mi polla que estaba a punto de reventar.

-Que preciosidad, que joven, que tamaño…

Y diciendo esto la levantó con una mano y me pasó la lengua lentamente desde los huevos hasta el glande, hizo dos círculos sobre mi capullo y de un golpe vi como mi polla desaparecía dentro de su boca.

-Ahhh…para, para no sigas….no.. que…

-¿Que?? -Que no me aguanto.

-Ummm, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ummm

Se la tragó de nuevo con más fuerza que antes, y mi polla explotó dentro de su boca, tragaba y tragaba con lujuria y al sacarla aún escupió con fuerza sobre su cara y ella con su lengua fuera esperaba los chorros de leche, que en unas cantidades que yo no había visto ni en mis mejores pajas, salían sin cesar, ella sonreía de placer mientras recibía mi liquido y decía frases entrecortadas.

-Ufff…..que …..pasad…….ummmmmmm…¿más? -Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…ummmmmmm que… alegría…joooo…ahhhh -Vayaaaaaaaaa acabada mi alma, en toda mi vida había visto una corrida así, juventud divino tesoro, lástima tanto ímpetu.

Mis piernas temblaban y un sentimiento de frustración recorría mi cuerpo pues me había ido antes de empezar y Marian con un pañuelo se limpiaba la cara y empezaba a recomponerse.

-Un momento, esto ha sido solo para que te enteres de los mucho que me vas…

-¿Que?

Me acerqué por detrás y levantando su bata empecé a besar y a lamer su espalda, bajé mis manos por sus caderas y tiré de la fina goma de sus braguitas hacia abajo quitándoselas, su voluptuoso y redondo culo quedó delante de mi cara y empecé a mordisquear aquellos grandes y firmes glúteos con mis dos manos, abrí al máximo sus nalgas y metí media cara entre ellas para llegar con mi lengua hasta su sexo, no sabía muy bien que hacer, pero metí mi lengua y se encontró con unos labios mojados, Marian jadeaba y se relamía de placer.

-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…….uaaaaaaaaaa……

Mi polla estaba de nuevo como una piedra. Aquella mujer era algo más que un cuerpazo, era una hembra en el más amplio sentido de la palabra.

-Para, que tú ya te has corrido y me vas dejar echando chispas todo el día.

Me incorporé dejando que mi polla se metiese entre su nalgas.

-Ostia, ¿ya estás así otra vez?

Me la cogió y con su culo en pompa la apuntó a su vagina y ella misma apretó hacia atrás para metérsela hasta el fondo, entró sin esfuerzo y la tomé de las caderas y empecé a follarla como una maquina, cada vez más rápido, Marian jadeaba y medio gritaba con sus brazos apoyados en la escalera, se mordía un dedo para no chillar y sus enormes tetas se balanceaban al compás de mis embestidas.

De repente se la sacó y se giró hacia mi, sentándose en la escalera abrió completamente sus piernas dejándome ver su vagina grande y dilatada, y tomándome por el pelo me clavó la cara en su sexo, metí mi lengua enseguida en aquel dilatado agujero y en ese momento mientras se tapaba la boca para apagar sus gritos, un montón de líquidos inundaron mi boca y una corrida brutal mojó por completo mi cara, después quedó quieta un momento y abriendo los ojos y mirando mi polla la acarició con una mano y sin más empezaron salir chorros de leche sin que yo pudiera ni avisar, ella sig

uió reclinada y meneándomela y dirigiendo los chorros hacia sus pechos y su lengua pasando mi glande por todo su cuerpo y cara. Mientras sonreía complacida.

-Joder chico que poderío.

Yo sin poder evitarlo me abalancé sobre ella y la besé lamiendo y relamiendo mi propio semen y chupando sus pechos.

-Que fuerte, chico, ¡que fuerte!.

En esta ocasión mi pene, no se porqué, no perdía ni un solo centímetro y seguía duro como el acero, ella lo miró…

-No me lo puedo creer.

Se levantó jadeante y poniéndose a cuatro patas me la cogió apuntó apretando, yo empujaba pero no entraba, que raro si antes….

-Calma cielo, calma.

Claro yo novato donde los haya, aquello era su culo, poco a poco fue entrando ella se quejaba.

-¿Te duele? -Siii…

-¿La saco? -Noooooooooooooooooooooooo…

Al fin entró hasta el fondo y poco a poco empecé a entrar y salir de aquel majestuoso culo mientras Marian jadeando como una yegua se masturbaba al ritmo de mis embestidas.

-Más fuerte, más, más reviéntame, Pégame…

Le di un golpecito en el culo

-Más fuerte, no seas marica, follame como un hombre.

-Así zorra? -Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

-Así te gusta? So guarra..

-Si,si.si…

La follé de forma salvaje golpeando con fuerza sus nalgas hasta dejarla rojas y ella jadeaba pidiendo mas como posesa y sin control. De golpe se soltó y me estiró en el suelo colocándose ella a cuatro patas encima mío.

-Dame tu leche, dámela toda, no aguanto más…

Y diciendo esto empezó a chupar mi polla de una forma salvaje mientras apretaba su coño contra mi boca.

-Me corroooo…

-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…aayyyy…me viene…

Mi polla empezó como antes a soltar inmensos chorros de leche en su boca mientras ella temblando y convulsionándose tenia su orgasmo más fuerte, y como antes soltando un montón de líquidos sobre mi cara, ella seguía chupando y succionando como si me quisiera dejar seco y yo jadeante y roto seguía lamiendo los líquidos de su coño.

-Para chico que no me aguanto.

-Ummm calla… Hmmmmmmmm, y sigue…

-Para chico, para…

Empezaron de golpe a salir más líquidos, se estaba meando, me era igual, clavé mi boca en su raja y dejé que su meada me cayese encima, vaya que pasada, era lo máximo, yo me reía de gusto y con mi lengua recibía el caliente liquido mientras ella no se que decía, que estábamos locos o algo así, pero no dejaba de chupar y succionar hasta que al fin yo también empecé a orinarme mientras ella dirigía el chorro hacia su cuerpo, sus pechos y como no su boca. Quedamos desechos en el suelo sin podernos creer lo que habíamos hecho.

¿Así que esto es perder la virginidad?

Calla, chiquillo calla…esto, esto, …yo que se lo que es esto, una locura…muy rica, pero una locura.

Autor: Alan

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Escrito por Marqueze

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