EN LA PLAYA CON L.A.O.

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Bajas tu mano hasta mi vulva, me la acaricias, me muerdo los labios y estallo en un orgasmo terrible, sensacional, siento fiebre

Hemos llegado a la playa en un viaje familiar, vinimos toda la familia: mi padre, mis hermanas, hermanos, sobrinos y cuñados, entre estos estás tú, te veo, te deseo, sin embargo tengo que reprimir mis deseos, eres el esposo de mi hermana mayor, pero eso no impide que me gustes.

Estamos en la alberca del hotel en que nos hospedamos, te veo feliz con mi pequeña sobrina en tus brazos jugueteando en el agua, me muero de ganas de acercarme a ti, de besarte, observo tu pecho desnudo y quisiera morderlo, arrancar un pedazo de ti, me siento húmeda en mi sexo, a pesar de estar en el agua, mi humedad es mucho más grande que eso.

Me atrevo y llego hasta ti, te pido a la bebé para jugar con ella, aprovecho el momento en que me la das para rozar pis pechos en tu brazo, siento escalofrío, todo me tiembla, la pequeña sonríe divertida, tú te haces a un lado para que pueda abrazarla bien. Así estoy buen rato con ella hasta que se enfada, quiere los brazos de su papi, yo también los quiero.

Llego hasta ti nuevamente, te doy a la bebé y de nuevo trato de acercarme lo más que pueda hasta tu cuerpo. Tú me entiendes, bajas tu mano hasta mi vulva, me la acaricias, me muerdo los labios y estallo en un orgasmo terrible, sensacional, siento fiebre.

Volteamos hacia todos lados, no hay quien nos vea, solo la bebé que juega con el agua, nos besamos, enlazamos nuestras lenguas y me sigues acariciando mi vagina, llega otro orgasmo, toco tu pene con mi mano, lo siento erecto, hermoso, como quisiera tenerlo dentro de mi… esperaremos.

Ha llegado la noche, algunos de nosotros se disponen a descansar, mi hermana es de las primeras en irse a dormir, el viaje y el trajín del día han sido agotadores. Toma a mi sobrina y la arrulla con ella, la amamanta, me dan celos al verla, queriendo yo ser la madre de ese pequeño pedazo de tu ser.

Salgo a dar un paseo por la playa, el cielo invernal está maravilloso, lleno de estrellas, escucho el rumor de las olas, camino por la arena hasta sentir el agua golpeando mis tobillos, mis muslos. Siento la presencia de alguien a mi lado, volteó y estás tú.

Sin mediar palabra alguna nos tomamos de la mano, corremos hasta una palapa solitaria, hay poca gente en la playa, a lo lejos se escuchan cantos de gente alegre que celebra todavía la llegada del año nuevo que fue ayer.

Llegamos hasta la palapa, nos fundimos en un abrazo apretado al tiempo que nos besamos furiosamente, tu lengua se enlaza con la mía, mi saliva se mezcla con la tuya, me encanta tu sabor, nos desnudamos completamente, y así desnudos nos tiramos en la arena, besas mis senos y muerdes mi pezones ávidos de tu boca, de placer reprimido. Al mismo tiempo acaricio tu pene, tus testículos, los quiero para mí, todos para mí…

Poco a poco voy abriendo mis piernas, tomo tu pene y lo dirijo hasta dentro de mis entrañas y comenzamos la danza de la perpetuidad humana, suave, lenta, con amor entrañable… te amo, te deseo, cruel verdad que no seas totalmente mío… mi amor compartido…

Uno, dos, tres, infinidad de orgasmos que lubrican aún más esta noche de pasión, siento que vienes, amor mío, suelta todo ese torrente de dicha infinita que quiero que me embargue por siempre.

Nos volvemos a besar, ahora más sutil, con el cansancio y la saciedad del deseo cumplido, te amo y siempre seré tuya…

Autor: Roxana

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Escrito por Marqueze

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