EN UNA FIESTA FAMILIAR III

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Estaba en una situación muy embarazosa en mi habitación, eran aproximadamente más de las dos de la madrugada, yo estaba siendo manoseada por un joven mientras mi hijo estaba en la misma habitación escondido y semidesnudo, en pelotas como se dice.

Este joven había entrado a buscarme y estaba decidido a tener sexo conmigo, él me agradaba, habíamos congeniado en una bonita charla casi una hora antes, pero este no era el momento ni las circunstancias para permitirle esos atrevimientos, por más que me den ganas, pues estaba mi hijo presente allí.

El joven al encontrarme con esa manera de vestir pretendió abrazarme y en el intento pudo ver mis senos al descubrirse mi blusa empezó a besarme el cuello y a meterme la mano bajo al falda y cogerme de los glúteos mientras forzábamos yo por deshacerme de él y él por morrearme toda, éste avanzaba contra mi, fue todo tan rápido que ya hasta se había sacado el pene y me estaba tentando meterla en mi vagina yo cerraba cuanto podía mis muslos en el forcejeo así de pie, cerca de la puerta, él seguía abriéndome los muslos con los suyos, tenia más fuerza e intentaba abrirme era sólo cuestión de segundos pues yo estaba sin fuerzas y temerosa por que le vaya a ver a mi hijo allí.

Mientras yo pensaba su pene me tentaba una y otra vez, felizmente solo se la había sacado abriendo su pantalón no se había bajado el pantalón es decir que yo esperaba que mi hijo no viera esta parte, la oscuridad ayudaba, debo confesar que a pesar de todo me excitó enormemente, todo este sorpresivo ataque y deseo por mi, y tal vez el hecho de que era observada pero definitivamente no podía con esto, yo le rechazaba y él me amasaba las nalgas y me metía la mano por mis partes, yo ya estaba húmeda y esto para él era un aliciente, ya se había sacado la verga, me chupaba los pezones, me atacaba por todos los flancos y yo estaba dividida en defenderme de él y sentir el temor de una posible inesperada reacción de mi hijo por defenderme, que felizmente se mantenía al margen de todo.

Yo tenía una doble lucha interna, una por mis deseos, otra por la presencia de mi hijo, y mi cuerpo reaccionaba, mi humedad llegaba a mis muslos que rodean mi vagina, esto a él le decía que siga mientras yo le evitaba, no le correspondía y le suplicaba por favor no, que mi hijo dormía (se suponía en otra habitación), o que se detenga, que no siga que de lo contrario gritaría.

Apenas acabé de decir esto mi hijo salió de su escondite, casi me da un síncope, el tipo este tratando de meterme su pene que ya estaba sobre mi concha, la sentía rozarme yo me ajustaba pues de un momento a otro mi debilidad le permitiría ingresarme hasta lo más hondo de mi ser necesitado y mis muslos vencidos por su fuerza abriéndose lentamente y justo mi hijo levantándose de su escondite, creo que desnudo con el vergón colgándole y tratar de acercase a nosotros quedé helada, aterrada y grité ahogadamente en medio de la silenciosa noche en seco: NOOO!

Al oír mi grito ahogado y chillón, ante mi asombro tanto mi hijo como este joven se detuvieron al mismo tiempo, ambos, increíblemente, así que mi hijo dio media vuelta y volvió a su escondite y el joven, de tanta insistencia mía me soltó y me hizo prometer que nos veríamos al salir de su trabajo el próximo sábado, le dije que si y que se vaya a dormir, me besó de nuevo en la boca y le empujé hasta que se vaya, se fue.

No se imaginan como me quedé, con el corazón en la mano del susto, pero no había podido evitar que mi hijo vea todo esto, pero yo no podía hacer ningún escándalo, ya era suficiente y debía dormir.

Cerré la puerta y salió mi hijo de su escondite, desnudo, en la oscuridad, yo estaba temblorosa, se me acercó, me abrazó desde atrás rodeándome con sus brazos y yo le dije que se vaya a dormir, él se abrazó fuerte a mi cintura y me empezó a respirar po

r el cuello, a besarme la base de la cabeza por atrás, la nuca y empezó a meterme la mano por el estómago subiéndome y bajándome, pero tuve que pararlo y él muy bribón protestó y yo me molesté con él, él también se molestó conmigo que qué clase de madre era que permitía que unos extraños le hagan todo eso que le metan la mano como si fuera una cualquiera, yo le decía que me sentía exhausta, que otro día conversaríamos que nos pueden oír, pero él no comprendía y me abrazó otra vez ahora de frente lo que es peor me metió la mano descaradamente a mis pechos, y me empezó a besar el oído, el cuello, yo con esa chompa abierta y se puso a agarrarme los senos.

Me los estrujaba, me dejó atónita su acción, luego bajó su mano por mi culo tal como lo había hecho el joven intruso, y me empezó a presionar con su pelvis, me punzaba con su verga a la altura del ombligo, de pronto le tomé fuerte con la mano de su verga y se la aplasté duro su palote, luego le supliqué como cuando hace alguna travesura, le dije papi por favor, tú me conoces cuando digo que no es NO!, sal de aquí, ve a la habitación que te han asignado y trata de descansar amor, ya mañana hablamos en casa, voy a salir al baño y ver si hay alguien te aviso y sales, he dicho!. "Si madre" contestó rendido.

Salí le dije que podía salir y me metí al baño y él se fue abajo a su dormitorio.

Me lavé el rostro estaba colorada sudosa con cara de contrariedad, me senté a orinar, me limpié bien con el papel higiénico, en verdad hacía mucho que no hacía el amor, varios meses, estuve pensando un rato en este coito interrumpido, quise acariciarme un poco, lo hice pero luego volví a mi cama, era increíble las cosas que me habían pasado esa noche, insólito, pero ahora estaba tranquila, tibia, fresca, me había divertido, bailado, comido bien, tomado vino, buen vino, charlado con la familia y amigos y para remate con esta aventura de medianoche, pensaba mientras me disponía a dormir. Todos dormían, estaba a oscuras, me metí rápido a mi habitación, entré cerré la puerta y me fui a la cama.

Me quité la ropa, me puse una bata que me había prestado mi prima y me recosté con una sensación de nudo en la garganta, de pronto me asusté pues vi una sombra cerca de la puerta luego me di cuenta que era mi hijo de nuevo, eso me molestó, le increpé por qué no me había hecho caso, que qué iban a pensar sus tíos en la mañana al despertar y vernos allí, pero él se disculpó diciendo que la habitación que le habían designado para dormir, con su primo, estaba cerrada, y que había tocado y no le abrían, así que no le quedó más remedio que volver, le dije que cómo era posible eso, pero no tenía otra salida y como castigo le dije que se duerma en la alfombra cerca de la puerta y la ventana, pues la cama era muy pequeña para los dos, además que debió tomar precauciones, le di un cobertor y le dejé que se durmiera allí en el suelo mientras yo en mi cama me puse a dormir.

Él con su carita de castigado se deshacía en disculpas y se echó donde le indiqué, en fin no pasó ni diez minutos, mascullaba algo como si se quejara y me dio pena, así que lo llamé a dormir conmigo que no faltaba mucho para que amanezca, pero que se quitara su buzo que estaría sucio del polvo de la alfombra que todos habían pisado, le hice un espacio y vino a mi lado, al rincón.

La cama era en verdad pequeña para los dos, allí dormía mi sobrinito que ahora estaba en otra habitación por cedernos esta, así que por la estrechez de la cama nos rozamos de vez en cuando era inevitable. Yo empezaba a dormir cuando de pronto en la cama siento una suave y tibia mano acariciarme, por mis muslos, me tocaba poco a poco primero, luego como yo no reaccionaba sentí su mano ahora subiéndome hacia mis nalgas, me estremecí sobresaltada pero la mano allí me pasaba por los muslos entre mis piernas acercándome a mis glúteos, yo iba a encender la lámpara pero luego me dije, que más da, después de haber visto cómo ese joven hace un rato casi me había penetrado en su presencia, lo menos que pude era dejarlo tocarme.

Ante mi pasividad creció su "agresividad&quot

; y sus manos cálidas me recorrían todo el cuerpo principalmente mis partes más sensibles, la espalda, las caderas las nalgas los muslos las piernas, todo, y yo ya no podía hacerme la dormida más, estaba como hipnotizada en no saber cómo reaccionar, si levantarme y encender la lámpara y echarlo haciendo un escándalo, o simplemente hacerme la dormida y disfrutar pues estas caricias me eran agradables, yo cavilaba despacio mientras tanto ya la mano me estaba recorriendo dulcemente todo mi caliente cuerpo así que sólo me abandoné al dueño de estas dulces manos.

Me encontraba casi de espaldas al techo, me dejaba acariciar la parte de atrás de todo mi muslo, sobre todo como esas manos se prendían de mis nalgas y me metía la mano hacia delante, yo abrí un poco mis muslos y le dejé que me manoseara por todo el surco que ya me estaba humedeciendo, también me dejé abrir despacio la bata, me metió la mano hacia mis senos, él lo hacía todo, yo solo gozaba y seguíamos cubiertos por el cobertor, de pronto siento que se acerca a mí decidido luego un peso extraño, intentó levantarme la bata, yo me elevé un poco y lo logró, me retiró, luego sentí su caliente cuerpo cubrirme toda la espalda, se recostó sobre mi suavemente, qué sensación más cálida y agradable, estábamos totalmente desnudos y su cuerpo me quemaba.

Esto ya me excitaba tanto me abrí un poco las piernas cuando sentí su intención, sin necesidad de voltearme trataba de introducirme su verga desde atrás, como soy muy culona esto le robaba unos centímetros a su polla pero él bravo, supo acomodarse bien y allí mismo me la metió en mi deseosa húmeda vagina de hembra en celo y necesitada, al sentir una buena porción de su cabezona carne dentro de mi, simplemente le dejé acomodarse bien, sus manos trataban de apoderarse con dificultad de mis senos y su respirar en la nuca me hacían disfrutar tanto, me la empezó a meter más, rico, despacio y con ritmo, yo estaba húmeda, recibiéndola con placer, tras un buen rato así, a ritmo lento me la metía y me la sacaba, pero ya yo quería sentir un poco más, deseaba que sea un poco más osado, así que con pena se la saqué de mi vagina y me di vuelta, él se retiró presuroso, no tenía a dónde pues tras él estaba la pared.

Luego me puse en forma lateral pero esta vez frente a frente, nuestros cuerpos se rozaron, estaba a oscuras, él creo que se puso un poco tenso, pero tras unos minutos sentí que con su muslo me levantó un muslo mío y desde allí con más fuerza apoyándose en una pierna me empezó a hurgarme tímido, yo adelanté un poco mi pelvis casi al mismo tiempo que él me buscaba con su pene, y allí bajo los cobertores, me la encajó de nuevo no pudiendo evitar yo un AHHHHH… de placer.

Así me empezó a calzar más y más profundamente y sus manos tenían más libertad, me acariciaban toda la parte de adelante y yo jadeaba queda, silenciosa yo metía mis manos entre mis muslos para apoderarme de sus huevos, me hacía sentir llena rico, pero por momentos no dejaba de pensar en el lugar donde estaba y me cohibía un poco, a pesar que estábamos casi a oscuras, más todavía cuando caímos en cuenta que nuestros movimientos se hacían más intensos al mismo tiempo que la cama hacía un extraño ruido, un chirriar constante que aumentaba a medida que nos convulsionábamos más y más, respondiendo a nuestros movimientos, temí que podía oírse y ponernos en evidencia así que le dije a mi sabroso intruso:

-Papito la cama suena mucho, qué te parece si… mejor vamos al piso, en la alfombra… temo que nos pueden oír … vamos al piso?.

-Si mamá…..está bien…

No sé qué me dio oír esto de si mamá, incomodidad y… morbo. En ese momento no me importó y es más, quería muy en el fondo que sea él, mi hijo, por muchas cosas, y creo que me mentalicé y suponía que era él, me daba más confianza, con él habíamos empezado esto, y la cosota que tenía entre las piernas me volvía loca, ahora la necesitaba todita enterrada en mi vientre, nos levantamos de la cama, primero yo luego él, tendimos los cobertores sobre la alfombra, luego yo me tumbé de espaldas y le abrí las pi

ernas en espera, él se echó sobre mi y… allí le vi recién con claridad el rostro juvenil, se echó sobre mi y pude disfrutar cada centímetro de su hermoso pene introduciéndome.

AAAHHHHH!!!!….. ya la tenia casi la mitad de su gruesa y larga verga enterrada muy dentro de mi, que lo recibía con las piernas bien abiertas y levantadas cuando le sonreí, me miraba el rostro también con cara de travieso, relamiéndose con su lengua los labios, este monstruo animal que me atoraba hasta casi asfixiarme era el pene de MI HIJO.

Mis piernas seguían abiertas y rodeaba ahora su cintura, sus manos me masajeaban las tetas y su verga me entraba y salía haciéndome aullar de placer mezcla de morbosa sensación de lo prohibido y salvaje, profunda penetración que me llevaba de meseta en meseta por el goce del placer tantas veces negado a mí, me levantó las piernas al hombro yo parecía una muñeca de tela y el me doblaba a su antojo y me la hundía toda su poderosa y sabrosamente rica pieza que me empalaba hasta los huevos, yo jadeaba y él me empujaba más y más haciéndome resbalar sobre el piso a cada empujón suyo casi hasta meter mi cabeza debajo de la cama, él me seguía bombeando y bombeando.

Yo tenía un poco de miedo hasta del sonido que hacían sus huevos y sus muslos al chocar con mi culo con mis nalgas, me besaba los senos y me chupaba los pezones yo le arañaba el pecho le mordía los hombros por tratar de ahogar mis jadeos, me salían las lágrimas, resistía su peso, su piel juvenil.

Él quería meterme la lengua en mi boca, a veces se lo permitía y nos enroscábamos las lenguas otras veces se lo rechazaba, me mordía la oreja y su pene me abría más y más yo sentía toda esa masa de carne abriéndome los pliegues de mi vagina ya en mi interior latirme con vida propia, como si un gran gusano recorriera en mi interior, quebrándome la voluntad y llenándome de placer…

Mis piernas casi sin vida se balanceaban ahora sobre sus espaldas y él me las levantaba con sus brazos para metérmela más y más desesperado mi pobre y sudoroso bebé, que cómo era capaz de sentir este deseo por mi cuerpo, el cuerpo de una mujer madura, entrada en años, el cuerpo de su propia madre…

Autor: Mendozajessy

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Escrito por Marqueze

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