ENCUENTRO EN BENICASSIM

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Nos conocimos en la web de contactos y tras intercambiar nuestros móviles quedamos de madrugada para hablar por teléfono, era una noche solitaria para ambos y la realidad es que cuando lo recordamos empezamos a reír sin parar, pues a veces los diálogos son hilarantes, sobre todo cuando los dos como era el caso éramos muy cortados. Rápido vimos que es lo que queríamos en realidad y hubo mucha química entre nosotros, nos excitamos y cuando quisimos reconocerlos los dos nos estábamos masturbando, simplemente con nuestra voces, excitándonos y con la complicidad de la madrugada.

Ella era Marta, de Toledo, profesora de secundaria, casada y madre de un hijo, unos cuarenta y tantos y una voz madura, cálida y terriblemente excitante. Decir que sentirla me bastaba para que mi instinto y mis glándulas no dejaran de funcionar sin parar. A partir de ese primer encuentro nocturno nuestras llamadas se hicieron bastante usuales, cuando ella podía que solía ser bien entrada la madrugada, yo también la recordaba durante el día y mi miembro se endurecía pensando en su voz, imaginando su físico y en poseerla aunque fuera por unas horas.

Ella me confesaba que nada más empezar a hablar se le ponían los pezones duros y sólo de pensarlo cada vez que escuchaba su voz mi miembro se endurecía como un resorte. Yo entonces, tenía 29 años, y me encantaba tener una cómplice mayor que yo, era una fantasía hecha realidad.

El morbo era el tema de nuestras conversaciones, sus experiencias con su pareja, las mías, sus infidelidades y sus nuevas experiencias con desconocidos me excitaban sin parar. Yo no me quedaba corto y mi imaginación y mi perversión la excitaba de tal manera que siempre acababa gimiendo para goce de mis oídos y de mi líbido. Poco a poco sin buscarlo llego el momento de conocernos, y el plan que hicimos fue el siguiente. Su marido y ella tenían en Benicasim un apartamento, allí iban puentes y parte del verano y me indicó que enfrente había un hotel, me dijo su nombre y buscamos una fecha…

Llegó el fin de semana señalado y yo no podía aguantar más, llegué y con desesperación pedí una habitación con terraza y en una altura adecuada para mis intereses. Nada más llegar a la habitación me asomé al balcón y vi el edificio de apartamentos que me había descrito, la calle era bastante estrecha y la visión era buena pero ¿cual de todos sería el balcón de Marta?

Le envié un mensaje al móvil y tardó en contestarme, ahora saldré al balcón para que me localices, Ok contesté y en ese momento y un poco en diagonal salió Marta, tenía el pelo corto y una blusa escotada, que escondía sus pequeños pechos, tenía unas caderas anchas enfundadas en un tejano ajustado, según ella demasiado culo. Yo también me dejé ver y acto seguido nos enviamos un msm….que tal Marta, menudo culo tienes, que tal Pere, lo mismo digo, te avisaré cuando pueda hablar…

La espera se hizo larga, aproveché para instalarme, ducharme, comer algo y visitar el hotel y los alrededores, siempre pendiente del móvil. Llegó la noche y la madrugada y mientras miraba la tele tumbado en la cama y medio dormido, recibí el msm, llámame.

Hola Pere que tal, perdona por la espera, pero ahora puedo hablar, mi pareja toma una pastilla para dormir, no te preocupes, que tal tu viaje, bien, estoy sentada en el balcón si sales me verás. Voy en camisón fresquita,… allí estaba, y me saludó levemente mientras aguantaba con la otra mano el móvil, le comenté llevaba todo el día caliente pensando en ella,…yo también Pere, ahora mismo el aire del mar se cuela entre mis piernas y siento el frescor en mi vulva y vagina mojadas, no llevo nada, a que esperas para ponerte cómodo.

Me desnudé y me quedé con los bóxer cortos que utilizaba, la verdad es que la visión no era perfecta pero nos veíamos, entre la penumbra y las sombras de la noche, …de nuevo en posición sentados en las respectivas terrazas nos empezamos a masturbar con la complicidad de la noche,..

. .Marta ya muy excitada me dijo quiero verte desnudo, enciende la luz, la verdad es que me dio mucho corte, y le dije que yo también quería verla desnuda…..entró en la casa, en lo que era el comedor, encendió la luz, se quitó el camisón, y se sentó en un sofá, abierta de piernas, yo no puede decir que no y entré, me quité el bóxer y me senté en una silla, agarrando mi polla con una mano y el móvil con otra, empezamos a gemir de placer, la situación era tan excitante, ahora muévete para que te vea mejor, ponte el teléfono cerca de tu coño para que lo oiga, ponte de perfil que vea tu polla, hummmm madre mía, Pere quiero que me folles, no puedo aguantar más, ahhhh que me corro, en ese momento yo también eyáculé y mi semen quedó por el suelo de la habitación. Marta, esto es increíble, que morbo, Pedro yo no puedo hablar dame aire…..

Que paja, déjame que piense de que forma lo haremos, porque tú no te vas a Barcelona sin haber catado mis jugos….y yo sin probar lo que tienes entre las piernas.

Al día siguiente, ya había luz y no se que hora era, oí el teléfono, era un mensaje de Marta que decía, mira ahora, no te lo pierdas, me asomé a la ventana y allí estaba Marta, completamente desnuda andando por el comedor de su casa, se distinguía perfectamente la mata de pelo negro de su pubis, su marido estaba leyendo en un sofá, y ella se abalanzó sobre él, le empezó a meter mano debajo del bañador, tardó poco en quitarle la prenda y verse el falo de su marido como crecía excitado por la situación y como la mano hábil de Marta que lo acariciaba, hacía que creciera más y más, cuando estaba erecto como un palo, ella se subió encima y se empaló el miembro dentro de su vagina, no había pasado ni un minuto estaban follando en el sillón, ella encima y él debajo. Yo caliente como una moto no podía evitar tocarme por debajo del bóxer, Marta no paraba de cabalgar, como una posesa, presencié la escena hasta que se corrieron y ella desmontó de tan amable cabalgadura. Me fui a duchar, y allí me masturbé pensando en aquello, era increíble…..

No supe nada más de ella hasta un par de horas más tardes, estaba en la calle y me llamó, ¿que te ha parecido? Cómo estás Pere, pues tú que crees, he bajado al bar a comer algo y pensando de nuevo en todo he tenido que disimular mi erección, ahora he ido a comprar el periódico estoy en la calle, tú también no? Mira si vas a la panadería que está en tal calle me verás, prepárate para la hora de la siesta y espera mis instrucciones, así fui rápidamente y la vi, llevaba un vestido de tirantes, sin sostén muy veraniego, al pasar me guiñó un ojo, al girar vi como movía sus caderas exageradamente, para ponerme malito….

No pude comer apenas, pensando en la siesta, que pasará, que me tendrá preparado, a las cuarto miré tres msm de Marta, ponte un bañador sin slip y una camiseta, mi marido está durmiendo la siesta, voy a la terraza a poner una lavadora en el ático, pues allí tenemos un trastero para la ropa, es el 5-B, te espero mojada, hazme una perdida y te abro la puerta de abajo, es el 7 piso.

Salté rápidamente de la cama, me puse el bañador y me dirigí sin dilación a los ascensores y a la salida del hotel, casi crucé sin mirar, el portal de los apartamentos estaba desierto, hice la perdida y se abrió el portero automático, busqué al ascensor y mientras subía hacia la séptima planta estaba asustado y excitado, esto es puro morbo, pensé. No fue inmediato encontrar el maldito trastero, estaba la puerta cerrada y llamé discretamente, se abrió la puerta y la habitación estaba en penumbra, Marta estaba apoyada en la lavadora de espaldas, iba vestida con el vestido matinal, pero en cuanto cerré la puerta, con un rápido movimiento lo subió y dejó ver su culo, y su vagina a mi vista, no llevaba bragas, abrió ligeramente las piernas moviendo sus caderas, giró su cabeza un poco y me susurró, Pere a que esperas?… desnúdate por favor…ponte el condón y no esperes, que no aguanto, penétrame en esta posición..

Antes de meterle mi verga como ella rogaba, me acerqué y toqué su coño excitado, lubricado y caliente con mi dedo índice, a continuación le puse el

dedo en su boca y ella lo lamió con esa perversión que le caracterizaba. Me puse en su espalda y guié mi falo hasta su caverna, mientras la penetraba me invadieron las sensaciones, noté aquella sensación indescriptible, aquella cuando penetras en una vagina húmeda y lubricada, es un cosquilleo si lo haces con lentitud, donde sientes esa temperatura tan características de una mujer excitada. Gimió de placer y apoyó sus dos manos en la lavadora que estaba centrifugando con aquella vibración tan característica, con mis manos encontré sus pechos y me abalancé a pellizcarle sus pezones grandes y muy erectos como tantas veces había imaginado. Mis movimientos pausados se hacían cada vez más rítmicos y bruscos, cada vez gemíamos más y más con la complicidad de la lavadora, le sobaba el cuello con mi saliva mientras gemía y suplicaba que no parara con mis embestidas, llegamos al orgasmo con nuestros cuerpos sudados, extasiados, sin decir palabra, un olor a jugos seminales impregnaba el ambiente. Pude hablar, por fin Marta, eres increíble, como te mueves mientras estaba dentro, Pere menudo polvo, hemos tenido unos previos de meses y meses para que esperar más tiempo, hummmm todavía te siento en mi interior.

Aquel fin de semana creo que Marta puso 5 lavadoras, al menos lo intentó, yo no la dejé y ella tampoco

Autor: Pere33 agri-food (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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