Enculado a los sesenta

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Luis, eres una mujer perfecta, solo necesitas un buen macho que te enseñe y saque de ti, la parte femenina que llevas dentro escondida. Has estado fantástica y estate segura de que haciendo esto serás feliz. Deja que te enseñen, aprende y se la puta de tu amante. Lo pasareis muy bien, ya lo verás. Durante el resto de la noche, se la mamé dos veces y otras dos veces me penetró.

En esta rara vida de la que formamos parte, muchas veces somos lo que queremos y otras (las más) lo que las circunstancias, agradables o desagradables, nos hacen ser. Nunca he sido racista, sexista, ni he tenido prejuicios iniciales con nadie. Otra cosa son los prejuicios que con el trato con personas, adquieres por el comportamiento de ellas mismas y no por otras características. Soy ahora sesentón, casado, vivo en Valencia y el suceso que cuento en este relato sucedió hace dos años en Madrid.

Aunque ya estaba prejubilado, me llamaron desde Madrid unos amigos, para que por mi formación profesional y mi conocimiento de costumbres y leyes de otros países, les echase una mano para poder asesorar a una persona, concretamente a una mujer brasileña, que deseaba realizar unas inversiones por cuenta de otra persona, que por su edad y estado de salud, no se podía desplazar. Solo eran dos días máximo, en Madrid, una suculenta comisión si se llevaba a cabo la operación y esa gran oportunidad de poder encontrarme con algún amigo para tener una buena cena y hablar “de los tiempos pasados”.

Así que cogí el tren (lo prefiero al avión y ya estoy harto del coche) y tal como quedamos, a las 11 estaba en la oficina, con esa alegría de ver a los amigos que ya hacia algún tiempo no veía. Me pusieron al corriente de todo, me sacaron datos y a las 12, tal y como estaba previsto y cosa inusual, se presentó está señora en el despacho y la secretaria la hizo entrar. Era una mulata “clara” brasileña, guapísima, joven (29 años) de alrededor de 180 de altura, enormes tetas que se veían siliconadas (luego supe que eran 130 cms.) a través de un escote profundo, altísimos tacones de aguja sin plataforma y elegante, muy elegante, perfectamente maquillada y oliendo muy bien. Nos levantamos a saludarla y al hablar ella, me di cuenta que era… una travesti.

Si inicialmente me sorprendió su juventud, por el tema que nos hacía estar allí, el ver que era una travesti y no haber sido advertido por mis amigos, me desconcertó un poco. Como he dicho antes, no soy sexista, soy profundamente liberal y siempre he considerado que cada uno (y una) puede hacer con su cuerpo y su sexo, lo que quiera y disfrutar como mejor le parezca, pero todo esto me dejó un poco sorprendido… y ella lo notó. Así que al darme la mejilla para que la besase como los demás, me preguntó sonriendo:

-¿Prefieres besarme la mejilla ó que te de la mano?

También yo sonreí y le besé en las dos mejillas, mientras notaba sus pechos en el mío y un perfume sensual la envolvía a ella y a mi. Francamente, era una real hembra. Pasamos de inmediato al trabajo, ya que el tiempo de ella en Madrid era corto y las cosas, tal y como las vi, no iban nada bien. Ella (siempre la llamaré “ella”) sacó unas hojas de su gran bolso, que estaban dentro de una carpeta de plástico transparente, las tiró encima de la mesa y nos dijo:

-¡Estos planteamientos de inversiones son una mierda!, hacía tiempo que no veía nada más conservador que todo esto y no es ni de lejos, lo que estoy buscando.

Se la veía enfurecida, su cara había cambiado de su sonrisa elegante al entrar, a un rictus de enfado en pocos minutos. Mis compañeros estuvieron un largo rato explicándole la situación que se preveía en Mayo del 2007 y que para todos nosotros iba a terminar como ha terminado, en un desastre económico a nivel mundial. Pero ella insistió que quería algo más productivo, ó esa misma tarde se iría a otra sociedad en busca de otros planteamientos. Así las cosas, habiendo leído los papeles que llevaba Soraya (ese era su nombre) y no habiendo yo intervenido hasta entonces, me dirigí directamente a ella y le pregunté qué es exactamente lo que quería y qué riesgos podría asumir. Me lo explicó, mis amigos pusieron bastante reparos y yo me levanté y le pregunté a Soraya qué le parecía si nos íbamos a comer los dos y así, los dos solos, podríamos hablar, podría saber realmente que quería, para qué lo quería y todo eso. Ella me sonrió y me preguntó:

-¿No tendrás miedo a estar a solas conmigo?

A lo que yo, sonriendo, le contesté:

-En el restaurante hay cuchillos, camareros y si hace falta gritaré. Ya estoy mayor para muchas cosas.

Todos nos reímos y la secretaria, dada la hora llamó para reservar mesa en un restaurante cercano que yo conocía bien, por los años que allí había comido y cenado. Salimos los dos y me estuve riendo por dentro de la pareja que hacíamos. Ella media 182, más 12 cms. de tacones, total 194 cms. de altura y yo no llego a 170. Yo bien trajeado y conservador, ella bien trajeada, superescotada, sencillamente provocativa, así que tenía claro lo que pensarían de los dos. Llegamos al restaurante, el encargado vino enseguida a recibirnos con una sonrisa, nos saludamos y al oír la voz de Soraya, la miró sorprendido. Nos dio una mesa discreta junto al patio interior y estuvimos comiendo y hablando.

Me dijo que a los 18 años y con poca experiencia homosexual, había conocido a un señor rico y mayor, José Manuel, casado por segunda vez y con 5 hijos de los dos matrimonios. Empezaron a tener relaciones, este hombre se enamoró del jovencito que era antes y le ofreció toda clase de operaciones para convertirlo en mujer… pero no del todo ya que tenía una gran verga y a Don José Manuel, le gustaba tanto dar como recibir y lógicamente, ese órgano sexual no deseaba eliminarlo. Don José Manuel (como a ella le gustaba llamarlo) se enamoró de verdad del producto que había fabricado (así y con toda naturalidad me lo comentó) y empezó a tratarla no solo como su amante, sino como algo más importante.

Le compró un deportivo de importación, luego un magnífico apartamento en la playa de Ipanema en Rio de Janeiro donde vivían (ella era de Recife) y ahora que se moría por un cáncer pulmonar, quería dejarle una buena herencia, pero de forma que sus herederos legales no se la pudiesen quitar. Ese era el motivo de venir a España, el que se montasen unas sociedades en España, lejos de las manos de su viuda e hijos y que solo Soraya pudiese controlar. Tuvimos una buena sobremesa y volvimos al despacho.

Una vez allí, le plantearon una serie de posibilidades y Soraya, una vez más, puso el grito en el cielo y les dijo:

-¡Solo quiero hablar con Luis (yo) ya que creo que es el único que me entiende y para algo le habréis llamado! Así que me lo llevo a mi hotel y como en mi suite hay un despachito, trabajaremos allí y los dos estaremos tranquilos. ¿Deseas venir conmigo a mi suite, o me busco ya la otra Empresa que me han recomendado?

Naturalmente aceptamos, cogí mi ordenador, pedí a mis amigos que al menos uno de ellos y su secretaria, se quedasen en el despacho para estar en contacto y recoger datos que me pudiesen hacer falta y así nos fuimos los dos a su hotel… y empezó mi aventura.

Al llegar al hotel, subimos directamente a su suite, enorme y se dirigió a una puerta, la abrió y me indicó que eso era el despacho y donde podía conectarme a Internet. Empecé a trabajar, ella estaba sentada frente a mi y me preguntó unos instantes después si yo la necesitaba, le dije que no y me dijo “que se iba a poner cómoda y ver la tele en el salón” y así además, no me molestaría. Casi dos horas después, cogí el ordenador y me lo llevé al salón para que viese unas cosas que le había preparado, pero… al salir del despacho oí unas voces jadeantes, que en principio no llamaron mi atención porque yo estaba “en lo mío”, pero al avanzar hacia el salón desde un lateral, vi a Soraya viendo una peli porno-gay y ella con los pies en la mesita, espatarrada y con una enorme masa de carne entre sus manos, masturbándose.

Al oírme se asustó, no me esperaba en absoluto y se levantó de un salto, con lo que su polla, verdaderamente enorme, gruesa, dura y magnífica, se balanceó frente a mi. Nos quedamos mirando, me hice el despistado, Soraya se guardó en sus pantalones de pijama su instrumento y me pidió perdón, se había olvidado de mí viendo la peli. Le pregunté si quería que hablásemos o que hacia yo y ella me invitó a sentarme a su lado. Estaba muy excitada y tardó un poco en relajarse, yo ya a mi edad, pasaba bastante de todo eso, pero la chaqueta de pijama que llevaba, bien abierta y traslúcida, me hacían ver sus preciosos pechos, era verdaderamente guapa y el gran bulto de su pantalón no desaparecía del todo. Así que durante más de una hora, le estuve explicando lo que había diseñado para ella, hablamos con la oficina un par de veces y quedó contenta de lo que le estaba ofreciendo y aceptó. Al terminar y quedar con la oficina para el día siguiente, yo cerré el ordenador, me levanté y le dije que, por una parte tenía yo que cenar y por otra, buscarme una habitación para esa noche. Entonces hubo más o menos, este diálogo:

-No hace falta Luis que te vayas a cenar, podemos hacerlo aquí ya que también yo tengo que hacerlo. Podemos pedir la cena y cenar aquí mismo. Y en cuanto a la habitación, aunque la oficina de tus amigos te la pagan, si lo deseas, puedes quedarte conmigo, ya que tengo dos habitaciones y solo necesito una. Te pido perdón por lo de antes (el pajearse) y te prometo ser buena. -Mira Soraya, estoy acostumbrado a ser independiente, no me molesta lo que estabas haciendo, pero me apetece más el estar en una habitación solo. -Realmente Luis, ¿lo haces porque deseas estar solo o porque soy una travesti? Francamente eso me molestó. Como he dicho antes, ni soy racista, ni sexista. He viajado por medio mundo y me gusta que me respeten y por supuesto, respetar a los demás. Así que le dije:

-Soraya, lamento causarte esa impresión, pero no es por eso y creo que tú lo sabes. -Pues entonces quédate, mientras cenamos hablamos y eso que tenemos adelantado para mañana. Luego si quieres puedes salir, te doy el código de la puerta y cuando quieras entras, te vas a tu habitación, te acuestas y mañana desayunamos juntos y salimos para el despacho.

No se por qué, pero no me negué. Me llevó a la que iba a ser mi habitación, desde allí mismo pedimos la cena y mientras cenamos estuvimos hablando del tema, pero lógicamente y antes de darnos cuenta, me estaba contando su vida y los problemas que había tenido, la falta de verdadero amor, sus operaciones y la oportunidad que ahora iba a tener de poder ser rica gracias a su amante y al amor que él sentía por ella. Como es normal, me empezó a contar sus aventuras sexuales y que en realidad, ella no era homosexual, sino bisexual y lo bien que lo pasaba con mujeres y convirtiendo en bisexuales a muchos maridos para hacer unos buenos tríos. De ahí pasamos a mi vida sexual y se sorprendió que yo, a pesar de mi liberalidad, nunca hubiese tenido relaciones con un hombre o una travesti y que a pesar de mi “avanzada” edad, mi culo fuese aún virgen. Así que como comprenderéis, se ofreció muy gentilmente a remediar esa situación… cosa que me negué con una sonrisa.

Pero el vino de la cena, tal y como ella iba de “destapada” con el pijama de seda, el haberla visto masturbarse delante mío, su enorme polla (me dijo luego que era de 26 cms.), el sentarnos juntos en el sofá para ver una peli en el TV del salón, las dos copitas de buen Brandy que nos tomamos, su perfume… y el bulto de su entrepierna que no se bajaba, junto con la conversación, hizo que de repente ella se girase y me besase en los labios, cosa que no rechacé y al no hacerlo, se giró más, me abrazó y nos fundimos en un largo y apasionado beso, ya sabéis, con lengua, saliva y todo eso. En mi subconsciente, yo estaba besando a una mujer, acariciaba sus siliconadas, grandes y perfectas tetas, hasta que de repente, ella cogió mi mano y se la llevó a su polla, que estaba fuera del pantalón, dura, enorme, preciosa, caliente y hambrienta de sexo. Yo no solté mi mano de esa lanza carnosa, me separé un poco de Soraya, la mire y la aprecié en todo su valor, moví mi mano arriba y abajo lentamente… y la solté y me levanté. Me acerqué a una ventana y como estábamos en el último piso, tenía a mi vista casi todo Madrid. Soraya se acercó lentamente por detrás, me abrazó, se aplastó contra mi y empezó a besarme cuello, nuca, orejas… era mucho más alta que yo y me bajó la cremallera y metió su mano dentro. Entonces tuvimos más o menos, este diálogo:

-No sigas Soraya. Lo que vas a encontrar dentro de mis pantalones no llega ni de lejos a tu tamaño y en cuanto a recibir dentro de mi ano ese monstruo que tienes, ni lo pienses. No me apetece dormir esta noche en urgencias de cualquier hospital con el culo roto.

-No seas tonto Luis, no tienes ni idea de los culos que he abierto. Por supuesto que te va a doler, siempre duele, pero es más por tener el culo virgen que no por el tamaño. Con una buena preparación y una cremita que llevo yo siempre, ya verás como disfrutamos los dos y desde hoy, ya nunca tendrás miedo. Además no tienes que tener miedo de infecciones, D. José Manuel siempre me cuidó mucho ya que a él le convenía, así que por ese camino, no tengas tampoco prejuicios. Serás muy feliz y desde esta noche ya no solo no te preocupará tener sexo con hombres o travestis, sino que tu mismo los buscarás para compartir su placer contigo.

-Mira Soraya, hace veinte años no me lo hubiese pensado dos veces, pero con sesenta tacos a mis espaldas, estas novedades no son lo mío, Ya sabes, lo mío son los números, las estadísticas, los negocios y creo que esto podría ser un mal negocio ¿no crees?. Si no te importa, me voy a dar un buen baño, me voy a la cama, mañana nos levantamos a las 8, desayunamos y nos vamos al despacho para ver si lo que he enviado por email lo están pasando bien a limpio. Ahora solo importas tú y que el legado de D. José Manuel lo puedas disponer mañana mismo. Serás una mujer rica.

Me fui a mi dormitorio, me desnudé y me metí en la gran bañera. Dos o tres veces solté el tapón para vaciarla un poco y volverla a llenar con agua caliente. Quería pensar y relajarme. Me fui a la cama y aún no llevaba allí dos minutos, sentí como se abría la puerta y vi el cuerpo desnudo de Soraya, quien levantando la sabana se introdujo dentro, se me acercó y me abrazó. No la rechacé, simplemente me dejé llevar. Como mujer me atraía y como “lo otro” no me importaba. Me empezó a acariciar, a besar mi espalda, y de repente me dio la vuelta y me besó… y le respondí con la misma intensidad.

Nuestras lenguas se unieron en el interior de nuestras bocas buscándose desesperadamente, su mano cogió mi polla y empezó a masturbarme y yo acerqué mi mano a la suya y también se la cogí y ya sin miedo ni pudor, también empecé a masturbarla. Cogió las sábanas, las quitó de encima y así, los dos desnudos nos unimos en un abrazo apasionado mientras nuestras bocas se seguían besando y nuestras manos libres masturbaban al otro.

De repente Soraya se movió y en lugar de su mano, fue su boca quien se apoderó de mi verga (17-18 cms.) haciéndome una mamada extraordinaria, subiendo y bajando su cabeza y metiéndosela hasta el fondo de su garganta, desde luego, sus labios rozaban mis huevos… y tuve una de las mejores corridas de mi vida. Se tragó hasta el último espermatozoide y me ofreció su inmensa masa de carne para que yo hiciese lo mismo. Nunca había mamado una polla y aquella era enorme de larga y de gruesa, cada vez me atraía más y sentía el deseo de sentirla en mis intestinos, junto con el miedo a las consecuencias de su tamaño. La lamí constantemente, me introduje en la boca todo lo que pude y aguanté mis primeras arcadas, mientras acariciaba todo ese tronco y jugaba con sus huevos. Así estuve varios minutos oyendo gemir a Soraya, hasta que esta me dijo:

-Ya es hora Luis, voy a ponerte crema, dilatarte un poco y abrirte por fin ese culo maravillosamente cerrado hasta hoy.

Dicho y hecho, cogió un tubo de crema que había dejado en la mesita al entrar, me dio la vuelta y empezó a meterme crema. Primero con un dedo, después con dos. Mi ano se estaba dilatando, el sentido del dolor era soportable y el deseo de sentirlo dentro de mi, cada vez mayor. Al introducirme su tercer dedo, el dolor creció a pesar de la paciencia y de la crema y poco después, ella sacó sus dedos, se untó con crema su polla y con una sonrisa traviesa me dijo:

-Bien Luis, ¡vamos allá! Relájate, no hagas fuerza porque entonces se estrechará tu ano y te dolerá. Confía en mí y disfruta.

Me abrió los glúteos, apoyó su pene en la entrada del ano y poco a poco se fue abriendo paso. El dolor fue bastante mayor que el anterior, pero yo aguanté, no se porque, pero tuve confianza en ella y le pregunté si ya estaba mucho dentro de mi, se rió y me dijo que casi media cabeza estaba fuera y el resto de la verga. Yo creía que ya estaba medio dentro y me quejé un poco. De repente, Soraya me dio un fuerte cachete en el glúteo derecho y antes de que me diese tiempo para quejarme, toda su cabeza entró dentro de mis intestinos. Di un grito no demasiado fuerte y ella, sin hacerme ningún caso, comenzó a meterla y sacarla con rapidez. Me dijo que si ahora me hacía daño, luego solo sentiría placer. Y a pesar del daño que me estaba haciendo, incomprensiblemente para mi, mi pene se puso duro otra vez, pero yo estaba medio aplastado contra la cama, mientras Soraya entraba y salía de mi interior, de repente se paró, sacó casi toda su polla de mi culo y se puso más crema, poniéndome también en mi ano. La metió y sacó un par de veces y me dijo:

-Ahora vamos a disfrutar los dos. Tienes un culo muy cerrado que me da un gran placer, así que también yo debo corresponder al mismo ¿no crees mi amor? X0X2

Y empezó un mete y saca más lento, pero ahora toda su polla entraba dentro de mi, sentía sus huevos chocar contra mi culo. Mis intestinos están revueltos y dilatados y mi estómago se movía como  nunca lo había sentido y un calor especial empezó a llenarme. No me sentía ni humillado, ni usado, ni nada de todo eso. Era solo una persona que se entregaba a otra y recibía el mayor placer del mundo.

Ahora comprendía el porqué muchas mujeres sienten más placer al recibir por el culo, que por el coño, casi, casi, me sentía mujer. El calor llegó a mi cabeza y me sentí flojear, un poco mareado y Soraya con su experiencia lo notó. Así que me dijo que ya casi estaba, me cogió con sus brazos, más fuertes de lo que parecían, me arqueó el cuerpo hacia atrás y sus pechos se aplastaron contra mi espalda. Era la primera vez que se aplastaban en mi espalda unos pechos de mujer, mientras en mi culo entraba una enorme polla de hombre y empecé a pajearme… como una mujer.

¡Cuantas veces al culear a una mujer, esta se masturba y así consigue dos placeres simultáneos! Pues lo mismo estaba haciendo yo. Soraya aplastó mi cuerpo contra el suyo y su jadeo se hizo muy fuerte, sentí como descargaba su semen en mi interior, algo nunca sentido y al mismo tiempo, el mío se descargaba sobre la sábana ¡ya veríamos qué decía mañana la camarera al hacer la cama! Me soltó, caí sobre la sábana, sudado, agotado y feliz y ella sacó su pene de mi interior y se tumbó a mi lado y me besó. Le pregunté cómo estaba mi culo y me dijo que en su sitio. Que solo habían salido unas pocas gotitas de sangre y que eso era normal en un culo como el mío y una polla como la suya. Me dijo que me durmiese tranquilo, se levantó, me tapó con la sabana, me dio un beso y se fue a su dormitorio.

Y allí me quedé yo solo, totalmente empapado en sudor, con el estómago y los intestinos revueltos, el culo dolorido y con la impresión de ser enorme y una rara sensación mental. No comprendía qué había pasado, pero si comprendía que había disfrutado de algo nuevo, impensable y sexualmente muy agradable. No tardé en dormirme, por la mañana sonó el despertador, me levanté, me fui a la ducha con mi mente puesta en la noche pasada. El ano ya no me dolía casi y me di una buena, caliente y relajante ducha. Al salir, ya vestido, de la habitación, estaba Soraya desayunando ya, me miró, me sonrió y me dijo que como había oído la ducha, había encargado el desayuno para los dos. Simplemente me senté y al hacerlo, mi ano me dio un pequeño grito y me levanté para sentarme bien. Soraya se rio y me preguntó como estaba, como me encontraba después de la noche pasada. Le dije que algo raro, pero nada más y entablamos la siguiente conversación (más o menos):

-Mira Luis, voy a serte franca, no solo eres un maricón en potencia, sino que si tuviese tiempo te enseñaría a ser una muñequita, una nenita. Tienes alma de nena y necesitas un buen macho que te enseñe y te domine. -No entiendo Soraya que quieres decirme con esto ¿cómo voy a ser una nena si hasta anoche mi culo era virgen y nunca había pensado en algo así.  -Eso no tiene nada que ver. Es tu forma de besar, de acariciar, de sentir, de dejar que el otro sea quien domine y quien haga sus fantasías. Tú te dejas hacer y eso lo hace un alma femenina. Dentro de ti tienes el sentimiento de una mujer. Tu educación, el respeto que te han enseñado, tu forma de ser… son cosas que en una relación entre hombres, tú serias “la nena” de los dos. No tienes espíritu de ser “activo”, en tu matrimonio o con otras mujeres sí, pero entre hombres, tú eres el “pasivo” perfecto. Me gustaría estar un tiempo contigo, ya verías como en la intimidad te vestiría de mujer y te enseñaría a ser una mujer obediente a los caprichos del macho dominante. Siempre dispuesta a que su vagina especial sea penetrada una y otra vez. Por el macho y por los amigos del macho. Yo haría de ti una putita muy especial y estoy convencida de que te gustaría serlo.

La verdad es que yo estaba asombrado y no me enteraba de nada, pero me callé, nos fuimos al despacho y cuando llegamos con el taxi, al bajar me dijo Soraya:

-¿Cuándo piensas volver a Valencia? -Esta misma tarde, en cuanto se firmen todos los documentos y tu seas rica. -Pues atiende a lo que voy a decirte. Quiero que esta tarde y esta noche estés conmigo. Invéntate la excusa que quieras con tus amigos y con tu mujer, pero esta noche la pasarás conmigo. Te pondré mis medias, mi ropa interior, te maquillaré como a una nena y te follaré como la nena que eres. Quiero que te des cuenta que no me he equivocado y así, cuando vuelvas a Valencia podrás buscarte un oso, un macho vicioso que te acoja, te enseñe y te convierta en una putita para su uso y el de quien él quiera.

Eso lo dijo muy seria y cayó en mí como una bomba. Estuve a punto de enviarla de vuelta a su país con un simple sello de correos en la frente, pero simplemente me callé. Mientras íbamos de un sitio a otro, firmando papeles aquí y allá, mi mente estaba en otro sitio. Me veía vestido con medias, ligueros, sujetador (sin nada que sujetar), maquillado (o maquillada), zapatos de alto tacón… y dos o tres hombres más altos y fuertes que yo, con pollas como la de Soraya o mayores, dispuestos a follarme, con billetes de 10 € en la mano, mientras otro hombre más fuerte, alto, peludo y con un mástil en lugar de polla, sentado en un sillón, me decía que a ver cómo me portaba con los clientes que me había traído y que les demostrara lo que me había enseñado… y yo, sin pudor alguno, me arrodillaba para mamar sus pollas, me ponía a cuatro patas para que me encularan sin problemas y me sentía feliz de poder ser usada por esos hombres y demostrarle a mi macho, a mi maestro, el buen trabajo que había hecho conmigo y que le haría sentirse contento por las felicitaciones que recibiría cuando agotados, acabasen a mis pies, secos, felices y satisfechos del rato pasado conmigo.

Si amigos, esa noche me quedé en Madrid. ¿Por qué? Nunca lo sabré. Se que a lo largo del día me fui convenciendo de que necesitaba saber si todo eso era una fantasía o una realidad. Y os aseguro que todo fue una maravillosa realidad.

Al llegar de nuevo al hotel, en el mismo ascensor Soraya me beso fuertemente y solo dijo ¡gracias!. Al entrar en la suite, se sentó en un sillón y me dijo que me desnudara delante de ella, mientras encendía un cigarrillo. Me sentó fatal su deseo, pero lo cumplí, me sentía como un objeto y precisamente eso era lo que ella quería. Lentamente me fui desnudando y cuando me quedé desnudo frente a ella, se levantó, se fue a su dormitorio y trajo ropa interior suya. Me ayudó a ponerme unas medias blancas brillantes, un tanga negro y rojo que apenas ocultaba mi rabo que casi estaba tieso y un sujetador a juego. Me hizo sentar en el sillón, sacó su caja de maquillajes y empezó a maquillarme. Los labios  con un rosa fuerte con perfilador (creo se llama así), los ojos, incluso me puso rímel y con un cepillo me puso color en las mejillas. Me cogió de la mano, me levantó y me llevó frente al gran espejo de su armario y mientras yo miraba ese otro Luis desconocido, maquillado y con barba, con ropas interiores femeninas, Soraya a mis espaldas se desnudó y vi que su gran polla estaba verdaderamente dura, se aplastó contra mi espalda y me dijo:

-¡Puta, te voy a follar! ¿Tienes algún inconveniente en ser mi puta esta noche?

Con la cabeza le dije que no. Me dobló, me pudo a 4 patas y me dijo:

-¡Mírate en el espejo y verás como eres follada como la mujer que eres!

Me puso crema y sin más preparativos, colocó su polla en la entrada de mi “vagina especial” y aplastándose contra mi, aplastando sus pechos contra mi espalda, me cogió de la cintura y su maravillosa, grande y gruesa verga, empezó a entrar. Dolía, como todos sabéis, pero esa sensación de verme en el espejo, “maquillada y femenina”, sin necesidad de quitarme el tanga, solo apartó la tira posterior, me hacía sentirme especial. En el espejo me reflejaba yo, Soraya con sus hermosos pechos y apretando los labios empujaba… hasta que entró de golpe. Sentí un dolor fuerte, pero fue peor la sensación de mareo que me invadió. Soraya me susurraba cosas al oído y empezó a meter y sacar con suavidad, dejando que mi culo-vagina se fuese dilatando y acogiendo ese monstruo carnoso. Poco a poco lo fue haciendo más rápido mientras ella empezaba a jadear y yo a sudar y de repente paró. Me dijo:

-¡Ahora te sentirás más mujer!

Yo no entendí, pero paró, la sacó y me llevo a la cama y me tendió boca arriba, cogió mis piernas y se las puso en los hombros y así entendí que follaríamos cara a cara y así fue, la volvió a introducir sin problemas, se inclinó y empezó a besarme y respondí a sus besos, chocamos nuestras lenguas y mis manos empezaron a acariciar su rostro, su culo, sus piernas, sus pechos, jugar con sus pezones y sobre todo, dejar que ella llevase la voz cantante.

Soraya jadeaba fuertemente y yo me corrí sin darme cuenta, dejando que mi semen chocase contra su estómago y se desparramase entre mis piernas.

Aproveché ese momento de risas sobre como correrme sin masturbarme, para deslizar mis piernas a lo largo de su cuerpo y bajarlas hasta su cintura. Así enrosqué mis piernas y me apreté más contra ella, clavándome más profundamente su mástil y noté sus manos como me cogían con fuerza las caderas, se separó un poco de mi y de repente, empujó su polla dentro de mi intestino con todas sus fuerzas, mientras lanzaba un aullido sordo y mientras su cálido semen se desparramaba en mi interior, en un impresionante chorro a presión que me llenó por dentro y que me dio un enorme placer. Se introdujo en cuatro o cinco sacudidas más con toda su fuerza y al final se paró, se quedó quieta jadeando mientras me miraba y sonrió al decirme:

-¡Lo ves Luis, eres una mujer perfecta, solo necesitas un buen macho que te enseñe y saque de ti, la parte femenina que llevas dentro escondida! Has estado fantástica y estate segura de que haciendo esto, serás feliz. Deja que te enseñen, aprende y se la puta de tu amante. Lo pasareis muy bien, ya lo verás.

Durante el resto de la noche, se la mamé dos veces y otras dos veces me penetró. A la mañana siguiente, yo sentía mi ano totalmente dolorido y enorme, pero gracias a Soraya había entrado en un mundo desconocido y lleno de placeres. Y si alguna vez encuentro ese macho activo, seré totalmente suya. El verdadero problema, fue sentarme en el Alaris y pasar allí sentado tres horas y media.

Autor: Luis

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. woow me a encantado tu relato lamentablemente estoy en venezuela sino con mucho gusto fuese tu macho dominante tengo 25 años y toda la energia para cogerte cuantas veces quieras me encantaria q nos conocieramos por lo menos para saber como eres porq de verdad hicisyte que me masturbara dos veces pues bueno espero q me responda y por lo menos pero como dije si estuvieras aqui en venezuela o yo alla en españa te dijera para encontrarnos y ser tu macho saludos espero tu respuesta!!

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