ENGANCHADA AL SEMEN DE MI HIJO (VI)

semen hijo

Filial, madre- hijo, sodomización. Por primera vez su hijo le desvirgaba su culo y se corría dentro

Continuación del relato erótico “Enganchada Al Semen De Mi Hijo (V)” publicado en “El Rincón de Marqueze.net” el día 12 de Enero de 2002

Estimados amig (arroba) s de Marqueze, lo primero quisiera agradeceros por anticipado todos los e-mail que seguramente me habéis enviado pero desgraciadamente he tenido problemas con el correo y la inmensa mayoría no se han podido descargar. En fin, a todas aquellas personas que no he contestado, lo siento mucho, de verdad y espero seguir manteniendo contacto con ellos.

Lo que quisiera contaros hoy es la continuación de mi ultimo relato que no es mas que la continuación de mi experiencia sexual con mi hijo. A estas alturas de la historia ya sabréis todos que si algo me ha vuelto loco de Pedro es, a parte de su sexo, son dos cosas: sus hermosos testículos (me encanta palparlos con la mano, sentir lo que pesan entre ellas, bueno al menos cada vez uno pues no me caben en una mano debido al tamaño) y segundo su esperma. Es algo a lo que jamás creí que una mujer como yo se podría enganchar, esa es la palabra, enganchar. Me encanta su textura, su sabor, su temperatura y claro que, sobre todo su abundancia cosa de la que Pedro va sobradísimo.

Bueno, el punto donde deje mi historia era en la cena de mis amigas en casa.

Después de recoger la casa un poco entre Pedro y yo ya se había hecho tarde. Ambos no nos decíamos nada pero sabíamos que habíamos disfrutado de ver como mis contertulias se habían puesto hasta arriba de comer de mi pastel, bueno, de nuestro pastel. Como ya dije, en varias ocasiones tuve que cambiarme de bragas porque si algo viene de familia, es que tanto pedro como yo, al excitarnos soltamos bastantes fluidos corporales. El caso de Pedro es ya bien conocido y el mío pues mas o menos también. El caso es que en cada ocasión mis braguitas estaban empapadas de flujo blanquecino-transparente, no espeso sino bastante liquido que hacían que mi sexo estuviera brillante durante toda la noche, enrojecido supongo que por la dilatación sanguínea y muy excitado. Mis pechos, a pesar del sujetador que usaba, los notaba hinchados y mis pezones supersensibles. Todo ello por ver a mis amigas, sobre todo a Maribel como le encantaba el pastel que había preparado con la eyaculación de mi hijo la mañana antes de la cena. Todo eso hacia que durante la cena y después de la misma oliera continuamente a mujer excitada, a vagina cosa que intentaba disimular durante la misma abriendo un poco las ventanas aludiendo el calor que provocaba la bebida que tomábamos. Quizás era mi olor o el de alguna amiga que se habría excitado pensando vete a saber que.

Por otra parte, sabia que pedro también estaría muy excitado porque mientras cenábamos y luego recogíamos la casa, se echaba las manos de vez en cuando y con disimulo sobre sus testículos, levantándolos, síntoma inequívoco (lo conozco) que le molestan un poco debido al peso que aguantan y que la producción de su esperma ha aumentado, necesitando (y como dijo el medico) vaciar para relajar la musculatura del escroto.

Cuando terminamos de recoger, nos pusimos más cómodos y nos tumbamos en el sofá. Halamos de la cena y evidentemente ambos queríamos follarnos mutuamente. Hasta ese momento solo lo habíamos hecho una vez y no quise que eyaculara en mi interior pues no tomaba pastillas anticonceptivas.

Pedro me abrió el camisón, y saco mis pechos al exterior, apoyándolos sobre la costura del camisón, haciéndolos más grandes de lo que aun son. Estaban rosados, hinchados, mis areolas las note súper oscuras (bueno las suelo tener oscuras casi siempre y bastante grandes pues casi ocupan mi pecho, cosa que en sus días me traía complejos) y mis pezones durísimos. Pedro estuvo jugando con su lengua bastante rato, aprisionándome los pezones, estirándolos con sus labios. Lamiendo todos los rincones de mis areolas. Me dejo los pechos completamente llenos de saliva, entre ellos, en mis pliegues. Yo no decía nada solo cerré los ojos porque me encontraba súper excitada. Así me fue lamiendo toda, centímetro a centímetro llegando a mi ombligo, a

mi sexo que olía mientras pasaba su lengua sobre mi braga. Yo me dejaba llevar ya pues, la verdad no tenia fuerzas para negarme a nada. Me bajo las bragas, llevándose con ellas parte de mis flujos adheridos al protector de la misma. Las olió y me las dio a lamer. Solo me limite a abrir la boca y sacar mi lengua. Estaba comiéndome mis propios flujos de la mano de mi hijo. Que locura!!. Cuando separo mis piernas notaba el aire correr en mi interior como si me hubieran desnudado en un día de frío. Me lamió los labios mayores, menores, metió su lengua en mi vagina como follándome con ella, lamía mi clítoris dando suaves círculos alrededor con su lengua al mismo tiempo que lo estiraba con sus labios hacia arriba. Lamía mi ano (que sensación más indescriptible), metía su lengua como follándome también. Poco a poco fue apoyando sus dedos sobre mi esfínter mientras su boca succionaba mi clítoris. Es una sensación rarísima porque al menos yo no podía controlar cuando quería orgasmar o no. La humedad de mi sexo y sus labios mojados hacían que un dedo, dos se acomodaran fácilmente en mi ano mientras yo no pude mas y orgasmé, eyaculé gritando con el cojín en la boca para no hacer ruido, notando como la lengua de Pedro recogía los grumos lechosos que salían de mi sexo mientras recorría las sensaciones orgasmicas por todo mi cuerpo. En todo ese tiempo mi trasero se había acostumbrado a sus dedos pero no puede evitar sentir algo de malestar cuando los retiro.

Descanse un poco y me lo senté en el sofá, le baje el pijama, lo abrí de piernas y así de rodillas frente a él, me puse a lamer todos sus genitales, poro por poro. Me encanta sentir como sus testículos se elevan al paso de mi lengua. Me encantan, son grandes, pesados y me vuelven loca, los cojo con delicadeza pero firmemente y dejaba lleno de saliva su pene que poco a poco cogía todo su esplendor. Lo cual en cierta forma es un problema para mí porque desgraciadamente me cabe poco mas que su glande en la boca y aun así me siento la boca muy abierta debido al tamaño. Estuve masajeándole los huevos y lamiendo su pene por mas de quince minutos hasta que yo la necesitaba en mi vagina que ya mojaba el suelo de nuevo con gotas de mi excitación. Me puse sobre él a horcajadas, mis pechos en su boca y sin necesidad de apuntarla ni nada, la propia humedad fue guiándola hacia mi vagina. Mis piernas estaban estiradas pues sus 25 cm en erección se hacen notar y tengo que ponerme con las piernas apoyadas en mis rodillas bien derechas para iniciar la follada. Me cogió por las nalgas, sus dedos apoyados en el esfínter anal y poco a poco me la fui introduciendo siendo yo quien llevaba el ritmo para no hacerme daño. A las tres o cuatro subidas yo orgasme de nuevo sintiendo como mis flujos chapoteaban en mi vagina cada vez que su polla entraba y salía de ella. El no se corrió a pesar de que le dije gritando correte Pedro correte, pero no me hizo caso. Caí rendida con todo su miembro en mi interior, empalada, ensartada como un pinchito moruno, y con su pubis lleno de restos vaginales de mi corrida.

Me levanto con las manos con delicadeza y me dejo así en el sofá, de espaldas a él, yo mirando el respaldo del sofá. No me dijo nada, se coloco así detrás de mí, pensé que iba a follarme otra vez en esa posición (que nuca habíamos hecho) y en un minuto la tenia dentro de nuevo. Esta vez la sentí muy diferente, parecía que me levantaba con su polla el culo, tocando las paredes de mi vagina por un sitio diferente y es que, desde luego, las posturas se sienten diferentes cuando el miembro que te ensarta es de un tamaño u otro pues con mi ex – marido no la sentía así. El caso es que empezó cada vez a bombearme mas deprisa y termine por orgasmar por tercera vez consecutiva en la noche. Pedro sacó su miembro de mi vagina chorreante oyéndole decir, jodeer!! Mamá me la has dejado chorreando. Yo no tenia fuerzas para nada, solo quería que se corriera ya.

Mientras me hablaba, apoyo su glande en mi ano, súper lubricado de restos de mis corridas, supongo que algo dilatado de sus dedos etc… me asuste, pero él con sus manos me tranquilizo. Sabia que me iba a doler una barbaridad. Estuvo como cinco minutos empujando poco a poco y en el mismo instante que ese glande entro en mi ano creí mo

rirme, grite, le dije desesperada que lo sacara, por favor, sácalo me duele mucho me vas a provocar una rotura por favor PEDRO. NO me hizo caso estaba salidísimo y dejo así su glande metido en mi ano como cinco minutos mas a la espera de que yo dejara de respirar tan profundamente y rápido. Me quede traspuesta, medio mareada pero me desperté de nuevo cuando notaba como Pedro empezaba a empujarme con su pene. metió su mano en mi vagina, mojándola, recogiendo flujos con su mano que se ponía a lo largo de su pene.

A los diez minutos o mas tenia sus 25 cm de polla metidos en mi ano. Me notaba completamente abierta, dilatada, llena, pinchada. Yo no podía moverme para nada, casi no podía respirar. Cuando ya estuvo acomodada del todo, lo note porque sus testículos tocaban los labios vaginales, me puso una de sus manos en mi vagina, recogiendo con sus dedos mi clítoris. Me fue masajeando masturbándome para no sentir esa cosa en mi ano, poco a poco me fue excitando de nuevo y sin darnos cuenta ambos nos movíamos. El cada vez más fue sacando parte de su pene de mi ano y metiéndolo de nuevo, cada vez mas deprisa pero sin exagerar. De pronto se paro y lo note tensísimo, le cogí los huevos con mi mano entre mis piernas pues a cada embestida me daba un sonoro plas!! Y entonces con mi manos en sus testículos note que se iba a correr. No pude decirle que si hijo mío correte, llena de esperma a tu madre y al mismo tiempo que con mis propias palabras me corría sentí un tremendo calor en mi cuerpo y como mis entrañas se llenaban de semen. Ahora si que notaba presión en mi culo, estuvo con su polla metida en mi ano eyaculando cinco minutos o más no dejando de soltar esperma y notando como algún chorro debía resbalar por mi ano dilatado. Es como si me hubieran puesto un enema, fue una sensación rarísima pero no desagradable. pensé que si me había eyaculado lo que normalmente hacia, unos 450 o 500 ml no podía sacarme la polla e ir yo al baño porque no llegaría. Así que y a pesar de la vergüenza, así yo ensartada por pedro en mi culo fuimos al baño. Abrimos el WC y rápidamente al mismo tiempo que saco su pene(con cuidado pues me dolía una barbaridad, me senté el water, notando como una gran cantidad de esperma salía de mi ano. Estuve así sentada mas de diez minutos sacando semen, brotando de mis intestinos. Y así sentada tuve una enorme ganas de hacer de cuerpo. Así que lo hice. Cuando termine, me limpie y me asusté porque tenia el ano enorme me cabía todo aunque no sangre.

En fin, ahí quedo todo, la primera vez que me desvirgo el culo mi hijo y la primera vez que se corrió en mi interior y no fue en mi vagina. Que le vamos a hacer, las cosas estas no se eligen.

Un beso a todas / todos los lectores. Lauracad (arroba) mixmail.com.

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Escrito por Relatos Marqueze

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