Era una noche tonta y caliente

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Jóvenes y Cachondas. Trío. La culpa la tuvo una noche de principios de verano. Hacia calor pero la temperatura invitaba a salir a disfrutar de la noche . Todo empezó como una de esas salidas que tan frecuentes se habían vuelto los últimos seis meses.


El plan era una cenita en el centro, un par de copas en una terracita agradable y para casa a dormir la mona. Pero como siempre ocurre, los planes improvisados son los mejores. Después de una conversación vía red social X, la gente fue cayendo del plan. Al final solo quedamos 3. Mi mejor amiga, con la que en alguna que otra ocasión había compartido mas que palabras en las templadas noches de primavera, y uno de sus amigos, Tan embriagador como siempre.
Decidimos ceñirnos al plan original y cenar algo por el centro, lo que para nada esperaba era el tipo de conversación que tuvimos. Alberto en un alarde de maestría llevo la conversación por temas más picantes, haciendo constantemente bromas sobre el tipo de relación ambigua que manteníamos mi amiga y yo. Y dejando claro que no le desagradaría formar parte de una de esas sesiones íntimas que a veces manteníamos.
Entre risas y guiños de ojos entre Marta, la cual perdía el culo y lo q se le pusiera por delante con Alberto, y yo, fuimos caminando por las calles sevillanas hasta un terracita que nos gusto. Había buen ambiente, las copas no eran muy caras y el alcohol corría por nuestras gargantas como el agua. Y motivo por el cual las féminas decidimos escaparnos un segundo al baño.
Riéndonos por como la ultima copa jugaba con nuestro equilibrio entramos en el baño y en un arrebato de los que me caracterizaban la estampe contra la pared y empecé a besarle el cuello. “Marta hoy estas especialmente sexi” decían mis labios entre las pausas de los bocaditos que le daba en su cuello, Pare en seco al mire a los ojos y la bese en los labios, los cuales en condiciones normales tenía prohibida la entrada.

Estaba muy excitada y Marta aumentaba mi excitación con los tímidos gemidos que arrojaba su garganta. Entonces me cogió los mansos y me paro. Y dijo “ Para!! Estamos tardado demasiado y sabes que Alberto tiene una imaginación muy perversa” me reí me subí la tiranta del vestido que por la emoción del momento había caído de mi hombro y me retoque el peinado en el espejo. Cuando volvimos la cara de Alberto lo decía todo. Lo sabia y eso hizo que me diera un vuelco el estomago.

La velada continuo con mas bromas y se nos unión un amigo de forma inesperada y fugaz. La miradas entre Marta y yo decían mas que nuestras palabras. Sin previo aviso, sentí que alguien por debajo de la mesa ,me subía la falda del vestido y me acariciaba la rodilla. Era la mano de Alberto que insinuaba sus intenciones. Continúe hablando como si nada pasara y note el sobresalto en los ojos de Marta. Las manos de Alberto jugaban con nuestras faldas mientras el cuarto en discordia, no se enteraba de nada de lo que pasaba. Las necesidades biológicas volvieron a llamar a nuestra puerta y las dos nos encaminamos nuevamente hacia el baño. Esta vez fui buena y no le hice nada pero ya saliendo la mire y le dije “ A que juega Alberto??” ella me miro con esos ojos grandes que tiene y me dijo con ellos mas de lo que era capaz de procesar en ese momento. Mi respuesta fue un suspiro y un “ En serio???. Pero tu estas dispuesta??” Ella sonrió y contesto “ Por supuesto”.

Salí del baño con la sonrisa colgada de oreja a oreja agarrada del brazo de Marta para no tambalearme demasiado, Sin saber con certeza si era por el alcohol o por la noche que me esperaba.
La fiesta siguió y cuando me quise dar cuenta estábamos montados en el coche de nuestro amigo, la ultima incorporación. Que ejercía de chofer dejándonos amablemente cada uno en su casa. Alberto acompaño a Marta a su casa porque pasaría la noche allí y yo me dirigí a la mía. Quería quedarme, pero no quería que nuestro amigo, el chofer, pensara mal asi que me fui al coche. Y ya en el portal de mi casa paraliza por el miedo y la excitación recibí un mensaje de texto “ Vas a venir?? Te estamos esperando. Besos” no me lo pensé abrí nuevamente la puerta del bloque y me dirigí a casa de Marta que no estaba mas haya de 5 minutos de mi de donde me encontraba. Toque al porterillo y me abrieron la puerta sin decir nada.

El salón estaba a oscuras solo se veía aquello que una pequeña lamparita apoyada contra el suelo iluminaba. Marta estaba sentada en el sofá, y Alberto trasteaba en alguna habitación de la casa. La mire y tímidamente sonreí. No me podría creer que estuviera pasando, que se estuviera convirtiendo en realidad la fantasía tantas veces comentada entre las dos, y que el tercero en cuestión fuera Alberto. Dos minutos más tarde interrumpía esa mirada de complicidad un torso desnudo que portaba un colchón entre sus manos, dejándolo caer en el centro del salón.
Me empezaron a temblar las piernas. Alberto se acerco a Marta y empezó a besarla salvajemente, mientras yo no podía apartar la mirada de sus brazos apretando fuertemente a Marta. Era una visión cautivadora pero aun el nerviosismo no me dejaba respirar ni disfrutar del espectáculo. Ellos ajenos a toda mi angustia pararon el extendió el brazo y cogió mi mano. Me tiro junto a él metiendo su lengua raposa ,cual gatito, en mi garganta, sin soltar con el otro brazo a Marta. No besaba mal, el contacto con su boca relajo mis nervios y me apreté contra el. Mmmm era muy placentero. Abrí los ojos y vi como mientras me besaba acariciaba el generoso escote que dejaba ver el Vestido de Marta.

Aun seguí tensa así que nuestro perverso amigo nos dejo solas y pacientemente Marta se dedico a acariciarme los hombros y a darme dulces besos que con los segundo se convirtieron en algo mas violento y excitante. Nuevamente abrí los ojos y Alberto aprecio con un bote de aceite especial para masajes. “ que tal si la relajamos Marta?? “ Me tumbaron bocabajo. Desbrocharon mi vestido y me quitaron el sujetador.

Alberto extendió muy suavemente el aceite y empezó a acariciar mi espalda. Mis músculos fueron relajándose y las caricias empezaron a bajar por mi espalda donde otro par de manos tiraban de la falda del vestido para acabar de desnudarme. Me gire y Marta aprecio ante mi desnuda, haciendo juego con la desnudez de Alberto. Era una imagen que me hizo entrar en calor.

Me incorpore, y las manos de Marta se deslizaron por mis caderas para tirar de lo ultimo que me diferenciaba de ellos. Vernos a los tres desnudos, sentados en la cama mirando nuestras caras de deseo encendió la confianza en mi interior y decidí que ya que había sido lo suficientemente valiente como para llegar hasta allí podía disfrutar de las vistas.

Mientras reunía valor para moverme mis compañeros de cama tomaron iniciativa y empezaron a besarse nuevamente con la pasión y el deseo contenido de años atrás. Verlos devorarse de esa forma me dio una envidia terrible y quise participar el juego del que estaba siendo testigo.

Me acerque a la espalda de Alberto y empecé a besarle el cuello mientras apretaba mi cuerpo desnudo y cálido contra su espalda. Una de sus manos se libero de la cintura de Marta y busco la humedad de mis muslos. Gemí de placer cuando rozo mis labios inflamados y palpitantes, respondiendo con un mordico algo mas brusco a su cuello. Esto hizo que girase su cabeza y empezara a besarme mientras buscaba las piernas de Marta. Ella como yo, dos segundos antes, dejo escapar de su boca un placentero sonido de aceptación. Nos tenia donde quería y nosotras no protestábamos. Nos dejábamos llevar por los besos que repartía por nuestro cuerpo, por las caricias que recorrían nuestra piel.

Pero Marta como siempre es la que sube el nivel, los besos pararon y bajo lentamente su cabeza por el pecho de Alberto. Me percate de las intenciones de mi amiga y cambie mi posición colocándome cerca de la cabeza de Marta, pero Alberto no estaba de acuerdo con el cambio de posición. Se tumbo y tiro de mi muñeca diciéndome “ Colócate encima de mi boca, quiero probar tu sabor, ahora!!” Como una chica obediente abrí mis piernas y a horcajadas busque su boca con mis caderas dándole la espalada a Marta. Dios!!!! No tuve casi tiempo de acercarme cuando empezó a comerme con una avidez que me volvió loca, lo lamia, lo adsorbía, lo disfrutaba casi tanto como yo… Marta mientras tanto también daba buena cuenta de su duro pene que se metía en la boca a toda prisa.

Cuando estaba a punto de correrme en la boca de Alberto, hizo un cambio brusco con su lengua, se aparto de mi y empezó a gemir. Al girarme vi como Marta se metía el pene de Alberto, mientras cerraba los ojos y suspiraba invadida por el placer de sentir su calidez. No tardo en empezar a moverse de arriba a bajo. Primero muy lentamente pero a los pocos segundo sus cabalgadas eran mas y mas salvajes. Me aparte de su boca y me senté a disfrutar del espectáculo que ofrecían esos dos cuerpos unidos. Marta empezó a chillar casi saltaba sobre las caderas de Alberto y su pene entraba y salía de ella con fuerza y rapidez. Veía como empezaba a llegar el orgasmo al cuerpo de Marta. Pero eso es una de las cosas que mas me gustan de ella. Al igual que yo, puede llegar infinidad de veces si dejar de moverse.

Y así pase los próximos 5 minutos viendo como Marta se corría una y otra vez, bajos las embestidas de Alberto, mientras mis manos jugaban con mi muy mojado clítoris. Haciendo que acompañara con mis gemidos los aullidos de placer de ella. La cosas se relajo un poco y marta cayo rendida sobre el pecho jadeante de Alberto. Que me miraba con cara de lujuria y me indicaba con su dedo que quería que le deleitara de la misma forma que lo había hecho nuestra amiga.

Marta rodó al otro lado de la cama con los ojos aun cerrados y jadeando por el ultimo orgasmo recibido. Alberto se incorporo poniéndose de rodillas, yo estaba sentada con las piernas abiertas y apoyada sobre mis manos. Lo mire intensamente y cerré las piernas. EL se rio y me cogió por las caderas acercándome a su erecto pene. Me resistí un poco, jugueteando con sus manos pero en un alarde de masculina fuerza me atrajo con mas fuerza metiendo su pene sin ningún miramiento. Entro con facilidad debido a que su saliva aun emanaba de mi, po mi propia excitación y por todas las veces que Marta se había corrido sobre Alberto. ¿Quien quiere lubricantes artificiales cuando el cuerpo te da lo que necesitas?.
Sentí como me llenaba con su erección, como lo hacia poco a poco metiendo su pene hasta el fondo de mi. Buscando que mis músculos se relajaran dejando entrar por completo su miembro. No tardo mucho en conseguirlo y decido cubrirme con su cuerpo en las mas típicas posturas de cama, el misionero. Comenzó ha acelerar el ritmo y a embestir mas fuertemente. Abrí mis piernas más para facilitar que entrar hasta el fondo y eleve las caderas. El gemía disfrutando de mi, y yo competía con sus jadeos. Levante las caderas y empecé a moverme al compas de sus movimientos, balanceando mis caderas para sentir que tocaba mis paredes interiores. El orgasmo me estaba empezando a estremecer y el sin inmutarse seguía penetrándome sin descanso. No quería que parara quería que siguiera dándome placer así que le pedí entre susurros que cambiáramos de postura.
Me la saco y me di la vuelta, bocabajo, levante mis caderas dejando ver mis excitados labios y le pedí “mmmm métemela”. Esta vez el chico obediente fue el y apoyado sobre mi cuerpo empezó a penetrarme nuevamente. En un momento de cordura busque a Marta con la mirada y la halle del mismo modo que estaba yo. Tocándose mientras veía como Alberto me hacia gemir de gusto. Le cogí la mano entre alaridos de placer, para compartir con ella todo aquella fiesta de lujuria. Y nuevamente llegue.
El salió de mi sin haberse corrido ni una sola vez “Aun queda para largo” nos dijo sonriendo y me incorpore un poco para besar los labios carnosos de Marta. Ahora la quería a ella. ME puse de rodilla en la cama y empecé a darle besos por la espalda. A jugar con mi melena por su cuerpo. Albero nos miraba disfrutando de la complicidad compartida mientras masturbaba su duro pene. La gire y empecé a lamer sus pezones, que la contacto con mi legua se pusieron duros al instante. Ella suspiro de gusto y con unas de mis manos busque su humedad. Aun estaba mojada por la cabalgada y mis dedos resbalaban por su clítoris fácilmente. Quería que disfrutara así que introduje un dedo en su interior. Ella tembló. Luego introduje otro mientras volvía a meter uno de sus pezones en mi boca, y comencé a sacarlo y meterlos mientras ella gritaba.

Mi sorpresa no se hizo esperar y Alberto al ver que mi postura le invitaba, me encontraba a cuatro patas con las piernas cerradas, dejando que ver claramente mi sexo chorreante. Sin pensarlo me la volvió a meter. Me cogió por sorpresa y levante mi boca del pecho de Marta, para dejar escapar un ronroneo de gusto!!! Pero seguí introduciendo mis dedos en ella con la misma fuerza que el metía su pene en mi. Me corrí enseguida y el la saco de mi, para colocarse sobre Marta ansioso por hacer el trabajo de mis manos.

Volví a mi posición origina tumbada aun con las contracciones que me había provocado el orgasmo anterior, pero la excitación de ver nuevamente sexo en directo hizo que me volviera a tocar. Alberto le levanto sobre sus brazos y empezó a gemir. Marta lo seguía como si los vecinos fueran sordos y yo movía cada vez más rápido mis dedos por mi húmedo e inflamado sexo. La cosas se intensificaba por momentos y ver como se corría primero Marta, luego Alberto y hizo que la ultima en ponerle fin a mi excitación fuera yo.
Acabamos los tres tumbado bocarriba en el colchón jadeando por le esfuerzo y sonriendo por la experiencia.

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