Escapé de mi marido

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Me quitó la ropa con deseo, y antes de que pudiera darme cuenta, ya tenía su enorme polla en mi coñito, el placer me hacía enloquecer, su polla entraba y salía sin compasión, me dio la vuelta, puse mi culito en pompa y esperé a que me entrara por detrás, conseguí llegar al orgasmo de la primera embestida, mi coñito no dejaba de emanar flujos, su polla entraba con suavidad, de tanta humedad que había, hasta que él también se corrió.

Todo empezó una tarde de invierno, aburrida, en casa, sin saber que hacer, cogí el teléfono y me dispuse a mandar un mensaje a aquel chico que tanto me gustaba en el pasado y del que hacía años que no sabía nada.

En el mensaje le puse: “hola, solo quería saludarte, espero no te siente mal, besos”

No esperaba ninguna respuesta, pues normalmente su carácter es recio, muy borde y orgulloso, pero cual fue mi sorpresa cuando el teléfono empezó a sonar, era él.

Me temblaba todo de los nervios, no sabía que decirle, pero él me lo puso fácil, estuvo atento y amable, me alegré de volver a oírlo.

Pasados unos días, me mandó un sms: “¿te apetece un café?”yo le contesté, pero no logramos ponernos de acuerdo y no pudo ser.

Así empezaron una serie de mensajes, que durante unas semanas me mantuvieron muy ilusionada, hasta que por fin pude hacer un hueco en mi vida, escapar de la vigilancia de mi marido, y quedar con él, solo quedamos para tomar una caña, pues yo estaba con mi hija, que aún es bebé.

Ese primer encuentro me hizo darme cuenta de lo enamorada que estaba, de lo nerviosa que me puse cuando al entrar en el bar me dio dos besos, ahí empecé a excitarme, a sentirme húmeda, a desearlo.

Al día siguiente, tenía que trazar un plan, tenía que salir de casa, sola por la noche, tenía que verlo, deseaba hacerle mío, pasé el día poniéndome guapa, depilando todo mi cuerpo, perfumándolo, hasta que pude irme, con la disculpa de que iba a un cumpleaños de una amiga.

Tomé una copa con las amigas, y le mandé un sms: “esta noche deseo ver tu piso”, a los pocos minutos me llamó, no parecía muy animado, ni muy dispuesto, pero usé todas mis armas para seducirlo, se lo puse fácil, no podía dejar que se me escapara esta vez.

Logré que me viniera a buscar al bar donde estaba con mis amigas. Salí y me metí en su coche, como yo ya había bebido un poquito, no hizo falta romper el hielo, me sentía cómoda, no tenía ningún pudor de lo que estaba haciendo.

Así empezó la gran noche, fuimos a tomar una copa, para charlar un rato, después me llevó a su piso que estaba vacío, ni un mueble, nada que ver, ni siquiera había luz.

Cada vez nos íbamos acercando más, podía sentir su respiración acelerada, pero no se decía, en una de las veces que se me acercó, lo besé, en la cara nada más, pero fue suficiente para que desatara todo la pasión que tenía dentro, me agarró de la cintura, me empujó contra una pared y me besó en los labios.

No pude evitar poner mi mano en su ya abultado paquete, me puse de espaldas, hasta que sentí su polla en mi culo, rozándose con fuerza, mientras besaba mi cuello, aquello se nos iba de las manos, y allí no había donde hacerlo, el suelo estaba muy frío, así que decidimos volver a su coche, y salir de la ciudad.

Tuvimos que parar en medio de un descampado, no aguantábamos más, y entre besos y restregones fuimos al asiento de atrás.

Me quitó la ropa con deseo, y antes de que pudiera darme cuenta, ya tenía su enorme polla en mi coñito, el placer me hacía enloquecer, su polla entraba y salía sin compasión, me dio la vuelta, puse mi culito en pompa y esperé a que me entrara por detrás, conseguí llegar al orgasmo de la primera embestida, mi coñito no dejaba de emanar flujos, su polla entraba con suavidad, de tanta humedad que había, hasta que él también se corrió.

Su leche salía de mi coñito a borbotones, me di la vuelta y me dispuse a limpiar su pene de tanto fluido, lo introduje en mi boca y comencé a hacerle una felación como jamás hice a mi esposo, pasé mi lengua por su glande, muy despacito, hasta que metí todo su miembro en mi boca, hasta mi garganta, mientras jugaba con sus testículos, hasta que conseguí que tuviera otra eyaculación.

Siiii, en mi boca, como me gustó sentir su leche caliente por mi garganta, le dejé descansar un poco, me senté a su lado y nos acariciamos, nos besamos, pero esa mamada me había excitado mucho.

Volví a tumbarme, y le animé para que me follara de nuevo, muy despacio, las fuerzas ya nos fallaban, y mientras él me entraba con mucha ternura, conseguí tener otros dos orgasmos, fue bestial.

Ahora estoy esperando su llamada, espero repetirlo.

Autor: Sica

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. Hola,me llamo Tom,me encanta mucho tu relato y lo putilla que eres!!!,tengo 23 cm de polla haber si te gustaria darme una buena mamada.

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