Fantasía de una madura

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Los dos sincronizados empezaron a bombear dentro de mí cuando uno la sacaba de mi coño el otro la hundía hasta las entrañas en mi culo, me sentía desfallecer por el inmenso placer que estaba teniendo, no podría decirles cuantos orgasmos tuve pero fueron muchos. Cuando sintieron que les llegaba el orgasmo sacaron sus pollas de mi cuerpo y me regaron con su semen por todas partes.

Los jóvenes se piensan que las mujeres una vez cumplidos los 40 años la sexualidad se limita a una vez a la semana como mucho, todo muy tradicionalilla sabemos eso de “sábado sabadete…” están muy equivocados, tenemos las mismas fantasías que pueden tener cualquiera de ellos, pero no negaré que más respeto a hacerlas realidad, somos más cautas por la educación recibida y por que nunca hemos podido hablar libremente de sexo en nuestra juventud.

Muchos placeres del sexo nos los hemos perdido en nuestras relaciones de jóvenes, pero ahora que despertamos al sexo, sin inhibiciones disfrutamos más placenteramente que en los años mozos, con más tranquilidad, nuestro cuerpo está tan preparado como el de cualquiera para recibir los placeres del amor.

Os habla una señora de 43 años, casada, y sexualmente hablando satisfecha, desde la 2ª vez que hice el acto sexual tengo orgasmos y varios en un solo coito, he tenido que ir conociendo los placeres del amor por si sola junto con mi esposo hemos ido descubriendo lo que es el amor más allá de hacerlo con el fin de procrear. Mi imaginación no para de volar e imaginarme numerosas fantasías a cuál más morbosa y fantásticas aún siendo difícil de desarrollar. Contaré una de las que más se me repiten y que algún día lograré cumplir, y ese día también os contaré para que sepáis que a veces los sueños también se hacen realidad.

Ese día amaneció caluroso, el verano estaba a punto de entrar, después de hacer las faenas de casa me dispuse a darme una ducha, mejor un baño pensé; preparé la bañera echando unas sales relajantes y me sumergí en el agua, cerrando los ojos, recordé la noche anterior, habíamos estado follando como hacia meses que no lo hacíamos, besándome por todos sitios, lamiendo mi cuerpo, penetrándome por todos los sitios posibles, poniéndonos de diferentes posturas para sentir su miembro clavado en mi lo más hondo que pudiera.

No hacía muchos años que habíamos experimentando el sexo anal, de hecho no era muy normal que lo hiciéramos, pero esta noche si, delicadamente había lubricado mi ano hasta dejármelo listo para recibir su pene todo erecto, pujando por entrar en esa cueva tan pequeña, el dolor que sentí era grande, pero más el placer, cuando agarrado a mis pechos cabalgaba y sus pelotas golpeaban mis nalgas, en sus embestidas más de una vez me hizo caer de bruces en la cama en su loca carrera por llegar al clímax, a punto de sentir el orgasmo -eso le gustaba mucho- me lo introducía en mi boca para que no se perdiera ni gota de su semen, una vez que se corrió quedó exhausto, y al momento se durmió, yo después de haberme corrido dos veces también me quedé dormida.

Ahhh, si, estaba en el baño, recordando esto me estaba excitando por momentos, inconscientemente mis manos acariciaban mis pechos y mis piernas se entrelazaban para darme que mi sexo rozara contra ellas y darme placer, cogí el teléfono de la ducha, y comencé a acariciarme el conejo con el, pasándomelo de arriba a abajo, y haciéndome hueco en mi vagina para introducírmelo, mis dedos retiraban los labios y con la otra mano iba empujando hacia dentro de el, conseguí meterlo, hummm, que placer, lo moví con ansia, quería tener un orgasmo, el recuerdo de la noche me había puesto muy excitada, una vez dentro, abrí el agua a toda presión y el chorro caliente inundó hasta el último de los recodos de mi sexo, con la otra mano no cesaba de acariciarme el ano, logrando un inmenso placer.

Terminado el orgasmo aún me quedé unos minutos dentro del agua, relajando mi cuerpo y sobre todo mi sexo, en menos de 10 horas había tenido más de 3 orgasmos y eso ya era demasiado.

Salí de la ducha me puse una bata después de secarme y fui al dormitorio a buscar la ropa que para vestirme al pasar por el armario, me miré al espejo, vi  mi cuerpo desnudo en el que el paso de los años sí habían hecho mella en el, pero aún era apetecible, mis caderas más redondeadas y voluminosas, pero mi piel aún estaba tersa y suave, mis senos, aun estando algo caídos, se ponían muy duros cuando estaba excitada, tengo una buena talla, mi marido le volvía loco perderse entre ellos besándoles y achuchandoles, dándoles pequeños mordisquitos.

En ese momento sonó el timbre de la puerta, fui a abrir, eran dos agentes de seguros; uno alto 1, 85 más o menos, mulato no muy oscuro, delgado y se le notaba fibroso, sus grandes manos las tenía muy cálidas; el otro más bajito, más regordete, pero una cara muy simpática. Me dijeron que si podían entrar para enseñarme todas las ofertas de seguro que ellos llevaban, si -les dije-, les ofrecí que se sentaran en el sofá, poniéndome yo en el de enfrente.

Muy recatadamente y en vista que estaba en bata solo, sin nada debajo crucé mis piernas y apretaba contra mi la bata por si se me abría. El bajito no hacia más que hablar y hablar de los seguros, sin apartar la vista del poco escote que quedaba, su mirada lasciva me tenía inquieta y nerviosa, cogí el móvil y así desviaba su mirada que parecía quitarme la bata con la vista, en eso que el teléfono se me cayó de las manos y rápidamente fui a recogerlo, quedando parte de un seno fuera de la bata, fui a taparme rápidamente, cuando una mano del bajito sujetó la mía delicadamente pero con fuerza me separó la mano de mi bata dejando al descubierto mi seno, se me acercó a mi, y pasando su mano sobre él, destapó el otro, los miraba como sopesando cual estaba más alzado o más duro, vete tú a saber, con una mano deshizo el nudo de la bata, dejándola caer a sus pies me dejó totalmente desnuda ante las miradas de ambos.

Me sentí muy avergonzada, pero él se acercó a mí y me besó un seno, iba yo a protestar cuando me puso su boca encima de la mía metiéndome la lengua hasta el fondo ahogando mi protesta siguió besándome, mientras sus manos iban acariciando de un sitio a otro mis senos y mi abdomen, dejándome caer en el sofá sin parar de acariciarme, cuando el mulato metió su cabeza entre mis piernas hundiéndola en mi conejo, lamiéndolo por entero, solté mis primeros gemidos de placer a la vez que de miedo, el bajito no me dejaba gritar, con su lengua hurgando todos los rincones del interior de mi boca, ahí ya me dejé vencer, los lametones y chupadas del mulato ganaron a mi voluntad y mi miedo.

No se como pero sin dejar de acariciarme y besarme los dos los encontré desnudos a mi lado, me fijé en la verga de ambos, el mulato la tenía tan larga que dudo que muchas mujeres la hayan visto más grande, y el pequeño más corta, pero tenía un grosor considerable.

El mulato se metió debajo de mí y seguía lamiéndome el conejo, mientras el bajito metió su gruesa polla dentro de mi boca agarrándome del pelo y yendo al ritmo que él marcaba, más que una mamada parecía que me estaba follando la boca, apenas podía mover mis labios sobre la polla, era muy gorda, el mulato salió de debajo de mí, colocándose a mi espalda y pasándome la mano por todo el conejo, para que mis jugos mojaran la vagina, me la metió de un solo golpe, agarrándome las caderas empezó a moverse dentro de mi, cada empujón me hundía más la polla del bajito en mi boca haciéndome dar arcadas al llegarme tan honda dentro de mi boca.

El mulato cada vez que sacaba su enorme polla me la pasaba por el agujero de mi culito acariciándomelo con ella, y volvía a meterla en la vagina, se cambiaron de posición, y ahora era la del mulato la que estaba chupando mientras el bajito me acariciaba mi culito, metiendo un dedo dentro de el, haciendo círculos y preparando mi ano para lo que más tarde me lo tenía preparado, sin dejar de follarme él seguía trabajándome el ano con dos dedos, haciendo presión al esfínter para que fuera cediendo, sintiendo como su polla mojada de mi vagina la pasaba una y otra vez por el ano, cuando vio que cedía como a él le gustaba, llamó al mulato, y el bajito se retiró un poco tomando en su mano su polla empezó a meneársela viendo como el mulato me estaba enculando.

La polla iba metiéndose despacio en mi ano, cada vez que la metía la volvía a sacar y cada vez metía un poco más, hasta que ya faltaban apenas 3 centímetros, cuando agarrándome de la cintura de un solo empujón la clavó hasta el fondo, el grito que di fue más que eso, era un alarido de dolor, su polla era muy grande para mi culito, de reojo miraba al bajito y con su polla en la mano no dejaba de meneársela, acariciándose los huevos con la otra mano, vino hacia mi y metió de nuevo su polla en la boca, pero ahora me dejó hacer a mi, le lamí los huevos y pasé mi lengua por la raja de su culo, lamí todo el agujerito suyo, intentando meter mi lengua en el, él gemía muy fuerte, dándome a notar que eso le gustaba mucho le abrí las nalgas con mis manos y seguí lamiéndole ese agujero hasta que la punta de mi lengua se abrió paso en su culo.

Ya no sentía el dolor de mi enculamiento, aún que si las embestidas del mulato, porque me hacia hundir mi cara más dentro del culo a cada embestida, mi culo se abría a cada empujón del mulato, sentía que se me partiría, pero cada vez tenía más placer y del dolor ni me acordaba, sacó su polla el mulato, y cogiéndome en vilo me la hincó en mi coño, así se tumbó en la cama conmigo encima sin parar de moverse dentro de mi, sentí la presencia del bajito detrás de mi, lamiendo todo lo que no cubría la polla del mulato, aggggggg, grité, la gruesa polla del bajito estaba dentro de mi culo de un solo golpe, sin enterarme, ahí gritaba desesperadamente, el mulato ahogó mis gritos con sus enormes labios teniendo toda mi boca dentro de la de él.

Los dos sincronizados empezaron a bombear dentro de mí cuando uno la sacaba de mi coño el otro la hundía hasta las entrañas en mi culo, me sentía desfallecer por el inmenso placer que estaba teniendo, no podría decirles cuantos orgasmos a la vez tuve, pero fueron muchos.

Cuando sintieron que les llegaba el orgasmo sacaron sus pollas de dentro de mi cuerpo y me regaron con su semen por todas partes, les limpié con mi boca sus vergas, quedando libres de los restos de semen mientras que ellos se vestían fui a darme una ducha rápida para liberarme del semen que se estaba secando en mi cuerpo.

Al ir de nuevo donde estaban ellos el mulato ya se había vestido, y muy amablemente me colocó la bata encima de mis hombros dándome un gran beso con esos enormes labios y a la vez apetitosos, se retiró a colocar el maletín, el bajito se acercó a mí, metiendo su mano dentro de mi coño tomando un seno en sus manos y acariciándolo, su mano no dejaba de moverse en mi clítoris y cuando vio que estaba preparada para un nuevo orgasmo metió su cabeza dentro de mis piernas e hizo que un nuevo orgasmo viniera a mí.

Recogieron sus papeles marchándose, no antes de dejarme el número de teléfono, no habíamos hablado nada del seguro que me querían vender prometí que les llamaría, me interesaba ese seguro, ¿o era sus pollas las que quería volver a ver?.

Amigos míos esta es una de las fantasías que yo tengo, y como podréis comprender al releerla para corregir fallos en la escritura no he tenido más remedio que volver a masturbarme y este orgasmo se lo dedico a todos los que leáis este relato, que siendo todo fantasía, sueño que algún día pudiera hacerse realidad.

Autora: Madura43

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Escrito por Marqueze

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2 Comentarios

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  1. hola diosa…………sabes q??? soy agente de seguros!!!!!!! me encantaria mostrarte mis propuestas en tu casa cuando tengas un par de horas disponibles solo para mi….. te gustara mucho lo q te ofrecere y la pasaríamos muuuuuuuuuuuuuuy bien!!!

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