Fiesta con mi empleada y su madre

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Baños peligrosos y puertas indiscretas

Esta historia sucedió por el mes de Octubre de hace dos años, trabajaba como encargado de un supermercado de una conocida cadena en Huelva, en este establecimiento formábamos parte de la plantilla seis personas, cinco chicas, una carnicera, una verdulera, una charcutera y dos cajeras y yo solo de chico como encargado. Desde el inicio de entrar la charcutera, yo puse mis ojos en ella, se llamaba Clara, la cual era linda de cara, con unos hermosos ojos color turquesa, unos buenos senos para su edad de 23 años y un gran culo.

Un día marchándonos del trabajo, me topé con ella, le ofrecí llevarla, y aceptó de inmediato, la conduje hasta su casa, y al llegar me invitó a tomar un refresco, por lo que acepté la invitación. Ya dentro de su casa, nos sentamos en el salón, y al rato apareció la madre con los refrescos y cosas para picar, su madre se llamaba Bárbara, tenía unos 45 años, si la hija era hermosa, ella era mucho más, con los mismos ojos que su hija, un busto muy bello, con una cintura de muñeca, un hermoso culo que coronaba a las lindas piernas, realmente no sabía quién era mejor si la madre o la hija, la lucha era bellísima. Así desfilaron diversos días, y con ellos iba adquiriendo más confianza de ellas cada vez que acompañaba a Clara a su casa, incluso según sus propias manifestaciones ya me consideraban como parte de ellas. Un día estábamos los tres en la cocina tomando el reglamentario refresco, manteníamos una placentera charla, tratando diversos temas, lo solas que estaban y lo típico de las relaciones entre hombres y mujeres, de pronto Clara nos dijo que se iba a tomar un baño, que tenía mucho calor por el ambiente, además de haber sido incrementado con la conversación. Mientras Clara se duchaba, seguía conversando con la madre, y la charla fue aumentando su intensidad, le empecé a decir a Bárbara lo buena que estaba, que tenía unos lindos ojos al igual que su hija, de los hermosos senos que portaban las dos, en definitiva, comencé a piropearla a ella y a su hija. Repentinamente surgió Clara, la cual ya se había duchado, cubriendo su cuerpo sólo con una toalla, esta al verme sudoroso por el calor, me preguntó si me quería bañar, alo que sin pensarlo le respondí que vale, me cogió de la mano y nos dirigimos al baño, me metió y cerró la puerta, ella me dijo que iba a vestirse, tomé una buena ducha de unos diez minutos.

Salí del cuarto de baño, y al pasar por el dormitorio de Clara vi a ella aún tal cual la había dejado antes, le pregunté que si no se vestía, y me dijo que me estaba esperando, al mismo tiempo que dejaba caer la toalla que cubría su cuerpo. Me aproximé a ella y la comencé a besar, primero sus carnosos labios, su cuello, descendiendo hasta sus rígidos pechos, con unos pezones de color oscuro, me deslicé con mi boca por su cuerpo sin renunciar a agasajar sus pechos, la cogí de la mano y la transporté hasta su cama, dejándola caer de espaldas para seguir besando su cuerpo, continué jugando con mi boca en sus pechos, y a la vez con mis dedos retozaba en su monte de venus, hasta llegar a introducirle un dedo en su rajita, como gemía de encanto, me deslicé con mi boca hasta alcanzar su coñito, el cual emprendí a besar metiendo mi lengua en ella, comprobando que ya estaba bastante mojada, después cogí uno de mis dedos, y lo introduje en su culo, el cual empecé a meter y sacar. Por las contorsiones que ella tenía me dí cuenta que ya estaba casi lista para el orgasmo, por lo que aceleré el ritmo, hasta que oí un leve grito de placer, lo cual desató su orgasmo, soltando toda su agüilla en ese momento. Al rato, la tomé de las manos sentándola al borde de cama, me quité la toalla que me tapaba y le dije que ahora le tocaba a ella, acercó su boca, me dirigió una mirada pícara y se metió el miembro a la boca, lo trataba suavemente, pero se metía cuanto podía del miembro en la boca, para después sacarlo una y otra vez y pasarle la lengua por todo el tronco, era realmente un espectáculo impresionante verla lamer mi miembro, estaba totalmente embelesada con mi pene, y solo de vez en cuando abría los ojos buscando mi mirada, tenía una expresión muy dulce, esa chica se sacaba el miembro de la boca y se lo m

etía con gran satisfacción, me pasaba la lengua por la punta y luego bajaba al tronco lentamente, ella lo sostenía con ambas manos como para que no se escapase, y su boca no paraba. Al rato, le quité mi polla de la boca, la giré en la cama, la coloqué a cuatro patas, e introduje mi pene en su coño, comencé a bombear, dándole con todo, metiéndosela y sacándosela, estábamos gozando a tope. Estando liados en esto, me dio por mirar hacia la puerta y en ella veo a su madre disfrutando del espectáculo, lo que al principio me sorprendió, pero rápidamente reaccioné, y tras sacar mi polla del coñito de su hija me dirijí hacia ella. Cuando estuve a su lado, me empezó a acariciar la cara, hasta ir bajando al pecho, después se arrodilló, y empezó a hacerme una mamada, mientras Clara observaba la situación desde la cama aun a cuatro patas. Verdaderamente Bárbara lo hacía muy bien, lo tomaba con una mano y se lo embutía en su boca oprimiéndolo con los labios, lo que me hacia morirme de placer. Cuando hizo el mismo movimiento unas cinco veces, yo ya estaba a punto de irme, el rato con la hija, y el fin con la madre me habían dejado listo, pero la madre seguía igual, se lo sacaba de la boca, le pasaba la lengua hasta llegar a mis testículos, lamiéndolos y volviendo a chuparlo, no aguantaba más, ya estaba listo para soltar toda la leche, así que se la saqué de la boca, le abrí como pude y rápidamente la camisa que llevaba sin sujetador, y bañé sus lindos pechos, estaban realmente muy mojados, y mi semen se resbalaba por su cuerpo hasta perderse. De todo esto fue testigo su hija, la cual ni se inmutó, y siguió en la cama a cuatro patas como una sumisa, solo alterada esa tranquilidad por el toqueteo que a veces se hacía de su mojado coño. Después de esto, seguía estando a tope, por lo que no satisfecho con esto, cogí a la madre, la levanté y empecé a desnudarla delicadamente de las prendas que aun le quedaban, una vez así, se le podían observar sus hermosos pechos llenos de mi semen, su torso desnudo y a diferencia de su hija su rasurado coñito, aquello era un espectáculo, tenía ante mí a ese par de espectaculares hembras totalmente desnudas, rivalizando entre ellas por ser la más hermosa. Cogí a Bárbara, y la coloqué al lado de Clara, en su misma postura, estaban las dos a cuatro patas en la cama, dejando ver las dos sus encharcados coñitos, y sus culitos reinando sobre sus vaginas. Ordené a Clara que le limpiara con la boca las tetas a su madre, y ella sumisa lo hizo, empezó a mamarle los senos hasta no dejarle restos de mi semen, después a continuación me puse a besar los traseros de ellas con mi lengua, pasaba de uno a otro, recorría primero sus culos y luego sus vaginas, las cuales estaban completamente lubricadas, a la vez manoseaba sus tetas, iba alternando unas y otras. Tras un rato de saborear sus jugos, decidí empezar con lo serio, y determiné que lo primero que iba a hacer es cargarme a la madre, por lo que comencé a meter mi miembro en su vagina totalmente dilatada, hasta llegar al fondo, después inicié a introducírsela y sacársela lentamente, ella estaba gozando con cada introducción, mientras Clara esperaba con cara de zorra su oportunidad, después de introducírsela unas veces, y cuando estaba más caliente Bárbara, saqué por completo mi verga, y me situé encima de su hija, dejando justo al lado a la madre, y en la misma posición que antes había estado con la madre, empecé a follarme a la hija, así un rato, después comencé a ir intercambiando, metiendo mi miembro a una y luego a la otra, aunque me recreaba más tiempo con la madre, después de un rato, la madre me empezó a mirar con cara de obsesa, estaba a punto de correrse, por lo que me centré en ella dejando a la hija por el momento, empecé a follarme a la madre, incrementando cada vez más la velocidad, a la vez le introducía algún dedo en el culito de Clara, para irlo dilatando y lubricando, era el culo que más me atraía de los dos, parecía menos usado, el de la madre se notaba algo dilatado, sin embargo el de la hija más cerrado. Después de unos pocos acelerones más, logré que la madre se corriese, empezando a chorrear hacia la cama sus jugos, la cama tenía ya un pequeño charco por debajo de Bárbara, después de esto, decidí cambiar a Clara, y se la

introduje en su vagina, estaba ya entregada totalmente a mis juegos, después de unas introducciones, la saqué, y apunté a su culito, empecé a meter mi polla suavemente, primero la puntita, lo que le hizo escapar un diminuto quejido pero sin resistirse a lo que le estaba haciendo, al advertir esto la madre, se acercó, con su mano empezó a masturbar el coñito de su hija, lo que ayudó a que se la fuera clavando, hasta que penetró entera, una vez asi y tras unos segundos para que se adaptase, se la saqué para volvérsela a meter lentamente, ya con menos resistencia, empezando un mete y saca lento primeramente, y después más rápidos, cambiándose sus quejidos iniciales por suspiros de placer. Estaba yo penetrando el culito de Clara, mientras su madre masturbaba su coñito, y con mis manos acariciaba las tetas de Bárbara, no duramos mucho tiempo así, ya que la hija se corrió pronto, a lo que yo la seguí, sin dejar que saliera ni una gota de semen de su culo. Después de esto nos fuimos los tres a tomar un baño, y allí me contaron que había sido la primera vez que había estado ambas follando a la vez con el mismo chico, que había sido una experiencia innovadora.

Autor: Fary

pabloeresmas ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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