fiesta de disfraces

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Siempre me había considerado un hombre varonil, de hecho mi imagen está totalmente alejada de cualquier forma femenina. Rudo, muy velludo y con una forma de vestir muy masculina y sobria.

Todo cambio aquel día. Había aceptado acompañar a unos amigos a una fiesta de disfraces y nos pareció buena idea ir vestidos de chicas. Nos pusimos muy sexys, e incluso decidimos llevar bragas y sujetador como una forma de meternos más en nuestro papel.

Salimos hacia la fiesta, repartidos en varios coches, yo tuve la mala suerte de que el mío no arrancaba, así que cuando conseguí que se pusiera en marcha, ya hacía una rato que se habían marchado todos, y me tocó ir sólo en mi coche. Menos mal que la fiesta no era lejos.

Cuando llevaba unos pocos kilómetros andados, me encontraba en una carretera solitaria, y el coche volvió a fallar. Bajé del vehículo y abriendo el capó me puse a averiguar que le había ocurrido. En esto, llegó un coche de la policía, que se detuvo cerca de mí, del mismo bajaron 2 policías maduros, ambos mayores de 50 años.

Buenas noches, señorita, podemos ayudarla.

Comprendí que me había tomado por una chica. Y me hizo gracia continuar con el juego.

Buenas noches, – dije con mi voz más femenina- no se que le pasa al vehículo, que no arranca.

No se preocupe, avisaremos a la grúa de su seguro para que venga a remolcarla.

Mientras uno de ellos se dirigió al coche para hacer uso de la emisora, el otro me pidió los papeles.

Ya está, se van a dar cuenta de que soy un hombre

Y no se porqué pero me dio un poco de miedo la reacción que pudieran tener.

Efectivamente, cogieron mis papeles, y los fueron mirando, para después dirigirse a mí en un tono bastante más duro.

Déjenos ver su permiso de conducir, por favor “señorita”

Les dejé el permiso de conducir, y cuando lo miraron dijeron:

¿Es usted un travesti?

No, agente, sólo voy disfrazado para una fiesta.

Apoye las manos en el capó y separe las piernas, vamos a cachearle

Así lo hice, y empezó a manosearme por todo el cuerpo, incluyendo la entrepierna.

Fíjate, si lleva hasta bragas. Y luego dice que no es travesti.

Se te van a quitar las ganas de jugar con nosotros, “guapa”

Ponte de rodillas

No, por favor, entiendan que les estoy diciendo la verdad.

De rodillas te he dicho, – Y apoyó sus palabras con un empujón-

Bajando la cremallera de su pantalón, me dijo:

Ahora, vas a hacerme una mamada inolvidable. Mas te vales hacerla bien, pues de lo contrario tendrás que explicar qué hacía esta droga en tu coche. –Dijo esto mientras sostenía una bolsa con polvo blanco en la mano, la cual había sacado de su bolsillo-

Viendo que no tenía escapatoria, me resigné a pasar el trance cuanto antes. Acerqué mi cara a su bragueta, y saqué su pene. Era grande y asustaba un poco. Lo cogí con la mano y empecé a pasarle la lengua, no me desagradó, pensé que iba a costarme más. Lentamente me animé a ir pasando mi lengua por todo el miembro, y casi sin darme cuenta, abrí la boca y empecé a tragarlo. Al poco rato, me la estaba tragando entera, la dejaba bajar por mi garganta, pasaba mi lengua por todo el miembro, lo chupaba y me gustaba. Me di cuenta que me excitaba la situación. Verme allí, vestida de putón, de rodillas en una carretera oscura y mamando una polla hermosa, me empezó a excitar, y mucho.

Al poco tiempo de estar haciéndole la mamada, noté que se empezaba a hinchar, imaginé que se iba a correr, y la saqué de mi boca, de inmediato se corrió en mi cara.

Mira, después decía que no era un travesti, y vaya mamada mas profesional me ha hecho.

El otro policía se acercó a mí, mientras se sacaba su polla.

Ahora me la vas a mamar a mí, pero quiero correrme en tu boca, si no te vas a arrepentir.

Dicho esto, repitió los pasos de su compañero. Otra vez tuve que chupar y tragar su pene, pero esta vez lo empecé a disfrutar. Realmente me gustaba aquello y noté que me excitaba mucho.

Al llegar el momento de correrse, estuve tentado de dejar que se corriera en mi boca, pero al final me aparté y dejé que se corriera en mi cara. No pensé que realmente fueran a tomárselo a mal, teniendo en cuenta que les había hecho una mamada a cada uno.

Muy mal, preciosa, no me has hecho caso. Ahora, como castigo por desobedecer te vamos a llevar detenida.

Pero,…,no pueden hacer eso, he hecho lo que querían.

Así que resistencia a la autoridad, bien, date la vuelta y pon las manos en la espalda que te voy a leer tus derechos.

Dicho esto, me esposaron las manos a la espalda, y me llevaron detenido. Yo estaba en estado de “shock” y casi no me lo creía.

Cuando entré en la comisaría me quería morir de la vergüenza. Allí estaba yo, vestido con una minifalda cortita que dejaba ver mis bragas, unas botas altas, una peluca rubia, vamos, la imagen clásica de una puta de carretera.

Fin del capítulo uno

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