Follada por cinco machos en un autobus

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Mi amiga Isabel tiene una prima en Cádiz, Con la excusa de visitarla le dijo a su esposo que se iría unos días de vacaciones allá. Nos fuimos juntos, nos alojamos en el mismo hotel en cuartos comunicados.  Durante los primeros días nos dedicamos a follar y a pasear por la parte antigua de Cádiz. Un día, después de comer, decidimos ir la tarde a conocer un pueblo con encanto en las afueras de Cádiz. Para poder llegar al pueblo teníamos que coger un bus.


Para ir más cómoda, para salir Isabel se puso unas sandalias planas y un vestido naranja de sisas, el cual no le llegaba a tapar las rodillas. Ese vestido dejaba ver las hermosas y apetecibles curvas de su cuerpo. Debajo llevaba únicamente unas braguitas, no tenía sujetador, con lo cual sus tetas se bamboleaban libremente.


Al llegar el bus, ella subió primero y yo pague al conductor. Mientras lo hacía pude ver como un chico que estaba sentado en la fila de la derecha de asientos no le quitaba el ojo de encima con una expresión de total deseo sobre el cuerpo de Isabel. En el bus, además del mirón se encontraban y dos jóvenes de unos 20 años sentados en la última fila de asientos.


Al acabar de pagar vi que Isabel levantó la vista y la cruzó con la del mirón que la seguía desnudando con sus ojos, algo esto que ella percibió a la perfección. Acto seguido ella decidió sentarse junto a él, lo cual lo hizo ponerse algo tenso. Yo me senté en un asiento de enfrente viendo a la perfección la escena que allí empezaba a desarrollarse. Con el movimiento del bus Isabel se desplazó rozando con su cuerpo el cuerpo del joven, lo que provocó que ella le pidiese perdón a lo que él respondió con una sonrisa.


El bus separó en un semáforo y al arrancar Isabel repitió la escena anterior volviéndose a excusar a lo que el joven respondió no pasa nada. De repente el mirón joven abraza un muslo de Isabel con su mano derecha a lo que ella responde con una sonrisa.


El mirón llevaba un pantalón corto, debajo del cual se divisaba un importante bulto. Él empezó a acariciar suavemente el muslo de Isabel para a continuación comenzar lentamente una ascensión progresiva por su pierna. Isabel me miró, me echo una sonrisa y cerró sus ojos. Entonces me di cuenta que los jóvenes que iban en la parte de atrás del bus no quitaban ojo a la escena. La mano siguió subiendo hasta que se ocultó debajo del vestido naranja aunque se apreciaba a la perfección por donde se deslizaba.


Él empezó a sobarla, acariciándole el culo. De repente volvió a asomar la mano por debajo del vestido y entonces intentó introducirla por el interior de los muslos de Isabel lo que no pudo debido a que ella tenía las piernas fuertemente cerradas. Hizo un segundo intento que tampoco tuvo éxito y fue entonces cuando miró a Isabel y le hizo una muestra de súplica a lo que ella respondió, para mi total sorpresa, con una sonrisa e increíblemente con un pequeño movimiento de la pierna izquierda, lo que dejaba total libertad de movimientos a la extremidad del joven. La mano empezó a acariciar la parte delantera de la rodilla después fue girando pausadamente hasta empezar a acariciar su parte anterior. Nuevamente la mano empezó a girar pero esta vez se detuvo en la parte interna del muslo y empezó a ascender hasta que se hizo invisible debajo de la tela naranja.


Isabel cada vez se agarraba más fuerte a la barra del bus y cada vez sudaba más, en clara muestra de excitación. La mano del mirón ya sobaba la parte más intima de Isabel. Ella soltó un pequeño gemido que debido al silencio que habitaba en el vehículo fue escuchado perfectamente por todos, incluido el conductor del mismo. Los jóvenes sentados atrás cada vez estaban más y más excitados. Era increíble, estaba ella delante de cuatro desconocidos totalmente excitados y con los dedos de uno de ellos frotando su clítoris. Después el la acabó de penetrar con sus dedos, dedos que empezaron un movimiento oscilante que hacía jadear notablemente a Isabel.


Yo estaba tan inmerso en toda aquella escena que no me había percatado que los jóvenes del fondo se habían levantado y estaban al lado del cuerpo excitado de Isabel. Ella tampoco se dio cuenta hasta que noto sus alientos en su piel, entonces abrió los ojos los miró y les dedicó otra de sus sonrisas.


Uno de ellos la hizo parar y se situó detrás de ella y la abrazó a la altura del vientre al tiempo que su boca empezaba a recorrer sus hombros y su cuello. El otro mientras se divertía con sus pechos, los chupaba, los apretaba, parecía que se los quería explotar. El mirón seguía penetrándola con sus dedos. Entonces me día cuenta que el bus circulaba por una carretera secundaria y aparcaba.

Entonces el  mirón se desató su pantalón metió la mano que tenía libre en su interior y sacó una enorme y gorda polla. El joven que la abrazaba le empezó a decir que buena estás putita, que hermoso culo tienes, te vamos a follar bien follada, te vas a correr como nunca. Mientras el mirón se estaba masturbando. Isabel se percató y entonces agarró con la mano izquierda aquella polla tan dura y gorda. La sujetó con fuerza y la empezó a menear. Mientras el otro seguía atacando los pechos de ella. El que la abrazaba apoyó su polla contra el culo de ella y empezó a frotarla con fuerza. Entonces empezó a bajarle la cremallera del vestido y una vez hubo terminado lo deslizó hacia delante con la intención de quitárselo, aunque en un primer momento no pudo ya que se lo impedía el brazo izquierdo que seguía masturbando al mirón. Ella soltó la polla solo un momento pero lo suficiente para que el vestido siguiese su recorrido hacia el suelo y a continuación siguió con la monumental paja que estaba haciendo.


Allí estaba Isabel casi desnuda a disposición de cinco bocas, diez manos y sobre todo cinco pollas, ya que yo y el chofer nos habíamos sumado a la acción. El de los pechos al verlos totalmente desnudos se abalanzó sobre ellos como una fiera sobre su presa y empezó a besarlos, morderlos, succionarlos, apretarlos de tal manera que los estaba dejando totalmente marcados. El otro ya no la abrazaba, le había quietado las bragas completamente, a continuación le abrió las piernas todo lo que pudo para finalmente lanzar su mano derecha con gran fuerza sobre el coño desprotegido de Isabel.


El mirón se corrió salpicando a Isabel. Esta se puso en cuatro patas y un chico comenzó a chuparle el coño. El otro sacó su polla y le dijo a Isabel que se la mamase. Le sujeto la cabeza fuertemente con las dos manos y de un golpe seco y brutal le metió la polla hasta la garganta. Entonces el primer chico se levantó lo suficiente para que la cabeza de su polla pudiese acariciar la entrada del coño de Isabel, la acarició varias veces hasta que con un movimiento casi animal se la metió hasta los huevos. Ella al ser penetrada soltó rápidamente la polla que estaba comiendo y empezó a chillar de placer. El joven la bombeaba con fuerza, una y otra vez.  Las embestidas eran bestiales e Isabel no paraba de chillar y gemir, mientras el otro joven y el conductor no paraban de animar al follador.


El conductor estaba ya totalmente desnudo y había comenzado a masturbarse. Era un hombre de unos 50 años con una polla impresionante. Una vez Isabel tuvo un orgasmo, el chico retiro la polla y se corrió en las nalgas de Isabel, Ella ya relajada agarró la polla que había dejado y empezó a comérsela con verdadera devoción. Ahora ya fue ella quien se la metió toda en la boca. Yo mientras tanto tome la posta penetrándola por el coño. Seguimos así hasta que yo me corrí dentro de ella y el chico en su boca. Ella al sentir mi leche dentro llegó a un segundo orgasmo.


Después de ello, el conductor se puso detrás de ella y le hizo levantar el culo. Jugaba con sus dedos en él y ella gimoteaba de placer. El mirón mientras tanto se masturbaba y se vino en la cara de ella.  El conductor  entonces lubricó el culo de Isabel con su lengua y de un intento metió bruscamente toda su polla. Isabel se convulsionó y comenzó a temblar, parecía que se desmayaba. Al conductor no le tomaron más que cinco minutos correrse dentro del culo. Una vez él se retiró yo ocupe su lugar y la enculé. Ella gritaba de placer y así llegó a su tercer orgasmo. Al retirarme, Isabel se arrodillo y comenzó manosear todas las pollas. Una vez estaban todas duras, sentó al chofer en un asiento y se sentó sobre él, dándole las espaldas y metiéndose la polla en su coño. El chofer la cogía de las caderas y la penetraba a buen ritmo. Mientras lo hizo ella nos hizo una mamada a cada uno de los cuatro que estábamos libres, tragándose el semen de todos. Después se giro sobre el chofer y lo abrazo con sus piernas. Este seguía bombeándola y comenzó a morderle las tetas. Así estuvieron un rato hasta que los dos se corrieron. Después de ello Isabel se vistió y pidió al conductor que nos llevará de regreso a Cádiz, quería relajarse en el hotel ya que al día siguiente visitaríamos a su prima que había parido un niño hacia poco. El chofer bajó a los chicos y les dijo que se buscaran la vida para llegar a su destino. A nosotros nos llevo de regreso hasta la misma puerta del hotel.

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