FOLLANDO CON INES

¡Comparte!

Cuando se acabó mi relación con Luz me costó mucho la idea de dejar a una niña tan linda y bella con la cual disfrutaba mucho del sexo, pero bueno la vida continua y yo tenía que seguir con mi vida.

Para el mes de marzo había conseguido un nuevo trabajo en un colegio aquí en Lima y a los primeros que conocí fueron a mis nuevos colegas entre las cuales estaba Inés, una profesora de 28 años que le tocó enseñar a niños de 4 y 5 años y a mi por ser profesor de idiomas me tocó un grupo de chicos de entre 9 y 12 años.

Inés es una profesora algo simpática pero de una figura muy riquísima. Sus pechos son grandes y su trasero ni que decir y aunque no era muy delgada las demás partes de su cuerpo hacían que eso pasara a un segundo plano.

Al comienzo Inés no me interesó en lo absoluto, pero cuando nos tocó bailar juntos por un evento escolar llegué a ver sus piernas y sus pechos justo cuando ella se estaba cambiando su vestuario y a partir de ese momento la estuve frecuentando. Como no la conocía y ella tampoco a mi la buscaba con la excusa de algún tema relacionado con los niños que tenía a su cargo, poco a poco fuimos entrando en confianza y cada vez nuestros temas eran más abiertos y fáciles de entablar, hasta que llegó un día en el cual comenzamos hablar sobre su vida personal y ya más luego sobre su vida íntima. Inés me había confesado que tenía un hijo y que no tenía enamorado y que durante toda su vida solo había tenido relaciones sexuales una vez y que a consecuencia de ese romance llegó a tener ese hijo.

Con el pasar de los días nuestras conversaciones con Inés ya eran algo fuertes pues yo le conversaba acerca de sexo y grande fue mi sorpresa al ver que ella no se molestaba pues al contrario seguía conversando conmigo aunque algo tímida. A partir de ese momento tenía una idea en la cabeza: cogérmela (follarla).

Para mediados de julio el colegio realizó un paseo para el sur de Lima al cual yo no quería asistir, pero como iba a ir el grupo de niñas que tengo a cargo me animé a ir, más aún cuando me enteré que entre el grupo de profesores estaba Inés, entonces me dije a mi mismo: "Es mi oportunidad". Un día antes del paseo nos habíamos quedado en el colegio hasta las 10 de la noche y como la mayoría de los profesores vivía cerca no había problema para ellos, en cambio para Inés y para mi si.

Yo: ¿Inés ya te vas a tu casa?.

Inés. Si, ya me voy pero ya son las 10 y30 (PM) verdad. Yo: Si, ya es tarde.

Inés: bueno entonces me voy a mi casa aunque ya le dije a la mamá de un alumno para dormir en su casa.

Era mi mayor oportunidad de poseerla a Inés puesto que ella no iba a ir a su casa y tenía que hacer algo.

Yo: Inés, que te parece si nos vamos los 2 juntos y nos rentamos un cuarto para pasar la noche y así llegar al colegio rápido y no tener problemas. Inés: Jaime, la verdad no se…

Yo: ya pues, anímate, ¿tienes miedo que te haga algo?…

Inés: no, no es eso, si no que mi mamá piensa que estaré en la casa de esa señora y de seguro llama allá y no me encuentra…

No podía creer lo que mis oídos escuchaban ya que Inés era una mujer de 28 años y el simple echo de pensar de que a su edad era controlada aún por su mamá me llamó la atención.

Yo: Inés, vamos te aseguro que no va a pasar nada (mentía) ya si pasa es porque los dos queremos ¿no?.

Inés: si tienes razón, ya esta bien vamos, pero voy a llamar primero a mi mamá…

La verdad que todo este tiempo (4 meses) esperé bastante como para tenerla a Inés.

Ella llamó a su casa y luego abordamos el primer taxi que vimos y nos fuimos a un hostal que quedaba algo cerca al colegio. Cuando llegamos yo no apuntaba más y ya quería tirármela, pero grande fue mi sorpresa cuando me dijo:

Inés: Jaime sabes que, no vamos a hacer nada…

Y

o: ¿Por qué?…

Inés: estoy con mi regla…

Cuando escuché eso sentí que se me venía el mundo encima. Eso hizo que me molestara con Inés y me puse a discutir con ella en el hostal.

Ella se sintió mal y me di cuenta que si seguía hablando de esa manera quizás ella se iba a ir a su casa y me iba a dejar ahí con las ganas. Lo pensé muy bien y le dije que me disculpara y que mejor nos echáramos a descansar, pero que al menos me complazca con el echo de verla en ropa interior y que ahí recién iba a dormir.

Inés se sentó en la cama y comencé a sacarle la blusa que tenía. Al comienzo no quería, pero le fui llenando el cuello de besos y dejó que le saqué la blusa. Grande fue mi sorpresa al ver ese par de senos con el cual siempre había soñado. Llevaba puesto un sostén color negro y hacía que sus pechos se noten aún más grandes. Inés se moría de la vergüenza ya que se los tapaba con ambas manos, luego le saqué los pantalones y yo mi ropa, nos tapamos y nos quedamos quietos un rato.

Dentro de mi pensaba que no iba a dejar escapar esta oportunidad de poseerla así que comencé a tocar sus pechos, sus piernas y su enorme trasero. Poco a poco fui convenciéndola para tener intimidad. La besaba de una manera tan desenfrenada que al comienzo no era correspondido, pero luego si. Justo cuando ya íbamos a tener intimidad a Inés se le ocurre llamar a su casa para ver como estaba su mamá y para mala suerte mía la señora no estaba en su casa porque había salido a comprobar si era cierto que Inés estaba durmiendo en la casa de su alumno.

Inés asustada se puso su ropa y yo ahí lamentando mi mala suerte. Cuando llegamos a la casa de la señora nadie nos habría la puerta, ya eran como las 2 de la madrugada y como ya nos habíamos salido del hostal ya no teníamos donde dormir, pero yo contaba con una solución aún.

Yo: Inés, vamos a la casa de Julito, le contamos el problema que tuvimos y le decimos que nos de un cuarto para dormir, ¿ok?…

Inés: Jaime que vergüenza, ¿que va a pensar?, pero ya no tenemos otra salida…

Cuando llegamos a la casa de Julito le dijimos que nos habíamos ido a una disco y que luego se nos hizo tarde, y ya no estaba la señora que le iba a dar cuarto a Inés, que por favor nos dejara un lugar donde descansar y así poder llegar al colegio rápido para lo del paseo. Julito comprendió y nos hizo pasar. En ese momento pensé que la idea de tirármela a Inés había terminado porque estábamos en casa ajena, pero me excitaba más aún hacerlo en un lugar que no era conocido para mi.

A mi me dieron un cuarto donde puse solo el colchón en el suelo y a ella el sofá de la sala. Yo no quería dormir, no sabía si llamarla o masturbarme y así quedarme tranquilo y dormido, pero mis ganas pudieron más así que me levanté sin hacer ninguna bulla y la busqué donde ella estaba y le dije que se viniera donde yo estaba lo cual accedió. Fueron los 5 minutos más largos de mi vida puesto que no venía a mi, pero al fin la espera tuvo su recompensa. Inés se echó a mi lado…

Yo. Inés, tenemos que terminar lo que habíamos comenzado…

Inés: Jaime estás loco, y si Julito se despierta y nos encuentra, que vergüenza…

Yo: ¿quieres hacerlo?…

Inés: si, lo deseo tanto…

Yo: ¿entonces porque no te dejaste en el hostal?…

Inés: tenía miedo, pero ahora no y también te deseo a ti…

Terminado sus palabras nos dimos un beso muy fuerte el cual hizo que nos excite a los dos. Nos tocábamos ambos, pero yo más a ella, sus pechos, su cuerpo y claro que su enorme trasero. Estuvimos así como 10 minutos, pero lo hacíamos con el menor ruido posible. Luego de eso le quité el lycra que tenía puesta y luego le bajé el calzoncito que llevaba puesto. Yo me la puse encima, bajé mi calzoncillo, saqué mi pene y lo puse en la entraba de su vagina.

La idea de que Julito o alguien iba a entrar a vernos me asustaba, pero me excitaba a la vez pero no a Inés.

Inés: Jaime, tengo miedo…

Yo: tranquila, te voy hacer mía…

Inés: si, hazlo yo también te deseo…

Puse la cabeza de mi pene en la entrada de su vagina y pude sentir como se habría paso entre sus labios vaginales y me di cuenta que estaba esperando ella por ese momento. Los dos ahí en el piso tirados en el col

chón, yo metiendo y sacando mi pene excitado por el momento.

Yo: Inés, que rica está tu vagina, muy apretadita…

Inés: ¿te gusta mi amor?…

Yo: si Inés, estás mojadita y calentita también…

Así estuvimos, yo encima de Inés bombeando en su rica vagina, ella gemía como loca mientras le chupaba las tetas, su conchita se llenaba de jugos muy calientes y que solo había probado de una buena pija una sola vez.

Yo: Inés, me vengo, me vengo…

Inés: hazlo Jaime, hazlo, quiero sentir tu lechita caliente en mi cueva…

Seguí el mete y saca y ella se corrió otra vez más, yo no aguanté y me vine, le llené la concha caliente de mi leche que estaba esperando estar dentro de ella desde las 10 de la noche. Terminado esto me quedé encima de ella, nos besamos e intercambiamos nuestras lenguas, pero debíamos descansar, yo en el sofá y ella en el colchón del piso.

Al día siguiente Julito nos levantó y nos fuimos al colegio para lo del paseo Yo estaba feliz por lo que había pasado más aún por haber tocado ese trasero que durante 4 meses había deseado. Con Inés tuvimos otro encuentro, pero creo será motivo para otro relato…

Espero que les haya gustado esta historia. Agradezco a esta página de relatos por publicar el mío….

Autor: Osito2y

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.