FOLLANDO CON MI JEFA: Una historia real (Primera parte)

¡Comparte!

Mi jefa no era lo que se dice una mujer linda, pero es muy interesante debo destacarlo. De cuerpo más bien delgado, tetas medianas y un culo que, sin ser grande, se notaba bien proporcionado y firme debajo de las polleras largas y ajustadas, invariablemente de color azul o negro, que siempre usaba. Y cuando pasaba frente a mi escritorio, podía oler su perfume mezclado con un olor sensual de hembra que, al parecer, solamente yo lo percibía. Para el resto de mis compañeros, ella pasaba desapercibida o directamente no les interesaba.
Un tarde estábamos conversando en su oficina sobre temas de trabajo cuando la llamaron por teléfono desde la sede central. Me preguntó si la podía acercar en mi vehículo dado que el suyo estaba en reparaciones; le contesté afirmativamente y cuando llegamos al lugar, me pidió que la esperase para llevarla a su casa, dado que no tardaría mucho. Cosa de treinta minutos después estaba de regreso y me comentó que tenía ganas de tomar una copa en un lugar tranquilo y relajarse, pues sentía que estaba muy estresada por la responsabilidad de su trabajo. Le pregunté a dónde quería ir y muy suelta de cuerpo me respondió: “donde vos quieras” mirándome intensamente a los ojos. El mensaje era claro, así es que me dirigí resueltamente hacia un hotel alojamiento cercano. Ni bien entramos se abalanzó sobre mí y me dio un terrible beso de lengua que me dejó sin aliento. ¡Vaya que se las trae! me dije. Rápidamente se quitó toda la ropa y pude admirar su magnífico cuerpo. Nora, que así se llama, me dijo encendida: “tienes fama de tener una muy buena polla, muéstramela” Y me desvistió con urgencia hasta dejarme también desnudo; entonces me miró el miembro erecto y murmuró: “Dios, que grande la tienes, me vas a reventar, porque soy de vagina estrecha”. Cuando la toqué, estaba totalmente lubricada y comenzó a gemir fuertemente. Dijo: “no perdamos el tiempo, quiero que me la pongas toda hasta el fondo” y se abrió de piernas. De un golpe introduje toda la polla en su interior y gritó fuerte mientras jadeaba y se le ponían los ojos en blanco. Comencé a moverme lentamente dentro de ella y me dijo “voy a correrme, no aguanto más” y sin más se vino en un estertor casi agónico. Estábamos en la posición del misionero y sin embargo me mojó toda la ingle con una corrida que parecía estar orinando. Cuando se relajó un poco me miró algo cohibida y me dijo: “yo acabo así, soy multiorgásmica, pero mi marido no me entiende en la cama” Como todavía seguía dentro de ella, me moví otro poco y volvió a correrse entre gritos y suspiros y fueron cuatro o cinco veces en seguidilla. “Hijo de puta, me vas a matar” me susurró entrecortadamente. Y la hice acabar tres veces más mientras me murmuraba “pídeme lo que quieras, soy tu esclava de hoy en más” Iba a sacar la polla pero no me lo permitió, me dijo: “no salgas, quédate a vivir dentro de mí, quiero sentirte a toda hora. Quiero que me alimentes con tu leche, te necesito para vivir” Le dije “mira que no tengo puesto ningún forro” a lo que me contestó: “ya te lo dije: aliméntame con tu leche, acábame hasta la última gota que tengas…hazlo ahora” dicho esto se abrió aún más de piernas para que la penetrara más profundamente, pero inesperadamente, saqué mi miembro dentro de ella y quedé mirándola fijamente; ella con voz entrecortada y agitada, me preguntó: ¡¡¿por qué la sacaste?!! (continuará)

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.