Fue en una tarde de lluvia

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En esa nueva posición podía sentir mis piernas apretando su pija y no podía resistir a moverme para sentirla salir y entrar a punto de explotar. Mientras tanto la mano de Javi tocaba mi clítoris empapado y su lengua hurgaba en mi cuello, espalda, sentía el aliento en mis orejas, sus gemidos, su voz diciendo, te vas a poner en cuatros patas para te meta la pija como a una perra alzada.

Cuando todavía estaba cursando las últimas materias del secundario se mudó a mi edificio un nuevo vecino. Se llamaba Javier y era profesor de historia. Era muy apuesto y tenía pinta de profe convencional: usaba un piercing en una ceja, tenía los brazos tatuados, barba incipiente acompañados por una boca espectacular…labios gruesos y dientes perfectos. El tipo era todo un seductor.

La tarde en que trajo sus cosas al edificio yo llegaba y nos encontramos en el ascensor, se presentó como el “vecino nuevo” y yo lo saludé amablemente pero sin prestarle mucha atención ya que estaba preocupada por que tenía los exámenes finales y temía que el tiempo no me diera para estudiar todo lo necesario. Le dije mi nombre y que vivía en el 7 A, él se mudaba para el 7 C así que estaríamos en el mismo piso y con las ventanas frente a frente separadas por el patio del edificio.

Cuando llegué a mi casa (yo vivía sola con mi hermano mayor, estudiante de facultad) me fui directamente a mi cuarto a sacarme la ropa para poder darme una ducha refrescante ya que el verano se estaba haciendo sentir en la ciudad.

Así que me quité la camisa, la falda, el sujetador y me quedé en tanguita observándome en el espejo…durante el invierno había hecho más ejercicio del habitual así que mis panza estaba chatita y las nalgas bien paradas como siempre las tuve pero debido al ejercicio el cuerpo había dejado de ser de una adolescente flaquita para ser una mujer con todas las curvas de los 18 años. El cambio se notaba, eso decían mis amigos y los amigos de mi hermano que babeaban cuando me veían.

Estaba entonces en tanguita comprobando los resultados cuando me pareció ver a alguien observando, estaba sola así que supuse que sería una idea mía. Me fui a la ducha y volví al cuerpo desnuda para ponerme un short y una musculosa cómodas para estar en casa…como no estaba mi hermano podía aprovechar para estar sin sujetador (cuando él está no me gusta pasear por la casa con mis 90 cm sin protección) De vuelta frente al espejo, me pasé crema humectante por todo el cuerpo, la sensación de la piel húmeda por el líquido blanco de la crema me encanta.

Cuando me estaba poniendo la tanguita tuve la misma sensación de estar siendo observada y entonces me acordé del vecino nuevo, como estaba tan acostumbrada a que ese apartamento estuviese vacío no se me había ocurrido cerrar las cortinas por lo tanto se podía ver perfectamente para mi dormitorio. La sensación de que Javi me podría haber visto me dio mucha vergüenza primero pero luego la idea me comenzó a gustar, no sabía si realmente él había visto algo pero tal vez convenía no dejar pasar la oportunidad de seducir a un hombre desde la ventana.

Los días fueron pasando y cuando podía me aseguraba de correr las cortinas de mi dormitorio para que Javi me mirase (no estaba segura de que lo hiciese pero no perdía nada con probar). En realidad yo no cambiaba mis costumbres ya desde siempre me bañaba y llegaba desnuda a mi dormitorio, me ponía crema, me probaba ropa…sólo que a partir de esa tarde comencé a hacerlo pensando en que él podía mirar. Comencé a pasar más rato en mi dormitorio, estudiando frente a la ventana, con las piernas recostadas en el marco dejando ver mi pequeña tanguita.

Una noche mientras yo seguía estudiando comencé a escuchar sonidos del otro lado del patio, cuando presté más atención me di cuenta que eran gemidos y gritos de placer….hasta ese momento pensaba que Javi no estaba su ventana estaba baja pero la realidad era que estaba con una chica en su departamento.

Los ruidos no me dejaban concentrar asi que me puse a ver por la ventana y pude ver la silueta de una mujer cabalgando y las manos de él recorriendo por su cuerpo…al parecer la estaban pasando bien, ella gemía y gemía hasta que, evidentemente, tuvo un gran orgasmo. La verdad que esta imagen me excitó muchísimo, yo todavía era virgen y no sabia lo que era la sensación de tener la conchita repleta por una verga…así que cuando me acosté pensé en cómo debería ser la de Javi, la imaginaba grande y me dieron tantas ganas de tenerle en la boca que comencé a masturbarme hasta llegar yo a mi propio orgasmo.

Al otro día, luego de venir del liceo nos encontramos en el ascensor, cuando lo vi no pude dejar de imaginarme como sería esa boca en mi conchita casi peladita y pude sentir que la tanguita se me mojaba. Él me preguntó cómo iban mis exámenes y le contesté que lo último que me quedaba por dar era historia y se ofreció para darme algunos apuntes que podrían ayudarme así que lo acompañe hasta su apartamento.

En su casa comenzamos a hablar y a tomar algunas cervezas para apaciguar el calor de la tarde…cuando nos quedamos sin más bebida en su heladera me dijo que en la parte de arriba de su cocina tenía más, así que mientras él atendía el teléfono que había sonado me ofrecí a hacerlo yo. En la cocina y me arrodillé sobre una mesa para sacarlas, tuve que hacer un pequeño esfuerzo porque las dichosa botellitas estaban en el fondo del mueble así que la pollera se me subió un poco y mis nalguitas quedaron a la vista de Javi…enseguida me di cuenta de la situación así que aproveché e hice como que no nos las encontraba para que él pudiera observar mis culito con placer.

Cuando me di vuelta para decirle que las había encontrado lo encontré con los ojos clavados en mi culito y los ojos brillantes, me di cuenta que estaba excitado y eso me encantó… parecía un lobo a punto de atrapar a su presa.

Luego de tomar un par de cervezas me sentía más liberada y entre conversación y conversación terminé confesando mi virginidad a lo que él me dijo que le parecía extraño que una chica con mi cuerpo no hubiese probado el sexo. Como estaba algo borracha no me preocupó decirle que me encantaría probar “¿qué es lo que más te gustaría probar?” y cómo mi mayor deseo era conocer el sexo oral se lo dije.

-“¿Así que tenés ganas de que te coman la conchita”? -Si, le dije algo tímida -¿Y cómo te imaginas que es? -No sé, nunca me lo hicieron, pero supongo que deber ser excitante sentir la lengua húmeda por mi conchita lampiña -Jajaja ¿la tenés peladita? -Si, le dije, notando el bulto entre sus piernas -A mí me encanta chupar pepitas calientes -¿Si? -Si, pero hay que ser mayor de edad para hacer eso, dijo sonriendo y haciendo alusión a mi edad -Ah, entonces estoy ya lista porque cumplí los 18 el mes pasado…

Y en ese momento sonó mi celular, mi hermano me buscaba para irnos a visitar a mis padres el fin de semana -Me tengo que ir, le dije y me fui para casa tan excitada que cuando llegué no pude dejar de hacerme una pajita mientras me bañaba imaginando la lengua de Javi en mis pezones, en mi conchita, entrando en mi agujerito caliente…

El lunes posterior cuando quise entrar a mi casa luego del liceo me di cuenta que había perdido las llaves, mi hermano no estaba y yo estaba empapada porque había comenzado a llover justo cuando venía caminando desde la escuela. Llamé a mi hermano al celular y me dijo que estaba en facultad y que no podía volver hasta la noche (era mediodía) así que buscase algo para hacer o algún lugar para ir. Enojada, no quería salir nuevamente hacia la casa de una amiga ya que implicaba mojarme nuevamente así que me senté un rato en la escalera para ver qué haría cuando se abre la puerta del ascensor y sale Javi hacia su departamento.

-¿Qué te pasó preciosa? -Perdí las llaves y mi hermano no vuelve hasta la noche -Estás empapada ¿querés entrar a casa para secarte un poco? -No, no te hagas problema -Dale, no te voy a hacer nada, me dijo y sonrió nuevamente con expresión de lobo hambriento -Jaja, no te tengo miedo (sabía luego de la conversación de la tarde de las cervezas estaba expuesta y aunque esto me gustaba también me ponía nerviosa) -Entrá, no te vas a quedar toda la tarde acá sentada. Podemos aprovechar para estudiar historia.

Entramos a su departamento y pasé al baño para secarme un poco el pelo, la camisa blanca de mi uniforme estaba pegada al cuerpo y mis pezones resaltaban por el frío de la lluvia. Cuando estaba en el baño Javi abrió la puerta para ofrecerme una toalla -¿Tenés frío? -Si -¿Por qué no te das una ducha caliente? -No, gracias. No tengo qué ponerme. -No necesitas ropa, me dijo y sentí su mano subiendo por mi muslo.

Hice como que no pasaba nada y le volví a agradecer -¿Estás segura que no querés sacarte la ropa? Insistió, su mano acariciaba mi culito redondo y comencé a excitarme. Acariciaba, apretaba y de repente sentí como corría la tanguita para un costado y tocaba mi conchita. Pasaba sus dedos por la humedad de mi pepita de adelante hacia atrás y me preguntaba -¿Te gusta? -Si -Esto no es nada, vas a ver cuando te pase la lengua y te meta la pija bien dura. Eso te va a gustar más. Estaba muy excitada por las caricias pero sentir sus palabras me gustaban aún más. De repente sentí el dedo mayor penetrándome, él se puso detrás de mí, subió mi pollera aún más y comenzó a besar mi culito.
Mi inexperiencia y la excitación hicieron que me acabara en seguida pero él me dijo que recién empezaba la tarde y que teníamos hasta la noche para hacer todo lo que yo quería. Así que me sentó arriba suyo y pude sentir su verga parada y dura queriendo escapar de los pantalones, así sobre su falda me llevó hasta la mesa y me hizo sentar, me abrió las piernas y me dijo:

-Ahora te voy a chupar la conchita como vos querés.

De nuevo vi el brillo en los ojos y esa sonrisa que dejaba en evidencia toda la libido de un hombre de 30 años a punto de desvirgar a una chica de 18 me encantó. Todavía no sentía su lengua en mi conchita pero sentía que esa tarde podía ser tan puta como él quisiese.

-Abrí las piernas así, ahora te voy a correr la tanguita pero te la voy a dejar puesta y la pollera tampoco te la vas a sacar porque ahora vas a ser mi alumna puta ¿Está bien? -Si -Si, profe me tenés que decir -Si, profe.

Y comenzó a comerme toda, chupaba con ganas como si nunca hubiese probado una pepita en su vida, pasaba la lengua suave para arriba y se quedaba jugando con mi clítoris, dando lengüetazos más fuertes que me hacían estremecer. Yo no podía contener mis gemidos y eso le encantaba y lo excitaba más -Así me gusta, que goces. Vas a aprender lo que es una buena chupadita de concha para cuando te la coma algún pendejo te acuerdes de mí.

Nunca había imaginado cómo podía excitarme sus palabras y cuándo dejaba de chuparla para decirme esas cosas sentía que me calentaba más y más. Su lengua entraba y salía de mi vagina como si me estuviese cogiendo y cuando se iba a jugar con el clítoris entraba uno, dos, tres dedos y fue así que mi virginidad desapareció. Entonces me dijo que le tocaba a él sentir mi boca. Me ayudó a bajar de la mesa y sin dejar de pajearme se abrió el cierre del pantalón y su verga saltó. Estaba dura como nunca había visto, era grande y ancha, apenas la vi sentí como se me hizo agua la boca y moría de ganas de tener esa pija en mis labios.

-Abrí la boca putita y trágatela toda, te va a gustar. Le hice caso y me la metí casi desesperada, tenía un sabor agrio pero era suave y tierna. Yo no tenía experiencia pero lo hice muy bien gracias a la calentura que tenía. Mientras se la chupaba él metía y sacaba sus dedos de mi conchita, yo sentía que el orgasmo ya estaba cerca y como él se daba cuenta me decía.

-No te acabes putita, espera sentir un poquito de leche en la lengua y ahí vas a querés acabarte.

Yo no podía no quería hablar, no quería sacarme esa verga inmensa de mi boca. Subía y bajaba recorriendo el tronco duro, le pasaba la lengua como un rico helado, la saboreaba y él se daba cuenta que me había encantado.

-Te gusta ¿verdad? Se nota que no querés sacarte la pija de la boca. Mi calentura era incontrolable y los gemidos se lo demostraban y lo excitaban, de repente sentí cómo latía su pija y me di cuenta que estaba a punto de acabarse pero me hizo parar. Yo no quería así que seguí chupando deseando sentir mi boca llena de leche -¿Querés la leche? ¿Querés toda mi leche calentita en tu boca? Te voy a dar solo un poco para que no quedes con las ganas de probar el semen de tu macho.

Y así fue, sentí unas gotas en mi boca y sin dudar me tragué todo ese líquido delicioso…tenía ganas de probar más pero Javi me dijo que el resto era para la conchita. Así que se acostó en la cama y me hizo sentar arriba suyo; mi camisa blanca estaba desabrochada y el sujetador sostenía mis tetas hasta que su boca los arrancó y él comenzó a besar y morder suavemente los pezones, duros, erectos. No había querido que me sacara la pollera ni la tanguita así que me la corrió con la mano y yo fui sintiendo como su verga, todavía dura y con más leche para darme, se metía dentro de mí.

El placer era inmenso, la pija entraba y salía despacio y aceleradamente de acuerdo al ritmo de mis gemidos. De repente bombeaba hasta el fondo, fuerte y luego me quedaba sentada casi sin moverme, sintiendo el placer y el dolor de ser cogida por primera vez. Casi no podía controlar mis ganas de acabarme pero a la vez quería que estaba cabalgata no terminara…él se daba cuenta de que estaba a punto de irme asi que suavizaba el ritmo y me dejaba descansar sentada en su verga, besándome el cuello, las tetas, las orejas hasta que nuevamente acrecentaba el bombeo mientras me decía:

-Esto era lo que querías cuando te desnudabas frente a mi ventana ¿no? -Querías que te cogiera ¿verdad? -Si -Si ¿qué? -Si, quería que me cogieras -Resultaste ser muy puta. Cuando me lo dijo no pude más y me acabé, me encantaba ser su vecina muy puta. Al sentir mi orgasmo Javi me dijo que íbamos a probar otra posición, así fue que nos pusimos de costado y su pija quedó en la puerta de mi culito -Por favor, por atrás no. Le pedí, ya que me daba miedo el dolor que podía sentir.

-No, no… Ahora te voy a coger solo por la conchita un poquito más, más tarde vamos a probar el culito. -No quiero, me va a doler -No te va a doler, te va a encantar sentir este pedazo de verga llenándote el culito.

En esa nueva posición podía sentir mis piernas apretando su pija y no podía resistir a moverme para sentirla salir y entrar, tierna, dura, a punto de explotar. Mientras tanto la mano de Javi tocaba mi clítoris empapado y su lengua hurgaba en mi cuello, espalda, sentía el aliento cerca de mis orejas, sus gemidos, su voz diciendo: -Me encanta cogerte así -¿Me vas a coger todos los días? Le pregunté yo, deseando que no se terminara más -Si, todos los días. Te voy a meter la lengua en la conchita y después te vas a poner en cuatros patas para te meta la pija como a una perra alzada.

La comparación con una perra alzada, hambrienta de sexo de macho, me puso más caliente de lo que estaba, y entonces comencé a pedir su orgasmo -Ahora quiero que te acabes y me la llenes de semen -¿Querés sentir cómo me voy adentro tuyo? Desde que vi como en tanga frente a tu espejo tengo ganas de llenarte de leche -¿Y que hiciste cuando me viste en el espejo? -Me hice una paja, mirando cómo te llenabas de crema el cuerpo. Ahora te voy a bañar en leche…

Y cuando dijo eso los dos sentimos la avalancha del orgasmo compartido, Javi gritó como un lobo satisfecho y yo como la adolescente puta en la que me había convertido…

Autor: Puta Desvirgada

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Escrito por Marqueze

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