Gozando bajo la ducha

Fantasías eróticas, Romántico. La mejor manera de descansar tras un duro día de trabajo.

Un día más llego a casa después de una dura jornada laboral. Al entrar, en el espejo del recibidor veo una nota que dice: date la vuelta, quítate la ropa y ponte este albornoz, mi cara fue de asombro y hasta solté una carcajada, pero aún así comencé a quitarme la ropa y me puse el albornoz blanco que estaba colgado en la percha, cuando de repente alguien por detrás de mi me vendó los ojos con una gasa negra y suave.

Me llevó de la mano por todo el pasillo hasta detenerse. Se escuchó abrirse una puerta y de repente me quitó la gasa, Cual fue mi sorpresa encontrarme en el baño, todo iluminado con velas, pétalos de rosas por todos lados y un leve olor a incienso que me encantaba.

Miré hacia el espejo del baño y había otra nota escrita en él, pero con barra de labios rojo y en esta decía: Te Quiero.

Me di la vuelta hacia la puerta por la que había entrado al baño para poder ver la cara de la persona que me había conducido hasta allí, pero esta no estaba, y en el marco de la puerta había otra nota la cual decía: Disfruta de tu baño que luego te haré disfrutar yo.

Hice caso a la nota, me quité el albornoz e introduje mi delicado pie dentro de la bañera y seguidamente el otro, me tumbé y disfruté del baño con agua caliente que ese día me hacía tanta falta.

Salí de la bañera y volví a ponerme el albornoz. Cuando de repente a lo lejos se escucha mi canción favorita. Me dirijo hacia mi habitación y me doy cuenta que el sonido proviene de allí. La puerta esta medio abierta y decido entrar.

Y allí estaba él, tendido en la cama sin ropa y con un montón de plumas blancas tapándole desde el ombligo a las rodillas. Me sonrío y me hizo un gesto con su mano para que fuera hacia él, yo le hice caso y me tumbé a su lado. Lentamente él me besó y comenzó a quitarme el albornoz con la yema de sus dedos mientras no paraba de decirme lo hermosa que estaba y lo que le gustaba sentir el tacto de mi piel dulce y delicada en sus manos.

Volvió a vendarme los ojos con la gasa y con una pluma comenzó a recorrer todo mi cuerpo empezando por los labios siguiendo por mi cuello, descendiendo por mi pecho, así hasta llegar a la planta de mis pies. Era una sensación maravillosa y la verdad que logró excitarme bastante hasta el punto que tuve un orgasmo.

De pronto sentí frío y como caían gotas de agua hacia mis caderas. Estaba pasando un hielo por mi ombligo y luego se dirigió hacia mis pezones, solo del roce con el frío se pusieron duros al instante.

Yo cada vez tenía la respiración más acelerada y mi cuerpo más caliente deseando que me hiciera el amor. Abrió mis piernas y con su lengua empezó a lamer por el borde de mi vagina, me puse a cuatro patas y él la introdujo dentro de mí metiéndola y sacándola lentamente, luego comenzó a hacerlo más rápido.

Su respiración se aceleraba y yo no paraba de gemir de placer.

Luego me tumbé boca arriba y le rodeé con mis piernas mientras me penetraba otra vez… me gustaba mirar su cara de placer mientras me estaba haciendo el amor, yo chupaba mis deditos y los pasaba por mis pezones mientras él no dejaba de gemir…

Estaba a punto de correrse cuando puso su pene entre mis pechos y acabé haciéndole una cubana mientras le chupaba con la lengua la punta de su pene y degustaba la leche que de ella salía solo para mi.

Ufff que a gusto nos quedamos los dos y después de terminar todo me dio un beso dulce en la frente seguido de otro en la nariz y finalmente uno apasionado en los labios.

Se abrazó a mí y me dijo: Te mereces todo esto y más cada día y así abrazados nos quedamos dormidos.

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Escrito por Relatos Marqueze

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