Grupo de amigos

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Ella prefería estar más pasiva así que se dejó caer en la cama y con sus piernas abiertas me ofrecía su coñito abierto, no lo pensé dos veces y la penetré, soltó un gemido tras otro cuando yo entraba y salía creo que se corrió porque su coño se inundó y mi polla resbalaba dentro de ella. Aprovechando que mi polla estaba bien lubrificada la puse a cuatro patas y le introduje poco a poco mi polla en su culo.

Carlos tenía un piso vacío con cinco habitaciones y desde que empezamos a ser tanta gente ofreció esta para nuestros encuentros. Lo habilitamos y pusimos una cama de matrimonio en cada habitación, era el sitio perfecto para nuestras juergas y si algún día queríamos hacer una juerga conjunta nos juntábamos todos en la más grande, pero eso será otra historia.

Una tarde de sábado habíamos quedado todos para disfrutar de una jornada de amor libre como le denominábamos nosotros. Procuramos hacerlo lo más morboso posible y cuando llegamos a la casa nos vamos separando hombres y mujeres, nosotros nos juntamos en la cocina y ellas en uno de los lavabos.

Allí hay unos pequeños percheros donde colgamos la ropa. Ya desnudos todos, nuestro rito es que solo sabremos con quien nos toca al llegar a la habitación. Primero empiezan ellas donde coge una bola en una bolsa del uno al cinco y se reparten por las habitaciones ya numeradas con ese número. Después uno de nosotros también coge una bola y se va hacia la habitación que corresponde con el número de la bola, si la persona con la que coincidimos es nuestra esposa se toca una campana y ella pasa a la habitación siguiente y llega otra chica, complicado pero morboso.

Pues bien, yo ese día tenía el número cinco y estaba impaciente de comprobar con quien me tocaría aquella tarde, fui hacia la habitación mientras ya oía algún que otro gemido en las habitaciones. Abrí la puerta y era Ana, ella y Luis son nuestros mejores amigos, nunca me había tocado con ella por lo que los dos nos alegramos, no dimos muchos rodeos ya que estábamos desnudos, la abracé y empecé a besarle el cuello. Ana era una mujer normalita 1’70, delgadita, morena y unos pechos de adolescente, pequeños pero que tenían una forma de perita muy bonita.

Fui besándola por todo el cuello y empecé a bajar y chuparle sus pezones, noté como se ponían duros en mi boca fue impresionante, se le ponía la piel de gallina, erizada. La tumbé sobre la cama y deslicé mi lengua sobre su vagina la noté húmeda y tocándole su clítoris su vagina se convulsionó y noté como se había corrido, le pregunté si estaba excitada y me dijo que sus ganas de estar conmigo le estaban traicionando. Ella entró a la acción y cogió mi polla y empezó a chupármela, su lengua recorría de arriba abajo mi miembro, su lengua rodeó poco a poco mis testículos, yo estaba a tope y no esperé más, cogí a Ana y la puse a cuatro patas, le abrí su vagina y la penetré poco a poco, un gemido salió de su boca y susurrando me dijo, me siento llena de ti, eso me puso a cien, empecé a moverme rítmicamente, el ruido de entrada de mi verga entrando en su vagina llena de flujo me ponía al borde del orgasmo, a su vez oía unos gemidos en la habitación de al lado reconocí a mi mujer y eso aceleró mi ritmo…

El culo de Ana rebotaba en mi cuerpo, saqué mi miembro de su vagina y le di la vuelta, practicamos la típica postura del misionero, se la clavé en lo más profundo y volví a penetrarla rítmicamente, ella gemía y sus pechos se movían de arriba a abajo. Sus manos cogían mi culo y daba más fuerza a este para que la penetración fuera más profunda. Así estuvimos largo rato hasta que ella se corrió, yo lo noté porque fue como una erupción de líquido, acto seguido yo exploté dentro de ella de forma brutal, tanto que mi semen salía de su vagina manchando todas las sábanas. Sentimos ambos tanto placer que estuve un par de minutos encima de ella intentando recuperar fuerzas.

Después de esto salimos todos de la habitación, nos duchamos y comimos una paella que hizo mi cuñado Federico, que es de origen Valenciano, le pregunte a mi mujer que como le había ido y ella dijo que muy bien, le había tocado con Marcos y que había gozado mucho.

Eran ya las seis y después de haber reposado, mi cuñada Luz propuso continuar con la juerguita a nadie le pareció mal y volvimos al “sorteo”, en este caso a mi me tocó el tres, oí cerrar la puerta a mi cuñado Fede y entonces salí yo de la cocina y me dirigí hacia la habitación tres, allí estaba mi esposa ella me saludó efusivamente con un beso pero tocó la campana y yo volví hacia la cocina tuve que esperar el último ya hasta que se fueron colocando el resto ahora tenía el cuatro y al abrir la puerta encontré a mi cuñada Luz, era una mujer resultona, rubia con el pelo corto, un cuerpo bien hecho y unas tetas grandes.

Ya habíamos coincidido varias veces y nos propusimos disfrutar de una tarde-noche de sexo. Lo mejor de todo es que ya estábamos desnudos así que la cogí y la tumbé sobre la cama para chuparle su coñito pero ella se negó y me dijo que si no disfrutábamos los dos no seguiría, así que hicimos un 69.

Mi cuñada tenia una habilidad especial y cuando me chupaba la polla se la tragaba hasta el fondo y notaba sus labios tocar mis cojones, parecía que le iba a salir por la nuca, eso hacía que yo chupara su coño con fuerza penetraba mi lengua dentro de su agujero haciendo pequeños circulitos, notaba como se convulsionaba y a su vez ella succionaba mi polla con fuerza. Yo estaba cansadillo por el polvo anterior pero era hora de entrar en acción. Mi cuñada no dejó que me levantara y cogió ella la iniciativa, me cogió la polla y la introdujo lentamente en su coño, entró fácil y empezó a montarme, subía y bajaba con tanta fuerza que mis cojones se balanceaban arriba y abajo.

Os comentaré que follando a mi mujer y mi cuñada se nota que son hermanas, hasta la forma de gemir se asemeja.Estuvimos largo rato cabalgando juntos, sus tetas se movían de forma que a mi me excitaba aun más, agotada del esfuerzo ella prefería estar más pasiva así que se dejó caer en la cama y con sus piernas abiertas me ofrecía su coñito abierto, no lo pensé dos veces y la penetré, soltó un gemido tras otro cuando yo entraba y salía creo que se corrió porque su coño se inundó y mi polla resbalaba dentro de ella. Aprovechando que mi polla estaba bien lubrificada la puse a cuatro patas y le introduje poco a poco mi polla en su culo.

Fue complicado ya que su agujerito ofrecía resistencia pero una vez dentro fue fácil iniciar el ritmo, su cara reflejaba una especie de dolor y placer, yo notaba una presión fuera de lo común en mi polla, pero es que su culo se cerraba entorno a mi polla, ya no pude aguantar más y me corrí dentro de ella una sensación de placer recorrió todo mi cuerpo, retiré mi polla de su culo y observé como expulsaba por su bonito culo el semen que le quedaba dentro, yo se lo limpiaba con un pañuelo y nos quedamos los dos extasiados en la cama. Minutos más tarde acabamos la fiesta masturbándonos uno a otro.

La fiesta acabó tarde y después de ducharnos y cenar alguna cosa, nos despedimos y nos fuimos a casa quedando para una próxima jornada.

Autor: Morboso

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Escrito por Marqueze

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