Gustavo, la profesora de ingles yo y los otros

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Este relato debería llamarse LA TRASFORMACION DE GUSTAVO, pero como a él lo conocí después que a su mujer prefiero titularlo de otra forma.

Hace unos siete u ocho años apraeció por el liceo una nueva profesora de inglés, llamada Rebeca.

Era una mujer de unos 35 o 38 años, rubia pero con el cabello a rayas entre pajizo, dorado y ceniza, su cuerpo era espectacular, alta, tal vez más alta que yo, con los tacos altos que siempre llevaba mediría 1.75, amplias caderas y busto muy prominente, nos empezamos a ver al comienzo del ciclo liceal en las sala de profesores…

Algunas veces le dije en broma algo sobre su culo tan parado o alguna cosa así. Nunca se enojó siempre se hacía la remilgona y a veces seguía la corriente de mis bromas diciéndome: -Yo tengo el culo grande y si vos tenés la verga grande!! que fabuloso equipo haríamos!!! Otro día le dije en broma: -Que espectáculo tu culo!!! Como rima la frase!!! Ella me respondió: -Es todo para tu verga!!! Y no contenta con eso me agarró de la bragueta y apretó mi verga con su mano y dijo: -Es de buen tamaño!! Quiero probarla!!! Broma va, broma viene me citó para el otro día para ir a su casa en la tarde porque no teníamos que dar clases en ese horario y porque su marido a esa hora estaba trabajando por el interior del país repartiendo los productos del cual era distribuidor.

Llegué a su departamento a la hora convenida, ella me abrió la puerta cubieta solamente con un deshabillé negro con unas flores bordadas en blanco.

-Pasá, te estaba esperando… muy ansiosamente…. No terminó la frase porque sus labios buscaron los míos y así con los labios unidos entré a su living.

Allí sobre un sofá mi mano fue recorriendo todo su escote hasta que encontré sus generosos pechos los cuales saqué para afuera de la prisión de encaje que los contenía y me puse a chupar muy apresuradamente ante los gemidos de Rebeca, que iban aumentando en agitados ayes de desesperación y placer al mismo tiempo que su mano buscaba apoderarse de mi verga la cual sacó para afuera y se puso a pajear hasta que logró sacar mi boca de sus rosados pezones y se puso a mamar como una loca. Su lengua iba y venía a lo largo de mi verga mientras con una mano se pajeaba el clítoris furiosamente y expertamente. Unos minutos después se agitó un poco más y se desplomó con un orgasmo increíble y rápido.

No me dio tiempo a nada ni a visitar esa gruta con mis dedos y lengua, ella sola tuvo el primer orgasmo de nuestra relación.

Yo la miré, estaba exhausta a mi lado sin moverse, y ese impasse me dio tiempo a pensar: “Que clase de marido tendrá, porque esta mujer está desesperada por sexo, me daba la pauta de que era una mujer insatisfecha sexualmente, dada la voracidad con que había tragado mi pija y se había pajeado!! Cuando se recuperó, notó que mi verga seguía firme y en posición de ataque, se disculpó por su brusco proceder y me dijo que realmente necesitaba ese desahogo.

Se sentó sobre mis piernas, se acomodó mi verga en la entrada de su concha y se puso a cabalgarme mientras yo la besaba y le magreaba las tetas.

Y que buenas que las tenía!! Bien duritas, terminadas en unos pezones largos y rosados.

Nuestra relación duró unos tres meses, en las cuales practicamos de todo hasta la sodomicé cosa que le fascinó y que dijo que su marido nunca lo había hecho.

En el liceo nos veíamos por las noches en la sala de &nbsp ; profesores y allí me daba cita para que fuese a su casa el día que su marido iba al interior con sus repartos.

Una tarde concurrí a su casa porque su marido se había ido a trabajar a la Ciudad de Florida, hicimos un gran 69 en el cual no faltaron las lamidas de culo que nos dimos al unísono, porque ella me lo había probado un día con su lengua y se excitó tanto que lo quiso repetir. Estimulé su esfínter con mi lengua hasta que se fue dilatando y empecé a penetrarlo con mis dedos de esa forma tan placentera de meter y sacar haciendo círculos, ella estaba en la gloria y me pedía más y más.

-Dale, metémela ya, no aguanto máááááááásss!!! La puse en cuatro patas y yo de rodillas tras ella se la fui mandando por ese orto maravilloso hasta que mis bolas tocaron con su cuerpo. Estábamos en lo mejor, mi pija iba y venía muy lentamente mientras mis manos acariciaban su clítoris y sus gemidos se iban intensificando.

En eso sentímos que se abría la puerta de su dormitorio y miramos hacia ese lugar. Allí de pie vimos a un hombre con una cara de espanto y un desconcierto terrible.

Ella fríamente le dijo: -Andate, después que terminemos voy a hablar contigo.

El tipo cerró la puerta y ella me dijo con la misma frialdad que lo trató a él. -No te preocupes, es mi marido, seguí que estoy disfrutando mucho con tu pija clavada en mi culo.

Ella estaba como si no hubiese sucedido nada, pero yo me puse muy nervioso y la verga se me bajó totalmente y no pude seguir cogiéndola.

Ella se enojó, diciendo que ese estúpido de Gustavo vino a interrumpir justo cuando ella estaba a punto de gozar.

Me vestí y me dispuse a irme, sin saber como iba a hacer para pasar al lado del tipo y sin saber si me esperaría con algun arma del otro lado de esa puerta?.

Salí del dormitorio y en el living no había nadie, lo atravesé y me fui muy apurado y nervioso a tomar el ascensor para salir a la calle a tomar aire.

La escena que tuvo lugar después que yo salí la puedo reconstruir por las narraciones que ella me hizo esa noche en el liceo y por lo que me contó Gustavo después.

La versión de Gustavo mas o menos fue así: Ocurre que comencé a sospechar que mi mujer me era infiel. Para averiguar si eran sólo sospechas, le tendí una trampa. Teóricamente para ella me fui de viaje una mañana (suelo hacerlo por mi trabajo) y le comenté que regresaría por la noche (es lo habitual cuando viajo). Lo cierto es que caí de sorpresa poco después de las 3 de la tarde… sigilosamente (como los ladrones)… y no bien cerré la puerta de entrada de nuestro departamento, ya supe que mis sospechas no eran infundadas. Los sonidos inconfundibles de una relación íntima provenían de nuestra habitación. Me acerqué sin hacer ruido… y me encontré a mi mujer en la posición del perrito… y detrás de ella estaba un joven morocho y de buen cuerpo que le estaba haciendo el culo. Te digo que a mí nunca me lo había dado. No quiero aburrirte con mi relato ya que eras tú el joven a quien yo vi y sabés lo que pasó.

Y para resumirlo te digo que lo cierto es que mi mujer me confesó una vez que te fuiste, que llevaba 4 meses haciéndose cojer por ti y que en los 5 años que llevábamos de casados era la primera vez que me hacía cornudo. Que a mi me amaba, a pesar de que disfrutaba del sexo que teníamos no era suficiente, pero que tú eras un macho excepcional… y que ella no te quería perder y que quería seguir haciéndose cojer por ti.

Me propuso no disolver nuestra pareja… y que nunca más se haría cojer por ti a mis espaldas… y que ni ella ni tú tendrían problemas en que yo los viera cojiendo. No quería yo disolver la pareja… y preferí aceptar que un día a la semana (desde el viernes a la noche hasta el sábado a la mañana) Rebeca y tú cogieran y durmieran juntos. Empecé a ir los viernes a la noche y mientras su marido dormí a en un sillón del livng Rebeca era penetrada por mi en todos sus agujeros.

Gustavo me confesó que alguna vez nos escuché coger a oscuras de madrugada… y había oído que el último polvo lo echábamos en el baño los sábados a la mañana cuando nos duchábamos antes de irme.

Gustavo escuchaba los gemidos de Rebeca y todas las palabras groseras que me hacía decirle cuando la cojía y que a ella la excitaban hasta hacerla delirar. “Puta” es lo más liviano que le gustaba hacerme decir, “Arrastrada” y otras cosas por el estilo la ponían desefrenada y se ponía a chuparme la verga a toda velocidad.

Gustavo también me confesó que su mujer era muy calentona y que antes de salir con él había tenido varios novios y con todos había cogido, él se daba cuenta de que algo sucedía en su matrimonio porque ella nunca quedaba satisfecha con su relación íntima.

Hasta que él la notó más tranquila y menos exigente con sus atenciones sexuales y empezó a sospechar de que algo pasaba… Al principio yo no acepté ir a su casa a cogerla estando el marido allí, aunque estuviese en otra habitación, me daba una sensación de incomodidad.

Aunque ya había participado en cosas raras, pero esta vez era diferente no era una relación de a tres, era de a dos pero con un testigo semioculto…

Su marido extrañamente aceptó nuestra relación porque según me dijo Rebeca, él prefería verla con otro que imaginar que lo hacía a sus espaldas.

Un viernes por la noche Rebeca puso música lenta, me sacó a bailar en el iving de su casa mientras su marido miraba como nos apretábamos y a mi se me iba poniendo dura. Ella empezó a quitarse las ropas y quedó completamente desnuda delante de los dos, después me comenzó a desnudar y cuando estuve totalmente sin vestiduras me agarró de la pija que ya estaba erecta a más no poder, llamó a Gustavo y le dijo: -Trae la crema lubricante, quiero que Omar me haga el culo delante tuyo. Le pidió a su marido que se lo chupase como preámbulo para la encremada que vendría después. Gustavo muy tímidamente se desnudó y por primera vez pude ver su desnudez. Su pija no era gran cosa unos 16 o 17 cm. con una cabecita muy diminuta pero muy gruesa en su tronco; para sorpresa mía y de Gustavo le dijo que me encremara la pija pero antes de ponerme la crema le ordenó que me la chupase. Rebeca actuaba como fuera de sí, mandaba como si fuese una tirana y todos tenían que obedecerla, ni siquiera me consultó si yo estaba dispuesto a ser chupado por otro hombre aunque este fuese su marido y sin saber si Gustavo estaba dispuesto a llegar a ese extremo.

Gustavo sin protestar y muy suavemente me agarró la pija que seguía endurecida al máximo por lo que me imaginaba que iba a ocurrir. La apretó para ver su consisntencia y ante las órdenes de su mujer que quería ver como desaparecía dentro de su boca, no se hizo rogar más, sacó la lengua y comenzó a lamermela muy atolondradamente mientras su mujer seguía con las piernas separadas y el culo encremado en alto.

Gustavo chupó un poco sin emoción, pero pude notar que se excitó porque su pequeña verga comenzó a agrandarse y esa cabecita tomó un buen tamaño. Y no puedo negar que la Gustavo le gustó hacerme una chupada delante de ella. No me atreví a tocarsela para que su mujer no se enojara o quien sabe que pensaría, solamente lo dejé que chupara un rato mientra yo besaba a Rebeca y le metía los dedos en el culo, era tanta la crema que le había puesto su marido que mis dedos se enterraban totalmente en él de una forma fabulosa. Llegó la hora de penetrarla, a ella le gustaba a lo perrito y así lo hice mientras Rebeca le hacía una mamada a su marido y le estiraba los huevos hasta hacerle gritar de dolor.

Ahhhhhhyyyyyyyyyyyy!!! Paraaaaaahhhhhh!! Me dueeeleee!!! Rebecca ni se inmutó ante los gritos y gemidos de su marido mientras recibía mi pija hasta lo más profundo de sus entrañas vi a Gustavo jadear un poco y cuando cerró los ojos me di cuenta que su eyaculació n se estaba produciendo dentro de la boca de su mujer.

Como todos los viernes dormí con Rebeca y la cogí unas cuantas veces y nos chupamos todo mientras su marido miraba y a veces se pajeaba. Esta mujer era insaciable!!! Ignoro como aguantó tantos años casada con Gustavo que era incapaz de satisfacerla y como no le puso los cuernos antes. Como reprimió sus deseos de esa manera no lo sé. Lo que si sé es que era insaciable ni yo mismo podía satisfacerla nos dejaba agotados tanto a Gustavo como a mí. Al otro día le pregunté a Gustavo que le había parecido la experiencia de chuparme la pija antes de que yo se la metiese a su mujer y me contó lo siguiente: -Cuando yo tenía 9 o 10 años tuve mi única experiencia homosexual de mi vida con Mariano, no solo me hacía mirarle la pija, sino que me hacía lamérsela, chupársela y tragar su leche, sin llegar a que me penetrase. Siempre tuve tuve fantasías homosexuales…. Yo vivía en un barrio de esta ciudad a la que se mudó su familia. Tenían un único hijo que se llamaba Mariano. Era un chico de 18 años. Las familias se hicieron amigas y era frecuente, los fines de semana, que nos visitaran… o que los visitáramos. Lo cierto es que Mariano cada vez que podía me tocaba. Obvio que el culo y mis nalgas. Era como un chiste al principio. Un día yo había ido a jugar a su casa… su madre salió a hacer unos mandados y quedamos solos.

Me llevó a su habitación para mostrarme algo… y lo que me mostró fue su pija. Me hizo tocársela y me enseñó a chupársela. Esto se transformó en una rutina. Comenzó, además, a acabarme en la boca y a hacerme tragar su leche. Obvio que me pidió que no dijera nada a nadie… porque si no se lo iba a contar a todos los chicos del barrio. Desde ese momento, y por casi un año, cada vez que su madre salía a hacer mandados y se quedaba solo… me venía a buscar a casa, me llevaba a la de él y me hacía de todo: me besaba en la boca, me la hacía mirar, me la hacía tocar… me la hacía lamer y, naturalmente, me la hacía chupar. Algunas veces, cuando suponía que su madre iba a tardar más, me hacía desnudar, me tocaba, me besaba en la boca, me chupaba la cola, y también me ponía su pija entre las piernas donde, a veces, bombeaba hasta acabar. Pero nunca me cojió. Ni siquiera lo intentó.

Yo, cuando lo veía por las tardes llegar a casa a buscarme, sabía que iba a tener una larga sesión de franela, manoseos, chupones de lengua y mamadas. Con el tiempo supe que más allá de todo lo que él me hacía… y de todo lo que me hacía hacer… siempre había deseado ser cojido por Mariano. Lo cierto es que al año fuimos nosotros los que nos mudamos… y nunca más lo volví a ver a Mariano. Y tampoco, nunca más, tuve relaciones homosexuales. Fui un chico, un adolescente y un joven absolutamente heterosexual. Aunque debo confesarte que las mujeres me hacían gozar mucho pero el rato la calentura pasaba rápidamente y quedaba con deseos de algo más pero no sabía o no quería admitir que era ese “algo más que mi cuerpo necesitaba… Rebeca lo interrumpió con una gran cantidad de acusaciones entre ellas que nunca le había contado eso y que con razón la dejaba siempre a medio orgasmo, palabras y dichos muy fuertes intercambiaron los dos.

Gustavo entre otras cosas le dijo que ya que había empezado a exteriorizar sus sentimientos que lo dejase terminar…y siguió contándonos cosas de su primer encuentro homosexual.

-Es como que ese episodio de mi vida lo borré.

De todas maneras, y muy de tanto en tanto, siempre tenía alguna fantasía homosexual. Lo que no sabía era que, en algún momento de mi vida, las fantasías iban a transformarse en algo concreto. Esa noche me despedí de ellos y me fui, no quise seguir presenciando la discusión o los reproches que mutuamenente intercambiaban Gustavo y Rebeca.

El lunes siguiente la encontré en el liceo y no me comentó nada de como había terminado la discusión ni que habían hecho el fin de semana. Llegó el jueves y Rebeca me dijo que no hiciese planes para el viernes porque ella y su marido tenían una sorpresa para mi. Ni idea tenía de que se trataba, pensé que se les habría ocurrido algun jueguito nuevo mientras yo disfrutaba de Rebeca y Gustavo sería el voyeur como siempre…

Ese viernes fui como otros tantos viernes y mientras le chupaba las tetas (cosa que la hace delirar), lo miró y le pidió que me acariciara la pija. Cosa que le hizo hacer todo el rato que yo me entretenía con sus tetas y también mientras le chupaba la concha. Paulatinamente lo fue convirtiendo en el “encremador” oficial de mi verga… y también en el encremador de su culo, y ese viernes mientras nos besábamos y acariciábamos… Gustavo tuvo por segunda vez mi pija en su boca. Sin que se lo pidiésemos mientras Rebbeca y yo nos excitábamos sentí algo húmedo y caliente sobre mi glande, miré y vi lo poco de mi verga que quedaba fuera de la boca de Gustavo.

Ella se quedó mirando extasiada como en tan poco tiempo su marido había adquirido el arte de chupar pijas tan rápidamente. Mientras el seguía sobre mi tragándosela hasta la garganta, Rebeca le levantó la cola y se puso a darle unas lamidas impresioantes a su orto hasta que las lamidas se convirtieron en metidas de dedos y finalmente agarró el pomo de crema y le puso una generosa cantidad en el agujero que minutos antes su lengua y sus dedos habían dilatado. Sin decir ni una plabara se acostó a mi lado, abrió las piernas levantando su concha y le hizo señas a Gustavo de que quería que el la cogiese. Dejó mi verga muy inflamada por la acción de sus succiones y lamidas. Lentamente se colocó entre las pienras de su mujer y le fue acercando su verga al agujero hambriento. Una vez que su pija despareció allí dentro, ella me hizo señas de que me pusiese sobre él. Le separó las nalgas y pude ver el agujero todo encremado y dilatado por sus expertos dedos. No voy a negar que me excitó mucho ver ese agujero dilatado que luchaba por cerrarse ante el más mínimo roce.

Apoyé mi pija allí y cuando Gustavo la sintió con miedo y timidez dijo: -Ahora, quierooo probarla un poquito!!! Ella reía no sé si de placer o de satisfacción porque estaba logrando un orgasmo muy agudo porque cada vez que mi pija trataba de abrirse camino en las entrañas de Gustavo este más se la empujaba dentro de su concha y ella gemía porque lograba una gran excitación al sentir que su marido gozaba siendo penetrado la hacía gozar más intensamente a ella.

Una vez que todo estuvo dentro de él me empecé a mover a gran velocidad moviendo mi verga en círculos dentro de su recto hasta que logré que Gustavo emitiese unos tremendos jadeos para luego desplomarse sobre su mujer que a esa altura ya había logrado un par de orgasmos muy convulsivos.

Mi leche empezó a salir dentro de ese apretado canal, provocándole a Gustavo otra manifestación incríble de exclamaciones y jadeos aunque ya no tenía más leche para expulsar. Cuando nos recuperamos del cansancio producido por tanto rato de penetraciones y otros estímulos Rebeca me contó lo siguiente” -Un día de semana, mientras cojíamos le dije que iba a comprar un consolador (vibrador) y comencé a dilatarle el culo ya que tenía la fantasía de verlo cogido por vos. Y que ese próximo viernes quería que, además de encremársela y manoséarsela, también te la chupase. Ambas cosas ocurrieron: con mucha paciencia y ternura comencé a dilatarle el culo todos los días y a veces más de una vez por día (aprovechaba la hora de la siesta)… Unos día después (es decir hoy viernes) te la tocó, lamió, chupó y saboreó tu pija y cuando le empecé a encremar el culo Gustavo se dió cuenta de que había llegado el día que sentiría por primera vez una verga en sus entrañas. Gustavo tomó la palabra para contarme con satisfacción como lo había estado preparando Rebeca para que diese ese paso.

Lo hizo muy suavemente al comienzo… hasta que mi culo se acostumbró a tener el consolador adentro… y luego con el brío con que la cojen a ella me lo fue moviendo cada vez a más velocidad hasta que tuve mi primer orgasmo realmente maravilloso con ese aparato dentro mío. -Unos días después mi mujer me comentó que me prepara… porque me iba a depilar todo el cuerpo (ya viste que no tengo mucho vello ya que soy rubio, de ojos verdes, algo regordete y de piel muy blanca).

No pudo evitar reirse al hacerme esta descripción de su aspecto que yo ya conocía, pero en broma se autodescribió para seguir con su relato: Y me depiló absolutamente TODO!! Por eso no me viste ningun pelo hasta la verga me depiló…

Rebeca rio de satisfacción y de ver lo graciosa que quedaba su pija adornada por unos huevos totalemente calvos. Nos dormimos los tres abrazados con Rebeca en el medio, pero a la mañana siguiente me despertó algo duro que pegaba en mi verga. Era la pija de Gustvo que se había despertado con un hambre tremenda.

Su mujer dormía placenteramente por lo cual me animí a agarrarla y empecé a pajearlo con su total consentimiento como pudimos nos acomodamos para hacer un 69 sin despertarla a ella de su profundo sueño.

A Gustavo se le puso la verga durísima con el contacto de mis dedos en su ano y al poco tiempo descargó una generosa cantidas de leche que fue a dar en las profundidades de mi garganta.

Por supuesto que con su mamada y las manipulaciones que le hizo a mi verga esta tambien estalló en un chorro interminable de líquido blanquecino que el tragó con mucho placer. Rebeca ni se enteró de lo que sucedió entre su marido y yo porque cuando se despertó todo había pasado y yo me fui a mi casa. En esa semana Gustavo me llamó y me dijo que nunca hubiera creído que yo hiciese esas cosas, que el creía que yo era hetero y que por conformar a su mujer lo dejaba a él que me la chupase y que lo penetraba por pedido de ella pero al sentir la regia chupada que le había hecho a hurtadillas de &nbsp ; su mujer se dio cuenta que yo no era novato en esa lides. Por un par de meses repetímos las fiestas de los viernes hasta que un día Rebeca me dijo que si no tenía a algun amigo para traer porque quería ver como cogían a su marido mientras yo la cogía a ella.

En el liceo había un profesor que me atraía mucho, era alto, con un perfil que me hacía recordar a las estatuas griegas y romanas que había visto en Europa en mi viaje de graduación, un cabello ensortijado que me hacía estremecer pensando en poner mis dedos en esos rulitos tan apretados, pero era un tipo muy serio o lo aparentaba y no me daba ninguna señal para abordarlo o para invitarlo a mi casa, para ver si podía pasar algo. En esos días en que pensaba a quien llevar a realizar el pedido de Rebeca, mi hermano Leo cruzó por mi mente pero no m e animé a decirle nada porque Rebeca al verlo tan parecido a mi se daría cuenta de que era mi hermano. Mientras yo pensaba Rebeca pasó al lado mío moviendo su culo de una manera impresionante, cuando salió de la sala de profesores este me comentó: -Quien tuviera la suerte de hacerle el culo a esta!!! Ese culo pide verga a gritos!!! Me quedé pasmado que hiciese algún comentario sexual porque nunca lo había hecho, al menos conmigo.

-Sí, está bárbaro! repliqué y antes de que comentase algo más se me encendió la lamparita y mi mente trabajó a mil por hora. Puedo matar dos pájaros de un tiro, ya que deseo tanto verlo desnudo, tal vez acceda… y le propuse: -Si vos querés yo lo arreglo y el viernes puede ser tuyo.

Me quedó mirando, como diciendo este me sigue la broma.

-Sí, te lo puedo arreglar…

-De veras? Le conté algo de que a ella le gustaba que el marido la viese y alguna otra cosa más, el profesor me miraba como diciendo este me está inventando esas historias para mofarse de mi.

A la primera oportunidad le comenté a Rebeca que podía llevar al profesor de biología a su casa, como no le desagradaba aceptó. El profesor tuvo que suspender una clase porque los viernes él terminaba después que nosotros y lo llevamos a su casa con la condición de que no quería sexo con hombres porque era hetero. Una decepción para mi, pero como ya tenía expereicnas de heteros que en tríos y otras cosas terminan haciendo de todo no le di importancia y me preparé para lo que sucediese esa noche. No creo necesario (a fin de no hacer más largo el relato) contar lo que ocurrió en ese departamento desde el viernes a las 11 de la noche en que llegamos hasta las 8 de la mañana en que Román y yo nos fuímos para nuestras respectivas casas.

Pero en síntesis, y para cuando nos fuímos, los dos quedarons bien cojidos… y Gustavo absolutamente “ordeñado” y con el culo enormemente dilatado por mí ya que Román solamente se sació de hacerle el culo a Rebeca mientras miraba absorto como Gustavo disfrutaba con mi verga totalmente enterrada en su recto.

Yo quedé totalmente desilusionado porque con lo seductor que era Román al verlo desnudarse, su cuerpo me fascinaba cada vez más pero al sacarse el slip vi un pequeño manicito que no superaba al de Gustavo y al excitarse ni siquiera adquirió las dimensione que adquiere el de este.

Obviamente hay en Gustavo un componente homosexual que estuvo aletargado por años en su mente y gracias a su mujer que lo hizo despertar, es real, existe y que aprendió a disfrutarlo con la ayuda de ella. Cuando terminaron las clases dejé de verlos porque Rebeca fue transferida a otro liceo y sus horarios no coincidían con los míos pero a Gustavo alguna vez en la tarde lo visité y le hice gozar de muchas maneras cosa que él me retribuyó haciéndome una mamadas tremendas y placenteras a espaldas de su mujer.

Unos años después lo enconté, fuímos a tomar un café conversamos de muchas cosas hasta que finalmente le pregunté: -Donde te gusta más la pija? Y la respuesta fue: en mi boca, en mis manos, refregada por todo mi cuerpo… y naturalmente en mi culo absolutamente dilatado ya que, por lo general, los amigos que trae Rebeca son todos pijudos. Desde hace 2 meses más o menos… Rebeca trae los viernes a la noche a algunos amigos. Siempre uno distinto que viene con otro y el único consuelo es que también Rebeca tiene su culo tan dilatado como el mío… ya que los que la cogen a ella… también me cogen a mí. Lo cierto y lo concreto es que desde los viernes a la noche… hasta los sábados a la mañana… dejo de ser yo… para ser una puta viciosa e insaciable y las siguientes 3 horas me hacen su hembra. Chupones de lengua, largas mamadas de pija, chupadas de mis tetas, manoseos descontrolados en mi culo… y 2 o 3 cogidas largas y alucinantes hasta que se deciden a vaciar su leche por primera vez en mi culo. Luego descansamos un rato… y comenzamos la sesión de nuevo y ahora mucho más ya que a Oscar y Enrique les encanta chupármela, manosearla y refregarme sus pijas en la mía.

Ahora están preparando una fiesta para uno de estos fines de semana… en el que además de Oscar y Enrique vendrán otros dos machos…. -No querés venir? porque siempre me acuerdo que la tuya fue la primera verga que probé… de grande…

Me habló tanto de ese Oscar y de ese Enrique que me entusiasmé y acepté ir un rato a su casa.

Llegué temprano a la cita, Rebeca estaba muy atractiva a pesar de que hacía unos cinco años que no nos veíamos me besó como si no hubiese pasado tanto tiempo y como la primera vez me agarró la verga por encima del pantalón y me dijo ahora vas a ver que vergas tienen mis nuevos amigos.

Gustavo se apareció con una tanga roja y se miró al espejo.

-Me veo como una hembra… y estoy deseando que me llenen de carne y leche por todos lados..

Realmente Enrique tenía una verga fabulosa la cual me sació completamente, chupé y lamí todo lo que pude mientras veía como Oscar penetraba a Rebeca con un instrumento tan grande como el suyo. Quedé asombrado que de ver que en cinco años el culo de Gustavo estuviese tan dilatado como para recibir la verga de Enrique y la mía porque al rato me pidió que yo también lo penetrase. Fue una sensación de lo más excitante sentir mi verga apretada contra la pija dura y caliente de Enrique abriéndose paso en el recto de Gustavo.

Rebeca alucinada no podía creer que su marido tuviese tanta elasticidad como para recibir a dos visitantes al mismo tiempo y se puso a cabalgar a Oscar a toda velocidad hasta lograr una interminable cantidad de convulsiones y jadeos los cuales no cesaron hasta que su orgasmo llegó a su fin.

Si alguien tuvo alguna experiencia similar me gustaría que me la comentara para cambiar impresiones y tal vez repetirla…

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

Escrito por Marqueze

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