Haciendo el amor.

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… y ella lo toca y le parece suave, cálido, tímido. Él la desea y la teme. Ella es más experimentada. Él la desea una vez más y la teme mil veces más. Ella lo besa y le acaricia el cabello, la nuca, las ya sonrojadas e hirvientes orejas, el cabello otra vez. Él le responde el beso con obediencia y sin querer le muerde, delicadamente, sus provocadores labios; ella le perdona el descuido y lo disfruta con encanto masoquista y le devuelve el mordisco sádicamente, acostumbrándolo al dolor placentero. Él siente como la experiencia se impone encajando sus afiladas uñas en sus desnudos hombros, rasgando su espalada, deslizándose pérfidamente hasta llegar a sus nalgas. Él trata de tomarle las manos, pero un mordisco, esta vez mas severo le hace someterse. El morbo se adueña de su excitado e indefenso cuerpo.

Siempre había pensado en que sería él el que llevaría la iniciativa. El hombre era él…

Le vio deslizarse hasta la altura del pecho sin dejar de mirarle lujuriosamente a los ojos, sin dejar de desgarrar su espalda, sin dejar de hacerle sufrir y le vio abrir la boca y morderle el corazón, las tetillas, la vergüenza y sintió ganas de pegarle, de asirse a sus cabellos… de besarla delicadamente.

Siempre había imaginado una primera vez en el que él le besaba, le acariciaba, le poseía…

…ella le mira y le sonríe; se deleita del poder; vuelve a sonreírle y desliza su lengua de forma sensual por sus rojizos perversos labios. Como en las películas, pensó él y deseó besarla, solo eso, besarla como se besaría a un bebe, sin fines carnales, con el alma más que con los labios. Ella tenía otros planes, menos sanos, más impuros, licenciosos, más abajo, en las líneas musculares del abdomen, con la lengua delineando matices como pincel en manos de artista, y los óleos en su asustado ombligo y unas manos indecentes e intranquilos sostenedores del cuadro a pintar y él simplemente cerró los ojos y posó al deseo…

Siempre había soñado con pinturas de mares y faros y un barquito de velas blancas y que el cuadro se llamaría “Lejanía”…

Le vio naufragar hundiéndose en un cada vez más revuelto mar de placer y le vio intentar salvarse agarrándose de sus erizados muslos y sintió unos dedos desesperados por el instinto y unas felinas zarpas rozar sus encrespados de placer testículos y sintió su boca y su labios y su lengua en furioso intento por sobrevivir aferrarse de la parte más íntima de su cuerpo y vio las alborotadas olas, los relámpagos, y se sintió hundirse con el velero en la tormenta…

…y el dejó de soñar, y le dijo puta porque simplemente eso era lo que era ella una despiadada putita traidora que en un descuido le había introducido un dedo en el culo, y él sintió odio, confusión, placer y esta vez si le pegó y le destrozó los cabellos y la atrajo hasta la altura de su pudor y le recordó quien era el hombre, y la mordió sin compasión, con desprecio los labios, los pezones y se regocijó al hacerlo y disfrutó de sus gemidos, de sus pedidos de súplicas; y continuó entre castigo y recompensa hasta llegar a su clítoris y se detuvo frente al excitado milagro y le dijo una vez mas perra sádica pero esta vez con delicadeza porque por primera vez comprendió que la amaba y se lo demostró succionando cada jugo, cada deseo, cada perversión, cada inexplorado rincón y ella se sintió única en el universo, la más deseada, la más puta, la más amada, y sintió explotar, desintegrarse cada milímetro de su lujuriosa piel, cada átomo y se sintió feliz, mujer, SU MUJER

Arnaldo 2002-01-25 arnaldo07_540 (arroba) hotmail.com

Autor: Arnaldo

arnaldo07_540 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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