Hice feliz a un lector

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Fue tanto el énfasis que este cristiano puso en esa fuerte mamada que no pude soportar por mucho tiempo más los movimientos de su lengua sobre ella y me derramé dentro de su cavidad una enorme lechada la cual fue degustada por Javier dejándome la verga sin ningún rastro de que esto hubiese acontecido.

Frecuentemente llegan a mi E-mail cartas de los lectores, narrándome sus aventuras o solicitándome  alguna entrevista para pasar un buen rato de placer, supongo que la mayoría de ellos lo hace por curiosidad  porque cuando les doy una cita o les pido un lugar  de encuentro se hacen humo y nunca más escriben y algunos de ellos hasta cierran la casilla para que mis mail no les lleguen, estos regresan diciendo que está mal la dirección.

Pero por suerte hay una mínima parte de los lectores que realmente no son curiosos y se animan a concretar un encuentro.

Eso me pasó con un lector llamado Javier Galo del cual a continuación transcribiré los cuatro primeros  E-mail que me envió antes de animarse a concretar un encuentro.

Wed, 2 Mar 2005 14:50:11 -0300 (ART)
“Javier Galo” <[email protected]>
Asunto: Leo todos tus relatos.
Para: [email protected]
Hola
Hace mucho tiempo que estoy leyendo todos tus relatos y nunca me había animado  a escribirte, hasta hoy.
Me parecen excelentes y además me gustan pues conozco los lugares que mencionas, ya que soy de Montevideo.
Me gustaría que me hicieras saber si recibiste este mensaje.
Un abrazo y un beso

Javier

Fri, 4 Mar 2005 13:37:14 – -0300 (ART)
“Javier Galo” <[email protected]>
Asunto: Re: Leo todos tus relatos
Para: “omar sorondo” <[email protected]>
Hola
Soy veterano, tengo 48 años, y realmente soy bi, pero me  gustan mucho tus relatos.
Vivo en Malvín y trabajo por El Gaucho.
Nunca pensé en ser el protagonista de un relato, tal vez sea interesante.
No tengo inconveniente en que nos veamos.
Besos

Javier

Mon, 7 Mar 2005 13:46:38 -0300 (ART)
“Javier Galo” <[email protected]>
Asunto: Re: Leo todos tus relatos
Para: “omar sorondo” <[email protected]>
Hola
Lamentablemente no puedo conseguir lugar y vos?
En cuanto a lo que me gusta, en realidad me gusta todo sin violencia, pero lo que  más placer me da es  un buen 69
Besos

Javier

Tue, 8 Mar 2005 16:33:56 -0300 (ART)
“Javier Galo” <[email protected]>
Asunto: Re: Leo todos tus relatos
Para: “omar sorondo” <[email protected]>
Hola
Me gusta todo en lo sexual, pero prefiero el sexo oral,  un buen 69 me vuelve loco.
Esta semana yo puedo el viernes, sino la semana que  viene o como decís vos en caso contrario quedará para  después de turismo.
¿A vos que te gusta?
Y en que horarios estás libre como para hacerlo.
Besos

Javier

Después de este último mail recibí uno con un número de celular sin ninguna otra explicación pero como el remitente era Javier no dudé en llamarlo,  pero como estaba en su casa no pudimos hablar mucho simplemente disimuló para que su mujer  no se enterase.

Como a la hora de intercambiar corteses saludos sonó mi celular y como mi número había quedado registrado en el de Javier éste me retribuía la llamada diciéndome que ahora estaba en su oficina por eso podía hablar libremente.

Entre todas las cosas que me dijo puedo recordar que estaba muy ansioso por sentir una verga dentro de su culo porque hacía más de tres meses que no se deleitaba con ese placer que conocía muy bien desde su juventud y como no había encontrado cono quien lograrlo había recurrido a mí porque se había excitado muchísimo al leer mis relatos.

Por teléfono siguió conversando de todo un poco hasta que me preguntó por el tamaño de mi herramienta diciéndome que él con su mujer era muy activo pero con los hombres le gustaba que lo penetrasen porque gozaba intensamente cada vez que sentía que  su esfínter era distendido con el mete y saca conocido por los habitúes de recibir verga por ahí.

Finalmente me dijo que si no tenía inconveniente en trasladarme hasta Malvín porque él hacía más de un mes que no podía venir al centro porque tenía licencia médica porque se había fracturado un pie y lo tenía enyesado.

Como a las 18.30 aparecí por el bar donde me había citado y fue muy fácil reconocerlo por la bota de  yeso y el bastón que había apoyado sobre una mesa.

Después de media hora de charla regada con dos cafés Javier me dijo que le había gustado y a mí él también me había agradado entonces para que dilatar más nuestro primer encame en el cual él pensaba quedar saciado apagando sus necesidades de verga.

-Mirá Omar tenemos poco tiempo porque mi mujer sale de trabajar a las 8, siempre llega unos 45 minutos después… aunque nunca llevé nadie a mi casa hoy voy a hacer una excepción porque no aguanto más y si vamos a un hotel perderíamos mucho tiempo.

Él prefirió ir caminado por eso  dejé el auto frente al café para acompañarlo hasta su vivienda la cual era una coqueta casita con jardín a una cuadra del bar.

Me hizo entrar por el garaje porque allí tenía una reposera donde podíamos hacer lo que quisiésemos sin ser molestados por los perros que estaban en el fondo de la casa.

Se acomodó en la reposera diciéndome que sacase la herramienta porque quería hacerme una mamada  y cuando la tuve fuera de mi bragueta me acerqué a él para  que de pie me lo hiciese porque le quedaba más cómodo.

Al verla me dijo:

-No me decepcionaste tenés bastante carne para que yo la saboreé, espero que tengas mucha lechecita caliente para mí…

Mientras lamía mi glande, con su mano me corría el prepucio para luego meter su lengua por la uretra y con la otra mano se  bajó la cremallera para liberar a su falo el cual emergió por la abertura enhiesto como un estandarte.

Le dije que él no se quedaba atrás porque tenía una verga muy gruesa aunque un poco corta pero de un color amarronado con un enorme glande violáceo que  al verlo me hizo tragar saliva por el deseo inusitado que despertó en mi ese capullo con aspecto de champiñón.

Suspendí la mamada que me estaba haciendo porque lo estaba realizando con tanta vehemencia que en cualquier momento se iba a producir una explosión inesperada y aun no era tiempo de que se produjese.

Mientras me miraba con la boca abierta porque le había sacado el caramelo que estaba degustando me desnudé completamente diciéndole a él que lo hiciese también.

Su cuerpo desnudo no me agradó mucho porque tenía una gran cicatriz de operación de vesícula pero con no mirar se podía dejar pasar por alto esa marca que le daba un aspecto que cualquier excitación se podía ir al diablo.

Como él estaba sobre la reposera me acomodé con el cuerpo flexionado de tal manera que mi verga quedase a la altura de su boca y mientras él la saboreaba yo me puse a lamer su enorme glande percibiendo con mi lengua el excitante sabor salado que pululaba por esa zona de su anatomía.

Fue tanto el énfasis que este cristiano puso en esa fuerte mamada que no pude soportar por mucho tiempo más los movimientos de su lengua sobre ella y me derramé dentro de su cavidad una enorme lechada la cual fue degustada por Javier dejándome la verga sin ningún rastro de que esto hubiese acontecido.

Según me había dicho hacía más de tres meses que no había estado con un hombre y eso lo comprobé por todo el placer que recibió al tragarse mi lechada gimiendo como un condenado.

A pesar de que sintió ese inconmensurable placer su verga aun seguía enhiesta, aunque empapada por el precum no había rastros de semen por su glande ni por su uretra por eso le pregunté:

-¿No gozaste que aun no acabaste? -Síííííí…… gocé muchísimo ¿como no te diste cuenta? Pero quiero que me metas la pija por el culo para hacerme acabar…

Nos quedaba menos de media hora porque después de ese limite era peligroso que me quedase allí porque era factible que llegase su mujer por eso comenzó a apretarme los huevos al mismo tiempo que él volvía a chuparme la mustia verga que recién había expulsados todo su material espermático dentro de la boca de Javier.

Era un experto chupapijas porque en pocos minutos logró que tuviese una firme erección con la cual pudiese penetrarlo.

Me hubiese gustado penetrarlo boca abajo, a lo perrito o con las patitas al hombro pero por el impedimento de la boca de yeso tuve que hacerlo de costado y como no tenía lubricante  apliqué una generosa cantidad de saliva dentro de su apretado agujero antes de ponerme el condón.

Me costó mucho introducir mi enfundada herramienta porque su esfínter estaba muy contraído y él por los nervios no  lo aflojaba, pero una vez que pude romper  esa barrera la penetración se hizo más fácil aunque siempre con algo de resistencia.

Bastó con muy pocos idas y venidas de mi verga transitando por ese canal para que mi partenaire no soportando más su excitación, comenzó a chirriar a la vez que su mano pajeaba aceleradamente su verga para expulsar una enorme cantidad de líquido blanquecino el cual se estrelló sobre una palas que había  apoyadas contra la pared.

Realmente me dejó pasmado ver como tanta cantidad de líquido estrellarse contra esas palas y esa visión fue el detonante para que mi verga comenzase a pulsar cada vez más fuerte al ser estrangulada por su esfínter.

Me excitó tanto todo eso que comencé a llenarle literalmente el orto de leche, sorprendiéndome yo mismo de que aun tuviese tanta cantidad reservada en interior.

Su verga con toda esa expulsión quedó reducida  a su más mínima expresión pero siempre predominado su amoratada cabeza como corona de tan sabrosa herramienta.

Luego de que me retiré de su interior me pidió que le desparramase el contenido del condón sobre su pecho y cuando éste hubo caído  allí lo desparramó con su mano para terminar lamiéndose los dedos hasta que no se le terminó la miel no habló.

-Mirá Omar… realmente necesitaba todo esto…  estaba recaliente por recibir una verga en mi interior… a mí mujer la cojo pero es diferente… ella no me deja saciado como lo hiciste tú…

-Vos también me hiciste acabar dos veces muy abundantes en tan poco tiempo!

Me vestí muy deprisa y como él no lo hacía le pregunté por qué no lo hacía y su repuesta fue que se iba a bañar porque no quería que su mujer percibiese el olor a macho que tenía  sobre su cuerpo.

Me despidió en la puerta del garaje y desde ese día no he vuelto a saber más de él.

Ignoro la razón de su silencio de tantos años, sé que gozó muchísimo pero no sé porque no ha querido repetirlo en todos estos años que transcurrieron desde ese único encuentro.

Hice feliz a ese lector llamado Javier, aunque me hubiese gustado saber si quedó bien de su pie y hacerlo nuevamente con toda la comodidad que nos fue vedada debido a esa bota de yeso.
Un abrazo

Autor: Omar

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Escrito por Marqueze

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