HISTORIAS DE ANGELA

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Siempre me ha gustado el sexo, el placer que otorga un orgasmo o camino para llegar ha él. Hasta hace un tiempo atrás no tenía mucha experiencia, vale decir que con mi novio conocíamos todas las posiciones y las llevábamos a la práctica, en eso siempre nos hemos llevado bien. Pero a veces aunque no tengas intenciones las cosas cambian, sólo importa sentir placer.

Hace un poco más de un año, cambié de trabajo, por uno que me exigía mucho más y que era mejor pagado. No dudé en cambiarme, no pensé que podría cambiar mi vida en demasía, pero lo hizo. Las horas extras, eventos fuera de la ciudad, hizo que a mi pareja no lo viera tan seguido, pero cuando lo hacíamos, no había momento para hablar, sino besarnos, masturbarnos y si se podía teniendo sexo.

Cada vez que me tocaba alojar fuera de la ciudad por algún evento de la empresa, como niña buena luego de cenar me iba a mi habitación, me instalaba con mi computador portátil y establecía video conferencia con mi novio, y teníamos sexo virtual, luego dormía como una reina, descargadita. Si no había conexión de Internet, lo hacíamos por teléfono.

Esta vez, nos tocó un evento en una ciudad muy extrema de mi país, nos alojamos en unas cabañas preciosas, todo excelente, hasta que llegó la hora de ir ha dormir, el problema era que no había no podía conectarme a Internet y tampoco había señal para los celulares. Y yo estaba muy caliente, ya que durante la cena imaginaba el orgasmo que iba ha tener gracias a mis deditos y al grandioso pene de mi novio en la pantalla de mi portátil, o de sus gemidos a través del celular. Por lo que decidí dar un paseo por la fría noche a ver si así se me pasaba la calentura.

Estaba obteniendo lo que esperaba, pero las ganas de dormir aún no llegaba, en el momento en que decidía entrar a mi cabaña, me encuentro con mi jefe, un tipo joven, mayor que yo solo por 8 años, atractivo y simpático. Me contó que se estaba organizando una pequeña reunión para compartir en la cabaña de una de nuestras compañeras, si quería ir, que no iba ha durar mucho rato ya que al otro día debíamos salir temprano. Sin nada que hacer y sin sueño accedí.

Entramos a la cabaña que estaba junto a la mía y ya se encontraban casi todos, estaba prendida la chimenea, por lo que el lugar era bastante calido, lo que nos llamaba ha quitarnos un poco de ropa. Todos quedamos en jeans y suéter. Bebimos algunos tragos nos reímos, la estábamos pasando muy bien.

Entre trago y buenas conversaciones, salió el tema de que estábamos totalmente aislados, que éramos los únicos que estábamos alojados en esas cabañas y que si subíamos la música no molestaríamos a nadie, así que nos pusimos a bailar. Yo me puse a bailar con un compañero de mi edad, más o menos, y ya con los tragos y el calor del ambiente, fue fuego interior también estaba volviendo a prender, por lo que el baile se hacía más sensual, trataba de que mi culo fuera rozado por sus manos, bailaba de espaldas a él para que sintiera mi culo en su pene, que ya estaba erecto.

Al hacer esto, veo que mi jefe nos mira, pero con una mirada distinta como con ganas de unirse al baile, habrá sido el alcohol, pero yo seguí en lo mío, dejaba que este joven me tocara entera, mientras yo miraba a mi jefe, fijamente. No me importó el resto, por lo que me di cuenta luego estaban todos con sus asuntos aparte, algunos ya se encontraban teniendo sexo oral en el sofá. Se enfriaron los ánimos cuando uno anunció que se realizaría un orgía, para ese entonces yo no me atrevía a eso, además no todos me gustaban, mi compañero de baile no quiso acompañarme a mi habitación, ya que pocas veces se le iba a presentar la ocasión de tener tanta variedad una misma noche, por lo que me acompañó a la cabaña la dueña de la cabaña en donde se quedaron todos,

mi jefe también nos acompañó.

Él decía que ya eran grandes y que sabían lo que hacían. Luego de otros tragos decidimos ir a dormir, nosotras dormiríamos en la cama, y mi jefe en el sofá, le presté un camisón a ella y a él le pasé algunas frazadas. La cama no era muy grande, pero caímos bien las dos, aunque nos rozábamos un poco las piernas, pero era lo de menos.

Ya cuando nos habíamos dormido, yo desperté con mucha sed, mi compañera de cama estaba en el 7º sueño, me levanté a beber un poco de agua y veo que en el sofá también duerme mi jefe. Cuando disponía a partir a la cama siento que alguien me mira, doy vuelta y era él, tomo agua, y mientras me conversaba sobre lo aislado que estábamos y de quienes se arrepentirían mañana por lo que estaba ocurriendo en la cabaña de al lado, su mano empezó a tocar mi rodilla, y subía lentamente por mi muslo, toca mi trasero, yo me quedo quieta, pensando en como reaccionar, cuando con sus dedos corrió mi tanguita, no necesité pensar más por que mi cuerpo estaba actuando solo, abrí ligeramente las piernas para que pudiera acariciar mi clítoris, todo esto mientras me hablaba de otras cosas.

Después de unos minutos de estar así, me quitó la tanguita y me sentó en la mesa de la cocina y comenzó a besarme, mientras lo hacía introdujo su pene en mi vagina, suave pero de una sola vez. Era espectacular, perfecto. Fue por un rato, mi compañera podía despertar, nos quedamos con las ganas. Volví a la cama y él se quedó en la cocina, me imagino que terminando lo que había empezado. Yo estaba a mil, quería tocarme, pero no quería despertarla, cuando siento que él se acuesta tras de mi, como yo ya estaba sin tanga y lo había introducido una vez, estaba bien lubricada, por lo que no le costó nada entrar de nuevo. Ya no podía luchar estaba totalmente entregada, me daba lo mismo si despertaba nuestra compañera, o que fuese a decir cuando nos viera. Ya amanecía y podía ver su cara frente la mía, mientras dormía, nosotros íbamos despacio a un suave ritmo, pero con ganas de perder el control.

Después de un buen rato de estar así, noto que ella nos mira, pero no con una mirada acusadora, me di cuenta que lo disfrutaba y que una de sus manos estaba entre sus piernas. Se acerco más a mí y me quitó la camisola, y se quitó la de ella, sentía sus pechos duros unidos a los míos, comenzó a besarme, con una mano tocaba uno de mis pechos y con la otra acariciaba mi clítoris, yo hacia lo mismo con su cuerpo. Al ver esto mi jefe no pudo más y tuvo un orgasmo, que por sus movimientos fue muy fuerte, pero nosotras no, él se fue al sofá descansar, y nosotras seguimos en la cama, ella sobre mi mamándome los pechos, masturbándome con su muslo, con sus dedos, con su lengua, hacia que me diera vuelta en la cama y mordía mis glúteos y metía sus dedos en mi ano, lo estaba pasando bien.

Mi jefe no tardó en excitarse y mientras las dos estábamos a lo perrito ella introduciendo su lengua en mi vagina, él nos puso una a cada lado, y empezó a enterrar su pene una vez a cada una, mientras nosotras nos besábamos en la boca. Ya estaba siendo muy de mañana por lo que nos preparábamos a terminar, ella se tendió en la mesa de la cocina, yo empecé lamerle su clítoris y a introducir en su vagina una de estas botellitas del mini bar que había en la cabaña, gemía de placer, mi jefe se plantó detrás de mí me metió ese delicioso instrumento que él tiene en mi culo, necesitaba estimular mi clítoris para poder terminar con ellos, por lo que mientras él me lo metía por el culo, con la ayuda de la punta de la mesa yo masajeaba mi clítoris e introducía uno de mis de dedos en mi vagina. Sus embestidas eran cada vez más fuertes, haciendo que fuera introduciendo la botella más adentro cada vez.

Ella fue la primera en terminar con un orgasmo que la dejó casi inmóvil, bajó de la mesa, y subí yo para que mi jefe entrara en mi vagina y que fuera su sexo el que me proveyera todo el placer, mientras él empujaba y empujaba, ella me besaba, me mamaba los pechos y los besaba, lo que me provocaba más excitación, Terminé con un orgasmo que jamás había sentido, y desde ese día juré que lo buscaría siempre, s

ea con quien sea. Luego de esto no podíamos seguir durmiendo ya que teníamos que partir a trabajar, así que los tres nos duchamos juntos, sin dejar pasar la oportunidad de tener otro orgasmo esta vez con sexo oral.

Esta fue mi primera experiencia con alguien que no era mi novio, y no tuve remordimientos, hoy estoy casada con él, disfrutamos buen sexo. Pero igual tengo mis aventurillas por ahí que se las contaré luego…

Autor: Angelita.sm angelita.sm (arroba) gmail.com

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Escrito por Marqueze

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