Historias de Teleny (III)

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Confirmación

Serían las 14 horas de aquel domingo, cuando acompañado del hombre que me había seducido y los dos amigos de este que participaron en la orgía mantenida en el cine, – ver Historias de Teleny_02 – marchábamos rumbo a la casa del primero con la intención de comer algo, descansar… Y lo que surgiera.

No quedaba lejos el piso donde vivía y el camino se hizo corto, me gastaban bromas sobre mi promiscuidad y lo rápidamente que había aceptado el papel que me habían asignado dentro del grupo, era… ¿el juguete?… ¿la novedad virginal que les estaba sirviendo de diversión?…

Fuese el que fuese, yo lo tenía asumido y estaba encantado con representarlo, quizás más adelante me arrepintiera, no sabía lo que estaba por llegar. No habíamos andado ni 200 metros y ya estabamos ante la puerta de la vivienda, el segundo piso marcaba la meta final.

Pasaron todos antes que yo y al entrar, – cerraron la puerta a mis espaldas, – el que estaba más próximo me detuvo y girándome, me dio un largo beso de bienvenida, eso mismo hicieron los otros dos acompañantes, mi seductor fue más lejos… me sobó el culo y mordisqueo mi cuello susurrándome al oído “estoy muy feliz de haberte encontrado”, espero te quede un buen recuerdo de mí – agregó -, yo solo musité… “me alegro de estar contigo, de ser tu mas entregado amante, quiero dártelo todo a ti” bueno – agregué – a ti y a quien tu me digas… sabes que soy tuyo…

Cuando mi amante me soltó, los otros dos ya estaban completamente desnudos y él comenzaba a hacer lo mismo indicándome que hiciera igual, que así estaríamos más cómodos. Me desnudé y cuando quise acompañarles a la cocina, no me dejaron, me indicaron un sofá, me pusieron un vídeo – porno gay, claro – y ellos fueron a preparar la comida, yo era el “invitado”, al que había que agasajar.

Los oía reir y cuchichear, supongo que de mí, mientras por la pantalla del televisor, se sucedían las escenas de sexo entre un gordo con pinta de sádico azotando en las nalgas a un precioso sumiso que se dejaba hacer sin protestar, al contrario, parecía encantado de recibir los golpes del fulano que le servía de pareja. Cuando lo tuvo bien calentito, lo enculó con la descomunal verga que le colgaba; algo increíble, fue un golpe seco que hacía llorar de dolor al chico, a la vez le azotaba los glúteos y no paraba de gritarle obscenidades que por lo visto el pasivo recibía con agrado.

Nada mas de pensar, que fuese yo el recibidor de tales muestras de “cariño”, me ponía como un flan, no sé sí de susto, o de deseo.

Aparecieron mis tres hombres cargados de viandas las cuales depositaron en la mesa baja que había en el salón delante del sofá. El menú consistía en diferentes tipos de embutido, gambas cocidas con salsa rosa y unos postres de crema catalana. Comenzaron a comer y al intentar coger una loncha de jamón, me la retiraron con un “no, tu luego”, así que me quedé quieto viendo como ellos comían mientras yo volvía a concentrarme en el televisor, el sádico seguía encolando al chico pero ahora otro le tenía la boca llena de una inmensa polla que bombeaba sin parar… uno de mis acompañantes – Andrés concretamente – me dijo… “Aprende, igual te hacen falta esos conocimientos”… todos comenzaron a reír la ocurrencia y en mi interior arraigó la morbosa idea de que yo podía acabar como el sumiso de la cinta porno… el solo pensamiento de ello, hizo que mi cuerpo recibiera una descarga y se cimbreara de emoción… y deseo…

Mi seductor – Manuel –, me pregunto… ¿quieres comer?, Ven, toma y puso sobre su polla la loncha de jamón que yo había cogido antes, la colocó sobre su miembro liada al mismo y en la parte baja, pegada al comienzo del pubis, fui a cogerla y todos a la vez dijeron… ¡no!, Así no, tómala con la boca, me arrodillé, introduje su pene en mi y con los dientes fui atrayendo la loncha hacia fuera, con la maniobra comenzó a tener una erección con lo cual la loncha quedaba más lejos, seguí tirando del jamón hasta conseguir capturarlo. Mi tercer acompañante, – Pedro -, me preguntó… ¿qué prefieres? Le dije que más jamón… no me hizo caso, con una cucharilla embadurnó su polla de salsa rosa y puso al final una gamba… “eso es lo que vas a comer y no puedes dejar

ni rastro de salsa”… clavé mis rodillas ante él y esta vez comencé succionando desde la cabeza hacia atrás para así no dejar nada, al final tuve mi premio, la salsa, la gamba y una preciosa polla en mi boca, pensaba seguir succionándola pero no me dejó. Finalmente Andrés me invitó a chorizo cular, lo puso a lo largo de su carajo que estaba semi erecto y.. “Ya sabes como hacerlo”… – fue su comentario, esta vez me ayudé de la mano para evitar calleran las rodajas del embutido y pude deglutir el chorizo sin sacar su miembro de mi boca… La escena se repitió seis veces… hasta que ya no podía comer más, lo mejor vino con el postre, metía la verga en el cuenco de la crema catalana y.. a succionarla, yo estaba muy cachondo, pero ellos ya no bromeaban, solo me miraban con ojos cargados de lujuria y deseo…

Tenían que haber hecho un pacto entre ellos, pues ninguno me acaparaba hasta correrse, por lo visto tenían otros planes…

Manuel me llamó a su lado y ocupamos la posición que teníamos en el cine, Pedro en mi otro costado y detrás del sofá Andrés… comenzaron a besarme… a pellizcar mis pezones… acariciar mis muslos… ¡Estaba en una nube!… Sentía un orgasmo constante… sin acabar de llegar al clímax… cada beso que recibía, cada caricia me enervaba mas y más… los tres eran míos…

Yo estaba a su servicio y ellos al de mis deseos más profundos… Las manos de Manuel recorrían mi espalda susurrándome al oído obscenidades como las que antes oía en la cinta de vídeo… “¡puta!”… “¡te deseo maricón!”… “¡vas a acabar conmigo!”… cada palabra que decía, me transportaba, me llevaba al borde del orgasmo total…

Pedro mientras sobaba mis glúteos… me metía la mano por abajo y comenzaba con un dedo a buscar la puerta de mi ano… ¡No!, Grite… ¡ eso, no!… soy virgen y me dolería… Manuel me musitaba… calla, déjalo hacer, nadie quiere hacerte daño, solo queremos gozar con tu cuerpo y que tu goces con nosotros… déjalo hacer… me tranquilicé aunque permanecí tenso, me asustaba el pensar que esas enormes, maravillosas si, pero enormes vergas se quisieran alojar en mis entrañas… por atrás Andrés me restregaba su polla por mi cara notándole ya una erección total, me tenia la cabeza cogida entre sus manos y su miembro se cimbreaba con unos movimientos de lo mas lujuriosos, de lo mas apetecibles… me la quería comer… sentirla en mi boca y hacerle verter todo el semen que llevaba guardado para mí…

Manuel fue quién me dijo, “ahora tu escoges”, “decide quién es el afortunado que eliges para abrir tu puerta al placer”, “quién será el primero, quién gozará ganando el premio de tu virginidad”, “que te conste que te lo haremos los tres, pero di tu quién será el cerrajero que introduzca por primera vez la llave”… Comencé a temblar… no, Manuel, eso no… tengo mucho miedo… me espanta pensar en el dolor… por favor… eso no… mira os hago unas mamadas inolvidables, ¿vale?… supliqué… mientras me besaban y acariciaban para tranquilizarme… “vamos, elige”… Sopese el grosor de sus vergas, buscando la más fina… era la de Andrés, pero… si tenía que ser alguien… “tu, Manuel” “quiero que seas tu”… pero si veo que no lo puedo soportar, lo dejas eh?”… si mi amor… así será.

Colocaron mi cuerpo apoyando mi cabeza en el regazo de Pedro quedando mi espalda en horizontal… Olía el sexo de mi “almohada” y eso distrajo mi atención… unos dedos fríos, impregnados en vaselina, comenzaron a friccionar mi ano, fácilmente introdujo uno rotándolo para dilatar mi esfínter… uno tras otro los fui sintiendo en mi caverna… a la vez Pedro no dejaba de acariciar mi cabeza y musitarme palabras suaves… “relájate cariño… no tengas miedo… afloja tus piernas… suelta los nervios… todo pasará rápidamente, ya verás”…

Noté como la polla de Manuel acariciaba mi trasero, la restregaba por la parte interior de mis muslos acariciando con ella mis testículos que colgaban dentro de la bolsa… suavemente apoyo su polla en mi ano… presionó y note como su glande quería abrirse paso… como llamaba a la puerta por la cual quería pasar… estaba encajado… palpitante, rezumaba pasión, deseo… sentía su dureza, su rigidez el calor que emanaba… me tenía todo envarado… no podía relajarme, el miedo me atenazaba, sentí un dolor enorme en mis glúteos al ser golpeados por Manu

el por un momento me centré en ese dolor y una fracción de segundo basto para relajarme, era la reacción que esperaba Manuel, con un impulso seco, encajó su polla la cabeza en el vestíbulo de mi Cueva… quedé paralizado el escozor era grande pero dolor no sentía, al menos en esos momentos… Manuel agarró mis caderas, y lentamente me fue penetrando… ¡ahora si dolía! ¡Me desgarraba!, Notaba la rigidez, la fuerza de su herramienta taladrando la cerradura de mi puerta, cuando me disponía a decirle que lo dejara, que no podía resistirlo, de un empellón la metió toda entera… ¡ ya era suyo!… ¡me había poseído!… comenzó a bombearme y a cada vaivén se me salía un pliegue del colon que volvía a entrar con el siguiente envite…

Pedro levantó mi cabeza de su sexo y colocó el pene en mis labios, lo movió de forma insinuante y abriendo mi boca lo introduje hasta tocar mi nariz con su vello, los envites de Manuel los aprovechaba Pedro sintiendo el sube y baja de mi boca sobre su polla la cual tenía encajada en mi garganta… me ahogaba, pero le busqué la postura y le dejé el comienzo del esófago para que lo habitara… yo, creía soñar… el dolor que me produjera Manuel con la penetración, ya era soportable y comencé a ronronear como un gato… estos sonidos guturales enervaban a mis dos amantes y la polla de Pedro comenzó a soltarme gruesos goterones de semen y Andrés movía mi cabeza rítmicamente en un sube y baja para ayudar a dar más placer a mi amante… el esperma de Pedro fue recorriendo mi interior camino del estomago… a no tardar mucho, seguro que se encontraba con el de Manuel que ya me estaba empezando a largar el producto de su victoria, debido a mi estrechez, no podía correrse dentro, le oprimía tanto la polla que bloqueaba su conducto seminal… la sacó de golpe… creí morir del dolor, mi ano quedo hueco, palpitando, buscando a su huésped… Manuel se derramó sobre mis espaldas y con un bufido, cayó en el sofá desplazando a Pedro para ocupar su lugar… nuevamente alguien me penetraba, era Andrés y su polla la más delgada, entraba y salía sin dificultad gracias al trabajo que ya le había hecho Manuel el cual me puso su pene en la boca al tiempo que decía “este, cariño, va a ser tu chupete por largo tiempo”, ¡lo mamaba con desesperación!, Cargado de lujuria, quería a este hombre, me sentía lleno con él, y lo deseaba a rabiar, me estaba follando otro, pero la imagen que tenía era la de él, como si tuviera dos pollas propias, una en la boca y la otra en mis entrañas… Pedro si se corrió dentro de mí… le noté suspirar, aprecié sus palpitaciones, y las descargas que me envió camino de mis intestinos… besándome la espalda fue sacándola despacio para no hacerme daño, mi “tesoro” quedó libre, pero poco tardó en ser tomado por Andrés, el pobre estaba ya congestionado del calentón que tenía y me duró poquísimo dentro… nos fuimos a la cama una cama inmensa de 1.50 de ancho… Manuel me puso en la parte baja de la cama, se colocó de costado e hizo que reclinara mi cabeza en su muslo, mirando hacia su sexo, colocó su pene en mi boca y me dijo… “ahora con el chupete puesto, toca dormir”.

Pedro y Andrés se entrelazaron dispuestos a dormir también una larga siesta… Esta historia duró, lo que dura un invierno, pero mientras se mantuvo viva, gozamos los cuatro de forma irrepetible, luego, la vida, las nuevas amistades y “otros juguetes más novedosos”, fueron enfriando al grupo y finalmente sin decirnos nada, fuimos distanciándonos pero en esos tres meses supe lo que era gozar a tope y me queda un cariño inmenso por Manuel al cual se que corresponde, pero es tan golfo… tan promiscuo…

Si os gustó, objetivo alcanzado, esa al menos era mi intención.

Podéis escribirme si os apetece, ya sabéis mi e-mail, cual misiva será bien recibida. Besos a ti lector del momento. Teleny.

Autor: Teleny

teleny ( arroba ) ozu.es

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Escrito por Marqueze

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