HOLA ¿ESTÁS AHÍ? (VI).

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– Hola

– hola

– ¿qué tal estas?

– bien, muy bien ¿y tú?

– bien también, pero ahora mejor

– ¿mejor? ¿por qué?

– porque estoy hablando contigo

– ah, muchas gracias, yo también estoy ahora mejor

– me alegro

– hace casi un mes que no me llamas

– ya

– ¿por qué no me has llamado?

– porque no quiero atosigarte

– tonto, tú no me atosigas

– ¿has esperado mi llamada?

– casi todos los días a esta misma hora me pongo al lado del teléfono esperando que me llames

– vaya, lo siento, ¿y te sientes mal cuando no lo hago?

– un poco

– pero hablar todos los días sería demasiado, nos quemaríamos

– ya, pero me pongo aquí a esperar

– y cuando ves que no llamo qué haces

– depende… espero como media hora y si no llamas me pongo a hacer otra cosa o…

– o qué…

– o me acaricio

– te acaricias…

– sí

– o sea, te haces una paja

– no siempre, a veces sólo me acaricio, sin llegar al final

– y eso por qué

– porque me gusta estar excitada por la casa, sin más

– y te dura mucho la excitación

– todo lo que yo quiera

– y cómo lo haces

– pues me acaricio un poco y lo dejo, hago alguna cosa, vuelvo a acariciarme otro poco, sigo haciendo algo, y así puedo durar toda la tarde, o todo un día entero

– eso no lo he probado yo, una excitación permanente, yo creo que no podría aguantar

– yo sí, ya ves

– pero se te mojarán las bragas

– claro, se me empapan, pero me gusta sentirme así

– quién pillara esas braguitas al final del día

– jajajajajaja… igual alguien las ha pillado ya

– ¿sí? ¿quién?

– tú quién crees

– no sé… se me ocurren dos posibilidades

– a ver…

– tu hermano o alguna amiga

– caliente caliente

– tu hermano

– no

– una amiga

– no

– entonces…

– adivina…

– tu hermano y una amiga

– premio

– los dos a la vez

– no, tonto, por separado

– ah, ya decía yo…

– no estoy tan loca como para decirle a una amiga que hago cosas con mi hermano

– ¿por?

– porque me moriría de vergüenza

– pues no veo yo por qué, a mi me lo cuentas

– pero eso es distinto

– ¿distinto?

– claro, a ti no te conozco ni te veo la cara

– ah

– ah

– y quién ha tenido la suerte de tenerlas primero

– mi hermano

– ¿cuándo?

– la semana pasada

– eso me lo tienes que contar con mucho detalle

– claro, tonto, te lo voy a contar todo

– bien

– pero antes una cosa

– qué

– me tienes que adelantar tú algo de lo que me vas a contar

– jajajaja, quieres que nos hagamos algo así como un índice de lo que vamos a hablar

– más o menos, así me voy poniendo en situación

– está bien, empiezo, pero tú también me tienes que hacerme un índice

– también

– te voy a contar una cosa de mi hermana

– qué raro

– jajajajaja, ¿no es eso lo que más te gusta?

– ¡claro¡… a ver qué cosa

– que ya lo hemos hecho

– ¡que ya lo habéis hecho!

– sí

– ¡pero lo habéis hecho del todo!

– completamente

– ¡qué te has follado a tu hermana!

– así es, y ella a mí

– ¡joder! ¡qué fuerte! ¿no?

– pues sí, muy fuerte

– ¿dónde? ¿cuándo? ¿cómo?

– espera… tranquila… eso te lo contaré después, sólo te lo adelanto

– jo, me ha venido un subidón de repente

– jajajaja, pues tranquilízate un poco que primero me tienes que adelantar tú lo que me vas a contar

– vale

– a ver

– te voy a contar primero lo que pasó con mi hermano el día que vino a casa y yo tenía las bragas empapadas

– y después…

– después una aventura que tuve con mi amiga en clase y en los servicios

– ¿con qué amiga?

– con Mónica

– ¿la del probador?

– esa, la que me masturbó en el probador y me dijo que le debía una

– y según parece ya se la has pagado

– se la he pagado muy bien pagada

– uhmmmmm, parece muy interesante

– oye, lo de tu hermana me parece que me va a gustar un montón

– ya, pero empiezas tú

– vale, empiezo yo, pero primero dime cóm

o está tu pollita

– la tengo ya pidiendo guerra

– está dura

– sí, desde que empezamos hablar

– ¿la tienes ya fuera?

– es que estoy con una bata de esas chinas y la tengo abierta

– jajajajaja, vienes con premeditación y alevosía

– jajajajaja, claro, es para no perder el tiempo. Tú cómo estás

– tengo puesto un pantalón corto de deportes y una camiseta sin mangas

– de pata ancha o de pata estrecha

– de pata ancha

– puedes meterme bien la mano por debajo

– sí, es bastante amplio y me entran las manos sin dificultad

– métete una manita y tócate las bragas

– ya lo estoy haciendo

– ¿son suaves al tacto?

– muy suaves, son de satén

– tócate solo por encima, no introduzcas todavía ningún dedo dentro

– vale, lo que mande mi jefe… oye…

– qué

– cuánto hace que no te masturbas

– hoy todavía no lo he hecho, ayer tampoco…, tres días

– pues estarás a tope

– ya lo creo, pero hoy me voy a desquitar. ¿Y tú?

– yo hoy tampoco lo he hecho, ayer sí

– ¿dónde fue?

– en mi camita al despertar

– ¿estuvo bien?

– bastante bien, se podría decir que fue una pajita de mediana intensidad

– por qué te la hiciste

– porque me levanté excitada, imagino que algún sueño, me senté en la cama delante del espejo del armario y empecé

– te gusta mirarte mientras te tocas

– mucho, me veo en el espejo buenorra y me toco como si fuera otra persona

– un día me dijiste que te decías cosas a ti misma

– muchas veces sí

– ¿qué le dices a la tía del espejo?

– cosas como: qué buenas estás, cabrona; eres una putilla; qué coñito más apetitoso tienes; cómo te gusta meterte mano… y así

– ¿tardaste mucho en correrte?

– unos diez minutos

– ¿cómo te corriste?

– cuando estaba a punto me tiré de golpe hacia atrás, subí la pelvis todo lo que pude y con las dos manos me froté agresivamente hasta que me vine

– ¿jadeaste mucho?

– no mucho porque había gente en casa y me podían oír, lo que sí hice fue decir repetidas veces el nombre de mi hermano

– ¿y eso?

– porque he descubierto que los orgasmo son mejores cuando digo algo excitante en el momento de correrme

– vaya, lo tendré que probar

– otras veces me insulto y me gusta

– por ejemplo…

– puta, guarra, cerda, salida, comecoños…

– cada día descubro en ti facetas nuevas

– ya ves

– bueno… a lo que íbamos, qué pasó ese día con tu hermanito

– era por la tarde, había estado toda la tarde excitándome poco a poco, lo que ya te dije, acariciarme y parar, acariciarme y parar. Tenía las bragas empapaditas y olorosas…

– ¿no había nadie más en casa?

– no, mis padres estaban de viaje y no vendrían hasta el día siguiente

– o sea, que teníais la casa a vuestra entre disposición

– exactamente. Cuando oí la puerta de la calle, me fui corriendo hasta allí y sin darle tiempo a reaccionar le cogí la cara con las manos y le di un morreo salvaje

– un morreo salvaje… le dejarías asustadito al pobre

– y tanto, se quedó totalmente parado, pero se dejó besar hasta que yo acabé

– qué fue lo primero que te dijo

– cuando me separé un poco de él me miró con cara de asustado y me preguntó: "¿pero qué te pasa hoy, hermanita?"

– ¿qué le respondiste?

– me eché a reír y le dije: "nada, que estoy muy caliente y tengo chun chun de hermano… ¿te molesta?"

– qué te respondió él

– me dijo: "qué me va a molestar, todo lo contrario, me encanta que seas así de directa, lo que pasa es que me has sorprendido"

– no me extraña

– le cogí la mano derecha y me la llevé directamente hasta las bragas

– ¿estabas con falda?

– no, era una camiseta amplia que me llegaba a medio muslo

– qué hiciste con la mano

– la restregué por encima de las bragas para que viera en que estado estaba. El me dijo: "joder, hermana, estás empapada"

– ¿para tanto era?

– sí, no te exagero, las bragas estaban totalmente mojadas

– qué pasó a continuación

– él intentó meterme la mano por dentro, pero yo no le dejé, se la cogí y la subí hasta la cara, metí dos dedos en la boca y mientras se los chupaba le dije: "

no quiero que me hagas una paja con los dedos". "¿Entonces qué quieres?", preguntó un poco cortado

– eso, qué es lo que pretendías, so putilla

– quería su boca, sólo su boca, y así se lo dije

– ¿cómo reaccionó él?

– de una manera maravillosa, me cogió en brazos y me llevó hasta mi habitación, me depositó encima de la cama, se sentó a mi lado y se quedó mirándome

– qué te miró

– me subió la camiseta hasta el ombligo y se quedó mirándome fijamente las bragas

– qué sensación ¿no?

– no veas, si ya estaba excitada, esa mirada tan fija, tan penetrante y tan llena de deseo, me llevó casi hasta el orgasmo

– ¿dijiste algo en ese momento?

– le dije con la voz medio cortada: "¿tanto te excitan mis bragas?"

– y él…

– "más de lo que te puedes imaginar", me dijo, y añadió: "verte así como estás ahora, con las bragas mojadas y transparentes, es lo más erótico que he visto en mi vida, estoy a punto de correrme…"

– joder tía, qué intensidad, cómo me has puesto a mí también… sigue

– le dejé seguir mirándome un poco más y le dije: "quítamelas, te las regalo, son tuyas". Él llevó las dos manos a las caderas para bajármelas, pero yo le hice un siseo y le dije: "con las manos no, con la boca"

– pero quitar unas bragas completamente con la boca es muy difícil

– ya, le costó un montón, pero no veas lo que disfrutó, y yo, además le ayudé girándome de un lado y de otro para que pudiera trabajar mejor

– cuéntame con más detalle cómo te las fue quitando

– lo primero que hizo fue darme un beso en el medio, encima del clítoris, me olió, lanzó un suspiro y movió su boca hasta el extremo derecho, mordió el elástico y tiró para abajo hasta dejar descubierto la mitad del pubis, luego fue al otro lado e hizo lo mismo, mordió en el medio y tiró todo lo que pudo hasta dejar mi coñito al descubierto, se quedó mirándolo y me dijo que me girase. Yo me di la vuelta y él hizo la misma operación pero ahora con mi culito en primer plano

– tú qué sentías al roce de sus labios

– estaba en la gloria, me divertía ver el empeño que ponía en los movimiento de la boca y me estaba excitando hasta término indescriptibles

– ¿él no aprovechó para saborearte?

– claro, a mi culito le dedicó más tiempo que a la parte de delante, me lo besó, me lo mordió y con la nariz se hizo hueco hasta llegar al agujerito, me lo intentó chupar, pero no pudo casi, mis cachetes se cerraban y no podía, instintivamente llevó una mano para abrirme, pero le dije otra vez que nada de manos

– le estabas haciendo sufrir al pobre

– un poco, pero ese era el juego, me di la vuelta y él siguió la operación con los dientes hasta media pierna. En ese punto yo me incorporé y me las acabé de quitar. Se las lancé a la cara y le dije: "toma tu trofeo, te lo ha ganado"

– qué hizo él

– se las aplastó contra la cara y las olió un rato largo, luego empezó a jugar con ellas como si yo no estuviera, las abría, las besaba, se frotaba la cara con ellas, algo digno de ver

– y tu calentura qué…

– mi calentura, que cada vez era mayor, la postergué un poco, me gustaba demasiado lo que estaba viendo como para pedirle que siguiera conmigo

– cómo siguió él

– una mano la dejó encima de su cara con las bragas debajo y la otra la bajó hasta la bragueta y empezó a amasarse allí. Yo que vi que se iba a correr de un momento a otro, le dije: "¿te gustaría ponértelas?" Él se paró, me miró y dijo: "¿no te importa? ¿me dejas?"

– qué morbo tiene todo esto, que excitación…

– "claro que no, tonto", le dije, "tengo ganas de ver a un tío en bragas"

– ¿se las puso?

– a toda velocidad, se quitó los zapatos y los calcetines, se bajó de un golpe los pantalones y los calzoncillos, se echó sobre mi estómago y se las fue subiendo poco a poco

– cómo tendría su cosa

– inmensa, qué pedazo de polla, nunca se la había visto tan grande

– ¿te gustó verle en bragas?

– me encantó, se puso de pie y se meti&o

acute; el paquete dentro de ellas, casi no le cabía, se fue hasta el espejo del armario y se puso a mirarse, de frente, de lado, de espaldas, mientras hacía esto no paraba de tocarse con las dos manos por encima de las bragas

– sigue

– después de mirarse bien mirado vino hacia mí, que me había sentado en la cama, y me dijo: "¿te gusto? ¿me quedan bien?"

– ¿le quedaban bien?

– le quedaban perfectas, casi mejor que a mí, sobretodo por detrás, le hacían un culito divino. Le dije: "pero que buena estás, hermanita"

– ¿qué hizo?

– le dije yo lo que quería que hiciera. Le dije: "córrete dentro de mis bragas"

– ¿cómo lo hizo?

– se cogió la polla con la mano abarcando también las bragas y se la empezó a menear de lado, yo miraba fijamente lo que hacía y él miraba mi cara y mi coño alternativamente

– ¿tardó mucho en correrse?

– poco, cuando ya se iba a venir, me cogió la cara con las dos manos y se aplastó contra mí, dio las últimas envestidas y se corrió salvajemente

– ¿salvajemente?

– sí, gritó mi nombre varias veces y se corrió contra mi cara, me hizo un poco de daño, pero no me importó pues noté cómo le salía la leche a través de las braguitas

– pues si ya estaban las bragas mojadas, cómo quedarían después de la lechada

– te lo puedes imaginar, hechas un asquito. Lo gordo fue que yo no pude aguantar más y también me corrí

– ¿te corriste?

– no lo pude evitar, bueno, no lo quise evitar, según estaba de aplastada contra él, casi sin poder respirar, metí las dos manos por debajo de las bragas por la parte de atrás y le toqué el culo con desesperación. Tuve un orgasmo maravilloso

– ¡sin tocarte el coñito!

– bueno, no me lo toqué con las manos, pero crucé las piernas muy fuerte y fue suficiente

– pufffff qué calentón tengo, me has puesto a mil

– ¿quieres correrte tú también?

– me gustaría, si no te importa, lo que me has contado ha sido muy fuerte

– venga, vamos a por uno los dos juntos

– ¿tú también estas a punto?

– siiiii, hace un rato que me estoy masturbando, ¿no lo has notado en la voz?

– claro que sí, tonta, pero no quería distraerte

– cómo me gustaría que tuvieras tu mano donde yo la tengo ahora

– y a mí me gustaría que fuera tu mano la que está pajeándome

– vamos, tío, ya

– ya

– cabrón cabrón cabrón… me corroooooooo, ohhhhhhhhhhh…..

– puta guarra cerda… me corrorooooorroooooo, aahhhhahhhhhhhh…

– …

– …

– puffffffff

– pufffffff… qué bueno

– qué pajaza me he hecho, ha sido de las buenas

– anda que yo, se me ha nublado hasta la vista

– jajajajajaja

– jajajajajaja

– nos relajamos un poco

– sí, será lo mejor, un poco de tranquilidad

– ¿qué pasó con las bragas?

– se las quitó y me las dio

– ¿pero no se las habías regalado?

– ya, pero estaban demasiado manchadas, y si se las llevaba a su cuarto las podía encontrar mi madre

– ya

– me dijo que le había excitado mucho lo de las bragas y que si podría volver a repetirlo

– otro fetichista

– y tanto, le dije que ya le pasaría yo de vez en cuando braguitas mías usadas

– pero también las podría encontrar tu madre ¿no?

– le dije que había que tener mucho cuidado con eso, que yo se las daría por la noche para que gozara con ellas en su cama y por la mañana me las tenía que devolver sin que le vieran

– vaya, qué morboso, tu hermano haciéndose pajas con tus bragas…

– pues si… bueno, ¿cuándo me vas a contar lo tuyo con tu hermana?

– ¿tienes ganas de que te lo cuente?

– claro, tonto, lo estoy deseando

– ¿sabes? cuando lo hice con mi hermana pensé también en ti

– ¿si?

– si, pensé cómo te lo iba a contar y lo que tú te ibas a excitar oyéndolo, me dio más morbo

– venga, empieza, no seas malo

– ¿te gustaría conocer a mi hermana?

– pufff, la verdad es que sí, pero me daría mucha vergüenza

– ¿por qué?

– no sé, saber que ella sabe nuestras conversaciones y saber que ella sabe que yo sé lo vuestro…

– vaya lío que te has armado…

– jajajajajaja, si

– ella no sabe, de momento, nada de lo nuestro

– pero seguro que algún día

se lo vas a contar

– sí, es probable que algún día se lo cuente… ¿te molestaría mucho?

– no, pero me gustaría estar al tanto de lo que le dices, cómo se lo dices y cuándo se lo dices

– te prometo que cuando se lo diga, te llamaré enseguida para decírtelo

– vale… bueno… empiezas o no

– empiezo… relájate y presta atención

– soy toda oídos, me he tumbado en el sofá y tengo el cuerpo dispuesto a nuevas emociones

– ¿estás desnuda?

– sí, totalmente desnuda

– a ver si entra alguien y te pilla

– no va a venir nadie, pero de todas formas tengo la bata al lado para taparme rápidamente, y tengo puesta la tele sin voz para disimular

– vale. ¿Te acuerdas el día que le acaricié con el pie por debajo de la mesa?

– claro, cómo no me voy acordar

– pues ahí empezó lo que te voy a contar

– ella llevaba puesto un pantalón blanco pirata que le quedaba de fábula y una blusa de tirantes ¿no?

– exactamente, veo que tienes buena memoria

– como para no tenerla, con lo que me excité pensando en ella

– después de comer cada uno se fue por un lado y nosotros dos nos quedamos solos, dijimos que teníamos que irnos a casa, pero nos fuimos a tomar una copa a un bar

– mentirosillos

– mientras tomábamos la copa hablamos de lo de la mesa y me dijo en bromas que había sido demasiado atrevido, que eso no se le hace a una hermana, y menos en público

– y tenía razón, eres un osado

– me dijo que había disfrutado mucho y había tenido un orgasmo maravilloso

– de eso no cabe duda

– se me quedó mirando fijamente y me dijo que ella había disfrutado pero yo no, que debía tener unas ganas tremendas de descargar

– y seguro que era verdad

– totalmente, estaba otra vez empalmado. En el bar no había casi nadie y estábamos sentados en una mesa algo apartada. Disimuladamente llevó su mano derecha hasta mi paquete y apretó, dejó allí la mano y dijo: "hermanito, cómo estás, habrá que hacer algo para remediar esto"

– qué encanto de hermana tienes

– ella miró alrededor y me dijo: "aquí no se puede hacer nada, mejor vamos a otro lado"

– claro, en un bar es demasiado peligroso. ¿A dónde decidisteis ir?

– pensamos varias posibilidades, una de ellas era ir en el coche a algún sitio apartado, pero decidimos que dada la hora lo mejor era meternos en un cine

– en un cine, qué bien, como una parejita de novios

– dicho y hecho, nos fuimos a un multicine que había cerca, eran las seis de la tarde y a esa hora empezaban las sesiones. Elegimos una película para mayores de las que llevaban más tiempo en cartel y entramos

– pensasteis en todo

– claro, a más tiempo en cartel, menos gente viéndola

– qué película elegisteis… bueno… no me lo digas, es igual, cualquiera

– como era de esperar no había casi nadie, nos pusimos en las primeras filas y esquinados para que nadie nos molestara

– ni os viera

– eso

– y empezó la película…

– empezó la película y durante los primeros minutos no pasó nada

– ¿estabais cortados?

– no, no es eso, lo que pasa que cada uno esperaba que empezara el otro

– ¿quién empezó primero?

– fue ella, estaba sentada a mi derecha, puso sus labios en mi oreja y me dijo: "como en la mesa empezaste tú, ahora me toca a mí, relájate y déjame hacer"

– bien por ella

– empezó a besarme y chuparme la oreja, después me cogió la cabeza con las dos manos y me empezó a dar besos cortitos por toda la cara, una delicia

– no está mal el principio

– nada mal, además lo hacía con una entrega y una dulzura que me hizo perder la noción del tiempo y del espacio

– ¿después de los besitos que hubo?

– después de los besitos empezaron los besazos, se apoderó de mi boca y la hizo suya, nunca me han besado así, a veces eran simples caricias con sus labios y a veces eran verdaderos morreos llenos de pasión. Mientras sentía sus labios en los míos pensaba: "pero dónde habrá aprendido a besar así esta chica"

– eso, dónde habrá aprendido, jajajajaja

– pues no lo sé, pero si alguna vez tienes oportunidad, déjate besar por ella, no te arrepentirás

– qué más quisiera yo

– estuvo besándome una eternidad, cuando ya me tenía la cara bien ensalivada una de sus manitas e

mpezó a desabrocharme los botones de la camisa, me los desabrochó todos y me sacó la camisa del pantalón. Yo miré de reojo hacia atrás para ver si alguien estaba pendiente de nosotros, por fortuna los pocos espectadores que había estaban lejos de nuestra zona, además los respaldos de las butacas eran bastante altos, no había peligro de que nos vieran. Eso me tranquilizó, pero parece que a ella eso era lo que menos le importaba pues seguía a lo suyo como si estuviéramos solos

– me encanta la pasión que pone tu hermana en las cosas, es increíble

– con la camisa abierta introdujo las manos como una culebra y empezó a tocarme por todos los lados. Se puso de rodillas en su asiento y llevó sus labios hasta mis pezones, mientras me chupaba uno de ellos al otro lo entretenía pellizcándole con los dedos, retorciéndolo, estirando de él…

– pues lo que haces tú con las tetas de una tía ¿no?

– sí, pero mejor, yo no creo que cause en una tía las sensaciones que ella causaba en mí

– eso te crees tú, cuando a nosotras nos chupan las tetas sentimos un gran placer, lo que pasa es que a ti no te lo habían hecho nunca

– la verdad es que no, por lo menos así de bien

– oye, tu hermana es una joya

– no lo sabes tú bien, cualquier cosa que te haga es fuera de lo normal, es la dulzura personificada

– sigue, anda, que ya me tienes como una moto

– a mí me pasa lo mismo, sólo de recordar todo esto que te estoy contando se me pone la carne de gallina

– ¿solo la carne?

– jajajajaja, sigo contando. Cuando ya me tenía bien trabajadas mis tetillas se volvió a sentar y se tomó un descanso

– ¿un descanso a estas alturas?

– sí, me dejó un poco cortado, se echó para atrás un momento y se agachó hasta tocarse sus pies

– ¿y eso? ¿qué era lo que intentaba?

– enseguida me di cuenta de lo que hacía, se estaba descalzando. Una vez descalza se volvió a echar para atrás y puso sus dos pies encima de mi pantalón, encima de mi polla

– vaya, nueva táctica, qué ocurrente

– empezó a amasar con sus pies mi polla por encima del pantalón, me sorprendió, pero me excitó muchísimo

– no me extraña, trabajito con los pies, una maravilla

– se acercó un poco a mi oído y me dijo: "¿no te gustan mis pies? pues ahora los vas a sentir directamente, bájate el pantalón y el calzoncillo todo lo que pueda", me ordenó

– ¿le hiciste caso?

– no tardé ni cinco segundos en hacerlo, me bajé todo de golpe hasta casi los tobillos

– desnudo en un cine, qué guarro

– la sensación de estar desnudo en el cine fue muy excitante, pero más excitante fue sentir sus piececitos sobre mi polla. Ella empezó a hacerme toda clase de caricias sobre el pene, lo acariciaba con los dedos, lo apretaba entre los empeines, subía y bajaba sobre él… algo sublime

– qué fuerte, una paja con los pies, ¿a que nunca te lo había hecho?

– nunca, y sólo pensar que era mi hermana la que me estaba pajeando con sus pies me llevó a punto del orgasmo

– ¿te corriste así?

– todavía no, podía haberlo hecho en cualquier momento, pero me estaba gustando todo tanto que deseaba que durara un poquito más. Le cogí los dos pies con las manos y después de acariciarlos un rato contra la polla los retiré

– hala

– ella se quedó también sorprendida y acercándose a mi oreja me dijo: "¿no quieres acabar con mis pies?" Yo le di un beso en la boca y le dije: "me gustaría que me la chuparas… por favor". Ella me dio un beso, volvió a ponerse de rodillas en su asiento y fue bajando su cabeza hasta mi polla. A medio camino le paré la cabeza y le dije: "espera, aflójate el pantalón que quiero acariciarte yo también"

– la estabas volviendo loca con tantas órdenes, la pobre

– ella se llevó las manos a la cintura, se desabrochó el pantalón y lo bajó junto a las braguitas hasta las rodillas. Después se puso a besarme y acariciarme la polla con la boca

– vaya panorama, dos hermanos casi desnudos en un cine, ella mamándotela y tú me imagino que tocándole el culo ¿o no?

– sí, y vaya culo, el culo de una diosa, me humedecí un dedo con saliva e intenté metérselo un poco por el agujerito, pero no era posible, estaba muy cerrada

– ¿qué tal lo hacía ella con la boca?

– se not

aba que era la primera vez que chupaba a alguien, no sabía muy bien cómo había que hacerlo, reconozco que en otras ocasiones me la han chupado mejor

– claro, eso hay que aprenderlo, pero no creo que te importara mucho la técnica, sabiendo que era tu hermana la que te lo hacía

– oye, vaya voz que tienes

– y qué quieres, me estoy masturbando como una loca, esto es demasiado

– pues espérate que ahora bien lo mejor

– ¿lo mejor?

– sí, lo mejor, ella se dio cuenta que no lo hacía bien y lo dejó, subió la cara hasta la altura de la mía y me dijo toda sofocada: "¿quieres que hagamos algo mejor?… ¿quieres?" "qué", le dije yo. "¡Métemela!", dijo

– ¡qué!

– lo que has oído, me dijo "métemela". Yo le cogí la carita con las dos manos y le dije: "¿aquí? ¿estás segura?" "Sí, estoy segura, métemela, quiero que mi hermanito me la meta bien metida"

– ¡joder! ¡en un cine! ¡quería perder la virginidad en un cine!

– como lo oyes, hasta para eso es especial, le volví a preguntar si estaba segura y le dije que era peligroso hacerlo allí y además podía quedar embarazada, no quería hacerle nada de lo que después se sintiera arrepentida

– qué dijo ella a eso

– me volvió a decir que estaba segurísima y que no había problema de embarazo

– joder, joder y más joder, cuéntame pronto lo que pasó o me corro ya mismo

– el problema que se nos planteó fue cómo hacerlo allí, los dos estábamos los suficientemente excitados como para hacerlo en el asiento, ella encima de mí, pero no debíamos dar el espectáculo, así que le besé tiernamente y le dije: "cariño, lo mejor es que nos echemos en el suelo". Ella no dijo nada, se apartó un poco de mí, se sacó del todo el pantalón y las bragas sólo de una pierna y se tumbó boca arriba en el suelo

– dios mío qué erótico… sigue

– yo me bajé más los pantalones aunque no me los quité y me tumbé encima de ella. El contacto directo de nuestros sexos nos hizo suspirar a los dos a la vez. Yo quería sentir también su pecho contra mi pecho así que le quité la camiseta por encima de su cabeza, ella se quitó el sujetador

– se quedó desnudita… qué emoción… no veas cómo estoy…

– nos empezamos a restregar cuerpo contra cuerpo mientras nos decíamos cosas en el oído

– ¿qué os decíais?

– yo le decía: "hermanita, no me lo puedo creer, te la voy a meter, me voy a follar a mi hermana, esto el lo más grande que me ha pasado…" Ella me decía: "quiero dentro esa polla incestuosa… quiero que me taladres… quiero sentirte muy dentro… he deseado mucho este momento… fóllame ya… por favor…"

– vaya lenguaje se gastaba tu hermanita

– a mí también me sorprendió, nunca le había oído decir esas cosas, eso demostraba lo excitada y entregada que estaba

– sigue contando… no te detengas ahora con divagaciones… estoy muy caliente

– había llegado el momento de la penetración, pero yo tenía dudas si era mejor para ella estar arriba o debajo, así se lo dije, ella me dijo que prefería estar debajo, pero que le permitiera controlar la penetración con la mano. Yo me apoyé con las dos manos en el suelo y subí mi cuerpo un poco para que ella me agarrara la polla con la mano derecha y marcara las pautas de su desvirgamiento

– no sé si voy a poder aguantar sin correrme hasta que acabes, lo haces muy lento, vete más deprisa, por favor, uffffff

– ella me cogió la polla con la mano y se la empezó a pasar por su rajita, de arriba abajo y de abajo arriba, una tortura para mí, que también estaba a punto de eyacular. Después de varias pasadas, la puso en la entrada y me dijo suspirando: "méteme la puntita, solo un poco". Yo lo hice y noté por primera vez los labios de mi hermana abrazándome el glande. No se puede explicar con palabras lo que sentí en ese momento, fue como una descarga eléctrica en todo mi cuerpo. Ella lanzó un gemidito en mi oído y me dijo: "sácala". Se la saqué, pero enseguida me volvió a decir: "ahora métemela un poco más, hasta que sientas mi virginidad… despacito, por favor…" Yo lo hice y llegué hasta su telilla, ahí me paré.

Ella me la hizo sacar otra vez y volver a meterla hasta el himen, así unas cuantas veces más. Su coño se estaba acostumbrando al grosor de mi pene. ¡Eh, qué tal vas¡ ¡cómo jadeas!

– calla cabrón que ya me he corrido, no he podido aguantarme, pero sigo excitadísima, o sea, que sigo con mi mano

– pajera

– sátiro, te vas a follar de una vez a tu hermana o no

– la tenía fuera cuando me dijo casi llorando de excitación: "ahora métela más fuerte y rómpeme… venga… ya" Ella pasó sus dos manos a mis caderas y me empujó fuerte hacia dentro, yo también impulsé con fuerza y se la metí toda, la desgarré. Ella lanzó un gritito y me clavó las uñas en la espalda

– hala, exagerado

– en serio, me dejó marcadas todas la uñas en la espalda, ahora fui yo el que lanzó un gritito en su oído. Ella se rió nerviosamente y me dijo: "ya estamos empatados: sangre para los dos"

– qué supermorboso es todo esto… sigue

– yo se la tenía metida entera, pero no me movía, esperaba que a ella se le pasara el dolor y me dijera lo que quería. No tardó ni cinco segundo en hablar: "jo, hermanito, noto toda tu polla dentro de mí, es una sensación indescriptible… mi hermano dentro de mí… no me lo puedo creer… muévete un poco…" Yo empecé a sacarla y a meterla lentamente, casi a cámara lenta, ella también empezó a moverse acompasándose a mis movimientos y no paraba de decirme cosas en el oído

– con lo que te gusta a ti que hablen en esos momentos… qué te decía

– cosas como: "lo estamos haciendo, lo estamos haciendo"; "qué placer siento ¿por qué me has privado de esto hasta ahora?"; "eres el mejor hermano del mundo"; "¿te gusta follar a tu hermana?"; y cosas así. Mientras tanto yo seguía bombeando cada vez más fuerte y más dentro. Estaba ya a punto de acabar, no podía seguir más…

– ¿os corristeis los dos a la vez?

– primero empezó ella, abrazó mi espalda con sus piernas cruzando los pies, subió su pubis al máximo y explotó. Me lo dijo al oído: "me corro… me corrrooooo, hermanooooooo". En ese momento empecé yo a descargar en el mejor orgasmo de mi vida. Me vacié por completo. Ella lo notó y mientras se seguía corriendo como una loca me dijo: "noto tu leche… noto tu leche cómo sale… cómo me llena… ohhhhhh", siguió corriéndose una eternidad

– ahhhhhhhhhhhhhhhhh…

– ¿otra vez?

– ssiiiiiiiiii

– ahora voy yo… oooooooohhhhhhhhhhh…

– … …

– … …

– joder, qué pasada

– esto es demasiado, ha sido bestial, jo

– puffff, ya no sé ni que decir, estoy para el arrastre

– y yo, me duele la polla de tanto meneármela

– ¿cómo acabó todo?

– nos separamos, ya sin hablar, ella sacó unos pañuelos de papel del bolso, se limpió y me ayudó a limpiarme, nos fuimos vistiendo como pudimos y nos volvimos a sentar como si nada hubiera pasado. Yo miré para atrás a ver si alguien se había dado cuenta de lo nuestro, pero las pocas parejas que había en el cine estaban a lo suyo y no parecía que se hubieran enterado de nada

– bueno… pues qué bien…

– jajajajajaja… es todo lo que se ocurre decir…

– es que no sé qué decir ahora. Los orgasmos has sido tan fuertes y largos que no tengo fuerzas ni para hablar

– pero todavía te queda una cosa que contarme ¿no?

– ya, ya sé que te he prometido contarte lo que pasó con mi amiga Mónica, pero ahora me siento sin ganas, ¿te importa que lo dejemos para otro día?

– no me importa, me parece bien, yo también estoy derrotado, ha sido muy fuerte lo de hoy

– ¿nos despedimos ya?

– sí, te llamo la semana que viene

– pobre de ti como no lo hagas

– adiós putilla mía

– adiós guarrete, y acuérdate de mi cuando te pajees

– claro, y tú de mí cuando te dedees

– un beso

– otro para ti.

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Autor: liuva

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Escrito por Marqueze

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