Hola, soy Olivia y tengo 18 años.

olivia 18

Hola, soy Olivia y tengo 18 años.

Así empezaba su mail, me explicaba que era sumisa (novata) y había leído algunos de mis relatos y que le gustaban especialmente aquellos en que se centraban en más en la humillación que en el dolor o el abuso físico.

Intercambiamos mails durante un tiempo, con bastante cuidado por mi parte por el tema de la edad pero poco a poco íbamos cogiendo confianza. Me explicó que estaba en el último año de su instituto, que era estudiosa y responsable pero que tenía ese lado rebelde, en su caso se manifestaba por un deseo cada vez más fuerte de sentirse dominada y humillada por otra persona. Había tenido novios y había follado alguna vez pero nunca conseguía un orgasmo equiparable al que se proporcionaba ella misma leyendo relatos, viendo vídeos o simplemente imaginándose utilizada por otra persona. Al final me propuso si yo, a pesar de ser tendencia más sumisa que dominante (aunque bastante switch) le podría abrir la puerta a ese mundo, que confiaba en mi y que haría lo que yo le dijese siempre dentro de unos límites.

Fuimos marcando esos límites, básicamente era que le dejara suficiente tiempo para estudiar (necesitaba buena nota para entrar en medicina) y que no hubiese mucho dolor. Me parecieron bastante razonables y le dije que si alguna vez le pedía algo con lo que no se sintiese cómoda que me lo hiciese saber y ya veríamos que hacíamos. Voy a “transcribir” parte de la conversación que tuvimos una vez ya estaba todo claro:

Yo: ¿Y esta noche que plan tienes?

O: Un coñazo, vienen unos vecinos a cenar, el padre y el hijo, la madre se divorció hace tiempo y como mis padres son demasiada buena gente les han invitado a cenar para que no se aburran.

Y: ¿Cómo son?

O: Pues él un señor mayor con barriga y medio calvo, no me extraña que la mujer se pirase a la primera oportunidad que tuvo, él niño es más jovencito que yo, muy tímido aunque bastante guapete.

Y: ¿Cenaréis en tu casa?

O: Sí, mi madre lleva encerrada en la cocina bastante tiempo.

Y: ¿Te apetece empezar el juego?

O: ¿Hoy? ¿Con esta gente aquí?

Y: Claro, tranquila, no voy a pedir que se la chupes al padre debajo de la mesa, empezaremos poco a poco y ya veremos cómo vas evolucionando. Te explico, ¿te acuerdas de la foto que me enviaste con la falda vaquera y un top blanco con bastante escote? Pues quiero que te vistas con eso pero sin sujetador, sólo eso.

O: ¿Sin sujetador? Con mis tetas se notará mucho.

Y: Lo sé, y más que se notará, quiero que te sientes enfrente del padre y del hijo y que en algún momento de la cena tengas que coger algo que esté justo delante suyo de forma que puedan apreciar bien las tetas de guarra que tienes, mantente así medio segundo, después sonríes y te incorporas, que no se note mucho que lo has hecho adrede pero que puedan pensar que sí.

O: ¿Y si mi padre me pregunta por qué  no llevo suje qué hago?

Y: Ese no es mi problema, de todas formas siempre puedes decir que tienes la regla y que se te ponen los pezones muy sensibles.

O: Vale, lo haré.

Y: Nada más acabe la cena me mandas un mail y me cuentas.

Al cabo de unas horas me llegó un mail: “Rafa, ahora hemos acabado, ellos están con el café pero yo me he ido diciendo que tenía que preparar los exámenes pero la realidad es que estaba cachondísima, he hecho todo lo que me has pedido, mi padre cuando me ha visto salir ha puesto cara rara pero no ha dicho nada, Juan y su hijo se han sentado justo delante, el chaval no podía dejar de mirar mis tetas y el padre de vez en cuando echaba miradas furtivas, imaginarme que les estaba poniendo la polla dura me ha vuelto muy loca, cuando he ido a coger la sal me he agachado todo lo que puedo, estoy segura que se me veían los pezones, duros, erectos, el chaval no ha parado de mirar durante todo el rato y ahí el padre también se ha quedado medio embobado, cuando me he incorporado les he dedicado una sonrisa y he seguido como si tal cosa. Creo que mis padres no se han dado ni cuenta pero…. Simplemente pensar que me podrían haber pillado me ha puesto muy perra. ¿Puedo tocarme? Dime que sí por favor.”

Contesté al segundo: “Hola Olivia, me encanta que te haya gustado, ahora mismo no te puedes tocar pero en breve podrás. Seguro que aún guardas algún pijama de cuando eras pequeña, de esos con pantaloncito corto y camiseta que ahora te irá muy ceñida. Póntelos, sal a por un plátano y dices que te has quedado con hambre. Después te vas a tu cuarto, dejas la puerta entornada, empiezas a jugar contigo y pásate el plátano por tu coñito sin llegarlo a meter. Cuando estés a punto de correrte paras, te recolocas la ropa y sales a comerte el plátano con ellos, no quiero quejas de que es muy asqueroso, sé que chupas tus dedos cuando te masturbas así que esto es lo mismo pero con una banana y delante de tu familia. Después me explicas qué tal y ya te puedes correr”.

“Rafa, estoy loca, muy perra y muy puta pero más excitada que en toda mi vida, cuando me masturbaba tenía que morderme los labios para intentar que no me oyesen, la puerta estaba entornada pero no cerrada del todo y alguien ha ido al baño!! Para ir al baño tienen que pasar por delante de mi puerta, me ha dado la impresión de qué se han parado un segundo pero no igual es paranoia, he tenido que dejar de masturbarme a los 3 minutos porque con lo mojada que estaba iba a correrme al segundo, así que me he recolocado el pijama (monísimo, rosa con corazones y ositos, unos pantaloncitos que cuando era una niña serían de los más normal pero que ahora casi ni me tapaban el culo! Además con lo mojada que estaba se me marcaban todos los labios, la camiseta era otro show, estrecha y apretada, joder, me ha costado toda la fuerza de voluntad del mundo salir, he hecho lo posible por disimular como se marcaba todo pero creo que si se fijaban aún se podía ver mis labios vaginales), he ido al salón y me he comido el plátano delante de todos, nadie me miraba raro ni nada pero yo sabía lo que estaba haciendo así que me he puesto malísima, he acabado el plátano y he vuelto a mi cuarto, ahora mismo mientras te escribo ya me estoy tocando, creo que no voy a parar hasta correrme dos o tres veces. Me ha encantado esta noche, si siempre van a ser cosas así me tienes completamente a tu disposición.”

Al día siguiente le envíe un mail:

“Olivia, bueno, a partir de ahora perrita, Perrita, me alegra de que te lo hayas pasado bien, te aseguro que yo también me he masturbado leyendo tus mails, tranquila que como ya dijimos la mayoría de cosas serán así, de hecho tu siguiente tarea no va a ser original, básicamente lo que ya has hecho, te explico: El lunes cuando vayas al insti quiero que te vistas con unos pantalones un poco ceñidos, en la clase de antes del patio pide permiso para ir al baño, una vez allí te empiezas a tocar (si te atreves a murmurar o gemir mientras lo haces mejor que mejor pero eso de momento te lo dejo elegir a ti) y lo mismo que ayer, cuando estés a punto de correrte paras y vuelves a clase. Me envías un whats y me explicas. Ahhhh, se me olvidaba, cuando vuelvas del baño quiero que las bragas las lleves en el bolso o en un bolsillo, en cualquier sitio menos puestas. El sujetador te lo puedes dejar.”

Nuevo mensaje de whatssap: Olivia: Joder, te escribo desde el patio del insti, ha sido una pasada, al principio la profe no me dejaba salir pero me he acercado y le he dicho que tenía la regla (sí, he utilizado la excusa que me dijiste para la cena) he ido al baño y he empezado a tocarme, mucho, me pellizcaba las tetas, pasaba los dedos por la rajita, me daba golpecitos en el clítoris, como estaba bastante segura que no iba a entrar nadie me he atrevido a gemir un poquillo, al acabar me he mojado un poco la cara con el agua del grifo, me he intentado recolocar bien el pelo y he guardado las bragas en el bolso. Nada más salir he visto a la mujer de la limpieza entrando en el baño, ¿te imaginas que entra justo cuando estoy yo? Uffff, menos mal! Al entrar en clase todos me han mirado, pero imagino que era por la cara mojada y lo roja que estaba, una amiga me ha preguntado si he potado y le he dicho que sí, que estaba con la regla y me dolía mucho. Después la misma amiga se me ha acercado en el patio y me ha preguntado si no llevaba bragas, le he contado que estaban muy manchadas de la regla y me habían dado mucho asco. Joder, esto más que un mensaje parece la biblia pero quería explicártelo todo bien.”

“Muy bien Perrita Oli, veo que te está encantando esto de ser medio exhibicionista, estoy muy contento con tu progreso pero creo que deberías dejar de tutearme, esa no es forma de hablar a tu señor, a partir de ahora me has de tratar de usted y quiero que cuando hables de ti mismo te refieras como perra o putita, además todos tus mails han de acabar agradeciéndome que te esté emputeciendo. ¿Lo has entendido zorra?”

“Por supuesto amo, perdón por la insolencia y muchas gracias por dejarme ser su putita zorrona”

Así me gusta, que aprendas rápido. Esta semana quiero que cuando vayas a la piscina de tu complejo de edificios tomes el sol en topless, si te ponen problemas insistes pero si hay alguna norma que lo prohíba puedes dejar de hacerlo.

Tranquilo amo, no hay ninguna norma, alguna vez ya lo había hecho así pero esperaba a que no hubiese mucha gente, a partir de ahora me dará igual.

Te has olvidado de agradecerme puta, muy mal, como castigo quiero que calientes al vecino y que llegues hasta donde puedas con él pero no quiero que te folle ni que te masturbe, como mucho que te magree esas urbes de zorra que te gastas.

Perdoooooon, amo, se me había olvidado, haré lo posible por complacerte. Gracias por dejarme ser su zorra.

Los siguientes días siguieron normales, intercambiábamos mails, nos contábamos nuestras vidas, íbamos siendo cada día más amigos, la chavala además de ser una zorrita era una persona muy centrada y con la que se podía tener muchas conversaciones interesantes. Me explicó que su madre le había puesto reparos a lo del topless pero que al final la había convencido. Un día me llegó un mail con el asunto: “Castigo cumplido”.

“Hola señor, como sabes mi vecino no había subido mucho aún a la piscina  pero el otro día lo hizo, no pudo dejar de mirar mis tetas todo el rato que estuvo y cuando vi que se marchaba me puse el pareo y la parte de arriba del bikini y le seguí.

Entramos juntos al ascensor y antes de que se diera cuenta yo había pulsado la tecla de stop. Me miró sorprendido:

–    Mira, es que quiero pedir la opinión de un chico y como no dejas de mirarme las tetas he pensado que eras una buena opción.

–    Emmm…. Bueno… es que tomando el sol así.

–    Ni tomando el sol ni nada que el otro día en mi casa tampoco dejabas de mirarlas.

–    Pero es que no llevabas sujetador!

–    ¿Y eso que cojones importa? ¿No puedo ir en mi casa como me salga de los cojones sin tener que aguantar a un niñato que me mire las peras?

–    Claro que sí, perdón, no quería decir eso.

–    Bueno, a lo que iba, mira (me quité el sujetador) ¿qué te parece? ¿Crees que se nota el cambio de color entre las tetas y el resto del cuerpo? (Puso los ojos como platos)

–    No, no se nota nada.

–    Uy, ¿qué tenemos aquí?  Veo que te gusta lo que ves… (empecé a acariciarle la polla por encima del bañador).

–    Joder tía, es que estás muy buena.

Seguí acariciándole la polla mientras él se iba poniendo cada vez más nervioso, se notaba que era la primera vez que una chica se la tocaba, con la otra mano cogí su cabeza y le di un morreo. El chaval se empezó a relajar y empezó a magrearme las tetas, le dije que parara, que yo no merecía atención hoy y que todo iba a ser para darle placer a él.

Me agaché, bajé sus pantalones y empecé a mamarle la polla, bueno, llamar polla a eso es demasiado, dejémoslo en pollita, el chaval, imagino que por los nervios, no se ponía duro ni a la de tres, recordé que había leído relatos donde las amas le ponían el dedo en el culo a los chicos mientras se la chupaban así que eso me propuse hacer, él al principio se puso muy tenso pero le convencí que se relajara, iba haciendo círculos con mi índice en su culo mientras seguía chupando su micropene, poco a poco empezó a ponerse duro, cuando le puse el dedo por entero en culo soltó un gritito de nena pero la pollita parecía que iba a explotar, la lamía de arriba abajo, jugaba con sus huevos, la introducía por entero en mi boca, todo esto sin dejar de follarle el culo con mi dedo. Al muy poco tiempo se tensó y se corrió en mi boca. No tragué nada, estaba claro que el chaval era aún más sumiso que yo así que me levanté, cogí su cabeza con las dos manos y dándole un beso le pasé todo el semen en su boca, al principio se volvió a resistir pero no dejé de sujetarlo hasta que finalmente se lo tragó todo. Le miré a los ojos:

–    Mira Aitor, este va a ser nuestro secreto, tu no le dices a nadie que soy un poco liberal y yo no le diré a nadie que eres una putita comesemen. ¿Te parece bien?

–    Joder como te pasas! De putita no tengo nada.

–    De putita lo tienes todo, no te has corrido hasta que no te he follado el culo y después te has comido tu semen, yo creo que eso califica como puta de primer nivel.

–    Bueno, no te pongas así, tranquila que no diré nada.

–    Ya me lo parecía.

Di al número de nuestro piso y al llegar allí estaba mi madre esperando para ir a hacer la compra, le di un besito y el niño no sabía qué hacer, se había puesto aún más rojo.

–    Aitor, ¿No le vas a dar un beso a mi madre?

–    (Mi madre) Este chico es muy tímido, ven aquí Aitor, que ya te lo doy yo.

Se besaron en las mejillas, entré a casa, corrí a mi cuarto, iba a masturbarme como una loca pero pensé que le gustaría que le escribiese esto nada más pasase, perdón si la estructura es  mala pero que estoy desenado darle a enviar y correrme de una puta vez.

Muchas muchas muchas gracias por “obligarme” a hacer estas cosas, estoy disfrutando como nunca.

Siempre a sus píes mi amo.

Fdo: La putita zorrona.”

“Muy bien zorrita, veo que no sólo has cumplido mis órdenes sino que también has descubierto a otra “putita” en tu edificio, quizás algún día juguemos más con él. La verdad es que me ha encantado la historia, te imaginaba a cuatro patas en el ascensor, comiendo la pollita de ese niño mientras tu dedo jugaba en su culo y uf… Eres sin duda la mejor zorrita con la que me he encontrado. Me encanta que seas tan morbosa, me encanta que disfrutes haciendo lo que haces y, sobre todo, me encanta que lo hagas porque yo te lo digo, aunque, ¿a quién queremos engañar? Era cuestión de tiempo que saliese la zorra que tienes dentro, yo sólo te he dado un empujón. Estos días voy a estar liado, dime, ¿tu cumple no era la semana que viene? ¿Lo celebras con tu familia? ¿Qué vais a hacer?”

“Siiiiii amo, ¡mi cumple es la semana que viene! ¿Qué vamos a hacer? Pues el sábado iremos de comida familiar a un italiano del centro que es mi preferido (El Etrusco) y después por la tarde noche ya quedaré con mis amigas. Me alegro que se excite leyendo lo que hago, es lo que más deseo en este mundo, ser tan buena puta que no le haga falta nada ni nadie más y que esta “relación” ¿puedo llamarla relación? dure, si no para siempre, lo máximo posible. Muchas gracias por todo”.

“El Etrusco, lo conozco, al lado de la plaza Borrull, como has sido tan buena niña te he comprado un regalito, lo he dejado en la calle San Félix nº 24, entra y pide el regalo para “Su zorrita”. Eso sí, prohibido abrirlo hasta que te empieces a preparar para ir al cumple con tu familia. Creo que te gustará. Cuando hayas ido explícame como ha ido todo”.

“¿Un regalo? ¿Calle San Félix? ¿Usted también vive en esta ciudad? No me lo había dicho. Joder que morbo pasear por la calle y pensar que cualquier persona que me cruce puede ser mi “amo virtual”. Mañana sin falta voy a por mi regalo y le cuento. Muchas gracias, no tenía porque molestarse”.

“Buenas tardes amo, anda que…. Ya le vale, San Félix 24 es un SexShop! Casi me muero de la vergüenza al entrar, ¿qué pasa si un amigo de mis padres me ve? Bueno, ya se apañará, siempre puede pensar que voy a hacer compras de broma. Entré en la tienda muy nerviosa, menos mal que sólo había dos hombres de la edad de mi padre y la dependienta, los hombres estaban mirando catálogos de pelis porno así que enseguida se me acercó la chica del mostrador. Joder con la chica! Morena, alta, guapa, pantalones de cuero y un corpiño negro que parecía que le iba a explotar por las tetas que tenía! Me imagino que todo esto usted ya lo sabe pero es que me causó una impresión muy fuerte, sobre todo sus ojos negros enormes con el rímel en las pestañas y la ralla de los ojos y esos labios carnosos pintados de rojo pasión, si alguna vez he envidiado a una mujer por su físico y por su estilo (aunque era muy duro para mi que soy una zorra) ha sido sin ninguna duda ésta.

–    Cariño, ¿en qué puedo ayudarte? ¿Me puedes enseñar el DNI primero?

–    Emmm, bueno, venía a por el regalo… yo soy su zorrita.

–    Perdona, ¿puedes hablar más alto? No te he escuchado.

–    Yo soy su zorrita.

–    Sigo sin escucharte.

–    YO SOY SU ZORRITA.

En ese momento los dos hombres de la tienda me miraron, primero sorprendidos pero después como miran los depredadores a una presa fácil (y joven).

–    Ahhhh, la zorrita de Rafa, haberlo dicho mujer, no hace falta que me enseñes el DNI, ven que tengo tu regalo preparado en el mostrador.

Mientras ella buscaba el regalo en el mostrador uno de los hombres se acercó por detrás y empezó a magrearme el culo. No sabía qué hacer, me daba puto asco el hombre ese pero era incapaz de adivinar que le hubiese gustado a usted, ¿me dejaba tocar o no?

–    ¿Así que eres una zorrita?

La dependienta salió en mi auxilio y decidió por mi.

–    Deja a la niña en paz, ha dicho que es SU zorrita, no una zorrita en general, no me toques los ovarios Gustavo y déjanos en paz.

Mirándome añadió:

–    A estos putos salidos ni caso, no distinguirían una belleza delicada como la tuya nunca. Toma amor, ya está todo pagado. Parece que te lo vas a pasar muy bien.

–    Gracias señora, seguro que sí.

–    Espero que lo de señora sea porque eres una sumisa y no porque me ves vieja.

–    ¿Vieja? Eres la mujer más atractiva que he visto.

–    Gracias amor, recuérdaselo a Rafa y dile que venga cuando quiera a comprarte más cositas, seguro que entre los dos acertábamos.

Me miró, me sonrió y es la única vez en mi vida que he dudado de mi sexualidad.

Así que aquí estoy, en mi casa, con un regalo que no puedo abrir, ansiosa por saber lo que hay dentro y que me tocará hacer con él.

Muchas gracias amo.”

Le envíe un whats “Muy bien zorra Oli, me alegro que ya tengas el regalo, esto va a ser muy fácil, cuando te toque arreglarte para ir a la comida lo abres y te lo pones”

“¿Me lo pongo? Espero que no me toque ir disfrazada de conejita de Playboy, el escándalo sería bueno jajajajaja. Bueno, sea lo que sea cumpliré con sus órdenes.”

“No tenía ninguna duda, tranquila, intentaremos mantener a tu familia sin saber la zorra que tienen por hija”

El día esperado llegó, era su cumple, a la 1 le envíe un mensaje autorizando que abriera el regalo y que se lo pusiera, le dije que no quería que me contase nada, sólo que se lo pusiera y que fuese a comer. El regalo era un huevo vibrador con mando a distancia (que no estaba dentro de la caja) y unas bragas con una mariposilla también vibradora justo a la altura del clítoris, has adivinado bien, el mando tampoco estaba en la caja.

Me fui al restaurante, ella no me había visto nunca pero yo estaba “harto” de ver fotos suyas de todos los tipos así que cuando entró en el restaurante la reconocí al segundo. Rubia, cara aniñada, cuerpo con formas, piernas rectas y morenas, pechos preciosos, si en fotos estaba buena ahora estaba a punto de irme al WC a hacerme una paja pero no, disimulé en la barra del bar y seguí hablando con el camarero del ridículo de España en el mundial. Pasó por mi lado sin mirarme y se sentó con su familia en la mesa.

Nada más sentarse le di al primer botón, al de la mariposa, pude escuchar perfectamente el Ay que se le escapó de la boca, tenía que saber que iba a pasar, seguramente se había pasado la última hora pensando en cómo se iban a utilizar los juguetes y adivinándolo pero aún así se le escapó un Ay, la familia le preguntó algo pero ella no le dio importancia. En el espejo de detrás de la barra podía ver como iba mirando por todo el bar, intentando adivinar quién era el cabrón que tenía el mando en sus manos.

Mientras ellos comían yo iba jugando con los botones, a veces dejaba encendido mucho rato la mariposilla, otras veces ponía el huevo en modo “loco”. Notaba como se movía en la silla, su cara roja de reprimirse, llegó un momento que decidí que igual esto era demasiado para ella así que le envíe un whats:

–    Si crees que no puedes aguantarlo paro. No pasa nada, no me enfadaré.

–    Nooooo, no pares, estoy a cien mil.

–    Me encanta lo guarra que eres, te doy permiso para ir al baño y correrte si quieres pero quiero que me envíes una foto de tu coño cuando lo hagas.

Tal como recibió ese mensaje se levantó casi escopeteada de la silla, pude oír como decía que le había entrado un apretón y que ahora volvía. No habían pasado ni dos minutos cuando me envío la foto de su coño, completamente mojado, brillaba por la autolubricación, el clítoris se apreciaba con claridad, hinchado, los labios eran preciosos, carnosos pero en su sitio, una finísima ralla de pelo púbico rubio completaba la imagen. Me imaginé comiendo ese coño casi al instante.

–    Muchas gracias amo ya me he corrido.

–    Muy bien zorrita, ahora vuelve con tu familia y acaba de disfrutar del resto de la comida, yo ya te dejaré tranquila, has pasado la prueba. Seguiremos hablando.

–    Noooo, no me deje amo, siga jugando conmigo!

–    A ver zorra, yo no estoy aquí para divertirte a ti, esto funciona al revés, tú estás aquí para hacer lo que yo te diga y si un día me aburro pues adiós muy buenas, así que no estropees ahora que todo ha ido muy bien.

–    Perdón amo, tiene razón, gracias por educar a esta putita.

–    Así mucho mejor, acaba de disfrutar del resto de la comida.

Me levanté, iba a irme como había prometido pero pensé que se merecía un escarmiento, me acerqué a la mesa, ella lógicamente no tenía ni idea de quién era yo. Fui directo a su padre y le estreché la mano.

–    Juan ¿qué haces tú por aquí?

–    Coño Rafa! No te había visto, si lo hubiese hecho te invito a comer con nosotros. Pues estamos aquí celebrando el cumpleaños de mi hija Olivia, 18 hace hoy.

–    ¿18? Vaya, yo creía que cumplía 19.

–    No no, 18, es la alegría de la casa, la más simpática y la más responsable. Olivia, di hola a Rafa, es el nuevo socio de la empresa, con 30 años y ya dirige un departamento.

–    Hola Rafa, encantada de conocerle.

–    Hola Olivia, eres tan guapa como tu padre presume en la empresa.

–    Muchas gracias (y se puso roja)

–    Bueno Juan, os dejo comer en paz que he quedado ahora para tomar unas birras con unos amigos.

–    Vaya, te iba a invitar a tomar el café con nosotros pero si te tienes que ir.

–    Pues sí, una lástima, si eso ya me invitas otro día. Por cierto, ¿esto no será vuestro? Lo he encontrado en el suelo hace un momento.

Enseñé el mando del huevo vibrador. Todos dijeron que no era suyo, me lo iba a guardar pero…

–    Bueno, ya que es un mando rosa y aquí tenemos una cumpleañera se lo doy a ella, igual sale y es de un cochazo. Muchas felicidades Olivia!

Cuando me acerqué a darle dos besos de despedida y a entregarle el mando le susurré al oído: “Sé quién eres putita zorrona.” Encendí el huevo vibrador y ella volvió a soltar el gemido del principio de la comida.

FIN

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