Iniciándome con mi primo parte II.

Bueno, voy a seguir contando lo que sucedió.

Entonces, como he contado, jugueteaba con mi primo de vez en cuando, acariciando su verga, a veces pegándole la boca y pasando la lengua por la cabeza del pene y acariciándole y sobando ese palo, el hacía más o menos lo mismo conmigo, pero más inclinado a tocar mis nalgas y culo.

Como él vivía en otra ciudad, nuestros encuentros no eran muy a menudo, si no cuando les visitábamos, tampoco teníamos mucha oportunidad de estar realmente a solas, “jugábamos” en aquel cuarto del fondo de la casa, pero con mucho cuidado.

Una noche, me toco dormir en un estudio que tenía la casa, en un diván, una ventana grande daba a la sala y por otro lado había una puerta al cuarto del fondo. En fin, no era un lugar muy privado.

Mi primo aprovecho que todos dormían y de pronto lo sentí acostado sobre mí, yo apenas estaba en ropa interior, entonces el presionaba con la cabeza de su verga, justo en mi culo por sobre mis calzones. Aquello me puso a cien. Sin mediar muchas palabras luego pasaba mi mano atrás para acariciar el palo de él.

Vale decir que yo no tenía experiencia sexual, entonces a veces quería entregarme y otras ponía algunas trabas. Mi primo también era inexperto, él tomaba la iniciativa como por lo general lo hace el macho, pero tal vez por inexperiencia no concretaba, no iba más allá.

Aquella noche, luego de un rato jugando, tuve que pedirle que se fuera, pues me daba miedo que nos vieran.

En esa oportunidad, si mal no recuerdo, nos quedamos unos 3 ó 4 días. Luego, durante el día, de vez en cuando íbamos a jugar al cuarto del fondo, recuerdo en particular una vez, él presentó su verga para que yo la acariciara y así lo hice, pero además, se la pellizque un poco en la cabeza, lo que le hizo sentir dolor, entonces él hizo lo mismo conmigo. Luego, comencé a pajearle, él dijo que parará, que lo haría acabar. En eso nos dimos un susto porque llegó su padre, pero por suerte no nos vio.

En ese entonces, mi pene estaba más desarrollado que el suyo, era más grande, mientras que su verga era más corta pero gruesa. Luego, al pasar el tiempo, porque como digo, esto duró varios meses, su verga se fue desarrollando, hasta convertirse en un hermoso palo más grande y grueso que el mío.

Una noche en esas visitas, me toco dormir en la cama del cuarto del fondo, aquella donde nos habíamos tocado y manoseado tantas veces. Lo bueno, es que estando allí aislada, mi primo podría ir a visitarme y estaríamos más seguros y con más tiempo desde que todos dormirían.

Para mi sorpresa, mi primo arregló un colchón en el suelo de ese mismo cuarto, pues con varios visitantes escaseaban las camas. Las intenciones de él no podían ser más claras y yo también estaba ansioso, pues podríamos disfrutar sin peligro que nos descubrieran. Pensé, esta noche me van a coger, no me escapo.

Cuando ya estábamos todos para acostarnos, de pronto, una hermana mayor de él, entró y se acostó en el colchón, por supuesto mi primo se puso furioso y le reclamo, pero no hubo nada que hacer. Entonces me masturbe aquella noche decepcionado por una parte, pero también alegre porque algo dentro de mi quería que me cogieran, pero otra parte de mi no quería llegar a eso.

Pasaron un par de meses y llegó otra visita, yo fantaseaba regularmente y me pajeaba mucho recordando los juegos con mi primo. Luego, ese día estaba tan deseoso, que luego de cenar, me fui al baño a pajearme, pero antes, introduje el mango de un cepillo en mi culo, me estuve masturbando con ese cepillo un buen rato por el culo, hasta que tuve un orgasmo (anal o de la próstata, no sé cómo se llama) pero es muy intenso y delicioso y a diferencia de la eyaculación lo puedo experimentar varias veces seguidas. Luego, me pajee hasta acabar.

Aquella noche me tocó dormir nuevamente en el cuarto del fondo, pero como no había tanta gente no hizo falta improvisar camas, quede yo durmiendo sólo en el cuarto. Ya estaba acostado y algunas personas en la casa todavía de pie, cuando se presento mi primo a contarme no sé qué cosa. El muy sádico me hablaba de una película, mientras recostaba y meneaba su verga en mis nalgas. Así quienes estaban afuera pensarían que sólo hablábamos. Finalmente él se retiro.

Todos se dispusieron a dormir y yo me quedé rendido. De pronto, ya entrada la noche, me despertó un ruido, era mi primo que entraba al cuarto. Pude ver, entre sombras como se acercaba a mi cama, vi su entrepierna la forma de sus bolas desnudas que colgaban y venían hacía mi.

Él se sentó en la cama y yo me hice el dormido. Entonces me llamo, me dijo susurrando, despierta, despierta. Así estaba el sentado con esa verga parada, ya no era la verga de nuestros juegos iniciales, si no un buen pedazo de carne.

Entonces comencé a acariciársela y masajear también sus bolas. Le di una chupada en la cabeza, pero no mete y saca en la boca, si no apenas una chupada. Él acariciaba mis nalgas y culo.

Luego me sacó el calzón. Recostaba su verga de mi ano como otras tantas veces, pero esta vez piel con piel. Luego, puso su culo para que yo hiciera lo mismo, entonces me incline y le di otra chupada.

Entonces, le pedí que se sentará sobre mi palo y se meneara, la cama hizo algo de ruido y escuchamos que alguien en el cuarto contiguo se movía. Vale decir que este cuarto del fondo no tenía puerta. Mi primo fue a mirar y se percató que era falsa alarma.

Me pidió que me pusiera de pie, inclinado con el culo un poco parado. Me colocó la cabeza hinchada de su palo justo en mi ano, a diferencia de las otras veces, en esta no había ropa que sirviera de barrera. Me abrazo desde atrás muy fuerte, haciendo una especie de llave, con una de sus manos tomaba la muñeca del su otro brazo, comenzó a moverse como si me estuviera cogiendo, punzando en mi culo pero sin penetrarme.

Yo estaba a su merced, si bien yo deseaba que me cogiera, aún si hubiera querido negarme, en esa posición hubiera sido imposible.

Así estuvo un rato frotándose y punzando contra mí. No hacía movimientos largos, sino más bien punzantes. Luego cambiamos de roles. Yo apenas le puse el pene en el ano y le frote unas 7 u 8 veces. Entonces me pidió volver a cambiar para asumir el rol del macho. Estaba usando su táctica de siempre, darme para luego pedirme, como quien dice un intercambio, pero sin duda que era desigual.

En esta oportunidad, el humedeció la cabeza de su verga con saliva. Volvió a colocarla en mi ano y comenzó a frotar. Que delicia sentir esa cabeza inmensa y húmeda en mi culo. Me abrazaba con fuerza para no dejarme escapar. La apoyaba fuerte como para penetrar. Pienso, él quería desde luego cogerme, pero no se atrevía a pedirlo, tal vez pensaba que me negaría o que le pediría lo mismo a cambio. Entonces creo que él pensaba que podría entrar como por accidente.

Luego me pidió cambiar de roles. Estaba tan pegada su verga a mi culo, que sentí como la piel se despegaba suavemente cuando él se retiró para el cambio. A penas yo le habría dado 3 ó 4 “punzadas”, me pidió volver a cambiar. Era claro que su interés era ser el macho.

Nuevamente ensalivo la cabeza de su verga y la apunto justo en mi culo. Comenzó a punzar y me tenía abrazado por detrás como antes.

Entonces, le dije susurrando “méteme todo lo que puedas”, ya no aguante más el deseo. No sé si no escucho bien porque lo dije tan bajo, o tal vez para asegurarse que eran ciertas aquellas palabras, pero preguntó “qué dijiste” yo repetí “que me metas todo lo que puedas”.

Luego, presionó firmemente, esta vez sin retirarse como en las punzadas anteriores. Sentí como su cabeza abría mi esfínter, sentí dolor aunque no intenso, pienso que la masturbación con el cepillo más temprano preparo mi culo, unido a la excitación. Fue muy rico sentir aquella verga abriéndose paso en mis entrañas. Parecía mentira que aquello con lo que había fantaseado tanto estuviera sucediendo.

Comenzó a bombear suavemente, hacía movimientos muy largos, pero poco profundos, en parte porque la posición no ayudaba, pero seguramente más por inexperiencia. La penetración no era profunda, en esas, el pene se salió de mi culo.

Pensé por un segundo que él quería cambiar nuevamente de roles, pero no era así, de inmediato se aprestó a clavarme nuevamente. Así lo hizo, metió nuevamente su verga en mi culo y comenzó a bombear.

Lo escuchaba respirando fuerte en mi nuca y chupándose la lengua de placer shhh. El mete y saca comenzó a hacer efectos en mí. Él había logrado un buen ritmo. Tenía el culo totalmente lubricado, su pene entraba con facilidad. Sentí que yo iba a acabar (por el culo) cuando tengo un orgasmo de esos, al principio mi culo se relaja, luego, se va poniendo tenso y siento ganas como de evacuar (aunque no lo hago) y finalmente acabo muy intenso, el culo totalmente baboso, bota mucha babita cuando acabo por allí. También gimo como una putica, es muy fuerte.

Entonces me dio temor, pensé voy a acabar, voy a llenarlo de baba, no puedo hacer ruido, pero que rico se siente. Además, yo no podía hacer nada, estaba totalmente dominado.

Luego, de pronto nuevamente el pene se salió, el hizo un movimiento muy largo y se salió. Yo suspiré. El dijo con rabia “coño de la madre” molesto por lo que había sucedido.

Entonces volvió a clavarme sin vacilación. Comenzó a bombear, pero mi orgasmo se había alejado un poco. El estaba muy excitado y aumento el ritmo. Finalmente lo escuche gruñir argg, argg, al tiempo que me lo clavo muy profundo. Un quejido de dolor salió de mis labios. Es que la verga llegó a lo más profundo de mis entrañas. Allí en el fondo, descargo toda su esperma.

Entonces lo sacó y me dijo “esa vaina me dieron ganas de mear” un comentario nada amable considerando lo que había sucedido. Supongo lo dijo por ese sentimiento de culpabilidad que debió experimentar. Tal vez para minimizar lo que había pasado, no lo sé. Lo que si quedo claro, es que no era una relación amorosa, si no el desahogo de un macho fuerte con otro más débil que se le entregó sin pedir lo mismo a cambio.

Bueno, espero que te haya gustado y me des tus comentarios.

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4 Comentarios

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  1. al fin pudiste probar la vewrga de tu primo no desmayes y sigue gozando al máximo y tragatela toda hasta los pelos

  2. Estimado Mauricio, primero que nada muchas gracias por tu comentario y por leer mis relatos. Respecto a la “baba”, no me refiero a que mi culo pudiera “babear” tal y como lubrica una mujer. El ano, al ser estimulado por la penetración, segrega un moco, un liquido gelatinoso y transparente para protegerlo. Ese liquido, sin lugar a dudas lubrica el ano, pero no antes de la penetración, sino durante la misma y después. De hecho, después de ser penetrado, con preservativo o con un consolador, sin que haya semen de ningún tipo, el recto de uno queda lleno de este liquido, si uno siente deseos de evacuar, no expulsa heces, sino esta “babita”. Si vuelves a leer mi relato, verás que yo me había masturbado más temprano, usando el mango de un cepillo de baño, por ello, mi recto estaba lleno de ese “lubricante” y además un poco dilatado, lo que facilitó mucho la penetración. Muchas gracias por todo, te mando un beso y un abrazo.

  3. bueno pues la verdad me parecio demasiado bueno tu relato, a pesar de ke no soy gay ni mucho menos,lograste calentarme mucho, si ya empezaste en este mundo gay t aconsejo ke te cuides mucho.

    te mando mil besos y mis mejores deseos para ti en este 2010

  4. Eres muy lindo y tu relato tiene un rasgo de ingenuidad que me dio mucha ternura: el orgasmo ‘anal’ ocurre al estimular la próstata, pero el efecto es una eyaculación sin tocarte el pene; así que tu culo sólo puede dilatarse pero no ‘babear’ como escribes, eso sólo es producto de los mecos que te echó tu primo.
    Mi consejo es que leas y te informes en este mismo portal, se aprende mucho de nuestra sexualidad y sensibilidad gay. Un beso y sigue contando tus historias…

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