Jugando en el mar

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Jugar en el mar, de noche…puede llegar a ser muy peligroso, o no?

Llevaba tiempo rondándome en la cabeza escribir un relato y al final me decidí, pensando que pasaría desapercibida entre tantas historias similares. Escribirla pensé que me sería útil, pues nunca me había atrevido a contar a nadie lo que yo pensaba o sentía, y creí que al contarlo me quitaría un peso de encima, pero no me sentí liberado de expresar lo que sentía. El relato trataba de una de mis fantasías sexuales que tenía reprimida en mi interior, pero que nunca había ocurrido. Sin embargo, debido al relato, me escribió mucha gente, de todo tipo. Gente que mandaba fotos, relatos, gente que decía que sentía lo mismo que yo, que se sentía identificada, gente que insultaba… Tardé en responder y solo lo hice a dos personas, las que me parecían más normales, con los que poder hablar y compartir dudas y pensamientos, y que no buscaban nada más. De ellos, me hice muy amigo de uno, y nos llevamos mucho tiempo mandándonos e-mails y chateando, hasta que me propuso conocernos. Es algo que rechacé desde el principio, pues yo no buscaba liarme con un tío, sino tener un amigo a quien contarle lo que nunca había compartido con nadie, pero siempre desde el anonimato, y se lo dejé bien claro. Él me prometió que si algún día quedábamos, no intentaría nada, pues él tampoco buscaba eso. Creía que no habría ningún problema para quedar como amigos, y que él, al igual que yo, tenía novia y no pretendía que nada pudiera estropear su relación con ella. Yo ya lo consideraba un buen amigo, después de tantos meses de confesiones y de charlas, así que al final me decidí, con el convencimiento de que nada iba a pasar. Con las promesas pactadas, y un día libre en mi trabajo, viajé de Jaén hasta Alicante para conocer a este buen amigo, algo que no me pareció mala idea. Y tampoco me iba a implicar nada, digo yo. Esa mañana, me desperté temprano y cogí el coche. El viaje no se me hizo nada pesado, y dar con él fue fácil. Habíamos quedado en la puerta del Ayuntamiento y cuando llegué sólo había un chico y un poco más apartada, una mujer con un crío en una sillita de niños. Alex era algo bajito, pero bastante fuerte, con una camiseta ajustada. Moreno, ojos negros, y con cara de simpático. No es que fuera guapo, pero en conjunto era muy resultón. Tenía el pelo muy negro, y corto, con las patillas estrechas. La mandíbula ancha, al igual que los hombros. Los brazos y el pecho bastante trabajados en el gimnasio. Me acerqué a él, y me sorprendió mi propio nerviosismo al hablar, pero me tranquilizó ver que él estaba aún más nervioso. Era raro conocer a alguien con el que sólo había hablado por Internet, y que encima sabía más intimidades mías que nadie de las personas que llevaban toda la vida conmigo. Pasé un día genial, nos hartamos de reír, nos contamos miles de cosas, de anécdotas, de chistes, de historias… ni nos dimos cuenta que se había hecho de noche y llegó la hora de irse. Eran las 11 de la noche entre una cosa y otra y comenzó a insistir en que me quedara, que iríamos a dormir a su piso de la playa y que era más seguro conducir de día. Me extrañó mucho su insistencia, y le recordé su promesa de que no iba a pasar nada. Al fin y al cabo, me lo había pasado tan bien que me gustó la idea, y además, me daba un poco de miedo conducir solo y de noche por carreteras que no conocía. Llamé a mi novia y le expliqué lo que había pasado (a ella le dije q incómodo con un bañador prestado y el frío que hacía me echaba para atrás y me quitaba las ganas de bañarme, pero al llegar a la orilla me impresionó lo caliente que estaba el agua. Sigo sin entender cómo es posible eso, con el ambiente tan frío y húmedo que hacía y siendo de noche como era. Alex ni se lo pensó dos veces, dejó las cosas, con la seguridad del que ya lo ha hecho muchas veces y se fue corriendo a bañarse. ¡Qué cabrón!, ¡menudos abdominales tenía!. Desde luego este iría más de 7 días a la semana al gimnasio, porque se le notaba bastante marcado. Él no paraba de gritarme: Venga, si está buenísima, venga, entra ya!!!. ¿Q

ué carajo estaba haciendo allí con un tío al que acababa de ver por primera vez, en una playa que no conocía, y de noche?. Bueno, de perdidos, al río…. ya que era todo una locura, pues al agua!!!!. El reflejo de la luna en el agua hacía que pareciera aceite, pero enseguida dejó de parecerlo, porque Alex empezó a intentar hacerme ahogadillas y yo a defenderme. Él estaba mucho más fuerte que yo, pero al ser yo mucho más alto, le costaba derribarme. Y como la mejor defensa es un buen ataque, allí me dispuse a la lucha. El primer asalto fue tal desastre (para mi) que empezamos a reír, y una de las invisibles y silenciosas olas de la oscuridad hizo que Alex tragara agua. Claro, ahora era yo el que no podía parar de reírme. Y me cogió despistado y consiguió hundirme. Desde el fondo, tiré de sus pies y lo hundí yo a él. Seguí intentando defender mi desventaja y descubrí que cuanto más cerca de la orilla, mejor peleaba, pues hacía uso de mi altura. Si intentaba nadar, lo alcanzaba, pero él enseguida me hundía. Nos lo pasábamos bien, era divertido. Pero en una de estas, cuando más ensimismado estaba en el juego, Alex puso su manos en mi paquete (creo que se estaba poniendo caliente), pero enseguida lo empujé para apartarlo, gritándole: eeeh, no vale juego sucio!!!… Aprovechó que estaba quieto para hundirme de nuevo, y al intentar salir rocé con el hombro algo que creí que era su polla. Vaya, me quedé frío, él estaba empalmado!!!. Creo que se dio cuenta de mi descubrimiento, porque me quedé paralizado, pero le quitó hierro al asunto, hundiéndome de nuevo. Ya estaba yo enfadándome de tantas ahogadillas, y encima me empezaba a dar cuenta que este tío me había traído allí para algo, y no era para jugar en el agua (es que uno no puede confiar en desconocidos, ¡qué ingenuo soy!). Así que concentré la incipiente furia de quien ha sido engañado y ahogado un buen puñado de veces, y lo ataqué con todas mis ganas. Lo hundí(pensando que era un puto maricón, perdonad por la expresión, pero en mi enfado era lo que pensé), con tan mala fortuna que…. rasssssss, le rompí el bañador en el forcejeo. No sé como pasó, si se enganchó con algo, si fue él, si fui yo, pero allí estaba, como vino al mundo, con sus atributos a la vista de los peces…. Menos mal, que no había sido al revés, pensé, pues me moriría de vergüenza, a pesar de que allí no había nadie. Bueno, la lucha acabó allí y mi enfado se disipó. Él no iba a ir a su casa en pelotas. Así que me indicó que las llaves de la casa estaban en la arena junto a su camiseta y la toalla, y me explicó que había otro bañador en el armario del cuarto de baño. Me salí, me sequé y allí fui. En el fondo estaba contento, pues él había tenido su mere tardado tanto?, serás hijo de puta…. yo aquí muriéndome de frío, con los cojones congelados… Le expliqué que no había ningún bañador más, y que le había traído el bañador que yo llevaba, que se puso con cierta desgana. En la casa se llevó bastante tiempo sin hablar, mientras buscaba algo para cenar. Eran las 3 de la madrugada y estábamos hambrientos. Yo me sentía bastante culpable, porque Alex seguía tiritando de frío, con el cuerpo cortado. Voy a quitarme este puto bañador mojado, que así no se me va a quitar el frío….. Y se puso en pelotas allí delante de mí. Creo que lo hizo queriendo, pero no me importó. Con la luz pude verle perfectamente su cuerpo y su polla, que era mucho más grande de lo que había visto a oscuras en la playa. Increíble, ahora era yo el que se estaba poniendo caliente, pues me cogió de sorpresa, y no podía apartar la vista de las venas de su minga, de sus huevos…. Se dio cuenta y sonrió. Algo tendrás que hacer para remediar haber roto mi bañador y haberme dejado 20 minutos congelado en el agua… y se acercó a mi. Me levanté y me aparté (nunca había estado tan cerca de un tío desnudo…). Le recordé la promesa, y debo admitir que dudé un poco. A ver gilipollas, ¿en qué mundo vives?. ¿Tú crees que te voy a traer a mi casa para jugar en el agua?. Además, tú estás deseando trincarte una buena polla y disfrutar de una vez por todas, no lo niegues. Olv&

iacute;date de tus tonterías y tus complejos y haz realidad tus fantasías, que lo estás deseando… Además, aquí nadie te conoce, no tienes nada que temer, no voy a hacer nada que tú no quieras. Se acercó y me besó en la boca. Llevaba razón. Estaba deseando que pasara algo así, pero me daba miedo ser yo el que diera el paso. Así que le dejé que hiciera conmigo lo que quisiera, se notaba mi inexperiencia. Desde luego aquello no era como hacerlo con mi novia, esto era mucho más excitante. Notaba su polla pegada a mi, y sus labios suaves mezclándose con mi saliva. Le gustó que mi lengua explorara su boca y que mordiera su labio inferior. Él me abrazaba con fuerza y yo me sentía a gusto. Por primera vez no era yo el que daba protección, sino que me sentía protegido. Me acariciaba la espalda y con suavidad me quitó la camiseta. Me agarraba mis nalgas como si quisiera que no huyeran y las masajeaba. Yo no sabía qué hacer con mis manos, temblaba un poco, le tocaba los pectorales, y rodeaba los pezones con las yemas de los dedos. El fue acercando sus manos entre sí en mi abdomen para ir bajando. Cuando decidió abrir la cremallera de mi paquete, me entróun extraño pudor, que me aparté. Tranquilo, no pasa nada, ¿tienes algún problema?, ¿ocurre algo?, ¿quieres ir más lento?… Me extrañó tanta amabilidad. Él estaba tan caliente que creo que no quería hacer nada que estropease aquello, ninguna equivocación conmigo. Le dije que no pasaba nada, que era la primera vez que estaba con un hombre y que me sentía muy extraño, le pedí perdón por si no sabía cómo actuar (se sorprendió que le dijera eso). No te preocupes, haz lo que se te apetezca, sin miedo. Voy a dejar que seas tú el que explore. En el fondo me gustaba ese tío. Aparte de lo bueno que estaba, la verdad es que su cuerpo me excitaba mucho, me desprendía mucha confianza, me hacía sentir cómodo, y salvo el incidente del agua que no me esperaba, me lo había pasado genial. Quería hacer aquello, y hacerlo con él. Era una buena oportunidad de saciar mi curiosidad, y de pasarlo por las orejas, por el cuello, haciéndome cosquillas, resistiéndose a empujarme con todas sus fuerzas contra su polla para que se la follara con la boca. Y me agaché (sentí como si estuviera rebajándome y sometiéndome a su fuerza y su dominio, como alguien deplorable, pero fue un pensamiento fugaz, porque enseguida comencé a disfrutar de aquella sensación tan increíble) y me metí su polla en la boca. La tenía muy grande y muy gorda, pero me esforcé en introducírmela entera. No seas bestia, poco a poco, que te van a entrar arcadas, dijo entre gemidos. Le hice caso pensando en su experiencia. Y poco a poco fui chupando y exprimiendo aquel tronco duro y sonrosado. Empecé por la base, aunque su mata de pelos gruesos y negros me dio un poco de asco, y lamí desde la base hasta la punta varias veces con la lengua. Después me recreé con su pellejo, subiéndolo y bajándolo sobre la cabeza que estaba gorda y repleta. Pegó tal gemido que creí que iba a despertar a todos los vecinos de la ciudad. Me apartó de un empujón (yo creo que fue para no correrse) y me puso de pie. Me cogió de la mano y me llevó al balcón. Allí nos podrían haber visto, pero estaba tan caliente, que ya me daba igual. Incluso, ver el mar, el reflejo de la luna, la noche… hacían aquello más íntimo, más morboso, más caliente. Pasó de los preliminares y fue directamente a mi nabo, que me dolía de lo apretujado que estaba dentro de mi pantalón. Estaba tan acelerado que ni pudores, ni temores ni nada de nada. Deseaba penetrarle la boca, clavársela hasta el estómago, atravesarle. Me estremecí, un escalofrío me recorrió todo el cuerpo cuando su lengua toco mi polla. Me excitaba ver como un tío se metía mi tranco en la boca, y lo dominaba. Desde luego, lo hacía mejor que mi novia. No sé qué hacía con la lengua cuando se la introducía en la boca, pero me encantaba. Y su cara de deseo mirando mi cuerpo me excitaba aún más. Con sus manos me rozaba mis muslos, mi ingle, mi abdomen, mi ombligo, con una suavidad que me quemaba. Después me volvió a llevar dentro del piso, al baño, y yo no sabía para qué. Primero vació él sus intestinos, tras introducir agua con el tubo de la ducha. Me resultó bastante desagradable,

pero yo ya estaba dispuesto a lo que fuera, parecía un animal salvaje y hasta él se sorprendía, con lo reticente que había sido antes. Cogió aceite corporal y nos echamos de nuevo en la tumbona del balcón. Me echó un chorreón de aceite por la espalda y por el culo. Estaba frío y me volvió a estremecer. Con sus manos me dio un masaje por la espalda, el cuello, el culo, los hombros… aquello también era placer. Con la mano bastante aceitosa y resbaladiza, me untó el ano, el periné, los huevos, la polla… y comenzó a curiosear en mi ano. Primero con un dedo, pero como estaba muy contraído, tardó un rato en introducir un segundo. Ya me tranquilicé y dejé de poner oposición, lo que hizo que disfrutara más del movimiento. Lo hacía con mucha suavidad, y estimulando la zona de la próstata pronto comenzó a estimularme. Cuando mi culo tenía hambre de más, decidió metérmela, partirme por dentro, llenarme mi caliente agujero. Yo no sabía que hacer, si apretar, si moverme, si quedarme quieto… Y las cosas empecé a hacerlas según más placer me ofrecían. Así que primero me relajé y vi que con menor resistencia, entraba mejor aquel cacho de carne y menos daño me hacía. La cabeza la tenía gorda, y notaba cómo entraba m mi turno. Volvió a coger el aceite corporal y lo extendió con las manos por mi pene que estaba al rojo vivo. Me sentó en la tumbona y se colocó sobre mí. Yo no tenía que hacer nada, él era el que me cogía la polla y se sentaba sobre ella, controlando la velocidad a la que se la introducía. Eso me permitía olvidarme de mi torpeza por la inexperiencia y concentrarme en disfrutar al máximo. Él ya sabía cómo dilatar rápido su ano. Sin duda era algo que ya había hecho con frecuencia. Me gustaba verlo sobre mí, insertándose en mi polla, con sus músculos, su sudor, sus abdominales, su polla ya fláccida y gorda, con algo de restos de semen… Comenzó a bajar lentamente, introduciéndose mi miembro que estaba a punto de reventar, de estallar como nunca lo había hecho. Se la metió entera, permaneció así unos segundos e inició un vaivén arriba y abajo despacio, para ir aumentando de velocidad según mi cara de placer. Sentía su peso cuando bajaba, haciendo presión en mi vientre y en mis huevos, y cuando subía me recorría unas cosquillas por mi polla. Ya no aguantaba más, le avisé y de un salto se puso de rodillas delante mía. Sin dejar de mirarme a los ojos, se metió mi tranco en la boca y succionó con todas sus ganas. Intenté aguantar, pero eso me hizo explotar con más fuerza, no puede evitar gritar y disparé. La boca de Alex se llenó de mi leche, que se le escapó. Mi polla no paraba de manar semen, y él me daba lengüetazos, llenándose de ese jugo pegajoso toda la cara. Yo llegué a tal éxtasis, que por un momento creí que iba a perder el conocimiento, Alex se encargó de no dejar rastro con su lengua y se acercó a besarme y que probara de mi propio semen. Me abrazó y sentí su calidez aún más cercana. Dormimos uno junto al otro, él abrazado a mi como si de un niño pequeño se trataba. Le di muchas vueltas a la cabeza mientras él dormía placidamente y satisfecho. Pensé en mi novia, en Alex, en mi. Me lo había pasado genial y había disfrutado como nunca. Por la mañana, ya recuperadas las fuerzas y las hormonas, Alex me volvió a hacer otra mamada, muy lentamente. Saboreando cada centímetro de mi carne, y después se la hice yo. Pude disfrutar con más conciencia de su sabor, de sus huevos, de las venas de su polla, de su leche caliente. Nos llevamos un buen rato hablando de lo que había ocurrido, y nos convenció la sinceridad con la que hablábamos ambos. Nos volvimos a reír mucho, recordando la pelea en el agua, los chistes, las bromas… Nos despedimos y decidimos quedar en otra ocasión. Lo habíamos pasado genial. Yo le había perdido el miedo a bañarme de noche en el mar…. Aquí termina otra de mis fantasías, que nunca ha ocurrido. Todas las situaciones y datos son inventados, o son ideas derivadas de fotos, videos u otros relatos. Muchas gracias por leerlo y espero que hayáis pasado un buen rato, que es la finalidad de haberlo escrito. En realidad, puede que no quiera que nada de esto ocurra, porque no pongo medios para conseg

uir que se haga realidad. Pido perdón de antemano si no contesto a los emails, no busco nada con esto. Gracias.

Autor: Sergiomol77

Sergiomol77 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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