La clínica II

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Se la clavé hasta el fondo, ella con sus piernas abiertas como una perra jadeando, y sus pechos al aire flotando de un lado a otro, mientras mi polla entraba y salía por completo de su coño pelado, yo no podía aguantar mucho más, pues eso de follarme a esa santurrona, que en el fondo era un putón verbenero, con unas ganas de follar fuera de lo común.

Después de aquel día en el archivo las cosas con Marian fueron diferentes, al principio cuando me acercaba por allí ella se hacia la dura pero yo pasaba rozándola y notaba como un escalofrío recorría su cuerpo y aunque ella disimulaba, la erección inmediata de sus pezones la delataban, un día llegué antes que ella y al oírla entrar me escondí debajo del mostrador ella entró en una pequeña habitación y se puso la bata, después se acercó donde yo estaba y se sentó, buff que visión, además no sabía muy bien porque pero llevaba la parte de debajo de la bata desabrochada.

Al poco movió más hacia delante la silla mientras empezó a abrir y cerrar sus piernas al ritmo de la música que sonaba en la radio, yo lo veía un poco oscuro pero… no puede…ser…me parece que no lleva, no es posible, si era posible no llevaba bragas.

En uno de esos abrir y cerrar con mis dos manos la paré y pasando mis dedos por sus muslos me acerqué hasta su sexo que estaba húmedo, ella avanzó su culo quedándose sentada en el canto de la silla, de forma que yo sin problemas llegué con mi boca a su coño y empecé a propinarle una comida de en toda regla, la muy calentorra me había visto entrar y se preparó para la fiesta, ella jadeaba como de costumbre pero de golpe paró en seco, una enfermera había entrado, quiso cerrar las piernas pero no la dejé y mientras hablaba de no se que con la chica, yo seguí metiendo mi lengua por su vagina, a ella de vez en cuando se le escapaba algún suspiro medio apagado, tanto es así que hasta la enfermera se dio cuenta.

-¿Que te pasa algo? No, no es que he pasado un catarro y me cuesta respirar a veces.

Aquel coño estaba chorreando y yo le metí de golpe dos dedos, Marian no pudo evitar soltar un pequeño grito, y se levantó diciendo:

-Ves, a veces me coge como un ahogo. -Cuídate, el aire acondicionado es muy malo.

La chica se fue y Marian se vino hacia mí: -Tu gamberro sal de ahí ahora mismo, pero que te has pensado, ¿estás loco? ¿Que quieres que nos pillen? Esto me pasa por tonta mira que liarme con un mocoso, esto solo me puede traer problemas. Jolín estaba realmente enfadada. -¿Tienes trabajo en el archivo, no? Pues ala pasa adentro y a currar haber si te calmas.

Entré en el archivo y me puse a trabajar pensando que me había pasado, si nos llegan a pillar, vaya faena, en fin como hacía calor me puse los pantalones de deporte y al verlos empecé a recordar aquella tarde, en dos segundos mi polla estaba tiesa como un palo, pensé en hacerme una paja pero al final me decidí, tampoco podía hacerme nada raro así que me quité el pantalón y llamé a Marian:

-Marian, ¿puedes venir un momento? -¿Que quieres?, ahora tengo trabajo. -Ya, será un minuto. -¿Que quieres? -Es que no se que hacer con esto. -¿Con que? Yo detrás de la puerta completamente desnudo y con mi polla tiesa tope la esperaba. -Con esto. -Pero, que te he dicho que no. -Va no seas así.

Ella se dio la vuelta y medio abrió la puerta para irse, pero yo detrás de ella empujé la puerta cerrándola, al tiempo que apretaba mi polla contra su culo.

-¿Que haces?, suelta.

Levanté la bata y coloqué mi rabo entre sus nalgas mientras mis manos apretaban sus pechos.

-Que me dejes te he dicho, ahhh cabrón. ¡Joder que pedazo de polla niño!

Aún iba sin bragas y sin tocármela con un certero movimiento se la metió en su raja, la follé ahí mismo de pie mientras con una mano la agarraba de su larga melena negra y con la otra golpeaba sus nalgas, ella gemía como una yegua y al poco tuvo su primer orgasmo yo no podía más y empecé a correrme en su vagina, ella se retorcía de placer al notar mi semen dentro de ella y notar como sobresalía chorreando por sus piernas, antes de acabar completamente se separó agachándose y aún le dio tiempo de tragarse los últimos chorros.

-Jo, tío eres un semental no había visto a nadie tan cargado de leche como tú. Espera que salgo a ver si hay alguien.

Marian se recompuso como pudo y salió, tardaba bastante así que me estiré en una estantería, al rato oí ruidos como estaba la luz apagada no se veía casi nada pero noté como pasaba a mi lado, mi polla ya estaba recuperando su forma así que me coloqué de costado para que cuando pasara mi verga le quedase delante de su cara, de repente noté como su cara chocaba con mi pene y soltó grito por el susto.

-Ayyy, ¿que es esto? Coño no era Marian sino la mujer de la limpieza, no sabía que hacer ostia pobre tía que le iba a decir.-Pero chico, ¿que haces aquí? Perdone señora es que estaba cansado y…-Ya, ¿pero en pelotas? Es que hace calor.-Pero hombre ponte algo y no estés con ese aparato al aire.

La mujer tenía unos 40 años mediana estatura rubia teñida, caderas tirando a anchas y un pecho que no estaba mal. Bastante guapa y apetecible.

-Sí, si espere que me bajo y me visto.

Bajé de un salto y casi me caigo encima de ella.

-Ay pero…que…ufff que sofoco…madre mía…Pero hijo, ¿que estás loco?
-Perdone es que no encuentro los pantalones. -¿No son esos? A si, disculpe si me deja…es que esto…es tan estrecho…

Yo intenté pasar lo más pegado a la estantería posible pero por mucho que nos intentásemos separar mi polla no pasaba, así que la rocé totalmente.

-Madre mía, pero hijo, vaya cacharro que tienes, madre mía, madre mía. Si es el doble que la de mi Paco.

Yo entonces me quedé quieto sin tirar ni para un lado ni para otro y ella nerviosa, noté como su respiración se aceleraba mientras seguía recordando a todos los santos y mirando al techo, yo me la cogí y le di dos golpes en su vientre.

-Ahhh, ¿que haces ladrón, pero que te has creído? -No nada es que es usted muy guapa. -Calla, anda, -Tóquemela. -¿Que? -Joder que me la toques, por favor.-Oye, pero que, -Venga por favor. – Estás loco…-Me voy a correr solo de mirarte. -¿Que? Pero…

Ella se me quedó mirando como para darme una bofetada pero al momento poniendo una cara de esas de “Aay estos chiquillos” me la cogió, joder me quedé alucinando.

-¿Que ya? ¿Esto es lo que querías? ¡Jolín que tamaño!…

Empezó a subirme y bajarme la piel y mi polla se puso dura como una piedra.

-¡Madre! ¡Que pedazo de cipote tienes hijo!…

Ya no había que decirle nada ella seguía masturbando mi polla ahora con las dos manos, yo por mi parte le metí mis dos manos por su escote para magrear sus tetas mientras ella seguía diciendo:

-No, no chico para que yo, que no,…. aaay….ufff…. aay. Serás cabrón, ummm madre, madre mía…

Se agachó y empezó chupármela como una salvaje, hasta que la tuve que parar para no correrme. La levanté y sentándola en una estantería desabroché su bata azul, y prácticamente le arranqué sus bragas.

-Ahh, ¡animal!

Me quedé parado, su coño estaba totalmente depilado y se veían brillar sus líquidos.

-¿No te gusta sí? Vaya con la devota…

Y se la clavé hasta el fondo, ella con sus piernas abiertas como una perra jadeando, y sus pechos al aire flotando de un lado a otro, mientras mi polla entraba y salía por completo de su coño pelado, yo no podía aguantar mucho más, pues eso de follarme a esa santurrona, que en el fondo era un putón verbenero, con unas ganas de follar fuera de lo común, me tenía a cien, antes de correrme se la saqué, la hice bajar y la puse en el estante más bajo a cuatro patas y clavé mi lengua en su coño y recogiendo sus jugos los escupía en su ano.

-Ni se te ocurra que yo no…-No, no tranquila…-Oye que lo digo… de verdad. Si, si…

Cuando estuvo bien mojado apunté mi polla y empujé con fuerza.

-Ahhhhhh, hijo de puta…Ay madre mía…ahhhh Sácala, sácala, -Ya la saco, y empecé a sacarla poco a poco y cuando ya estaba casi fuera la volví a clavar en su culo.

-Ahhh…me vas matar… si… duele…mmmm.

La follé por su culo mientras ella se retorcía como una perra y cuando no pude más se la saqué y volteándola se la metí en boca.

-Eso sí que no ¿eh? -Chupa y calla. -Pero, no, mmm, permmmm, no te crrmmmm, Ahh.

Mi polla empezó a escupir dentro de su boca y ella con cara de asco escupía mi leche fuera pero yo con mis manos en su nuca no la dejaba escapar poco a poco dejo hacer ascos y empezó a lamer y chupar y tragar toda mi leche y la que no podía se la dejaba caer en su cara y restregaba mi glande por toda su faz.

-Ayyy, ¿que es lo he hecho?, Aay madre mía, Aay que me he vuelto loca…

Levanté la vista y ahí estaba entre las estanterías, era Marian que había estado espiando y se metía la mano entre los botones de su bata, de repente se recompuso y vino decididamente hacia nosotros.

-Ooooooh, ¿pero que es esto?, ¿será posible? Con esta criatura…¿y tú que? Verás cuando se entere tu padre. -Aay madre del amor bendito, Aay por todos los santos que he hecho, que me he vuelto loca, loca, loca, ay Marian que yo no se que ha pasado…

-¿Que no lo sabes?…ya veo, ya tranca que gasta el chico.-Madre mía, madre mía.-Cállate ya con tanta madre, no te habrás acordado tanto de tu madre mientras te follabas al chico que solo tiene 18 años. Si, si se acordaba y de todos los santos también.-Tú calla que no se vamos a hacer.-Ayayay Sra. Marian que jamás, yo le juro…que…-Anda cállate y siéntate ahí mientras me calmo y pienso que he de hacer.-Bueno no hay para tanto. -Tú te callas.

Me fui a sentar a ver como se salía Marian pero ella enseguida me dijo:

-Tú no, quédate de pie que eres joven.-Vale, vale.

Marian se sentó igual que la Sra. de la limpieza, en un estante bajo y yo me quedé de pie en pelotas con mi polla morcillona colgando, me intentaba cubrir pero no podía, aquella pobre mujer aún con la bata descompuesta medio desabrochada, con restos de semen y sus bragas tiradas a mi lado se tapaba la cara medio llorisqueando, eso si sin atreverse a mentar a más santos y su madre. Marian me miraba y sonreía. Yo dije:

-Si acaso, ¿me puedo vestir no? -No, te he dicho, ¿no tenías ganas de…? pues quédate ahí a ver si se te pasan.-Es que…-Mira ponte las manos en la cabeza y date la vuelta.

Así lo hice y Patro que así se llamaba, alzó su cabeza y miró extrañada por la orden que me había dado Marian.

-Jolín no se que es peor, vaya culito.-Gírate chaval.

Patro secándose las lágrimas y con mirada confusa se dirigió a Marian.

-¿Que piensa hacer Sra. Marian?

Entonces ella sin dejar de mirar mi pene fijamente que estaba a escasos 60 cm. de su cara dijo:

-No lo sé chica, no lo sé, esto es muy fuerte pero me parece que empiezo a entenderte,… vaya pedazo de polla que tiene el chico…que pasada…-Aayy madre mía, si es lo que decía yo, que jamás había visto nada igual. Y tan jovencito…-Sí, si claro pero le juro que no volverá a ocurrir.-No jures tanto, no jures… -Bueno estoy pensando que no diré nada, porque está claro que aquí nadie dirá nada ¿verdad? Noooo, claro que no. -No, no nada de nada.-Vale pues bien será nuestro secreto. -Sí, si señora, muchas gracias, muchas gracias, es usted una santa. -¿Una santa? Si, si claro…jaja…-Vaya pedazo de polla nene…

Y diciendo esto me la cogió con las dos manos, una en mis huevos y la otra me descapullaba dejando mi brillante glande al descubierto.

-Pero, pero… Aaay madre…-Calla y deja a tu madre…

Patro estaba al fondo con lo cual no podía salir, sofocada, roja como un tomate, su respiración estaba acelerada y el sudor brillaba en su frente y en sus pechos aún medio desnudos, antes de que aquella pobre pudiese reaccionar Marian ya se había metido mi polla en la boca, y con lujuria y mucho arte, la chupaba de arriba abajo, mientras la Patro sin querer mirar pero mirando de reojo se secaba con un pañuelo el sudor de la cara y de los pechos mientras murmuraba por lo bajo el nombre de todos los santos que conocía, a ver, supongo, si encontraba alguno que la perdonase, en fin Marian seguía con sus manos asidas con fuerza en mis nalgas se tragaba una vez y otra mi polla gimiendo como de costumbre.

-Ummm, que cul…mmmmm…

Y sin dejar de chupar quitó sus manos de mi culo y empezó a desabrocharse la bata, uff tampoco llevaba sujetador y sus inmensas tetas salieron con sus pezones desafiantes, la Patro alucinaba pues supongo que no se podía explicar como aquella mujer, entre otras cosas, iba completamente desnuda debajo de la bata, los movimientos de la pobre Sra. eran cada vez más nerviosos.

-Déjenme salir por favor.-¿Que? Calla anda ven aquí mira que dura.-Yo no ni hablar…

Marian la cogió por la barbilla y la acercó a su cara.

-Deja ya tanta mojigatería que nuestra edad no se puede dejar pasar esto.-Ayyy, no, ni hablar.

Y mientras decía esto Marian empezó a dar golpes con mi polla en su cara, refregándosela por la boca que ella cerraba con fuerza negando con la cabeza, yo estaba acojonado con la escenita, aquella mujer lo estaba pasando francamente mal, cuando de golpe Marian soltó mi pene y encarándose a Patro le soltó un bofetón que resonó en toda la estancia, aquella pobre se quedó de piedra con la boca abierta no se podía creer lo que le estaba pasando.

-Y ahora déjate de tonterías y…

Cogió de nuevo mi polla y esta vez sin oponer resistencia y medio mirando de reojo a Marian la Patro se tragó mi verga hasta el fondo, chupó y chupó, Marian ya de pie me acercaba sus preciosos pechos para que yo los lamiese y mordiese a cada pellizco en sus pezones ella soltaba un grito y la Patro con mi polla en la boca miraba hacia arriba, pero ya más suelta pues vi como se metía una mano en su entrepierna y con la otra se pellizcaba los pezones.

Hice una señal a Marian para que la mirase y ella sonriendo con gesto de aprobación se agachó y poniéndose mejilla con mejilla empezó a lamerme los huevos y siguió por mi pene hasta que se encontraba con la lengua de la Patro, ésta intentaba apartarse pero Marian la rozaba con su lengua, de repente Patro dio un saltito, Marian con su mano por detrás de su culo le había clavado un dedo en su vagina.

-No eso si que no eh…

Pero Marian como si nada la empujó hacia arriba, poniéndola medio de pie la tomó con fuerza por sus caderas y le clavó su lengua en el coño a lo que la otra respondió con un grito, y como de costumbre aludió a unos cuantos santos, mientras yo magreaba sus bonitos pechos al tiempo que ella rendida y aceptando que sería condenada al infierno, tomaba mi polla y la chupaba con fuerza.

-Ahh no puedo más, por todos los santos fóllame otra vez…

Con sus manos apoyadas en la pared me ofreció su culo, Marian sin perder tiempo abrió sus nalgas y tomando mi polla la encaró a su ano y empujándome hizo que se la clavase hasta el fondo.

-Ahhh…ahhh…si…si…rómpelo… rómpeme… Joder con la señora…empecé a bombear con fuerza y pegué una cabalgada brutal sobre aquel dolorido culo mientras la beata gritaba: – Así, así fóllame así, como una ramera asquerosa, sii soy tu perra reviéntame, párteme en dos…

Joder si se soltó, Marian delante de ella chupaba sus pechos y se los mordía con fuerza mientras ella seguía gritando, estaba como loca, aquella reprimida había explotado y era peligrosa. Marian decidió después de ver que Patro había tenido por lo menos tres orgasmos salvajes, que ahora le tocaba a ella. Y poniéndose con su culo en pompa me dijo suavemente: -Métemela… Así lo hice se la metí hasta el fondo de su coño apretando con fuerza ante los suspiros de Marian, cada vez más rápido.

-No te corras dentro…

Yo seguía como un martillo y la Patro como loca estaba debajo de mis piernas lamiendo mis huevos y de vez en cuando la sacaba para chuparla y pasar su lengua por la raja de Marian.

-Uff. Ufff. No puedo más…

Marian se soltó enseguida y girándose se dispuso a chupar pero Patro se había adelantado y robándose la una a la otra mi polla recibieron una soberana corrida en sus caras, con sus lenguas fuera y tragando los abundantes borbotones de leche que escupía mi polla sin cesar, cuando acabé sus caras y pechos estaban bañados en semen, Marian se relamía con dulzura mientras me miraba, pero la Patro, estaba como loca estirada debajo de nosotros, encima de la bata que había puesto en el suelo, retorciéndose y embadurnando todo su cuerpo con mi semen y diciendo: -Más, dame más, estoy hirviendo, mójame, moja a vuestra puta más…

Joo vaya tela de tía Marian, empezó a lamer mi glande en círculos y con su mano empapada en semen acariciaba mi capullo sin cesar, yo no podía más y me retraía, ella lo estiraba y seguía provocándome cosquillas hasta que no pude más y mientras la Patro abierta de piernas y mirándonos desde el suelo seguía pidiendo más, de mi polla empezó salir un gran chorro caliente pipi que Marian se encargó de dirigir hacia el cuerpo de Patro que con sus manos en los labios vaginales se los abría al máximo al igual que su boca para recibir mi líquido que iba de una orificio al otro bajo la dirección de la astuta Marian.

Vaya pasada, no me podía creer lo que estaba pasando, aquella tía era una máquina y seguía pidiendo más mientras reía como una posesa, antes de acabar, Marian se agachó y se metió mi polla en la boca recibiendo el final de mi meada, y al acabar con la boca llena se dirigió a Patro y dejó caer el líquido sobre la cara para a continuación ponerse de cuclillas sobre ella y acariciándose empezó a mearse sobre Patro, que con la boca abierta recibía tan preciado líquido, hasta que se llenaba y lo escupía para recibir más, mientras ella misma se acariciaba, y rendida y sin fuerzas su vejiga soltó un gran chorro de blanco orín que subía con fuerza y que yo no dudé en recibir por todo mi cuerpo.

Autor: Alan

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