LA COTORRA

¡Comparte!

Eran las 12 del mediodía. Otro lunes más me había vuelto a pasar, me había dormido, consecuencias de un fin de semana de fiesta continua. Me levanté de la cama y me di una ducha reparadora. Al acabar me acordé que en un hora vendría mi tía a dejarme a su "pájaro" para que lo vigilara mientras ella se iba una semanita a Italia, así que me puse guapo preparé un canuto y me puse un documental (Caminantes, de Fernando León de Aranoa). Justo al final sonó el timbre y ahí estaba mi tía: Alta, morena, grandes pechos, ojos verdes, muchas curvas un buen culo…

Es una mujer de 30 años espectacular, llevaba 4 novios de 2 años, la típica mujerona que cuando pasa por la calle todos los hombres nos giramos embobados a mirarla. Bueno, a lo que íbamos, mi tía entró en el salón, la invité a sentarse (primero dejo la jaula encima de la mesa) y nos pusimos a hablar de banalidades. Sobre su futuro viaje, sus amores, su hija de 9 años (que se quedaba con el padre, menos mal que no me la habían "encoromao" a mi también), vio el porrillo y su cara puso una expresión de alegría (es lo que tiene ser una ex-hippie) así que mientras nos lo fumábamos me explicó el cuidado que le debía dar a la cotorra.

Consistía simplemente en mantener lleno el recipiente del agua y el de la comida (este último cada 2 días, tampoco conviene que se empache). SI me molestaba el ruido en principio bastaba con poner un trapo negro encima.

Una vez dicho esto se despidió recordándome que cuidara muy bien de su Ogrishito (algún día me tendrá que explicar por qué le puso ese nombre tan feo, pero bueno). Acto seguido me puse a escribir un par de mails y a llamar al despacho avisando que había tenido que acudir a urgencias (no se si se lo creyeron, me limitaron a decir que mañana sí que era muy necesario que llegara a la hora correcta). Así pasó el día hasta que llegó la hora de dormir, un porrillo más y a la cama.

Cuando ya estaba medio adormilado empecé a oír un ruido que no lograba identificar, era muy molesto, me levanté y busqué por toda la habitación que podía ser. Como no encontré nada salí de la habitación y parecía como si los ruidos proviniesen del salón. Una vez allí pude descubrir que era la cotorra que se había vuelto "loca". Le puse un trapo encima y se calló (al menos momentáneamente). Volví a la cama y tal como me tumbaba volvió aquel suplicio. Como ya estaba bastante cansado opté por la solución más fácil, cogi a Ogrish y lo saqué al balcón. Una vez allí no se oyó más sus quejidos y por fin conseguí dormir (eran las 3 a.m.)

Al día siguiente me levanté a las 8:45, mierda, otra vez no, a las nueve debía estar en el despacho así que me vestí con lo primero que encontré y fui raudo hacia el despacho. Llovía, menos mal, a ver si eso ayudaba a crear una falsa sensación de frescor… Pasé la jornada en el despacho sin pena ni gloria. Y por fin a las 5 p.m. regresé a mi casa, nada más llegar lo de siempre, quitarme los zapatos y me fume un cigarrillo mientras escuchaba Ojos de Brujo para desestressarme. En mitad del "trance" me pareció escuchar como unos quejidos… ¡¡¡MIERDA!!!! La Cotorra, joder, con las prisas me había olvidado de entrarla en casa, todo el día lloviendo, que no esté muerta por favor… Fui corriendo al balcón y la entré en el salón, ¡¡estaba viva!!! Menos mal, pero parecía que tenía una especie de catarro (identificaba esos ruidos con una especie de tos). Mi brillante inteligencia, una vez más, me dio la solución, me acordé que tenía mucosan en casa y le puse una cucharadita dentro del agua, eso seguro que la curaba. Me volví a tumbar en el sofá y seguí con Ojos de Brujo… Al cabo de media hora me levanté para ir a por una cerveza (aunque lo parezca no soy un yonki: P) y al pasar por al lado de la jaula… ¡¡la cotorra no se movía!!! Mierda, joder que día, cl

aro, una cucharada de mucosan es buena para el ser humano que pesa 80 kilos, pero excesivo para una cotorra de 200 gr… En fin, la cotorra había muerto de sobredosis de mucosan.

Me puse nerviosismo… mi tía quería a la cotorra más que a mí y más o menos como a su hija. No sabía que hacer, tenía varias opciones, abrir la puerta de la jaula y tirar la cotorra al WC (mira tía, se escapó volando, buscaba la libertad como WIlly), otra opción era comprar otra igual (pero la descarté, seguro que la reconocía), y ya sólo me quedaba otra, o contarle la verdad o decir que habían robado en casa y la cotorra era el rehén, como la segunda versión (del secuestro) no se la creería nadie opté por esperar a que mi tía volviese del viaje y contarle la verdad.

Así que esperé pacientemente a que regresara, una vez la tuve en la puerta de casa la invité a entrar y sentarse en el sillón, intenté preparar el terreno para la noticia, pero fue imposible, al notar que la cotorra no cantaba enseguida preguntó por ella. Acto seguido se lo conté tal como había pasado, al principio parecía que iba a llorar pero inmediatamente se puso a reír, le parecía increíble tener un sobrino tan tonto. Yo respiré aliviado, pero eso no había acabado ahí, me dijo que la tenía que compensar y que preparara una buena cena para esa noche. Me pareció bien, tampoco era excesivo.

Estuve toda la tarde preparando la cena, no me compliqué en exceso, bistec con salsa de pimienta, una ensalada Coriolano, y una buena botella de vino. Estaba todo listo a las 10, que era la hora acordada para su llegada. Ella, puntual como siempre, a las diez y cinco ya estaba en el portal de mi casa llamando al timbre. La invité a pasar y empezamos a cenar. La cena transcurrió de forma muy normal, me contó sus experiencias en el viaje y pasamos un buen rato. Pero llegó un momento en el que me empecé a sentir cansado y creo que me dormí.

Al despertar estaba desnudo y atado a la cama. No entendía nada de lo que pasaba, además tenía una erección enorme, tanto que me dolía. Vi aparecer a mi tía.

-¿Que tal sobrinito? ¿Ya has despertado? Menos mal, empezaba a aburrirme. Mira, creo que una cena por una cotorra no es un trato justo, así que vas a ser mi juguete toda la noche.

– Pero que dices tía? Si somos familia, ¿que me vas a hacer?

– Eso ahora no importa, espera un segundo que te tapo los ojos. (Dicho y hecho, al momento me puso una venda que no me dejaba ver nada).

– Empieza el juego.

Lo primero que noté fueron unas cosquillas por el cuello (zona especialmente erógena en mi caso, me vuelvo loco, de tanto placer que recibo con caricias en el cuello intento evitarlas porque siempre me acaban fallando las piernas, menos mal que estaba tumbado, aún así se me puso toda la carne de gallina), después bajó hasta mis pezones, no me las hacia con los dedos, debía usar una especie de pluma. Me tuvo como 15 minutos con esa particular tortura, fue especialmente dura cuando me pasaba la pluma por el capullo, me daba muchísimo placer pero no el suficiente como para correrme, un suplicio.

Acto seguido repitió la ruta (Cuello, pezones,…) pero esta vez con un hielo, la zona ya estaba especialmente sensible así que el hielo acentuaba esa sensación aún más. Cuando lo tenía en el cuello creía que me iba a morir, era una mezcla de sensaciones encontradas indescriptibles, por un lado muchísimo placer por otro un deseo irrefrenable de que parara. En los pezones la cosa ya fue más normal, aunque lo tuvo bastante rato y acabaron por dolerme. Lo que no me esperaba era lo que pasó a continuación, noté como se introducía mi polla en su boca, pero dentro de la misma también estaba el hielo, no sé si lo habréis probado, pero os puedo asegurar que causa un placer inmenso, comenzó una lenta succión donde mi polla notaba el contraste entre la calidez de la boca de mi tía y el frío continuo del hielo. Continuó chupando hasta que me corrí de una forma bestial. Quedé exhausto en la cama, y mi tía me ofreció un vaso de agua, cosa que acepté encantado, tenía como una especie de grumillos, mas tarde me enteraría de que en el vaso efectivamente había agua pero también gran parte de mi copiosa corrida.

– (mi tía) Ahora me toca disfrutar a mi, así que quiero ver como te esmeras en comerme el coño, te vo

y a soltar una mano para facilitar tu tarea.

Se sentó sobre mi cara, yo empecé a recorrer mi lengua por sus mulsos, más tarde por las ingles, seguí besando sus labios mientras introducía un poco mi nariz en su agujero. Una vez ya notaba los flujos de excitación introduje mi lengua, poco a poco, recorriendo todos sus pliegues. Cuando notaba que la excitación empezaba a ser máxima rodeé su clítoris con mis labios y empecé una dulce succión, mi tía prácticamente se convulsionaba, cada vez sus aullidos eran más fuertes, así que decidí aumentar el ritmo de las succiones y además le introduje primero un dedo en un su coño, y después ya dos. Así que me tenía debajo de sus piernas, rodeando su clítoris y mamándoselo y además con dos dedos penetrándola continuamente, ni que decir tiene que acabó corriéndose rapidísimo. Pero yo conocía la ventaja de esta forma de comer coños, así que mientras se corría bajé el ritmo pero sin parar de chupar, una vez ya había acabado de correrse lo volví a aumentar, y al cabo de 5 minutos tuvo un orgasmo, así estuvimos durante muchísimo rato. Creo que fue la mejor media hora de la vida de mi tía.

Cuando por fin acabamos con la "comida" se bajó de encima de mí.

– Muy bien sobrinito, espectacular, en mi vida había tenido tantos orgasmos seguidos. Esto bajará el grado de tu condena, pero no te creas que ya hemos acabado. Bebete esto y no te preocupes, que no está contraindicado para la viagra (ahora ya sabía el por qué en ningún momento me había bajado la erección).

Me hizo beber como medio bote de jarabe para la tos (Romilar), lo que yo no sabía es que ese jarabe tiene efectos alucinógenos.

Continuará….

Se agradecen todo tipo de comentarios e ideas para continuar con la historia.

Autor: Rafa rafa_marqueze (arroba) hotmail.com

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa

Escrito por Marqueze

¿Te gustan nuestros relatos? No olvides compartir y seguir disfrutando :P

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.