La cristiana universitaria conoce a Ammon (segunda parte)

universitaria relato

Sugiero que antes de leer este relato lean el antecedente (la cristiana universitaria conoce a Ammon (primera parte). Para que tengan una idea clara de los personajes y el contexto en el que se desarrolla todo.

En ocasiones las palabras son la fuente de toda una gama de emociones, el expresar aquello que sentimos nos libera, y al mismo tiempo nos hace caer en un profundo pánico, difícilmente somos capaces de advertir las incalculables posibilidades que desencadenan, esto las hace muy peligrosas, y sin embargo decimos al día un sinfín de oraciones que encierran nuestras ideas, emociones, verdades y mentiras que salen de nuestra boca con una naturalidad cotidiana.

Camino pensando en todo esto, la calle recta, el cielo nublado, el remordimiento experimentado por primera vez en mi vida, me hacen sentir realmente tonto – ¿Qué acabo de hacer?- mis ideas están totalmente enredadas, me siento como un imbécil y no es para menos, lo que acabo de hacer no tiene nombre, quizá fue muy inmaduro, pero nadie es capaz de pensar claro ante el miedo, todos cometemos errores cuando la situación se apodera de nosotros, la senda larga que marca mi camino continua, intento dejar mi mente en blanco, pero no puedo, cada vez que cierro los ojos, en ese lapso tan insignificante puedo ver en mi mente todo lo que ocurrió hace apenas un par de horas, quizá menos.

Tumbado a su lado viendo de frente el espejo, contemplando su cuerpo desnudo, sus glúteos levantados, sus rodillas levemente flexionadas, ella recostada en la cama, totalmente bocabajo, tapando su rostro con su cabello, apenada por lo que acaba de decir, estoy a su lado inmutado, no sé qué responder, como reaccionar, nada te prepara para escuchar esas palabras, menos en esa situación – ¿Lo dijiste en serio?- pregunto en tono de burla, disfrazando el miedo que me invadía en ese momento –claro que no, no seas menso- responde aún con su cara cubierta por el cabello –me deje llevar por el momento- continua diciendo, yo solo me quedé callado un momento antes de empezar a reír, los nervios me consumían y es mi mejor idea, esas dos palabras que ella había dicho, me llenaron de miedo, un increíble y abrazador miedo, me tenía totalmente desconcertado.

Tengo que llegar a casa, ya es un poco tarde, pero no me importa, tomo un camino diferente al que me lleva a mi destino, termino sentado bajo de un árbol, a mitad de acera, no importa quien pase o el ruido de los carros mis pensamientos me tienen totalmente absorto –no puedo creer lo que acabo de hacer, no puedo creer lo cobarde que soy- son las palabras que  mi mente repite una y otra vez en mi cabeza, efectivamente había escuchado bien, en ese último momento de intimidad que compartimos, teniendo su cadera chocando contra mis piernas y vientre, teniendo mi miembro dentro de ella en un acto intenso de sexo, en el clímax de ambos, justo en el instante en que dejaba caer mi semen por su espalda y trasero, de sus labios salió con volumen apenas audible un te amo, ¡te amo! Era lo que ella había dicho, lo que me tenía envuelto en miedo, con anterioridad yo había mencionado esas mismas palabras a diferentes mujeres que conocí, todas y cada una con el mero fin de conseguir algo, ya fuese sexo, dinero, posición o por simple diversión, sin embargo nunca me las habían dicho a mí, al menos no de una forma en la que yo lo sintiera real, era increíble como algo tan lindo pudo hacerme sentir un miedo tan grande, sabía que en el fondo sentía cosas muy fuertes por ella, pero no sabía si era amor, no estaba seguro.

Recordando más lo ocurrido en la habitación me di cuenta que salimos bastante rápido del motel después de lo ocurrido, ella repetía constantemente –estas raro- yo solo daba vueltas al asunto con risas y diciendo –no,  tu sientes que lo estoy, pero no es así- íbamos en el transporte público, tenía que bajar ya para tomar rumbo camino hacía mi casa, cuando el miedo termino de consumirme, sabía bien que pude responderle en ese momento, darle un beso en la frente o en la boca y decirle mirándola a los ojos –yo también te amo- bajar del transporte y esperar a que el miedo se pasara, pero hice todo lo contrario.

La mire a los ojos, la sensación de nervios recorría todo mi cuerpo, intente tomar fuerza desde lo más profundo de mi ser, pero no pude, algo hizo que tomara una decisión nefasta, la solté de las manos y dije con voz firme –tengo que decirte algo, quería decírtelo antes pero no lo hice, voy a hablar con mi expareja, puede que regresemos, me temo que ya no podemos seguir siendo novios- La mirada que se apodero de sus ojos me hacía sentirme mal solo con recordarla, como de costumbre y aun en esa situación no dejó de sorprenderme –si es lo que quieres hacer no puedo detenerte, no te niego que me siento usada, pero adelante si es lo que sientes- fue lo que me dijo, en ese momento todo lo que me hizo sentir me paralizo, moría de ganas por decirle al oído que era una broma, que también sentía lo mismo que ella, pero ese maldito miedo no me lo permitió, me levante y preparándome para bajar, la mire de nuevo y por más que intente acercarme a decirle que la amaba mis piernas no se movían, mi cuerpo no reaccionaba, solo asesté a decirle –gracias- y me baje.

Todo esto recordaba bajo aquel árbol, todo esto que me hacía sentir como un maldito cobarde, pero no importaba, después de todo eso es lo que era, esa noche contacte a mi expareja de sorpresa y como si  lo que dije en la tarde hubiese sido cierto terminamos por volver.

Las cosas en mi mente nunca han sido claras, siempre sigo a mis impulsos y por alguna razón las cosas se salen de control, termino afectado y afectando a muchas personas al mismo tiempo, pero Rajel era diferente, teníamos quizá un par de semanas de haber terminado, y a pesar del daño que le hice y lo poco hombre que había sido con ella, me permitió ser su amigo, las tardes en la escuela solíamos compartirlas riendo y platicando como si todo el tiempo que compartimos de pareja no hubiera existido, al menos eso podría parecer a los demás, incluso a ella, ya que en el fondo para mi cada tarde era un regreso a los días que estuvimos juntos, supe en ese entonces que también sentía amor por ella, pero mi orgullo e inmadurez me hicieron disfrazarlo solo como mera atracción, como un mero gusto, una persona obstinada es capaz de abandonar los sentimientos más puros por mantener aquella falsa ilusión de control, en ese tiempo descubrí lo obstinado, orgulloso e idiota que soy, ya que todo lo que su compañía me hacía sentir lo maneje como si no fuera nada, aunque por dentro no quisiese más que regresar a sus brazos, darle un beso en la boca y pedirle que me perdonara, sin embargo un idiota siempre será un idiota, al menos hasta que sus errores sean tan caros que ya no pueda pagar la deuda con dolor, risas o lágrimas.

Los días seguían transcurriendo, el disfraz de control que me ponía normalmente en presencia de oveja se había vuelto mi segunda piel, ya no podía quitármelo en ningún momento, ya que incluso sin que ella estuviera cerca con solo pensarla me volvía a sentir como basura; una realidad en este mundo es que incluso los insectos tienen suerte, y yo al igual que ellos tuve una oportunidad inigualable, mi suerte se presentó una noche chateando con Rajel:

-Cómo has estado?

+bien y tu?

-bien gracias a dios

+que bueno

-si gracias, que me cuentas?

+no mucho, aquí haciendo tarea, y tu?

-pues que estoy aburrida

+aburrida? Pues que haces

-nada solo estoy acostada

Yo sabía de antemano que ella tenía la costumbre de irse a la cama temprano, quedarse un rato despierta en su cuarto, estar totalmente encerrada y dependiendo de si estaba despierta o no tenía la luz prendida o apagada, pero lo que siempre me dio curiosidad es que dormía totalmente desnuda.

+sigues durmiendo desnuda?

-jajajaja que preguntón me saliste

+jeje solo bromeaba

-jajajaja fíjate que si, sigo durmiendo desnuda

-el roce de las sabanas y cobijas se siente muy rico en la piel

+jejeje no esperaba que me respondieras así

-Por qué no? Si ya me has visto desnuda antes, que tiene de malo?

+no tiene nada de malo, solo que no es como que te volveré a ver así jeje

-pues porque no quieres, yo nunca te he dicho que no

+jajaja seguramente si te digo que me dejes verte desnuda me vas a decir que no

-si no lo intentas no puedes saberlo jijiji

+jajaja haber pues, Rajel me dejas verte desnuda?

-claro dime cuando nos vemos y con gusto

 

En ese punto la plática tomo un giro inesperado para mí, no estaba seguro de si lo que me había dicho Rajel era verdad o solo una broma pesada que quería gastarme en venganza por lo que yo le había hecho aquel día en el transporte, tras pensarlo por un momento me di cuenta de que ella no era la clase de persona que tomaría algún tipo de venganza contra nadie, por lo que decidí ver en que terminaría toda esa platica.

+te parece si nos vemos el lunes?

-si me parece bien

+jajaja y si no vas?

-si voy a ir jijiji

+no te creo pero a ver qué pasa

-que desconfiado me saliste

+jajaja la costumbre

-bueno el lunes vas a ver jiji

+jajaja hasta el lunes te creo entonces

-si jeje, bueno me ire a dormir descansa feo te quiero

+vale niña jeje que descanses, también te quiero

 

Faltaban un par de días para que llegara la fecha acordada entre oveja y yo, no sabía que estaba pasando, pero me agradaba la idea de tenerla como algo más que una amiga nuevamente, no estaba entusiasmado por el hecho de verla desnuda, de acariciar su cuerpo, ni siquiera por el hecho de que podría penetrarla nuevamente, lo único que me hacía esperar con ansias la fecha era el poder besar su boca nuevamente.

El día acordado llegó, nos reunimos en un parque, el comienzo de la plática era bastante normal, un saludo con beso en la mejilla, preguntas formales del tipo, ¿Cómo estás? ¿Qué tal las clases? Etc., yo estaba muy nervioso, pero gracias a ese disfraz que ya se me había hecho costumbre usar mantenía un control imaginario de la situación, platicas risas y uno que otro comentario estándar fueron súbitamente interrumpidos por oveja –bueno ¿A dónde vamos a ir?- yo me quede pasmado y dije riendo – ¿de  qué hablas?- ella solo volteo los ojos y me dijo –no te hagas sabes de que hablo, ni modo que me veas encuerada aquí en el parque- me quede helado en ese momento, estuve por lanzar el disfraz que me había colocado, pedirle una nueva oportunidad, quería estar con ella, lo sabía perfectamente, pero aún seguía siendo un imbécil, aun podía pagar mis errores y como todo un idiota solo dije –no pensé que te fueras atrever- ella nuevamente volteo los ojos y me dijo –te dije que si lo ibas a poder hacer- la mire fijamente, quería pedirle un beso, solo un beso y eso habría sido el final de todo lo que le pediría, pero no lo hice y continuando en mi papel de poseedor del control exclame –solo se me ocurre que vayamos a un motel- al decir esto la mire fijamente, solo tomo sus cosas y me dijo –vámonos- al igual que ella tome mis cosas y camine justo detrás de ella.

 

Entramos juntos a la habitación de inmediato cerré la puerta, las cortinas que dejaban entrar la luz y me gire en dirección a la cama, la vi a ella ya sin sus pertenencias, recostada bocarriba quitándose las gafas y colocándolas sobre la repisa de cemento que había al lado de la cama, me coloqué a su lado –bueno ¿ahora qué?- ella no dijo nada solo se enderezó y se sentó junto a mí –tú dime- solo la mire por un momento y de nuevo un ataque de nervios me aprisionaba en el interior, quería hacer algo respecto a eso, decirle lo que sentía y hacer que ese nerviosismo se fuera, hacer que el miedo se disipara y me dejara volver a su lado, pero nuevamente y como si dos personas vivieran dentro de mi cuerpo termine por seguir como el imbécil que Rajel había visto aquel día que terminamos, la tome del cuello y dije –bueno pues a lo que venimos- la levante de la cama y la puse frente a mí –tomate tu tiempo no te preocupes- ella me miro y sonriendo comenzó a bajar su falda larga, lentamente, despacio, sus manos sujetaban aquella prenda por los extremos laterales pero al mismo tiempo recorrían su cuerpo de los lados, eso me tenía extasiado, la falda cayó prontamente al pasar su cadera, ya que su trasero era lo que le impedía caer, sus bragas eran de un tono grisáceo, sus piernas eran un tono más claras que la parte de arriba de sus pies, subió sus manos a su cintura y comenzó a levantar la blusa de prisa, su vientre se veía marcado por la prenda íntima que cubría su sexo, al ser una mujer bbw le apretaban la mayoría de prendas intimias, al pasar sus manos por su torso llegando a la altura de su sostén levanto los brazos formando una especie de escuadra en el aire que hacía que su cintura luciera perfecta ante mis ojos, lo abultado de sus pechos dentro del brasier se disipo en un momento al levantarlo con la otra mano, para retirarlo casi a la par de su blusa, me miraba en todo momento fijamente a los ojos, sé que notaba que estaba totalmente perdido en toda la sensualidad que su cuerpo le ofrecía a mis ojos, por lo que riendo me dijo –listo, te dije que me podrías ver desnuda- estas palabras rompieron de golpe el estado de hipnosis en el que me había hecho caer la maravillosa vista, estaba embelesado en la perfección que ella me permitía contemplar al estar parada frente a mi despojada de su ropa, y todo esto fue abruptamente interrumpido por su voz, que me hizo levantar la mirada y encontrar sus ojos, pese a todo lo que habíamos vivido y estaba pasando, ver su rostro siempre me hizo sentir bien, además que me dejaba ver aquel primer aspecto de ella que había hecho fijarme en su persona, su cara, ella estaba un poco nerviosa, o eso me hizo pensar el leve temblor que tenía en sus manos, casi imperceptible para alguien que no la conociera, pero acostumbrado a admirarla podía notar la más mínima diferencia en su cuerpo o su conducta –si ya lo note- fue lo que dije mientras tomaba su cadera con mis manos –¿puedo pedir algo?- me aventure a decir –dime- fue su respuesta, ya no hice más que sujetarla con ahínco y levantándome de la cama comencé a besarla, ella contrario a lo que yo esperaba no me negó el beso si no que envolvió mi cuello con sus manos y me correspondió.

La tenia desnuda totalmente frente, mis manos recorriendo su cintura, acariciando su espalda baja, jugando con las puntas de su cabello entre mis dedos, sentía sus manos asirse fuertemente a mi cuello, sus labios buscaban mi boca con la misma pasión y el mismo calor que yo había deseado volver a sentir la suya, lentamente di un paso hacia atrás y quedamos ambos recostados sobre la cama, su cabello se posó casi en su totalidad sobre mi rostro, pero no importaba, las caricias de mis manos fueron en aumento y cada vez bajaban o subían más, llego el punto en que mi mano estaba sobando fervientemente sus nalgas, ella no dejaba de besarme, mientras que yo estaba cada vez más inmerso en su calor, de repente me enderezo y me quito la playera, se levantó rápidamente y desabrocho mi pantalón, tomándolo de los costados lo bajo hasta mis rodillas e hizo lo mismo con mi bóxer, pensé en ese momento que estaba por montarse en mí, pero hizo algo diferente, me beso nuevamente la boca, y su mano bajó por mi torso hasta llegar a mi pene, lo envolvió con su palma y comenzó a subir y a bajar su mano, esto termino de ponerlo erecto, rogaba por que se subiera en mí, pero nuevamente hizo algo que no era lo que yo pensé, bajo rápidamente su rostro, beso mi pecho y fue directamente a mi entrepierna, tomando la punta de mi glande con sus labios y sin dejar de masturbarme comenzó a lamer lentamente la parte superior de mi pene, yo solo me recosté totalmente y no hice nada, ella dejo de lamer la punta y quitando su mano, metió todo mi miembro en su boca, pude sentir como su saliva y lengua envolvían todo mi miembro, aprisionado por sus labios, en ese momento estaba perdido en el placer que su boca me estaba haciendo sentir, siguió con la felación unos 10 minutos, la interrumpió de golpe y me dijo –estas sacando mucho juguito papi- yo la mire a los ojos y le dije –es que lo haces muy rico mami, pero no te preocupes aun no me vengo- la tome del cabello y besando su cuello comencé a recostarla a mi lado, puse mi mano en su entre pierna y comencé a frotar su clítoris rápidamente, para sorpresa mía estaba ya muy lubricada –estas excitada ¿verdad?- solo se rio y me beso la boca a la par que jalaba mi mano más abajo, dándome la indicación de que siguiera, mis dedos llegaron a la entrada de su vagina y lentamente introduje uno mientras que la palma de mi mano frotaba fuertemente la parte externa de su sexo, haciendo que ella gimiera cada vez más fuerte, y arqueara su cadera sin dejar de besarme, de momento sentí unas contracciones dentro de ella, supe que iba tener un orgasmo, por lo que introduje dos dedos y los presione fuertemente en la parte interna que ésta justo encima del orificio de la entrada de su vagina, esto hizo que de inmediato gimiera con fuerza y pude sentir como mi mano se empapaba de aquel néctar de mujer que había conseguido me regalará.

Sin decir nada y mientras ella tomaba un poco de aliento me senté sobre la cama, me quite totalmente la ropa, tome sus piernas con ambas manos y coloque sus pies sobre mis hombros, no dije nada, ella tampoco, solo acerque mi pelvis al suyo y al sentir la humedad de su vagina deslice mi pene dentro de ella en un movimiento fuerte, no podíamos besarnos, no podía besar sus senos, pero ella nuevamente me sorprendió, coloco sus pies sobre mi rostro y con su dedo pulgar haciendo presión en mis labios me hizo abrir los  labios y termine con su dedo del pie dentro de mi boca, esto me excito a sobremanera por lo que la intensidad de las embestidas aumento considerablemente, y a los pocos minutos pude sentir mi miembro totalmente empapado mientras que ella gemía fuertemente haciéndome ver que había tenido un orgasmo, me quite de encima por un momento y me recosté, aquel momento había provocado que me dieran ganas de terminar, pero lo había logrado resistir, sin embargo ahora ella tenía la iniciativa de todo por lo que se levantó en la cama, me dio la espalda, se puso en posición de perrito, sin embargo estaba sobre mí, por lo cual su vagina estaba en frente de mi cara, hizo su cuerpo para atrás y dejo caer su pelvis sobre mi rostro, la intención era clara por lo que comencé a llenar de lengüetazos todo su sexo casi con desesperación, mientras que ella chupaba y succionaba fuertemente mi pene, en esta posición seguimos hasta que se levantó rápidamente, pensé que había tenido otro orgasmo pero me equivoque, tomo mis manos y las coloco sobre el colchón, agarrándolas con fuerza, me dijo –abre bien tu boca- hice lo que me pidió y como si de mí miembro se tratara comenzó a cabalgar en esa posición de 69 mi rostro, hasta que la escuche gemir con mucha fuerza y pasando su vagina por toda mi cara dejo empapado por completo mi rostro, dándome un placer inimaginable en esa acción, el sabor de su sexo, así como su aroma lo tenía impregnado totalmente en mi boca y mi cara, por  lo que quería aún más, levante mi cara y de un fuerte movimiento pegue mi rostro a su vagina metiendo mi lengua lo más adentro posible para degustar y comer todo lo que pudiera de su afrodisiaco fluido.

En ese momento se levantó de mí cara y se recostó boca abajo, yo me incorpore a su lado y besando su hombro la admire nuevamente, ella se quedó quieta, yo estaba muy excitado por lo que sin decir nada me coloque encima de ella, tome sus glúteos entre mis manos y abriéndolos lentamente acerque mi pene encontrando la entrada a su vagina y penetrándola en un movimiento lento, que a los pocos segundos se volverían violentas bombeadas, el mismo sonido de sus nalgas chocando contra mis piernas, hacían que ambos nos sintiéramos excitados, ella no dejaba de moverse para repegar mas su trasero contra mí, por lo que en cosa de 30 minutos que duro esa posición ella tuvo alrededor de 10 orgasmos y al final ambos terminamos juntos nuevamente, solo que en esta ocasión la euforia de ambos hizo que terminara dentro de ella.

El hecho era que ninguno sabía que pasaría, yo sabía que el deseo y las ganas de estar con ella era algo innegable, ya no solo en la intimidad, sino solo estar con ella, poder besarla, reírnos, compartir por lo que al termino de todo nos sentamos ambos desnudos de frente y le pregunte -¿Qué pasara ahora?-  ella miro hacia un lado y me dijo –lo que tú quieras que pase- -me gustaría que esto fuera así, no sé que pienses tu- de nuevo miro a un lado y me dijo –está bien, así que sea, seremos amigos con derecho- no era a lo que me había referido pero nuevamente no dije nada, hice el gesto de aceptación con mi cara y me recosté a su lado, comenzamos a platicar de muchos temas, hasta que termino hablando de algunas situaciones sexuales que vivió al lado de su expareja, por alguna razón esto me hacía sentir celos, pero por otra parte provocaba una especie de coraje, miedo y excitación que una parte de mí lo tomo como interesante, y nuevamente como si hubiese dos personas viviendo en mi las cosas que ella me contó tuvieron un impacto muy fuerte en lo que viviríamos después.

Espero les guste esta segunda entrega, aunque es similar a la primera las cosas a partir de aquí cambian de una forma interesante, si alguien gusta dejar su opinión en los comentarios será bien recibido.

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