La Decision de Sofía

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Cuando El empezó a escribir esto no sabía cómo hacerlo. ¿Iba a ser una súplica, iba a ser una orden? No sabía.. Solo quería que dejar atrás la frustración de toda la semana. Primeramente el lunes, ella envió una nota en whatsApp que a él le pareció de lo más atrevida y excitante y agradeció al cielo de compartir con una mujer como ella. Y se preguntó qué mujer a las 12:45 piensa en lo que ella puede anticipar.. Solo ella, SI ERA ÚNICA.

La nota decía: ¿vamos al cine y a coger?? Mañana no ronda de niños, no trabajo. Aquello le pareció de lo más excitante y todo el resto del día la tuvo en su mente. Al final solo fue cine y sueño.. Estaba demasiado cansada para algo más ése día.
Al otro día (martes) de nuevo al filo de mediodía el whatsup decía: Quiero estar contigo, no creo que aguante hasta mañana. Y la ilusión creció en él y algo más en su pantalón.
Pero ese mismo día por la tarde: tienes razón mejor nos vemos mañana.
Por fin el miércoles a temprana hora y después de una larga y febril espera recibo una nota como en reproche y reto, después de Hola Corazón…: Creí que nos íbamos a ver ahora, pero veo que no tienes interés…Bye
Pero si sabes que solo espero tu llamado dijo él y las cosas parecieron corregirse. Al final del miércoles, tampoco se pudo y su nota de whatsapp para ella fué: sé que estas cansada y que solo tienes ganas de apagar el mundo.

Quería dejar atrás todo eso, quería fundirse en ella, sin importar el tiempo, solo la intensidad, así que la noche el jueves le sentenció: mañana llevas vestido a tu trabajo y esperas mi correo.
Quiero que pienses en mí a partir de éste momento en el que estás leyendo esto. Quiero que te excite saber que puede ocurrir este viernes.
Como a las 10 de la mañana apareció un correo que decía: quiero que me llames a medio día, a cualquier hora en la que estés en tu oficina sola, o media hora de que estés sola… media hora antes no lo olvides. Quiero que me llames y me digas .. En media hora. Quiero que después de esa media hora me pongas un whatsapp y me digas ya estoy lista, estoy aquí en la mesa; húmeda y masturbándome, la puerta está abierta y yo también para ti.
Ella luchó un momento pues de buenas a primeras se dijo no… pero luego la excitación le abrió paso en su pensamiento y en su cuerpo a la turbulencia de la promesa de algo nuevo, y dejó la posibildad latente y se sorprendió a si misma, sonriendo y diciéndose que SI.
Puntual le avisó cuando faltaba media hora y puntual 5 minutos antes de entregarse a la excitación que le pulsaba su vagina le deslizó la nota: estoy lista para ti .
Él como un relámpago y con una excitación más que manifiesta se encargó de cubrir la poca distancia que le separaba de su oficina y sin tocar y tras de cerrar la puerta principal tras de sí, la encontró en la esquina del escritorio con su mano en su clítoris muy húmedo y entre su excitación solo alcanzó a decirle suavemente: cógeme cabrón… “Lo he estado deseando todo el día y toda semana”.
El la miró presa de la fiebre y de inmediato dejó caer el pantalón y ante la mirada de duda de ella… le adivino el pensamiento y le dijo con seguridad antes de forzar un beso ardiente… Todo está cerrado, solo estamos tú y yo y te voy a fornicar.
Acto seguido separó los labios y casi sin buscarlo ya que la humedad de su cueva era evidente y no daba lugar a buscar mayor precisión; dejo ir su pene muy despacio, hasta que escuchó su primer gemido, soltó sus brazos y la posicionó con las espaldas totalmente en la mesa para salir de su vagina mientras ella le arrullaba con otro gemido de satisfacción al salir de ella, para volver a penetrarla de nuevo y tras mirarle sin decir nada se abandonó para sentir el hierro ardiente penetrarla de nuevo y cerró los ojos y le dejó hacer. Sus piernas blancas estaban sobre sus fuertes hombros, su pene se insertaba y salía con un ritmo delicioso que le hacía cantar que rico,, ay Mauro, ay mi vida, ay corazon.. Muchos adjetivos, a veces los mismos, pero cada vez distintos, distintos por el matiz de su voz, distintos por como ella misma sentía en su interior, a veces hasta el fondo de su vagina, a veces a la entrada de ella y a veces, los pies se apretaban sobre su nuca atrayéndolo hacia ella misma como si quisiera que nunca saliera de ella o como si quisiera que metiera más y prolongara su placer. No dejaba de agradecer con sus ayes, con eso que El llama: la canción más hermosa que puedo escuchar.
El cambiaba los ritmos de sus acometidas haciéndolas las fuertes y encendiendo sus respuestas de placer, o bajaba el ritmo y reciba los QUE RICOS de ella y veía como se mordía su labio inferior… No faltó la andanada de asaltos coordinada con la caricia en su botón de clítoris que ella tanto apreciaba y agradecía….. Luego él lanzó una serie de embestidas que ella correspondió con gritos placenteros y desgarradores, además sus uñas se clavaron con desesperación en las nalgas de él hasta dejar su marca de posesión y enseguida sus manecitas subieron por su espalda donde en repetidas ocasiones transitaron y se hundieron provocando una mezcla de dolor y placer intenso que le hizo vaciarse en un grito descomunal sobre ella, pero no dejó de moverse, ahora en una cavidad resbalosa por su venida. Ella dejó de presionar su cuello con sus hermosos pies blancos y liberó su espalda para pedirle descansar, a lo que él accedió generosamente, Ya que él también estaba fatigado, pero en medio de una nube de tranquilidad. Si, esa calma que te da el liberar el orgasmo.

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Escrito por gabriel lopez gutierrez

TRABAJO EN EL SECTOR INMOBILIARIO. SOY FETICHISTA DE PIES . HETERO, BI CURIOSO Y ABIERTO A CUALQUIER EXPERIENCIA

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