La despedida

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Mi pija ya había tomado dimensión aflojó sus piernas, tomó mi pija con su mano y se ensartó de un solo brinco toda mi pija dentro de ella, los dos gritamos de dolor y placer, pero enseguida los movimientos nos pusieron a mil, ¿te gusta que te coja papito?, solo podía decir si, estaba siendo cogido por una verdadera geisha, que con sus movimientos sentía todas las paredes de su concha.

En una oportunidad que me encontraba en Buenos Aires, junto a mi ex segunda esposa y mi hija, como ella era de las personas que le gusta dormir mucho, después que nos instalamos en el hotel yo me justifiqué diciendo que salía hacer unos trámites antes de viajar  al exterior que era por la noche.

Así fue que salí como las 9 de la mañana, lo primero que hice fue pararme en una confitería a tomar un delicioso cortado con medias lunas de grasa. Mientras tomaba mi café y ojeaba el diario, levanto la vista y veo que entraba la negra, una de las mejores mujeres con la cual había cogido. Aclaro que la negra era una mujer de compañía, de muy buena onda, de 40 años y que era una verdadera yegua, al verme la saludé y le hice señas que viniera a mi mesa, cosa que correspondió, nos saludamos y se sentó, ordena lo que apetecía y enseguida le pregunté que hacía a estas horas tan tempranas para ella ya que sus mañanas por lo general son de descanso de noches de trabajo. Me comentó que tenía un cliente que atender, pero que el muy hijo de puta le había hecho la pera, que no había aparecido y que no le contestaba el celular, ¿y vos? me preguntó, ¿cuando llegaste? a Baires, le contesté que en la noche anterior y que estaba con la companía que ya mencioné, se rió y expresó, con razón no fuiste al boliche a buscarme.

Seguimos charlando y comentándole de mi viaje y que sería por unos seis meses que no volvería, dado que me iba a quedar a vivir en el exterior, solo salió de su boca un, Noooo, ¿como que te vas? y me voy a quedar sin mi amigo, traté de justificar lo que no se puede justificar, pero era una decisión tomada. Por supuesto que me recriminó que no se lo hubiese contado ya que nunca le mencioné nada. Se levantó de la silla que estaba en frente de mí y se sentó a mi lado, cosa que me sorprendió, pasó su brazo derecho por mi cuello y nos empezamos a besar con mucha pasión y lujuria, nuestras lenguas no dejaban de recorrer nuestras cavidades bucales y entrelazarse con toda saliva.

Al dejar de besarnos se aferró a mí tan fuerte como yo a ella, y me salió una expresión del corazón, te quiero, cosa que era y es cierto, solo se desprendió de mi dándome un piquito y siguió bebiendo su café, así nos quedamos unos minutos sin decir palabra, quizás volando en los sentimientos ambos, pero una llamada a su celular rompió este momento, miró a la pantalla e identificó quien era, el cliente que le había fallado, lo atendió y enseguida empezó con las recriminaciones, mientras él se justificaba, se levantó de la mesa, me guiñó un hijo y salió hablando hacia la calle, a los minutos regresó, sonriente y me dio otro pico, me dice, quiero que hagamos nuestra despedida, yo confundido le digo, ¿pero no te vas con el cliente?, no, solo va a pasar por acá, dejará algo y seguirá, después me enteré que le había cobrado como si le hubiera dado todos los servicios, así fue que apareció y le entregó un sobre desde arriba de su auto, ella solo lo tomó y ni cinco de bola le dio, le hizo un gesto que después le llamaba. El pobre quedó como un boludo, viendo como ingresaba de nuevo a la confitería.

De nuevo en la mesa, me dice me complacerás con la despedida, ya que lo dejé porque quiero que estemos juntos, así que llamé al mozo, aboné y nos fuimos al motel, mientras caminábamos abrazados nos besábamos y alguna franela discreta hacíamos, llegamos al telo, pedí una habitación y ella ordenó una suite y pernotar diurno, este horario va de 10 de la mañana a 5 de la tarde. Era tanto de mi deseo de ella que no reparé que a las 6 debía irme para Ezeiza, pero  por nada del mundo me iba a perder de esta hermosa mujer.

Tomé las llaves, unos forros que te dan y nos fuimos al monta cargas, mientras cerraba la puerta ella ya me estaba dando unos hermosos mimos con sus manos, apreté el botón del piso y la abracé, dándonos un hermoso beso, instintivamente bajé mis dos manos y la tomé de sus hermosas nalgas, dio un salto y con sus dos piernas se enlazó a mi cuerpo, siempre besándonos, yo ya esta altura estaba más  que empijado, cuando llegamos al piso, la llevé hasta la habitación cargándola en la misma posición que veníamos en el ascensor, abriendo y cerrando las puertas del mismo con mucha dificultad pero sin desprendernos y sin dejar de besarnos, entramos a la habitación y juro que no recuerdo si cerré la puerta con traba, lo que si caímos en la cama amarrados, saqué una de mis manos de sus nalgas y se fue derecho a una de sus tetas, se las sobaba como queriendo exprimirla, ella con sus manos acariciaba mi cabello, dejé su boca y me fui a meter mi lengua en su oreja y seguir chupándole el cuello, en un momento me retiró con sus brazos hacia atrás y se empezó a sacar su remera, enseguida siguió por sacar su corpiño y liberar ante mi esas dos magnificas tetas, a las cuales me abalancé a chuparlas con lujuria, ella gemía de placer y  yo tenía una erección que mi pija pedía salir a gritos, si mi amor chupame toda, expresaba y eso me calentaba más, si, así papito, comeme toda, no dejes nada de mi cuerpo sin pasar tu lengua, cosa que no pensaba ni remotamente dejar de hacer, quería devorarme todo esa mujer con mi lengua y mi boca.

Así fue que fui bajando despacio por su cuerpo deteniéndome en su ombligo, ella jugaba con los dedos de sus manos entre mi pelo y gemía de placer, pasé mis dos manos debajo de pollera y seguí mi recorrido con mi lengua y mi boca, a llegar a la altura de su cintura, ella alzó sus caderas, metió una mano debajo de su espalda, desbrochó la pollera y la subió por completo, para en un solo movimiento sacarla por la cabeza, lo que dejó todo su cuerpo libre, luciendo una tanga color negro, me deslicé por encima de esa prenda, oliendo ese olor hermoso de hembra en celo.

Seguí con mi legua por sus muslos y pasando mis dedos con las yemas por el costado de sus piernas, acariciando su piel de terciopelo, que eran correspondido con gemidos y caricias en mi espalda, tomó con sus dos manos mi camisa y tirándola hacia arriba me despojó de ella, la revoleó, me tomó por el cuello con sus dos brazos y empezamos a darnos un beso con mucha lengua y saliva que intercambiábamos, volví a chupar esas tetas mientras ella recorría con sus uñas mi espalda, echando la cabeza hacia atrás y gimiendo…

Me puse de pie, desabroché mi cinturón, me descalcé y quedé con mi slip, sujetando a mi pija que estaba al palo frente de ella, me tomó de las nalgas y apoyó toda su cara sobre mi slip, oliendo mi verga, eso me hizo sentir en las nubes, con sus dos manos sacó la prenda y liberó mi pija, así tomé su tanga y también la liberé, quedando los dos con nuestras prendas a mitad de pierna, salté por encima de ella, me acosté boca arriba y ella enseguida subió encima de mi dándome su concha en mi cara, a lo que enseguida empezamos hacernos un lujurioso 69,tenía delante de mí una concha bien depilada y un clítoris que saltaba, al cual empecé a chuparlo con toda pasión, como pasándole la lengua en toda la rajita de su bien mojada concha, mientras sentía como me devoraba con su boca toda mi pija, pasándole la lengua desde la cabeza hasta mis huevos, desparramando mucha saliva, solo podía pedirle que no parara.

El clítoris estaba tan parado que lo aprisionaba con mis labios y se lo succionaba, esto le hacía dejar de chuparme la pija, exclamando que sí, así papito, no pares, me estás matando de placer, en cuanto dejaba el clítoris para pasar mi lengua por su concha, se tiraba devorando mi pija, metiéndola toda en su boca, me hacía arquear de placer, hasta tal punto que ya casi no soportaba más  los espasmos de placer que me venían, en ese mismo momento entramos en convulsión de acabar, recibiéndonos en la boca nuestros mares de amor.  Después de habernos limpiado mutuamente nuestros orgasmos, nos acomodamos uno al lado del otro y nos fundimos en un beso entregándonos el residuo de nuestras leches juntándolas en nuestras lenguas sin dejar de jadear de placer.

Estuvimos unos cuantos minutos hasta que  nuestras aceleraciones se desvanecieron a ritmos lentos, en un momento se montó sobre mi y me dice, te voy a coger con mi concha, cosa casi imposible ya que mi verga estaba en total estado débil, me miró y  se rió, pero enseguida se subió y se sentó sobre mi pecho dejándome su hermosa concha a mi disposición, la que empecé a devorar de nuevo, ella apoyaba sus manos en el espejo de arriba de la cama entregándome eses bocato de cardinale a lengua y boca, la tomé de las dos nalgas y le acompañaba en los movimientos de su pelvis sobre mi cara y mi lengua que exploraba dentro de esa vagina jugosa, solo sentía los gemidos de esa hembra que estaba entrando en celo totalmente, deslicé uno de mis manos hacia su culo y con el dedo del medio empecé a jugar sobre su hoyito, el cual no oponía resistencia, me salí por dentro de sus piernas, la tiré hacia atrás y la dejé en cuatro, abrí sus nalgas y empecé a darle unos besos negros…

Al sentir mi lengua en su orificio anal solo expresaba placeres de sus entrañas haciéndolos a través de su boca, hijo de puta, como me gusta tu lengua, me sacas lujuria y me estás preparando para cogerme analmente, no mi amor, te voy hacer acabar chupándote el culo, no se porqué lo dije, ya que no lo había pensado, pero me gustó la idea, así que seguía meta chupar ese culo que daba paso a mi lengua, arrecostó su cabeza a la cama y una de sus manos se fue hacerse una pajita en la concha, se lo recriminé y al momento la sacó, la condición era que acabara con mi lengua en su culo, que cada vez revoleaba más, buscando más, así estuve chupándole media hora el culo, metiendo y sacando mi lengua, hasta que gritó, sí hijo de puta, me vengo, voy acabar, si, si, si, si así, por favor no pares, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii y se vino, con mi legua juntaba su leche y se la llevaba al ano y se la metía, hasta que cerró las piernas apretando mi cabeza que dejo inmóvil.

Como mi pija ya había tomado dimensión aflojó sus piernas, se tiró hacia atrás, tomó mi pija con su mano y si más  preámbulo se ensartó de un solo brinco toda mi pija dentro de ella, los dos gritamos de dolor y placer, pero enseguida los movimientos nos pusieron a mil, ¿te gusta que te coja papito?, ¿te gusta mi concha?, solo podía decir si, estaba siendo cogido por una verdadera geisha, que con sus movimientos de pelvis sentía todas las paredes de su concha, sí, así papito, quiero cogerte mi macho hermoso, si mi amor cogeme como quieras, soy tu esclavo si lo quieres, esas cosas que nos decíamos nos adelantaba el orgasmo, poniéndonos más  calientes, hasta que sentí que me venía y se lo comenté cosa que me dijo, Nooooooo, espérame, bajo el ritmo pero a los segundos empezó de nuevo ya  no me pude aguantar, arrojando fuertes expulsiones de semen en su concha, no le gustó que me viniera sin ella haber llegado, pero me dijo, ahora estamos dos a dos, se rió y se tiró sobre mi besándonos, empezó a exigirme, a pesar de ya haber eyaculado, no se como lo hizo, pero se vino, con mi pija fláccida, pero aún dentro de ella.

Nos levantamos y nos dimos unas buenas duchas con un poco de morreo, salí del baño y pedí servicio a la habitación de unas bebidas y comida, así que tomamos unas gaseosas y comimos unos sándwiches que bien nos venían para recuperar fuerzas. Lo hicimos sentados en una barra los dos completamente desnudos, fumamos unos cigarrillos y a la carga del placer nuevamente, sin antes recriminarle que me llevaba un polvo de ventaja, se sonrió y me dice, eso lo arreglamos enseguida y equiparamos, me pidió que me sentara sobre la barra y me empezó a dar una chupada de pija, la cual a los primeros besos y chupadas respondió, la ponía en su boca y la succionaba con mucha maestría, haciendo ir al cielo…

Me pidió que fuéramos al caballete, donde me senté con mis piernas abiertas como si fuera la mujer, allí se dedicó a darme un sección de besos negros, chupando y metiendo su lengua en mi culo, el que dilató casi de inmediato debido a la excitación que llevaba, fue hasta al lado de la cama y trajo un forro, introdujo dos dedos dentro de el y me empezó coger por el culo con los dedos, sin dejar de chuparme la pija, yo solo gemía y le decía que me gustaba con locura, que me estaba haciendo ver estrellas, así me tuvo hasta que empecé a convulsionar de espasmos de calentura y me vine con un chorrete de leche que descargué en su boca, en su cara, por donde encontraba topes mis escupidas de semen, fue una de las experiencias de mayor gozo que he tenido, realmente fue espectacular. Por supuesto que en agradecimiento la besé en la boca buscando un poco de mi semen.

Nos lavamos, acomodamos un poco la cama y nos acostamos a fumar y charlar, busco mi celular y vi que había tres llamadas perdidas, eran di mi ex, al instante la llamé y le comenté que no había contestado porque estaba en una reunión y que ahora había terminado y que me iba a comer con ellos, que para las 4 a 4 y media estaba en el hotel, que estuvieran lista para salir enseguida a Ezeiza, mientras decía esto la negra me regaló una sonrisa como diciendo, vamos a coger de nuevo, apoyó su lengua sobre mi oreja y empezó a jugar lo que hizo que tuviera que cortarle a mi ex rápido con la excusa que me esperaban.

Dejé el celular y nos prendimos en un beso, pero le pedí que descansáramos un rato ya que teníamos dos horas más  para estar, está bien pero pide café, con algunas masas o algo dulce, así lo hice y así que tuvimos un rato descansando, bebiendo, fumando y charlando, cuando volví a mirar la hora eran las 3 de la tarde, ¿que hora es putito?, las tres, ok tengo una hora para que no te olvides nunca de lo que te voy hacer, se levantó y se fue al baño, dejó la puerta abierta, se acuclilló  y empezó a orinar para que la viera, yo desde la cama, eso me empezó a excitar e instintivamente tomé mi pija y la empecé a masajear.

Al verme ella empezó a tocarse y moverse, siempre desde el baño, a los minutos empezó a caminar hacia mi, mi pija ya está en buena dimensión, llegó a mi lado y me dio los dedos todos mojados de orina y algo de jugos de sus concha, los que empecé a chupar con gusto, juntó su boca a la mía sin sacar los dedos y entre besos y lengua saboreábamos los líquidos.

Le pedí hacer un 69 de nuevo y así lo hicimos, cuando ya estábamos listos la saqué de encima me monté en ella y empezamos a coger por la concha, era tan frenético como lo estábamos cogiendo, que solo gemíamos y nos besábamos, en un momento me dice espera, bajate, me hizo acostar boca arriba, se puso de espalda, tomó mi verga y de una se la penetró en el culo, que placer sentir que vas entrando por ese recto, que se ajusta mucho más que por la vagina.

Me decía me duele pero me gusta y a vos putito?, me encanta, ah, ¿te gusta que te coja la negra?, siiiiiiiiiiii, ¿quien es la hembra que mejor te coge?, vos mi amor geisha, vos yegua hermosa, se tiró hacia atrás, apoyó sus pies en mis rodillas y empezó a cabalgarme, con una mano le sobaba las tetas y con la otra le masajeaba la concha, nos estábamos dando una cogida monumental.

No acabes, quiero que acabemos en nuestras bocas, lo que quieras mi amor, lo que tu pidas yo te complaceré, soy tu putito, enseguida empezaron nuestras contracciones, se salió y seguimos con el 69, donde terminamos en la boca de cada uno, volvimos a juntar nuestros jugos y quedamos tendidos por varios minutos.

Bueno espero que les guste esta verdadera historia, que tiene otros capítulos, que si recibo buenos comentarios se los contaré.

Gracias Clau, te quiero

Autor: Minetero vicioso

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Escrito por Marqueze

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