LA ESCLAVA DE LA VERGA DEL JEFE

Patricia es mi nombre, les quiero contar el inicio de una aventura que empezó de una manera muy singular entre mi jefe y yo "la puti", como me dice él. Todo empezó un día en que como se dice acá le saqué los chorros del canasto. Con él nos conocemos hace mucho tiempo antes que él llegará al trabajo que hoy en día tenemos y en la cual él es mi jefe. Ese día en que se inició nuestro contacto más íntimo, lo había molestado todo el día, no negaré que nuestra relación siempre a sido un poco más allá de trabajo, existía una relación de amistad algo extraña, pero amistad al fin, digo extraña porque si bien éramos amigos tampoco no lo éramos. El problema era nuestro tipo de carácter.

Ese día lo cansé con rabietas de cabra ó niña chica, lo cansé con problemas entre los dos y no de trabajo. Al fin de la jornada, cuando ya se habían idos todos volví donde él y nuevamente le saqué en cara cosas personales que ya habíamos conversado todo el día, él cansado de mi actitud, se para violentamente de su asiento y me dice mira puta de mierda hasta cuando vas a seguir hueveando con lo mismo, en eso me toma fuertemente del pelo, obligándome pararme de mi asiento, llevando a ponerme inclinada o apoyada sobre mi estómago en su escritorio. Me levanta la mini y me empieza a dar fuerte palmazos en mis nalgas sin dejar de insultarme. Me dice: puta concha de tu madre esto es lo que te hace falta que te den unos buenos palmazos para que te dejes de huevear con tus rabietas de cabra chica, perra estúpida, maraca, mírate como vistes como una puta barata. En eso me dice pásame esa regla perra, era una regla metálica, se la paso y me empieza a pegar ahora con ella, mis ruegos y súplicas no servían de nada, después cuando ya se calmó, me sube más la mini dejando todo mi hilo dental a su vista, me dice eres bien puta perra, se nota que eres caliente, mira la tanguita que usas como las que usan todas las de tu calaña, mujerzuela estúpida, apuesto que estás caliente.

Terminó de decir eso cuando siento su mano tocarme directamente mi zorra que delataba mi estado, si estaba caliente, él se da cuenta de eso y me da otros reglazos, después jaló de mi calzón para sacármelo, ahí quedé expuesta a su decisión, en eso noto que me suelta y me ordena no pararme, miro hacia atrás y veo que se baja los pantalones, en eso veo que su enorme pene que salta de su bóxer, es muchooooooo más grande que el de mi marido, lo toma en su mano y lo dirige a mi zorra que al sentirla tiembla de gusto, su cabeza enorme me la pasa por toda mi vagina generando un placer maravilloso, la pone en la entrada de mi cueva y me la mete con una violencia que me hizo pararme un poco, me metió gran parte de su obelisco que aunque mi coño estaba mojado no era lo suficiente para su gruesa verga, pero que importó si después vino un festín de orgasmo hasta que acabó toda su leche dentro de mi, lo más maravilloso fue cuando sentí que iba acabar, aunque cuando llegamos a ese punto teníamos otra pose, sentí como su pene se pone más rígido y su cabeza la siento inflamarse hasta explotar estando toda su polla dentro de lo más profundo de mí.

Me estuvo culeando duramente durante mucho, mucho rato, entre palmazos, tirones de pelo manoseo y apretujamiento de mis pechugas e insultos, yo no podía soportar tanto trato que me venían los orgasmos casi seguidos, no se cuántas veces acabé, recuerdo que en esos segundos él me insultaba groseramente y me bombeaba haciendo estremecer.

Sino hubiera sido porque mi celular sonó no hubiera tenido unos segundos de relajo, no hubiese contestado, pero él me obligó y pensando que podía ser de la casa fui a mi escritorio a buscar el bolso, me sentía sucia cuando iba a contestar por como estaba con la ropa desordenada, mis piernas chorreadas por mis líquidos, pero feliz dentro de todo. Al ver el númer

o en el celular, me di cuenta que era mi marido. Le contesto, él me preguntaba como estaba y si ya había salido de la oficina, le dije que no que me estaban culeando, él me preguntó que condoro me había pegado. Acá en Chile, metafóricamente a uno se la culean cuando se pega un condoro (error) de importancia, pero estaba vez la culeada no era metafórica sino real. Mi marido me pregunta si me quedaba mucho, le dije que esperaba que no porque mi jefe me estaba culeando hace rato aunque seguía bastante excitado. Mi marido inocente me dijo que ojalá termine rápido el reto, le respondí que no se preocupara que ya iba a terminar aunque la culeada estaba dura y para mi dije, pero muy rica.

Al terminar con mi marido volví donde mi jefe que estaba sentado con mi roto calzón en su mano que lo pasaba en su larga y gruesa verga. Al verme, me dice eres una puta descarada, acaso no crees que no te escuché que le dijiste a tu marido que te estaba culeando. Le dije acaso no es cierto. Por supuesto que es cierto y mejor vuelve a tu lugar puta, pero antes desnúdate toda. Lo hago y me siento en su verga mirándolo de frente de ahí de ahí no paramos más, habremos duramos cerca de 20 minutos más hasta que explotó todo dentro de mi, con su verga tiesa como había dicho antes fue exquisita sentir como subía su leche por esa verga y sentir como se inflamó más su cabeza antes de explotar hasta llegar su leche en lo más profundo de mi, cuando me salí de esa verga mis piernas y mi cuerpo en general me dolían, me chorreaba su leche y mis jugos, antes de poder limpiarme él me obligó a limpiarle su bella herramienta a pesar de la repugnancia que me dio verla así, me hice la valiente y se la limpié no diré que terminó gustándome como tampoco diré que fue algo tan repugnante como había pensado. Después de eso él se vistió y se fue dejándome en la oficina desnuda.

A partir de ese día me llama su puti, no me gusta que me diga eso, pero que puedo hacer a algo que soy con él. Me limpié como pude, me vestí si recuerdan el calzón estaba jalado o roto por lo que no pude usarlo, me fui a casa a poto pelado, me sentía sucia y una basura. Al llegar a casa mi marido había ido a comprar con los niños por lo que me fui directo al baño, llegó mientras me duchaba, me pregunta porque me estaba bañando porque era raro que lo hiciera. Le dije recuerda que te dije que me estaban culeando, él inocente como todos los hombres, se ríe y me dice que graciosa eres. Ese día, me culearon por partida doble mi jefe y mi marido, con mi esposo no fue lo mismo que con mi jefe, pero que se le puede hacer aunque igual me sacó dos buenos orgasmos.

Al otro día cuando llegué a la oficina, fui a saludar a mi jefe y no sé porque tomé una extraña posición de sumisa, él me ordena cerrar la puerta y acercármele, hago lo que me pide y me acerco a él, mirándome a los ojos me ordena subirme la mini, lo hago y al ver mi diminuto calzón era otra tanga hilo dental chiquita como a mi me gusta, me dice eres bien maraquita para vestir, me gusta que seas así además quiero tenerte todo el día caliente puti por eso cada mañana vendrás para que te manosee tu zorra de perra hot.

A partir de ese día todas las mañanas me manosea un rato mi zorra dejándome bien caliente dispuesta para la culeada que me da más tarde, en el día a veces lo hacemos una o dos veces. Ya llevamos un tiempo saliendo casi un año, en ese tiempo me ha roto el ano varias veces y me ha hecho hacer tríos, tanto HMH como MHM, también nos hemos pegado nuestros viajes a diferentes partes de Chile algunos fines de semana y no me ha soltado de la cama, aaaah se me olvidaba también me ha prostitutido no me gusta hacerlo, pero él me convence y aceptó, creo que me da miedo perderlo porque con él aprendí a ser mujer, puta y también prostituta.

Antes de despedirme les diré que soy de Santiago de Chile, soy atractiva, mido 1.67, ojos claros, crespa, morena, mis medidas 91-61-93, 60 kilos, mi edad esta entre 25 y 30 años. Me atreví a contar esto porque a nadie le he dicho mi morboso secreto ni a mi mejor amiga que es colega, trabajamos en el mismo departamento y su jefe es mi jefe. Espero que les haya gustado el inicio de mi infidelidad o como dice mi jefe-amigo, con quien a todo esto nos hemos hecho realmente amigos más allá de la parte de amantes, soy su puti o la es

clava de su verga la cual me vuelve loca cada vez que me atraviesa, siempre se lo digo y creo que por eso él se aprovecha de mí. Ojalá nunca termine esta doble vida que llevó como la mayoría de la gente, salvo que encuentre algo mejor.

Autor: Patricia

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Escrito por Marqueze

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