La esclava de mi jefe I

Hace unos años trabaje como asistente administrativa en un banco en la capital de mi país. Fue mi gran oportunidad de independizarme de mis padres y poder vivir mi vida de soltera. Fue una oportunidad única, pues muchas chicas compitieron por este puesto, pero fui la afortunada de obtenerlo. La primera vez que conocí a mi jefe me pareció que era un tanto viejo para mi gusto, pero no sé lo que vi pero lo encontré atractivo y algo misterioso. Era alto, unos grandes ojos oscuros, su cabeza rapada y aunque su cuerpo no era musculoso, pero está bien formado para su edad. Su mirada era profunda y cuando te miraba no sabias a ciencia cierta que estaba pasando por su cabeza.

A ver Eva (así me llamo), ¿estas dispuesta a pasar tiempo extra en la oficina sin previo aviso?

¡Claro que sí señor Rodríguez!

Muy bien, ¿y estas dispuestas a todo lo que te pida?

Por su puesto lo que usted me pida lo haré con mucho gusto.

¿Y el que esté dispuesta no será interrumpido por un esposo o un familiar?

No señor claro que no. Soy soltera solo tengo 23 años. Y como le dije estoy dispuesta.

Entonces el puesto es de usted. Comienza mañana señorita.

Muchísimas gracias señor Rodríguez, verá que no se va arrepentir de haberme dado el puesto.

Estoy seguro que no.

Yo estaba tan emocionada que no podía pensar en cómo me iba a ir en mi nuevo puesto.

Los días pasaron y mi dedicación al puesto era muchísima. No quería que mi jefe tuviese queja sobre mi desempeño. Todo lo que me pedía, ahí estaba yo haciéndolo rápidamente. Quería demostrarle a mi jefe que yo era buena para el puesto.

Una tarde mientras me preparaba para salir de la oficina. Mi jefe me paro…

Eva necesito que tomes estos documentos y que saque copias de todos ellos. Son para una conferencia y los necesito para hoy.

¿Todos jefe?

¡Todos! ¿Algún problema?

No, por supuesto que no. ¿Cuantos necesita?

Aquí tiene la lista de las personas que necesitan copias.

Cuando mire la lista sobrepasaba a las 350 personas. Sabía que me iba a tomar par de horas terminar toda la tarea y ya era hora de salida. Estos eran los momentos que mi jefe decía que no podía conformarse con cualquier persona para el puesto.

Estaba cansada y me dolían muchísimo los pies. Como no había nadie ya en la oficina y mi jefe ya se había ido, decidí que era hora de quitarme la chaqueta y mis zapatos de aguja. Me abrí par de botones de mi blusa para estar más cómoda pues tengo unas tetas grandes y bien redondas y no me gusta ponerme nada escotado. Creo que no sería profesional que los hombres de las oficinas me vieran y quieran comérmelas como siempre me pasa cuando salgo con algo escotado a la calle. Mi cuerpo no es de una modelo, pero no me quejo tiene sus curvas. Soy de estatura normal. Y mi pelo es rizado y oscuro al igual que mis ojos. Tengo mi pelo a media espalda y mis labios son carnosos. Más de uno de mis amistades me han dicho que están hecho para dos cosas para besar y para dar la mejor mamada del mundo.

Tome todos los documentos que tenía que sacar copia y me fui al almacén donde tenemos la copiadora. Esta detrás del salón privado de conferencia que tiene mi jefe en su oficina. Estuve allí unas dos horas cuando sentí gente hablando en el salón de conferencia. Desde el almacén hay un hueco que se puede ver al salón sin que me vean, pues es donde ponen el proyector para las conferencias. Escuche unas voces de mujeres y luego unos gemidos. Mi curiosidad fue grande de ver quiénes eran. Me trepe en un banco que había en el suelo que utilizaba para poder manejar el proyector y comencé a mirar por el hueco. Y allí estaban Vero y Laura comiéndose sus bocas como si fuera lo último que hacían en sus vidas. Sus bocas se buscaban una a otra mientras que sus manos se daban placer de forma desesperada. Comenzaron a tocarse por todas partes, Laura comenzó a apretarle las nalgas a Vero de forma firme y fuerte. Mientras Vero le apretaba y masajeaba las tetas a Laura. Vi que mientras ellas mas se masajeaban sus lenguas jugaban más una contra la otra.
Sentí como mi cuerpo comenzó a reaccionar de forma inmediata. Mi entrepierna comenzó a mojarse de forma inmediata. Jamás había visto una sesión de sexo y menos entre dos mujeres. Y me daba morbo solo de saber que las estaba viendo y que podían en cualquier momento atraparme. Mis pezones se endurecieron y los sentía como piedra, querían prácticamente salirse de mi sujetador.

Mientras mis pezones estaban en estado de excitación vi como Laura comenzó a subirle la falda a Vero sin despegarse ni un momento de la boca de esta. Vi como su mano comenzó a tocar por encima del tanga la rajita de Vero y como ella separaba las piernas. Comenzaron a moverse hasta llegar a la mesa de conferencia haciendo que Vero se acostara encima de ella. Lo que hizo que se le facilitara a Laura el poder tocarla con más energía. Laura comenzó a jugar con la rajita de Vero lo que hacía que ella gimiera cada vez más duro. Haciendo que Laura le sacara su tanga y le dejara solo con su falda en la cintura. La rajita de Vero estaba completamente brillosa de lo húmeda que estaba. Solo tenía una línea de pelitos que hacía que se viera súper rica simplemente para comérsela.

Mis pensamientos fueron llenándose de escenas de poder comérsela. Jamás había pensado tener relaciones con otra mujer, pero verla tan húmeda y que disfrutaba como Laura la tocaba me hacia querer estar ahí. Mientras Laura seguía tocando y sobando el clítoris vi como Vero se quitaba las demás prendas dejándose solo la falda y sus tacones de aguja. Sus manos comenzaron a tocar sus pezones que estaban igual de duros que los míos. Tenía unas tetas medianas con unos pezones rosados muy paraditos. Sus manos comenzaron a tocarlos y apretarlos y los iba jalándolos según Laura iba moviendo más rápido sus dedos sobre su clítoris.

En un momento Laura se separo y comenzó a quitarse su ropa lo que hizo que Vero levantara sus piernas y las pusiera encima de la mesa completamente separadas dejando a la vista de todo su coño. Y comenzó a masturbarse metiendo dos dedos en su coño mientras miraba como Laura se quitaba cada una de sus prendas. Si el cuerpo de Vero era riquísimo el de Laura estaba para comérselo también. Tenia unos senos pequeños pero perfectos al igual que su cintura era pequeña con unas caderas generosas. Luego de quitárselo todo no perdió tiempo para meterse entre las piernas de Vero y comenzara a comérsela completa.

Ya en esos momentos mi clítoris latía fuertemente. Solo deseaba tener una boca que me chupara y pasara la lengua de mi clítoris hasta mi culo. Que me atormentara hasta hacerme venir. Sin perder tiempo abrí completamente mi blusa y saque mis tetas de mi sujetador. Comencé a tocarme los pezones y a jalármelos en lo que mientras Laura le pasaba la lengua por todo el clítoris a la Vero. Sentía mi coño completamente mojado y solo quería tocarme. Mi tanga estaba completamente húmeda y comencé a jalarlo para arriba para que se metiera entre mis labios y con la tela rozara mi clítoris. Sentí como me excitaba cada vez más mientras que Laura metía dos dedos en el coño de Vero y hacia que gimiera con cada embestida.

Yo estaba entretenida tocándome mi clítoris mientras miraba la escena, cuando sentí que alguien me tapaba la boca.

Mi corazón se paro por un segundo. Sentí un miedo atroz que me dejo completamente paralizada. Una voz profunda me dijo…

Vaya, vaya, vaya mira que tenemos aquí. Mi querida asistente haciéndose una paja sin mi consentimiento.

¿Eva te gusta lo que ves?

La voz era de mi jefe y me había agarrado.

¿Dime Eva te gusta lo que ves? ¿Te gusta ver como Laura le come el coño a la Vero? ¿Te gusta como le pasa la lengua?

No sabía que contestarle, mi miedo y la vergüenza eran grandes. No sabía cómo responder.

Vamos Eva quiero saber que si te gusta.

¡Sí!

¿Si qué?

Sí jefe me gusta lo que veo.

Ummm… a la putita le gusta lo que ve.

Mientras me preguntaba se puso más pegado de mi a la parte de atrás y comenzó a rosar su bulto entre mis nalgas. Sentía como lo tenía como una piedra. Lo que hizo que me mojara más. Solo de pensar en su pene se me aguo hasta la boca.

Umm que ricas nalgas tienes mi putita. Déjame ver como está ese coño.

Y sin mediar palabra metió su mano en mi tanga y un dedo dentro de mi coño.  Haciendo que un gemido fuerte saliera de mi garganta.

Oh, si la muy zorrita esta súper mojada. Quien lo diría con esa blusa con tantos botones hasta arriba y esa falda ibas a tener un tanguita que no deja nada a la imaginación y con un coño tan caliente.

Comenzó a masturbarme y a tocarme todo mi clítoris con fuerza y suave a la vez. Mientras mordía mi oreja y me decía…

A ver mi zorrita dime que hacen ahora las otras dos. Quiero que me lo diga.

No…no puedo.

¡Claro que sí! Tú me dijiste que ibas hacer lo que yo te pidiera. Y quiero ahora que me describas que están haciendo.

Laura…mmm…Laura está ahora en la mesa. Y…y ahora está en cuatro mientras Vero mmmmm le come el coño por atrás.

Le come el coño así…..Y mientras mi jefe me decía eso se bajo por la parte de atrás de mi y comenzó a comérmelo. Pasándome su lengua por mí jarra hasta mi culo. Haciendo círculos en este. Lo que hacía que una corriente corriera por todo mi cuerpo. Sentí como mis labios se hincharon aun más. Y que mi vagina soltara mas liquido con la sensación de su lengua pasando y comiendo mi coño.

Me voy a correr…mmmmm

¡No!!!! No te he dado permiso Eva. Todavía no, quiero que me describas más.

No voy a poder….ahhhh….estoy muy excitada. Mmmmm….

Sigue, es una orden.

Continúe describiendo como la Vero saco un vibrador y comenzó a metérselo a Laura mientras se toca ella.
Oh si sigueeeee…..que rico. Jefe ya no puedo más….estoy….

Y mientras continuaba viendo la escena sentí como mi jefe sacaba su lengua de mi coño. Quería que siguiera, quería sentir como me corría.

Pero en eso sentí algo mejor. Sentí como su pene se metió en mi jarra de un solo acto. Llenándome toda. Y comenzó a moverse suavemente.

¿Te gusta mi Eva?

¡Síííí!

Oh si a mi putita le gusta como la lleno.

¡Síííí jefe!

Sentí como lo saco. Y quería más.

No por favor no te detengas, no te vayas. Ummm…

Se acerco a mi oído y me dijo…. ¿que quieres que te haga mi zorrita?

Métemelo. Quiero que estés dentro.

Oh, ¿quieres que te lo siga metiendo?

¡Síííí!

¿Si qué?

Sí jefe, métemelo y párteme en dos.

Muy bien putita, aquí lo tienes.

En ese momento sentí como me pegaba a la pared. Y apretándome fuerte con sus manos paro mis nalgas y me lo metió de un solo tirón. Comenzó a moverse rápido y fuerte. Mientras sentía como me partía por dentro. Me excite tanto que derramaba líquido de mi coño en abundancia. Estaba súper excitada. Solo quería que mi jefe me llenara toda y que no parara.

No pares…por favor no pares. Ummm….

No lo voy hacer putita. Y quiero que te corras. Quiero sentir como te corres.

Sííííi jefe….lo haré. Ahhh que rico….me corro…ohhhh…me corro.

Sentí en ese instante como mi jefe se movía más rápido. Y una explosión lleno mi ser. Sentí como me corría. A la vez que sentía como la leche caliente de mi jefe me llenaba completamente.

Ohhh sí que estas bien rica Eva. Así me gustan mis zorritas. Calientes y dispuestas. Oh, sí.

Cuando termínanos pude ver como Laura y Vero estaban también terminando con un 69. Y las dos se comían mutuamente haciéndose venir una a la otra.

Mi jefe se paro atrás de mí y podía sentir su pene entre mis nalgas nuevamente. Y con una de sus manos tomo uno de mis pezones y comenzó a apretarlo y jalarlo mientras que con la otra metió uno de sus dedos en mi coño.

Quiero mañana Eva que vengas a la oficina con tu coñito bien rasurado. ¿Me entendiste? Y sin ningún tanguita puesto bajo tu falda. ¿Está claro?

¡Sí jefe!

Y con eso dicho saco su dedo de mi jarra y se fue.

Fue el mejor trabajo extra que había tenido en mi vida. Y sabía que continuaría.

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