LA ESCOLTA

Quiero relataros la experiencia que realizó mi mujer sin contar conmigo, la de montárselo con dos hombres y disfrutar de una noche de lujuria y desenfreno.

Ahora paso a describírosla, tiene 37 años y aunque tenemos dos hijos, sigue teniendo un cuerpo de bandera, buenos pechos vientre liso y un culo de infarto aparte de ser muy agraciada de cara.

En el terreno amoroso, tras diez años de casados, seguimos llevándonos bien, follamos de muchas maneras, en lugares diferentes y si el día la pilla cachonda y se ha tomado unas copas le encanta el sexo anal y dilata el esfínter de tal forma que se la metes sin vaselina ni nada y sobre todo cuando vemos películas porno, en las que se corre siempre visionando una doble penetración, especialmente cuando tienes ocupados sus dos agujeros, uno con la lengua y otro con los dedos.

Hace ya un par de años que bromeábamos sobre el tener una experiencia fuera de la pareja, cuando salíamos de copas y veía un chico guapo, me vacilaba con frases como ¿Quién pillaría a un macizorro como ese? y cosas parecidas, de esa manera más de una vez cuando hacíamos el amor yo la vacilaba diciéndole, ¿qué? Te imaginas que ésta es la polla de cualquier otro que le gustase y ella se excitaba a más no poder, de ahí pasé a señalarle a algún amigo atractivo común y ella me decía, que no me preocupase que para follar fuera de la pareja tenían que calentarla mucho y que en ese caso solo sería sexo, sin ninguna otra implicación, todo ello bromeando y al fin de ponerme celoso, yo la contestaba que en ese caso yo me metería en medio y disfrutaría de dos pollas, pues para hacerlo con un hombre ya me tenía a mi.

Su aventura comenzó, con el capricho de comprarse una chaqueta de cuero, que costaba alrededor de 600 Euros, y el ofrecimiento de una amiga que solía trabajar haciendo extras como camarera en bodas y banquetes, la cual le informó de que se seleccionaba personal para atender a una jornada de caza en una finca.

Total, que se presentó a la selección y la escogieron, el sueldo era de 250 euros por una jornada completa, y a la cacería, asistirían los príncipes de España, por lo que no se si se ilusionó más por ver a los príncipes de cerca que por el dinero.

El día del acto se preparó con un uniforme que le habían proporcionado la empresa de catering, debajo llevaba unas medias hasta el muslo, tanga y un sujetador wonderbra, ya que la ocasión requería ir elegante, el vestido, al medir ella 1″80, le quedaba bastante por encima de las rodillas y lo suficientemente ajustado y escotado para realzar sus pechos.

Esa misma noche al volver a casa y mientras se cambiaba, me despertó y al dar la luz, vi como tenia marcas de dedos en sus nalgas y superficies enrojecidas en sus tetas, por lo que me entró la sospecha de que había estado en otro sitio y no precisamente sirviendo, así que le pregunté que había pasado, y ella me dijo que si no me enfadaba me lo contaría todo con pelos y señales, con estos preliminares paso a contaros lo que ella me describió.

Temprano, partió hacia el evento, quedándose alucinada de las impresionantes medidas de seguridad que había alrededor de la casa Real, pasando en las primeras horas de la mañana a montar las mesas y ayudar a los camareros expertos, ya que no tenía experiencia en servir.

Por ese motivo y como era una de las pocas que poseía carné de conducir, se encargó de llevar la comida, a los miembros del servicio de seguridad que se encontraban en las diferentes estancias que hay en el perímetro de la finca.

El último lugar en recorrer, era una pequeña casa de invitados en la que había dos escoltas, uno de 40 años y otro de unos 27, que en el poco tiempo que estuvo, se dedicaron a piropearla, diciéndole, que si a las camareras las habían escogido en un casting y que si después de la cena la metían en un congelador, porque mujeres tan guapas no se veían por la calle, mi mujer, c

reo que como todas, se sintió alagada y más porque, según ella, los dos tipos eran espectaculares, altos, musculados, bien bronceados y agradables, según ella parecían más modelos de pasarela que escoltas, así que ella les siguió un poco el juego y regresó a la hacienda principal.

Cuando llegó al hora de la cena, ya se encontraba cansada de andar de un lado para otro y le estaban pesando los 250 euros, así que se ofreció voluntaria para repartir la comida entre los puestos de seguridad, llegando a la casita de caza en último lugar, siendo que en esta ocasión, solo se encontraba uno de los escoltas (el más joven), que familiarmente la invitó a sentarse un rato ya que mi esposa se quejó del dolor de pies. La estancia principal, tenia una amplio sofá y estaba enmoquetada con una mullida alfombra, a lo que julia se descalzó y se sentó en el sofá recostándose.

El escolta le sirvió una copa de champán y entablaron una conversación, en la que él se quejó de la dura vida que llevaban, con constantes viajes y dificultades para conocer chicas etc…, Julia se encontraba relajada y se estaba frotando las pantorrillas para relajarlas, ofreciéndose el escolta a darle un masaje relajante en la planta de los pies.

Según ella en un principio, y a pesar de que el chico la atraía bastante, lo hizo sin mala intención, sentándose en un extremo del sillón y poniendo sus pies encima de las piernas del escolta, que pasó a masajearla con delicadeza las plantas, percatándose, de que se le había subido un poco la falda, dejando una hermosa vista de sus piernas y medias, pero lo tomó como una compensación a su amabilidad, y disfrutando de una situación morbosa, pero a los pocos instantes y con la excusa de masajear el otro pie le colocó un pie directamente en su paquete, percatándose mi esposa, que se encontraba con los ojos cerrados, de cómo algo palpitaba en contacto con su pie, abrió los ojos y se encontró con la sonrisa del escolta, ya ella se había excitado bastante, por lo que decidió seguirle el juego y empezó a subir y bajar el pie a lo largo del paquete.

De ahí y viendo la predisposición de mi mujer el escolta se colocó encima de ella y suavemente pasó a magrearla y besarla, mi mujer viendo que la situación se le iba un poco de las manos, le advirtió que solo le permitía tocarla un poco (o eso me dijo ella), pero en el transcurso de los tocamientos se encontró con la polla en la mano, y ante las insistentes súplicas del muchacho accedió a hacerle una mamada, de todas las maneras ella se iba excitando cada vez más, ya que poniéndome un ejemplo es como si a mi me pusieran una chica de playboy y me empezara a acosar, ¿Cuál hubiera sido mi reacción?, creo que todos haríamos lo mismo.

Lo siguiente que ocurrió, es que mientras ella se encontraba arrodillada en la mullida alfombra, dedicándose a chupar la verga y el joven, éste ya le había sacado las tetas por encima del escote y jugaba con sus pezones, entrando en escena el escolta más maduro, que debía estar fuera, y que al volver se encontró con un panorama de película: a su compañero sentado en el sofá, recibiendo una mamada espectacular por parte de mi mujer, y a ésta arrodillada en el suelo, con la falda levantada hasta la cintura, dejando ver sus medias a medio muslo y su hermoso culo apenas tapado con el tanga, tomándoselo obviamente como una invitación a unirse a la fiesta, por lo que se aproximó sin hacer ruido, mi mujer se enteró de su presencia cuando notó como le apartaban el tanga y una lengua ávida, se dedicaba a jugar con su ojete.

Dadas las circunstancias, mi mujer se sintió un poco cohibida, pero un cúmulo de hechos la animó a seguir, primero el juego con sus pezones, que es una de las cosas que más le gusta, segundo, la lengua en su culo, la zona más accesible para chupar del segundo escolta y que la vuelve loca, tercero, el enorme atractivo de los dos escoltas y que no les iba a volver a ver y cuarto, que le vino a la cabeza mi comentario de que para tener una polla sola ya la tenía en casa y que si alguna vez la dejaba era para probar algo nuevo ( lo malo es que obvio, que yo quería estar presente, dando caña).

Así que ni corta ni perezosa, se relajó y se dedicó a disfrutar de la oportunidad, indicó al maduro que se sentase también en le sofá y agarrando una poll

a con cada mano se las chupó alternativamente, después pasaron a acomodarla a ella, preguntándole que era lo que más le gustaba, así que en un principio se dedicaron a chuparle una teta cada uno, dividiéndose posteriormente y dedicándose uno a lamer su coño y culo y el otro a las tetas.

Desde ese momento, la situación se fue acelerando y el joven pasó a penetrar a mi mujer, mientras ésta se dedicaba a succionar la polla del maduro, pasaron a alternarse en esa posición y el joven en medio de una mamada se retiró y empapó la cara de mi mujer con un chorro de semen, mientras el maduro seguía con su faena de folleteo lento y cadencioso.

El joven regresó con unos clinex y le limpió la cara y se disculpó por lo temprano de la corrida, asegurándole que llevaba mucho tiempo sin disfrutar de una mujer, no obstante estaba dispuesto a continuar, por lo que mi mujer, a cuatro patas encima del sofá, mientras el maduro seguía su mete saca , se dedicó a hacer recuperar la erección del joven con una exquisita mamada, cosa que no tardó en conseguir.

El maduro se acomodó sentado en el amplio sofá y mi mujer le cabalgó, el joven se encaramó para que mi esposa siguiera con la mamada, desde ahí descendió, y levantándole los cachetes, paso a trabajar su culo con la lengua (cosa que me extrañó, pues a mi me habría dado reparo tener una polla a escasos centímetros de mi lengua entrando y saliendo del coño), después pasó a meter los dedos previamente ensalivados.

Par mi mujer eso siempre había sido un sueño no realizado, como mucho había tenido mis dos dedos metidos en el culo mientras la follaba, así que le pidió que se la metiera por el culo suavemente.

Con la excitación que tenía y ayudada por la posición, recibió la segunda polla por el culo y sintió el placer desenfrenado de ser poseída por sus dos agujeros a la vez, no pudo siquiera explicarme la sensación, ya que casi se desmaya del placer, ni que decir tiene que había tenido múltiples orgasmos desde el inicio de la "fiesta".

Como remate final, el joven se puso de pié y la elevó a pulso con facilidad, abrazándose ella con piernas y brazos y la ensartó por el coño, a lo que el maduro viendo el otro agujero libre y accesible y siendo ambos de la misma estatura, aprovechó para penetrarla analmente, por lo que en ésta doble penetración, se sintió flotar, ya que la elevaban y bajaban como una pluma, notando las dos vergas en su plenitud.

Al no llevar condones, no se corrieron dentro, pero la llenaron las tetas de leche que se esparció con lascivia.

Después, se arregló y vistió y se despidió de ellos, con su fantasía cumplida, al regresar a las cocinas la dijeron que había tardado mucho, y ella comentó que se había perdido en la finca, volviendo a casa plenamente satisfecha y feliz.

Comentarios a mi correo.

Autor: Campeador campeador_2001 (arroba) yahoo.es

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Escrito por Marqueze

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