La historia de Camilo

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la historia que voy a relatar me sucedió hace 3 años, cuando tenía 18 años, con la mujer de mi tío, llamada María Elisa

Hola amigos de marqueze, mi nombre es Camilo, la historia que voy a relatar me sucedió hace 3 años, con la mujer de mi tío, llamada María Elisa. Soy un hombre alto, mido 1.78 aprox., delgado, trigueño, soy de Cali, Colombia.

Mis padres decidieron irnos a vivir al norte de la ciudad, justo a una cuadra de donde vivía mi tío, con su mujer y su pequeña hija de unos 2 años en ese tiempo. La mujer de mi tío me excitaba mucho desde hacía rato, siempre soñaba con tener sus deliciosas tetas en mi boca, y meterle una pichada de película. Ella es una mujer de unos 35 años, algo bajita, mide 1.60, un poco gordita, pero con un culo y unas tetas enormes, que me excitaban muchísimo. Ella mantenía mucho en nuestra casa, hablando con mi madre, y llevando a su hija a la piscina que había en mi casa para que se divirtiera, pero como muy pocas veces mantenía en mi casa, no la veía mucho, pero cuando la veía, la morbosiaba mucho, a tal punto de hacerme muchas veces la paja de solo pensar en ella. Un día llegó Maria Elisa a mi casa y yo estaba haciendo un trabajo de la universidad en el computador, entonces ella se me acercó con su pequeña hijita y me dijó:

-quiubo, que estas haciendo??…y me colocó su mano en el hombro

-un trabajo, le contesté tímidamente.

Cuando colocó esa mano en mi hombro, soñaba con que estuviera en mi verga, que estaba bien paradota, pero no pasó nada más. Yo tomaba mucho con mi tío, en su casa o en otros sitios, y ella estaba muy aburrida, porque la verdad mi tío, llamado Alberto, era un alcohólico, y en muchas ocasiones me llamaba para que la ayudará a subir a su cuarto para que se durmiera, pero nunca me atrevía a decirle nada, me daba pena o miedo de la reacción que fuera a tomar, pero me traía loco.

Una vez, decidí ir a su casa a llamar a Alberto para que viniera a mi casa a tomarnos unos tragos con unos amigos. Cuando llegué me abrió María Elisa, con su hija en los brazos, es decir mi primita, y le dije:

– Quiubo, Alberto está?

– ella respondió: no, se fue a la casa de tu abuela, porque necesitaba hablar con ella nose de que, lo necesitas para algo importante?

-No, le dije, solo vine a invitarlo a tomarnos algo

– Usted siempre induciéndolo a que se meta más en eso, me dijo

– No, es solo por hoy, es que una amiga esta de cumpleaños, pero bueno, si llega le dices que me llame a la casa.

– no, sigue y lo esperas, no creo que se demore.

En ese momento me sentí muy nervioso, no sé porque, pero mi corazón comenzó a latir muy fuerte, alo que ella me agarró del brazo y entramos a su casa.

Empezamos a hablar un poco, de cosas en general, de mi estudio, como estaban mis padres, de mi primita, en fin. Hasta que empezamos a hablar de mis amigos y amigas, y me dijo que seguro entre esas amigas había una que me gustaba. Le dije que no. Insistió y me dijo, y usted cuantas novias tiene, a lo que yo me reí y le dije cero, ninguna. Esa pregunta se me hizo muy sospechosa y de solo pensar que cabia la posibilidad de tener algo con ella la verga se me paró, además de verla como venía vestida, con un pantalón cortico, que le marcaba mucho su culo, una blusa blanca pegada, en donde se le resaltaban mucho esas tetotas, y dejaba ver algo de su pezón, grueso, por lo que alcancé a ver. Y me dijo: usted debería tener una novia, es un niño muy lindo, a ese punto ya no me aguantaba más y estaba a punto de tirarmele encima, si no fuera por que mi primita estaba cono nosotros.

Luego, me dijo que iba a dormir a la niña, y me dijo que esperara ahí, que Alberto no demoraba en llegar, a lo que yo respondí con un bueno muy silencioso, casi un susurro. Ella subió con su hija, pero yo no podía creer que estando en la casa solo con ella no pudiera decirle nada. Asi que subí dispuesto a decirle. Vi hacia el cuarto de mi prima y estaba dormidita, la tenía en bandeja de plata.

Entré a la habitación de María Elisa, cuando sentí que se estaba bañando, en ese momento yo estaba que la violaba, pero me calmé un poco, y me quede ahí quieto, observando esa cama, donde muchas veces tuvo que haber estado culiando de

maravilla. De pronto ella salió del baño, y para mi sorpresa, salió con la toalla puesta hasta la cintura, con sus tetas al aire, dos par de tetas inmensas, blancas, con un pezón grande, negro como el carbón, grueso, ella al verme ahí, se sorprendió y trato de taparse con lo que pudo, pero ya las había visto y me había arrechado muchísimo. Entonces me dijo que la había asustado mucho. A mi en ese momento me dio mucha pena, y solo le dije que subí para despedirme, que ya me iba, a o que ella me dijo que bueno que le avisaría a Alberto que yo fui a buscarlo, y me despedí y me fui.

Cuando llegue a mi casa me hice una paja de maravilla, nunca había tirado un polvazo de tanta intensidad, llegue a masturbarme toda la semana de solo pensar en las tetas de María Elisa, y solo quería tenerle para culiarmela.

Y el día llegó.

Me encontraba solo en mi casa, en el computador, buscando información para un trabajo, cuando escucho el timbre, pensé que era mi madre, y bajé, cuando la veo a María Elisa en la puerta, sola, sin la niña, estaba lloviendo, y me sorprendí muchísimo, porque ella sabia que mi madre no iba a estar, y solo me dijo que había venido buscando a mi mamá. Pero yo no le creí, pero sin ningún problema le dije que pasara y la esperara. Ella aceptó de inmediato.

Me pregunto que que hacia y le respondí que buscando unas cosas para un trabajo, a lo que ella me dijo que no estudiara tanto que me buscara una distracción, y entonces le pregunte

-Como cual?

– no sé, dijo ella

-Ah ya, exclamé

María Elisa se sentó en un sofá que hay detrás del computador, y comenzamos a hablar, yo quería decirle todo lo que quería hacer con ella pero no me animaba. De repente, le dije

-Usted que pensaría si yo le dijera que me gusta mucho, demasiado.

– No sé, que puedo pensar, es que tu eres el sobrino de mi marido y no está bien, además estas un poco chiquito para mi no crees, dijo ella

– No importa, pero esto solo quedará entre los dos, insistí

– A lo que ella dijo que le daba mucho miedo, pero… y se quedo callada Le pregunte, pero que?..y ella me dijo que no que nada, entonces le pedí el favor que completará lo que iba a decir, y no me dijo nada más. Pero yo insistí y le dije que si entre los dos pasaba algo nadie se iba a enterar, y ella, para sorpresa mía, me dijo de una, bueno yo me arriesgo!!.

Entonces me le tiré encima, y le di un beso, a lo que ella me separó, nos dimos un lago beso, cuando de repente ella se sentó encima mío, sentía su respiración cada vez más agitada, entonces me animé y le dije

– ya que nos estamos arriesgando, porque no nos arriesgamos completamente??

– Ella con una cara de excitadísima me dijo.,.. Será??

– yo le dije si

– Bueno, me dijo

La llevé a mi cuarto, no lo podía creer. Cuando llegamos me tira en la cama y ella también, besándonos apasionadamente, entonces ella me preguntó: Que quieres hacer?..y yo le dije: lo que usted quiera!…a lo que sin medir más palabras me bajo la pantaloneta que traía y los boxers, y me cogió la verga que estaba bien parada y dura y se la metió a la boca, en ese momento tuve una sensación inexplicable, estaba en el cielo, y se me salían gemidos desde muy dentro.

Ella la chupaba muy bien, se la metía entera a la boca, pasaba su lengua por la cabeza roja de mi chimbo, y por mis guevas, yo estaba muy arrecho y al parecer ella también porque respiraba muy agitada, empecé a tocarle las tetas por encima de su blusa, y su culo también, la levanté y le quité la blusa, cuando vi ese par de tetas al aire casi me vengo, empecé a chuparlas como loco, ese pezón cada vez estaba más rígido, eran inmensas, y me gustaban mucho. Luego metí mi mano entre su pantalón y su tanga, y sentí su cuca mojada, con un poco de pelo, pero la verdad estaba demasiado arrecho, asi que con un poco de violencia le quite todo y le abrí las piernas, y comencé a lamer su cuca, tenía unos labios gruesos, y rojos, y la verdad tenía mucho pelo, pero yo seguía lamiendo, y ella estaba muy excitada, yo me ayudaba con el dedo y ella decía: ooohhhh aaaaaahhhhh aaaaaaaaahhhhhhhhhhh sssssssss ccccchhhhh aaaaaaaaahhhhhhhhh niño la lames rico, eso quería, verte lamiéndome, que rico que rico aaaaaahhhh aaayyyyyyyy.

Ella tuvo su primer orgasmo, entonces decidí metersela, que era lo que mas esperaba, ella se abrió de piernas y se la metí de una, ella pegaba unos gritos impresionantes, creí que todo el barrio se iba a dar cuenta, pero me excitaba mucho, yo seguía mamando esas tetotas y cada vez estaba más cerca de venirme.

De pronto ella se paró y se puso en cuatro, y al ver ese culo a toda mi disposición sentí un deseo impresionanete, se la metí con una violencia impresionante, y ella gritó mucho más duro aaaaaaaaaahhhhhhhhhh asi duro camilo eso me gusta dame rápido rápido, hazme duro dale dale. Yo la bombee y no tardé mucho en venirme, dentro suyo, sentí que me quedaba seco, chorros y chorros de semen inundaban su grande cuca, y yo gemía como loco..aaaaaayyyyyy que rico. Quedamos rendidos, luego ella me dijo que le jurará que nunca iba a contar nada, y yo acepté, claro que estoy relatando esto, pero con los nombres cambiados. Nunca más volvimos a culiar, tal vez a ella le daba pena, o tal vez a mi, pero nunca volvió a pasar. Todavía lo recuerdo, y desde ese entonces le cogí mucho más gusto a las mujeres mayores y sobre todo con tetas grandes, si hay alguna que este dispuesta a que hablemos es solo que me escriba, si es de Cali, Colombia mucho mejor.

Autor: Camilo

autista83 ( arroba ) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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Un comentario

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  1. lo mio fue igual mi sobrino culio a mi esposa popr anos y yo sin saber hasta hace poco y todavia no se que hacer si perdonarla o no me duele pero tambien me caliento si quieren pueden darme un consejo

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