LA INICIACION DE MILA

Aun recuerdo esa noche, salíamos de clase, Mila estaba como siempre en el mismo salón de clase. Siempre la había visto con su hermoso cuerpo que en más de una ocasión había soñado, entonces me armaría de valor al término de la clase.

Al final de la aburrida clase del profe, todos salieron, la detuve un momento con la excusa de que me prestara unas notas del profe, me entregó sus notas y me armé de valor, se lo dije: – Mila, me gustas, me encantas, siempre me gustaste desde que te vi por primera vez en el salón de clase.

– Ya lo sabía, pero no sabia como acercarme más a ti -me respondió ella. Me abalancé sobre ella y le di un beso apasionado, la apreté con toda mi fuerza y ella empezó a gemir, entonces mis manos bajaron suavemente hacia sus nalgas… Ella empezó a gemir más y más…

– No, dijo Mila. Pero yo seguía bajando más mis manos, empecé a acariciar su hermoso culito, con el que había soñado tantas noches, suavemente metí mi mano derecha por debajo de su pantalón y acaricié más directamente su hermoso trasero, ella gimió con más fuerza y más intensamente.

– Espera, soy virgen – me dijo con su voz entrecortada.

– Confía en mí – le dije inmediatamente – No pienses en nada, solo en mí – le dije…

Luego desabotoné su blusa lentamente, su blusa cayó sobre el piso, y vi su sostén ocultando sus pechos que pugnaban por salir… suavemente desabotoné su sostén y ¡Zas! sus hermosas tetas saltaron invitándome a besarlas… Luego me quité la polo y estuvimos allí frente a frente, la jalé hacia mí con fiereza y la besé con pasión, mordí su cuello y bajé hasta succionar sus hermosos pechos…

Luego lo hice con su pantalón y lo dejé caer sobre sus piernas largas y bien torneadas, ella se separó de mí, creí que se iría corriendo, volteó y me miró, y me dijo que me amaba, luego se quitó el pantalón y la vi, allí parada, solo vestía su calzoncito… Eso me arrechó al máximo, me quité el pantalón y los dos estábamos allí solo en calzones… ella empezó a llorar, quería que la tomara como mujer…

La jalé hacia a mí sujetando su calzón, me miró y me dijo…

-Tómame, haz conmigo lo que quieras… Y cerró los ojos. Eso me arrechó al máximo, cogí una de sus manos y la llevé dentro de mi calzoncillo, ella sujetó mi pinga con fuerza, como para asegurarse que sería suya…

Saqué la pinga del calzoncillo, ella abrió los ojos y se quedó quieta, suavemente cogí su cabeza y la acerqué a mi miembro, ella se resistió.

– No, dijo ella… Entonces cogí su cabeza con fuerza e hice que se tragara la verga, ella empezó a disfrutar y suavemente succionaba… Lo hacía muy bien… Entonces me transformé… La tiré sobre el piso, ella se sorprendió… cogí su calzoncito y de un tirón lo arranqué…

– ¡No! – Gritó ella, empecé a besar su dulce conchita, ella se retorcía de placer cada vez, me paré y la vi allí en el piso, me bajé los calzoncillos mientras ella abría los ojos… me senté sobre su pecho y puse mi pinga a la altura de su boca, luego ella subió su cabeza e introdujo mi pinga en su boca, succionando suavemente…

Me paré, caminé hacia su cabeza y me puse en la pose del 69, empecé a succionar su conchita mientras Mila empezaba a succionar mi pinga. Luego me paré nuevamente, fui hacia su conchita, separé sus piernas suavemente con mis manos, me coloqué sobre ella, con mi pinga apuntando a su conchita.

– ¡No! Grito Mila, se zafó de mí, la cogí con fuerza, la coloqué nuevamente sobre el piso, coloqué sus piernas sobre mis hombros… Mila empezó a llorar, rogando que no la penetre… Ya era tarde mi pinga estaba apuntando directamente a su clítoris, fui introduciendo suavemente mi pinga en su conchita, que se encontraba mojadita y caliente…

– ¡No! grito Mila. ¡Me duele! Ahhhhh. Ento

nces de un golpe introduje toda mi pinga dentro de su conchita… Empecé a golpear con fuerza dentro de ella. Ella gemía con más ganas y empezó a gritar: – ¡Mas! ¡Mas! ¡Sigue!…

-Empecé a follarla con más fuerza, golpeando mis huevos en su culo… Ahhh, que rica concha tiene. Ahora la saqué y la puse boca a abajo, mirando su riquísimo culo, se lo introduce en la posición del perrito, ella gritaba ante mi verga…

Se puso en cuatro patas para favorecer la penetración, y empecé a cacharla con más fuerza. Al cabo de un largo rato, mi leche pugnaba por salir… Y le pregunté…

– ¿Quieres mi leche?… Ella respondió…

– Déjame toda dentro, quiero sentir tu elixir dentro de mí…. Ahhhh, dejé todo mi semen dentro de su conchita… Quedamos allí, yo sobre ella, un momento, luego retiré mi pinga de su conchita. Ella se volvió y me dijo: -Te amo, eres mi único hombre…

Yo la besé y le dije que solo es el inicio…

Autor: Loui

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Escrito por Marqueze

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