LA INICIACION V. Una semana deliciosa

Joan ignoraba lo que su amigo Francesc estaba haciendo con su mujer. Aunque se escribían emails a diario donde Joan le contaba a su amigo los extraños cambios al parecer "inexplicables" que estaba teniendo su mujer, Francesc le aconsejaba que los potenciara y animara pues eso significaba que estaban muy cerca de conseguir que ella al fin pudiera ser entrenada por él. Después de la segunda sesión, Joan escribió un mail a Francesc comentándole el aumento de sensibilidad en los pezones de su esposa que casi era capaz de correrse con solo rozárselos y que estaban constantemente erizados durante el día. Así mismo que, aunque había estado unos días sin querer hacerlo, ni le dejaba verla desnuda, cosa que satisfizo a Francesc pues empezaba a sentirse dueño y señor de la mujer de su amigo, cuando hacían el amor su pasión había aumentado y su sexo era un caliente volcán en cuanto se acostaban. Por último, y mucho más extrañado, le comentaba que ella que se había negado siempre tras aquellas primeras sesiones light, a cualquier tipo de castigo, a veces le sugería que debería azotarla de nuevo, pero con algo más contundente que un simple cinturón. Eso le henchía de orgullo a Francesc, pues el látigo de nueve colas empezaba a gustarle a aquella zorra.

Por ello decidió que era el momento de disfrutar de ella una semana completa seguida y casi 14 horas diarias, quizá antes de lo que pensaba podría empezar a sondear Internet para sacarle rendimiento a su trabajo, su objetivo, después del tiempo que la había deseado y el trabajo que le estaba dando domarla era poder ofrecerla en la red para "caprichosos potentados" o en algún caso simplemente cederla a algún colega que le ayudara a potenciar sus posibilidades. Aquel domingo, Francesc estaba más ilusionado que nunca, al día siguiente iniciaría una semana de entrenamiento de aquella zorra que podría llevarle a explotarla muy pronto como había deseado desde que la conoció. Incluso tal vez esa semana ya le buscara algún "cliente" de confianza.

El plan se iniciaría alas 9 de la mañana, Rogerio debía recogerla en el trabajo, ya que d cara a Joan, Roxana tenía un viaje de trabajo de toda la semana y en el trabajo había cogido unas vacaciones por un asunto familiar. Francesc se encargaba de coordinar todo para que Joan no sospechara nada, quería que la mujer dependiera exclusivamente de él y que fuera de su propiedad aún a costa de su amigo, un ejemplar así merecía ser conseguido en propiedad a cualquier precio. Lógicamente y con instrucciones muy precisas por escrito Francesc le había dicho la ropa que debería meter en la maleta, aunque no sería mucha, sobre todo ropa interior y todas aquellas prendas lo mas sexy posible de su guardarropa.

A las 9 en punto, Rogerio hacía subir al coche a Roxana mientras colocaba la maleta en el maletero del coche. Roxana se sorprendió de que no fueran en dirección a la casa de Francesc, pero Rogerio le indicó que primero irían a un hotel en las afueras, de esos discretos pero a todo lujo, donde más tarde la recogería el propio Francesc. Cada vez el ayudante del Master estaba más encoñado con ella, le gustaba aquella madura zorra, que estaba descubriendo su capacidad sexual y de esclava quizá no demasiado tarde para poder disfrutarlo a tope. Llevaba un traje de chaqueta beige con falda corta, no demasiado a gusto de Rogerio, con una blusa blanca, una autentica ejecutiva, y se transparentaba al menos en la parte superior un sujetador, también demasiado grande a su juicio, que no hacia justicia a aquellas tetas que el había disfrutado hacia unas semanas.

No le puso ni un dedo encima, su amo se lo prohibía, y el sabía cuando tenia libertad para disfrutar d aquellas zorras, aunque después de catarla aquel día se quedaba con las ganas de darle un revolcón, aunque debido a su trabajo en un

os minutos tendría ocasión al menos de manosearla un poco mientras la preparaba para la llegada de su jefe. Llegaron aun hotel de dos plantas, en una finca rodeada de grandes árboles y enormes muros de piedra que lo mantenían oculto a los curiosos, la verdad es que Roxana, como la había bautizado su nuevo amo haciéndola olvidar su nombre, "pues en un futuro" le había dicho Francesc "necesitaría un nombre de batalla", había pasado muchas veces por allí y ni se había fijado. Tras atravesar un pequeño bosque llegaron a la casa. Parecía un hotel normal y corriente, varias personas desayunaban en el jardín y los empleados iban y venían como en cualquier otro hotel.

Al llegar a recepción Rogerio saludó al recepcionista y la presentó como la Señora de Mister Francesc. El hombre la sonrió normalmente y le tendió una llave, la habitación 696. Roxana se sorprendió de que no le pidiera rellenar ningún papel. El propio Rogerio cogió la maleta y la llevó hacia una amplia escalera que subía ala segunda planta. Tras recorrer un largo pasillo se detuvieron ante la puerta "696". Rogerio introdujo la llave y tras abrir la puerta dejo pasar a Roxana. Era una amplia habitación con un salón y un dormitorio. Rogerio dejó la maleta en el dormitorio y le preguntó a Roxana si quería desayunar. Ella dijo que sí y entonces Rogerio llamó al servicio de habitaciones y pidió un desayuno para dos."Yo la acompañaré hasta que llegue el Señor" dijo ceremonioso.

Salieron a la terraza que daba sobre el bosque y que quedaba protegida de las otras habitaciones por unas mamparas color miel que sobresalían hacia afuera, con lo cual la intimidada era total. Rogerio entonces le tendió un papel a Roxana: "Son instrucciones del Señor" dijo entregándoselo.

"Buenos días Zorrita…" se iniciaba el escrito", llegados a este punto y en compañía de mi fiel Rogerio, deberás deshacer el equipaje y a continuación delante de él, quitarte toda la ropa, y tras despojarte de la ropa interior, volver a vestirte con la ropa que llevas, desde ese momento harás todo lo que Rogerio te indique".

Se le quedó mirando y el gesto impasible de Rogerio la desconcertó e irritó. Fue al dormitorio y abrió la maleta, colocó toda la ropa en los armarios y después comenzó a desnudarse lentamente mientras Rogerio sentado en el borde de la cama, la contemplaba. Una vez que estuvo completamente desnuda, Rogerio la hizo caminar por la habitación varias veces tan sólo con unos zapatos de tacón alto de color negro que el propio Rogerio le había entregado. Le corregía los movimientos, diciéndole que debía levantar el busto y la cabeza en algún momento y en otros que manteniendo erguido el busto debía bajar la cabeza en señal de sumisión, y estirarse bien para que se levantaran sus nalgas. Después la hizo vestirse con su traje beige, pero sin ropa interior y con unas medias negras de cinta de presión sobre los muslos, que a Rogerio le hicieron calentarse un poco.

Entonces el hombre la llevó a la terraza y la hizo sentar con las piernas cruzadas y la falda remangada, abriéndole varios botones de la blusa. En ese momento sonó la puerta "Servicio de habitaciones" un camarero alto y apuesto traía la típica mesita de ruedas con los dos desayunos, Roxana intentó taparse pero Rogerio se lo impidió con un gesto. El muchacho sin perder de vista el generoso escote y las piernas de la mujer sirvió diligente el desayuno "¿Necesitan algo más los Señores?" "No" respondió Rogerio "Bien" dijo el muchacho, dentro de una hora vendrán a revisar si está todo en orden en la habitación " Dijo el chaval lanzando una última y descarada mirada al escote de Roxana para luego mirarla sonriendo." Está bien… "dijo Rogerio.

El chico salió y Rogerio comenzó a servirle el café a Roxana. Mientras desayunaban no cruzaron ni una palabra. Pasados unos minutos Rogerio la invitó a levantarse y a seguirle al dormitorio. "Hasta que venga el amo…"dijo mientras le quitaba la chaqueta, yo estaré con ud. aunque en algún momento quizá deba salir. Fue a un maletín que había traído y extrajo de el varias cosas. La hizo tumbarse sobre la cama. Boca arriba con las piernas y los brazos abiertos en forma de aspa.

Lentamente con unas esposas de licra la ató ambas muñecas a las esquinas de la cama e hizo lo mismo con los tobillos, luego le acabó de desabrochar la blusa, aunque se la dejó puesta, y le subió la falda dejando su pelado coño al aire. Después le enseño dos carteles que colocó uno entre sus piernas y otro a su lado en la cama, decían "Puede ud. tocarme pero hágalo con cariño" ese lo colocó entre sus piernas, y el otro "Disfrute de mis pechos" lo colocó junto a ella. Después sacó un antifaz y se lo colocó. Roxana empezó a temblar. "No se preocupe que no le va a pasar nada, pronto estará su amo aquí" le acarició suavemente los pezones con una mano y con la otra el coño "Yo voy a hacer unos encargos, pero volveré pronto" Ella le pidió que no se fuera y entonces él se volvió y cogiendo de su maletín una mordaza se la colocó suavemente. Roxana gimió. Amordazada, atada, medio desnuda y con los ojos tapados, su sensibilidad empezó a tratar de utilizar sus otros sentidos para no sentirse tan indefensa. Oyó la puerta de la habitación al cerrarse cuando Rogerio salió.

Trato de tranquilizarse, recordó al camarero que la miraba descaradamente los pechos y las piernas, y se puso un poco nerviosa, hasta ella a través del salón llegaba el ruido de los pájaros en el jardín y también una lejana música quizá del hilo musical del hotel. De pronto se oyó la puerta de la habitación. Respiró tranquila pues sin duda Rogerio volvía pero al estar amordazada no podía llamarle, oyó unas voces en el salón… ¡No era Rogelio, era el servicio de mantenimiento de las habitaciones! Estaba perdida, entrarían en el dormitorio y la verían en esa situación y además invitándoles a disfrutarla con aquellos carteles… ahora entendía la situación, sin duda el personal del hotel iba a disfrutar de ella. Empezó a llorar en silencio, notó que se abría la puerta del dormitorio: "! Joder ¡" escuchó la voz de un hombre "Vaya regalito…" era otro hombre. "De verdad que tenemos un jefe que no nos lo merecemos, siempre nos da alguna sorpresa de estas…" y los dos rieron a gusto "Pero antes está el deber que el placer…" dijo uno de ellos, revisemos todos los "aparatos" y remarcó al palabra, de la habitación y luego tendremos tiempo de relajarnos. Tras oírles unos minutos que se le hicieron eternos deambular por la habitación, el salón y el dormitorio y oírles abrir la ducha, poner el hilo musical y la televisión, de pronto notó unas manos algo rudas pero calidas que le acariciaban los pechos "así que estos pechos, y vaya par de globos, son para acariciarlos, pues a eso vamos" casi al instante notó las manos del otro hombre entre sus piernas "mira, siempre he querido que la guarra de mi mujer se afeitara como estas zorras, pero me dice eso que sólo las zorras se afeitan y ella no lo es… y no lo es porque no quiere porque cuerpo e imaginación para serlo ya lo creo que tiene la muy puta…" pasados unos minutos y tras arrancarle un orgasmo, los dos hombres parecieron conformarse "lo cabrón de esto es que ahora con el mástil levantado tenemos que ir a la otra habitación para follarnos a la otra tía…" y dándole un par de cachetes en los muslos les oyó salir "ya podían dejarnos follarla y no tener que ir ahora al otro lado…" "Vale tío sabes que normalmente la de esta habitación esta en fase de entrenamiento y no se la puede follar" "vale, vale, pero un día me cabréo y la que esté aquí me la tiro sin pensarlo…" y cerraron la puerta.

Roxana estaba aturdida, humillada, y al tiempo muy caliente, no sabía el tiempo que había pasado, pero de pronto deseo que viniera su amo, o incluso Rogelio y la follara así como estaba. Se volvió a oír la puerta, esta vez eran voces femeninas "parece que no hay nadie " decía una, "bueno pues vamos a prepara la cama y nos vamos…" decía la otra, al abrir el dormitorio ambas exclamaron "joder, ya imaginaba yo que hoy tocaba furcia de estas, seguro que los de "mante" se han puesto las botas con ella…" Las oyó deambular por la habitación mientras despotricaban de aquellas situaciones especiales que parece eran frecuentes "pero el dueño sabrá lo que hace, es

pero que no tengamos un día un lío por estas guarradas…" "venga tía decía la otra, al principio bien que te gustaba sobar a estas zorras, la verdad es que eran mucho más jóvenes, ahora cada vez son mayores, aunque esta está un rato bien… has visto que tetas tiene, ya quisiéramos nosotros a su edad tenerlas así, está claro que esta guarra debe estar muy sobada y cuidada" dio un respingo al notar unas manos femeninas que le acariciaban y sopesaban los pechos."Y que me dices de lo del coño…tía yo he tratado de afeitármelo alguna vez y cuando vuelve a salir el pelo pica que te cagas, pero bueno cuando follas notas la polla del tío como mucho más real…" sintió las manos acariciándole el clítoris, pasados unos minutos, las oyó jadear, sin duda con la mano libre se estaban dando un homenaje con ella allí tumbada. Tras unos segundos las oyó en el baño hablar y antes de irse ambas le dieron unos cachetes en los muslos.

"Bueno Zorra, que lo disfrutes…" le dijeron al salir.

Estaba agotada por los dos orgasmos y la tensión así que se quedó un poco adormilada. Le sobresaltó el ruido de la puerta, pero esta vez pensó que debía ser Rogerio ya que no se oyó ni una palabra, notó unos pasos aproximarse al dormitorio y el corazón empezó a latirle con fuerza mientras gruñía ya que no podía hablar. Se abrió la puerta y notó la presencia de alguien en la habitación, estaba claro que era una sola persona, quizá un hombre… por sino era Rogelio… ¿Quien?

Se revolvió en la cama y empezó a gruñir a través de la mordaza que por cierto le hacia resbalar la saliva por las comisuras de los labios y la barbilla. Trató de ponerse de lado, pero estaba bien atada y sólo al intentarlo las correas se ajustaban dolorosamente a sus muñecas y tobillos. Notó que la persona deambulaba por la habitación sin duda disfrutando de aquella vista desde todos los ángulos posibles. ¿Y si era un ladrón?, empezó a temblar y a gruñir, cuando notó que la persona se paraba al lado de la cama, una suave mano empezó a recorrer su vientre mientras ella lo tensaba temerosa de la situación, en silencio notó la respiración de aquella persona… era un hombre, seguro, que iba subiendo y bajando su mano entre su ofrecido pubis y sus pechos, acariciándole los costados, los riñones, los pechos por debajo… Las caricias y manoseos duraron minutos que se le hicieron eternos… La verdad es que estaba preciosa y deseable allí indefensa, sin poder ver como Francesc recorría su cuerpo con sus manos, y acariciaba aquellas tetas, aquellos pezones, para luego deslizarse hasta su coño. Decidió colocarse en otro punto de visión.

Las caricias cesaron y Roxana notó como el hombre, estaba segura de que era un hombre, se colocaba a los pies de la cama. Casi no tuvo tiempo de imaginar cuando notó una mano explorando entre sus labios y tratando de sacar al aire su clítoris que empezaba a hincharse de nuevo, sus dedos hacían diabluras con sus labios mayores y menores e incluso llegaron a introducirse ligeramente en su vagina. Así estuvo durante unos minutos mientras su calentura iba en aumento… cuando estaba a punto de estallar, las caricias cesaron de golpe "cabrón no me hagas esto ahora" pensó dando un gruñido. Pero la mano se había retirado definitivamente y su cuerpo se arqueaba tratando de continuar su orgasmo, pensaba en el camarero, en los de mantenimiento, en las camareras, hasta en Rogerio cuando jugó con ella a placer en la casa de su amo… pero su orgasmo no llegaba. Temblaba como una hoja y gemía como una loca.

Era excitante verla retorcerse sin duda tratando de terminar ese orgasmo que definitivamente no iba a llegar. Era su primera prueba de orgasmo fallido y la verdad es que su excitación era enorme y su lucha por recuperar el placer entre gemidos desesperados sin duda pidiéndole que le acabara, le hicieron pensar a Francesc en que esta experiencia debería repetirse muy a menudo en su entrenamiento, pues estaba claro que por llegar a ese orgasmo ella sería capaz de hace cualquier cosa. Era algo muy importante en el entrenamiento de una esclava, crearle la necesidad del placer a cambio de su sumisión y entrega total e incondicional, y en este caso, Francesc estaba sorprendido de lo pronto que había funcionado.

Salió de la habitación dejándola retorciéndose y gimiendo y gruñendo. Le oy&o

acute;, salir del dormitorio y unos minutos después de la habitación, "el muy cabrón" ella hubiera hecho lo que le pidiera por hacerla llegar, hasta dejarse azotar sin más… Se volvió a abrir la puerta, seria aquel tío? pensó, pero era Rogelio, se acercó y tras quitarle la mordaza le preguntó como estaba "Rogelio por favor fóllame¡" le gritó desesperada aún presa de la calentura sorprendiéndose a sí misma de aquellas palabras. "Tranquila" contestó el hombre que nada deseaba más que poder tirarse a aquella puta, la desató y en volandas la llevó al baño donde la metió vestida, o medio vestida como estaba, debajo de la ducha de agua fría que al momento le rebajó sus calores. Después la desnudó, siempre con la venda puesta, la secó y la llevó de nuevo a la cama donde ahora completamente desnuda la ató sobre la cama, boca abajo. Volvió a ponerle la mordaza y salió. Roxana intentaba calcular el tiempo que llevaba allí, pero sobre todo pensaba en lo que llevaba vivido aquel lunes y que le depararían las próximas horas.

De pronto, volvió a oír abrirse la puerta de la habitación. Esta vez los pasos de más de una persona la sobresaltaron aunque quien fuera venia en silencio. Notó que se detenían a los pies de la cama. Aguantó la respiración, haciéndose la dormida y ladeó la cabeza sobre la almohada. Antes de irse Rogelio le había colocado unos cojines bajo el vientre con lo cual seguro que la vista de su culo en pompa y su sexo, ya que estaba atada con las piernas bien abiertas, debía ser grotesca. Oyó a los intrusos andar por la habitación, sin duda estaban contemplándola… ¡cuantas personas la habían visto denuda aquella mañana!

"Ssssssssslllllaaaaasssssskkkk"

Sintió un ardor entre sus omóplatos… aquello había sido un latigazo…

"Sssssssllllllllaaaaaaaassssssskkkkkk"

Esta vez el ardor lo notó justo entre las dos nalgas…

"Ssslllaaaassssskkkkk".

Los golpes seguían cayendo sobre su indefenso cuerpo que se retorcía tratando de evitarlos, pero el estar atada y no ver a su flagelador la ponían en clara desventaja. Cada silbido se seguía con un agudo dolor en la zona, espalda o nalgas, que el látigo alcanzara y ya empezaba a notar el calor de su piel seguramente enrojecida por aquel castigo. La mordaza solo le permitía gemir y gruñir, pero impasible su verdugo seguía golpeándola, ahora en la espalda ahora a la altura de los riñones, ahora en las nalgas… se explicaba el porque de las nalgas levantadas, sin duda para que el látigo pudiera impactar con más superficie en su culo, que empezaba a arderle tremendamente. Fueron unos minutos interminables, pues incluso el ritmo de los latigazos no era lógico y cuando pensaba que habían acabado una serie de dos o tres seguidos la sacaban de su error.

Por fin se detuvieron y notó unas manos enguantadas que comprobaban sobre su dolorida espalda las huellas del látigo al igual que en su culo. Entonces notó a una segunda persona que le desataba las muñecas. Desde que llegara al hotel no había visto a su amo, y aunque le odiaba profundamente desde la terrible noche en su casa frente a su marido cuando este intentó que ella se desnudara para él, hoy prefería haberle visto desde el principio y no que después de tantas horas aún seguía en manos de su ayudante y cualquier desaprensivo que quisiera disfrutar de ella. Absorta en sus pensamientos no se dio cuenta, que la persona que la desataba la hacia voltearse solo de cintura para arriba, quedando en una forzadísima postura, ofreciendo sus nalgas y ahora su torso, después de que volviera a atarle las muñecas a la cama. Notó entonces algo duro y frío que se colocaba bajo sus pechos y que los empujaba hacia arriba como sopesándolos, primero uno y luego el otro sintieron aquel instrumento inspeccionándolos, apretándolos hacia adentro, o empujando sus pezones que estaban a pesar de todo duros como piedras… pero todo en un irritante e inquietante silencio…

"Plasssshhhh… Pllassshhhhh"

Un golpe seco de derecha e izquierda sobre uno de sus pechos, le arrancó unas lagrimas de dolor y un aullido ahogado por la mordaza, poco después su otro pecho recibía igual trato, poco a poco y con un ritmo pausado y cansino ambas tetas fueron recibiendo alternativamente esos golpes dados sin duda con

una vara y que hacían arder sus pechos cada vez más.

Pasados unos interminables minutos pararon los golpes, y Roxana volvió a ser colocada esta vez totalmente boca arriba. De nuevo los cojines esta vez bajo su culo, elevaban su pubis y por tanto su sexo depilado, lo cual la hizo sentirse avergonzada. ¿Por que le hacían aquello? Sin duda Francesc estaba haciéndola pagar el desplante de aquella noche de verano, pero si se lo contaba ahora a su marido, después de haber estado tres veces sometida a él, seguro que Joan encima se cabrearía con ella. No entendía aún como le habían dado esa semana de vacaciones, disfrazada de viaje de trabajo, ni como estaba allí, ni…

"Ssszzzzaaaaaasssskkkkk"Un golpe múltiple de muchos puntos de contacto sobre su sexo afeitado, la hizo dar un salto sobre la cama arqueando su cuerpo hacia arriba, y cuando aún no había acabado de bajar, un segundo latigazo con el látigo de nueve colas que reconocía de su primera visita a Francesc, sobre su vientre la hizo saltar de nuevo…

Sssszzzzzaaaaaasssskkkkk"Una y otra vez esta vez con más fuerza y más seguidos el látigo seguía dejando sus huellas entre sus pechos, en su vientre, en sus muslos, en su sexo…

El castigo le pareció que era más intenso y largo que los anteriores y para cuando el látigo dejó de azotar su cuerpo, el calor de su piel era inmenso y el sudor le recorría todo el cuerpo. Estaba a punto de desmayarse por el calor y el dolor cuando cesaron los azotes…

Notó que le mojaban la cara con agua fría y poco después le colocaban una bolsa de hielo sobre su maltrecho cuerpo que aunque al principio se agradecía conforme el hielo penetraba por su azotada piel el refresco se convertía en agudo dolor. Le dejaron las bolsas colocadas entre las piernas, sobre lo pechos y el vientre y notó como los hombres salían de la habitación… Empezaba a estar cansada, agotada, humillada, dolorida y enfadada… Cuando se despertó oyó que alguien hablaba en el salón de la habitación, eran un hombre y una mujer, ella no sabía quien era pero la voz de él era la de Rogelio. Al poco este entró en la habitación.

"Como estás zorrita…" dijo mientras le quitaba la mordaza… Roxana quiso contestar, pero su entumecida boca solo le permitió lanzar un extraño gruñido que la asustó a ella misma. Tenía la lengua dormida y la saliva le rebosaba por los labios y la barbilla. Rogelio la desató y sin quitarle la venda la hizo poner de pie. Después le ató las muñecas a la espalda, y la empujó suavemente hacia el baño.

"Vamos a la ducha otra vez, para rebajarte el calor de la piel" dijo ayudándola a entrar en la ducha y tras atarle las muñecas por encima de la cabeza a la alcachofa de la ducha, abrió el grifo de agua…. ¡helada! que cayó sobre su cuerpo como un doloroso cuchillos, ella se contoneaba entre las risas de Rogelio y de la mujer que había entrado en el baño, tratando de huir del agua pero al estar esposada a la ducha no podía evitar que al menos gran cantidad del frío liquido resbalara sobre su cuerpo.

Empezó a gruñir y a temblar de frío, mientras algunas palabras ya salían de su boca, lógicamente todas insultos y maldiciones, que hacían reír mucho más a la pareja que la observaba. Cuando ya sus temblores eran en exceso acusados, Rogelio cerró la ducha.

"¿Tienes frío puta?" le preguntó la mujer con una voz amenazante pero calida.

Roxana asintió con la cabeza mientras seguía temblando allí en medio de la ducha.

"No te preocupes que te haré entrar en calor…" dijo la mujer acercándose a ella, y tras desatarla de la ducha, volvió a colocarle las esposas con los brazos a la espalda y ayudándola a salir de la ducha empezó a besarle el cuello y los pechos.

Roxana estaba confundida, efectivamente el intenso frío iba dejando paso a una agradable sensación cuando aquellos labios recorrían su cuello y sus pechos deteniéndose despacio en sus aún duros y doloridos pezones, poco a poco las manos de la mujer empezaron a acariciarle todo el cuerpo, mientras sus temblores de frío se convertían en temblores de excitación y deseo. De pronto la boca de la mujer que jugueteaba con sus pezones y su cuello fue subiendo por este alcanzando con pequeños y cortos besos su barbilla… para acabar en sus labios que mordisqueó suavemente

primero para finalmente besarlos con pasión mientras su lengua entraba y recorría hasta la garganta la boca de Roxana que sorprendida por la situación no la pudo cerrar.

Las manos de la mujer, jugaban con su sexo, arrancándole pequeñas sacudidas cuando pellizcaban su clítoris o sus labios y sus dedos se introducían suavemente pero con firmeza en el interior de su vagina. La otra mano acariciaba sus nalgas buscando su tercer orificio que masajeó suavemente hasta que logró relajarlo y con destreza introducir primero dos dedos y luego tres en su interior. Tras unos segundos la mujer la cogió de la mano y la llevó a la cama donde la hizo tumbarse. Roxana oyó como la mujer se desnudaba y unos segundos después aquel calido cuerpo se tumbaba sobre ella mientras le besaba el cuello y las orejas…

"Tranquila niña… lo pasaremos muy bien, y te gustará…" dijo mientras lamía y besaba su cuerpo.

Tras unos segundos Roxana seguía resistiéndose a ser follada por aquella mujer y trató de zafarse, pero notó la mano de Rogelio sujetarla por un brazo "Si no colaboras zorra, tendré que atarte otra vez" le dijo apretándole el brazo con fuerza.

Roxana tenía los brazos atados a la espalda pero sus piernas estaban libres y trató de patalear, no obstante como por magia se detuvo cuando notó la boca de la mujer que bajaba por su vientre en busca de su gruta dorada. El primer contacto de aquella calida lengua con su clítoris casi le provocó de inmediato un orgasmo, que no obstante tardó tan sólo unos segundos en lograr…

"Caray… que sensibilidad muchacha, sin duda debes disfrutar mucho con los hombres… pues un clítoris que alcanza ese orgasmo así debe tener muchos mientras te folla…"Roxana no sabía que contestar y además tampoco le apetecía, se relajó mientras la mujer le fue comiendo los labios de su afeitado coño y metiéndole su larga y sedosa lengua en el interior de la vagina, provocándole electrizantes espasmos alguno de los cuales eran como pequeños micro orgasmos que la hacían temblar como una hoja.

(Continuará)

Espero vuestros comentarios y sugerencias.

Autor: Ángel alcior (arroba) hotmail.com

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Escrito por Marqueze

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