La isla (II)

Hetero. Nuestro protagonista continúa su peripecia en a isla, repleta de mujeres.

Bueno, como veréis al final del relato, es pura fantasía, aun así espero que

disfrutéis con su lectura.

El sol abrasador hacia que la cabeza me diera vueltas, era un continuo

desmayarse para volver en mí, una tortura. En los momentos de conciencia,

veía una playa y a veces el agua rozaba mi abrasado cuerpo. Mis labios

estaban hinchados por la falta de agua y me sentía morir, apenas recordaba

el naufragio, y la espantosa tormenta que lo había acompañado, se habrían

salvado mis compañeros, era una pregunta que me repetía una y otra vez.

Como en sueños, sentí como me levantaban en volandas, y oí risas femeninas,

después caí en otro de mis desmayos y lo siguiente que recuerdo es estar a

cobijo dentro de lo que parecía una cabaña y agua fresca que atravesaba

dolorosamente mi garganta.

No sé cuántos días pasaron de tortura y de lenta recuperación, recordaba el

agua y los masajes con alguna especie de líquido viscoso que calmaba mi

maltratada piel. A medida que pasaba el tiempo, empecé a conocer a mi

cuidadora, una hermosa mujer que entraba periódicamente a la cabaña a

cuidarme y con la cual, no me podía comunicar, ya que hablaba un lenguaje

que no conocía. En la cabaña no había nada más que un lecho de hojas de

caña, que me cambiaba de vez en cuando. Poco a poco empezó a traer alimento

sólido y creció una amistad entre mi cuidadora y yo, la cual empezó a pasar

más tiempo conmigo, mientras estaba conmigo, a veces escuchaba por fuera

voces y risas, con lo cual intuí que había más gente en la isla.

Ella empezó a enseñarme el idioma, que resulto ser muy fácil por los pocos

fonemas que utilizaban. Así supe la historia de la isla, que solamente

estaba habitada por mujeres, desde los 18 a los 83 años. Habían naufragado

años atrás, iban a vivir en otro país, en el que faltaban mujeres. Ningún

hombre de la tripulación se había salvado. Habían creado una especie de

gobierno democrático y el mandato era por un año, me dijo que dentro de poco

conocería a la reina, que es como se llamaba el cabeza del pequeño país.

Un día mi cuidadora trajo agua y una especie de jabón, me lavó, excepto mis

partes mas íntimas, las cuales me dio a entender que tendría que ser yo

mismo el que las tendría que lavar una vez ella hubiera salido de la cabaña.

Así lo hice y me puse unos pantalones, algo burdos que me habían hecho las

mujeres.

Al cabo de un rato entro la reina, era la mujer más hermosa que había visto

nunca, a su 1″80 se unía un cuerpo proporcionado y exuberante, que junto

con su poca ropa hizo que mi polla despertara del largo letargo a la que

había estado sometida. Era muy simpática y agradable y estuvimos charlando

durante bastante tiempo, bebiendo un licor de aspecto lechoso y muy

refrescante que había traído. Me acompañó a dar una vuelta por todo el

poblado, que estaba muy bien organizado, tenían colegio, hospital, en fin

todo lo que necesitaban, aunque de forma muy primaria.

La sexualidad, según me explicaba, no había sido problema, se había aceptado

un sistema lésbico, aunque no existían las parejas estables. Cuando llegamos

a la playa, me llamó la atención unas abuelas que frotaban una especie de

palos en la arena, ante mi curiosidad, la reina me explicó que estaban

fabricando consoladores. Vimos algunos de cerca y pude apreciar su finura,

la reina sonreía lascivamente mientras yo los tocaba. Al anochecer hicieron

una cena fiesta en mi honor y pude conocer a todas las habitantes, que

serían unas 35 de casi todas las edades. Iban con cortas faldas y unos

toscos tops, que ellas mismas confeccionaban. Yo estaba enfermo, con tanta

mujer por en medio, me estaba poniendo súper cachondo. Corrió más bebida,

como la que había tomado por la tarde, mientras cantaban a la luz del fuego.

La reina me explicaba que todas estaban muy contentas, pues era el primer

hombre que veían en muchos años, y en mi honor iba a ver una fiesta de

iniciaci&oacute

;n, al preguntar cómo sería me dijo que lo vería ahora mismo. De

repente en el circulo apareció una chica alta, rubia, vestida con una

túnica. Era bellísima, el aire movía su cabello, y el fuego dejaba adivinar

sus perfectas formas debajo de la túnica, calculé que tendría los 18 justos.

Se le acercó una mujer de unos 35 y la despojó de la túnica, dejándola

completamente desnuda, sus rotundas tetas, la curva de sus caderas, su

vientre plano y apenas un pequeño matojo de vello sobre su monte de Venus,

la hacía resaltar como a una diosa, empezó a pasar un líquido por todo su

cuerpo, el líquido era parecido al que habíamos estado bebiendo. A la luz

del fuego todo su cuerpo brillaba, sus tetas estaban hinchadas, y sus

pezones erizados por efecto del masaje, la mujer pasaba ahora las manos por

las nalgas, y por su culo, la adolescente cerraba los ojos y gemía, un dedo

húmedo se introducía en su culo, mientras otra mujer se acercó a ella con un

cuenco vació y empezó a masturbarla, sus dedos entraban y salían del coño

haciendo que gimiera como una condenada, estaba siendo penetrada por ambos

lados. De repente sus gritos aumentaron y se corrió, cosa que aprovecho la

mujer para poner el cuenco entre las piernas y recoger el abundante líquido

que le salía por el coño. Todas las habitantes se levantaron para besar y

abrazar a la recién iniciada.

La mujer del cuenco se acercó a la reina y hizo una pequeña inclinación de

cabeza, con el mayor de los respetos, ésta asintió, y dos asistentas se

acercaron y descubrieron el pecho de la reina, cuando vi aquellas hermosas

tetas mi polla se puso más tiesa, la mujer puso las manos en el cuenco y

aplicó el líquido sobre las tetas sin dejar ni un rincón sin humedecer.

Todas las mujeres se habían puesto en fila detrás de la del cuenco ,

entonces la reina dijo algo así como que había que darle el primer honor al

invitado, un coro de risas se elevó entre todas las mujeres, la reina me

invitó con un gesto a que me acercara a ella, me puse delante de rodillas y

me acercó las tetas a la boca. Yo glotonamente empecé a lamer aquellas duras

tetas, notando su excitados pezones y disfrutando del líquido de la recién

iniciada, que sabía a miel, la reina cerraba los ojos y gemía, hasta que

apartó suavemente mi cabeza, Después una detrás de otra pasaron, y besó ambas

tetas de la reina, hasta la última, que fue la iniciada, a la que la reina

besó en los labios. Yo, entre el licor y la excitación, estaba que me salía,

la fiesta se deshizo y la reina me cogió del brazo y me llevó de paseo. Me

explicó que la tradición mandaba que aquella noche la reina durmiera con la

iniciada, pero lo había cambiado y pasaría la noche conmigo, al oír esto la

abracé y la besé, su lengua húmeda y caliente exploró mi boca y así entramos

en su cabaña y nos desnudamos, ella se quedo mirando mi polla sin dar

crédito a sus ojos, yo la recosté en el lecho y empecé a besarla y a besar

sus tetas, mi lengua bajó hasta su ombligo y después hasta su coño, sus

labios estaban abiertos y su clítoris pedía a gritos que fuera lamido,

introduje mi lengua en esa cavidad, mientras ella se retorcía de gusto, con

mi lengua le di golpecitos en su clítoris aumentando su placer, le hice

subir sus piernas para poder hacérselo mejor, vi el agujerito de su culo y

mientras le metía mis dedos en su ya húmedo coño, me dediqué a lamérselo,

hasta que se corrió violentamente. Me abrazo besándome y disfrutando de sus

propios jugos, jurándome que nunca le habían lamido como yo se lo había

hecho. Yo la besé y le dije que me podía hacer lo mismo a mí, ella nunca lo

había hecho, así que tuve que ayudarla y enseñarle a comer una polla. Y os

aseguro que aprendió, los golpes que daba su lengua en mi prepucio me hacían

ver el cielo de placer, se la metía entera en su boca, se la tragaba

literalmente sin usar sus manos, me estaba haciendo una paja monumental con

su boca, mientras notaba cómo su lengua se retorcía por mi polla. De repente

paró y

me hizo dar la vuelta, yo estaba desconcertado, abrió mis nalgas y

noté su lengua húmeda en mi ano, nunca me habían hecho nada igual, pero

descubrí que me gustaba, me estaba empapando el culo con su lengua, que se

entretenía en dar vueltas alrededor y en el centro de mi ano. Después me

hizo dar la vuelta de nuevo, para reanudar la mamada, me dolían los

testículos, necesitaba correrme, ella lamía y besaba la punta de mi polla,

se la metía dentro, hasta que exploté en su boca, mi leche la inundó, la

tragó, mostrando su cara de placer, después limpió toda mi polla con su

lengua. Nos recostamos juntos, abrazados para descansar, ella restregaba su

culo contra mi polla, hasta que no tardó mucho en estar dispuesta para otra

fiesta, la puse a cuatro patas, y vi su coño completamente abierto, esperando

recibirme, le apoyé la punta suavemente, escuchando sus gemidos, lentamente

la fui follando, hasta que mis testículos chocaron contra sus nalgas, ella

gemía, mientras yo hacía mi mete saca, entonces ella apoyó la cabeza sobre

el lecho y con sus manos se abrió las nalgas, mostrando su culo, pasé mi

polla por él humedeciéndolo un poco, le hice que lamiera y chupara uno de

mis dedos, que introduje en su culo, después dos, y por fin cuando se le

dilató, apoyé la punta de mi polla, que estaba completamente tiesa, se la

empecé a meter mientras ella gritaba que la follara, pensé que todo el

poblado nos estaría oyendo. Mientras se la metía por el culo, ella se hacía

una paja y yo pellizcaba sus pezones, notaba su culo, cómo apretaba mi polla

dándome un gusto increíble, ella se corrió haciendo que su culo se cerrara

como un guante sobre mi polla, haciendo que me corriera, ella no paraba de

decir que notaba mi leche dentro y que quería más. Cuando se la saqué, me la

chupó para limpiarla toda. Nos dormimos abrazados, ella con cara de

satisfacción y yo muy feliz.

Me despertó una agradable sensación, era la reina que aprovechando mi

erección matutina me chupaba la polla, la tumbé boca arriba y me puse a

cuatro patas sobre ella, con la polla a la altura de su boca, se la metí, y

empecé los movimientos como si me la estuviera follando, se la metía hasta

su garganta y ella no paraba de chupármela, su boca parecía un autentico

coño, por sus gemidos intuí que se estaba haciendo una paja, y esperé a su

clímax para descargar toda mi leche en su boca y en su cara. Acabamos

sentados y ella con movimientos muy sensuales recogía con sus dedos mi semen

y los lamía lentamente, mientras me miraba con cara de vicio.

En la escuela

Después de desayunar, la reina me llevó hasta la escuela, me explico que

aprovechando que yo, estaba allí, daría una clases de sexualidad a las más

jóvenes.

Cuando entré, había 7 chicas en un semicírculo y mi cuidadora, cuando me

vio, nos saludamos calurosamente. Entre las alumnas estaba la protagonista

de la fiesta de la noche anterior, me encantaría follármela, pensé para mis

adentros. La reina explicó a la maestra mi función, y con un beso se

despidió.

La maestra puso orden ya que las alumnas no paraban de cuchichear y reír, me

miró y me dijo que empezara a desnudarme, la verdad es que me corté

bastante, pero lo hice, las alumnas no paraban de mirar mi polla, que por la

situación estaba bastante tiesa. La maestra que también me echaba miradas de

deseo, se desnudó, mostrándome un cuerpo fenomenal, hizo desnudar a las

adolescentes, era el paraíso, quería follármelas a todas pero la maestra

tenía otros planes, las hizo acerca hacia nosotros, yo no sabía dónde poner

los ojos, todo eran tetas, culos, bocas.

Empezó explicando cómo era mi polla, por dónde se metía, abriendo sus

piernas y mostrando su coño, les iba diciendo cómo lo íbamos a hacer y las

chicas miraban atentamente, yo sugerí que antes de hacerlo, ellas prepararan

mi polla, a lo que la maestra accedió gustosa, añadiendo que ella les

enseñaría.

Se arrodilló delante de mí, y empezó a lamer mi polla desde la base hasta la

punta, su lengua golpeaba mi prepucio, m

ientras que yo intentaba no gemir,

la chupaba de miedo, su lengua se movía por toda mi polla, incluso chupaba y

lamía mis testículos. Terminó y dio paso a la primera alumna, su boquita con

labios bastante gruesos, me indicó que lo pasaría bien, y en efecto era una

alumna aventajada, de un golpe se la metió toda en la boca, y notaba cómo la

succionaba mientras con sus manos acariciaba mis testículos, todas miraban

atentamente y estaban deseosas de pasar primero, cuando llegó la última, la

iniciada de la noche anterior, yo estaba a punto de correrme, pero tenía que

aguantar. Se arrodilló y para mi sorpresa sacó una lengua larguísima, que

utilizó para lamer de abajo a arriba mi polla, se entretenía lamiendo a

conciencia la raja de mi prepucio dando un placer inaudito, la maestra al

ver mi estado, hizo que paráramos, con la decepción de ambos.

Entonces explicó que la verdadera clase empezaba en aquel momento, creo que

estaba deseando que la follara, porque se arrodilló en una tosca mesa, con

sus piernas abiertas y vi cómo sus jugos habían humedecido su abierto coño.

Me acerqué por detrás y le acaricié su coño con mi rabo, las alumnas

mientras tanto miraban atentas mis manipulaciones. La agarré de las caderas

y lentamente le introduje mi polla en su coño, la profesora gemía ya sin

control, y de su coño no paraba de manar líquido que humedecía mis

testículos, mientras, algunas alumnas se abrazaban haciéndose pajas

mutuamente sin quitar ojo a nuestra follada. La maestra se corrió dos veces,

noté las contracciones de su coño sobre mi polla, como si me estuvieran

ordeñando, yo cuando noté la explosión en mis testículos, la saqué de aquel

húmedo y estrecho agujero y me corrí en sus nalgas, haciendo que mi leche

corriera por su culo, bajando por sus labios y empapando sus muslos.

La profesora que estaba fuera de control y exhausta mandó una hora de

descanso, una especie de recreo, las chicas se acercaron a mí, ofreciéndome

sus encantos, pero las rechacé, excepto a la recién iniciada.

Decepcionadas se fueron a estirar en grupos, mientras se abrazaban y se

metían los dedos por todos lados, yo cogí de la mano a la chica y me la

llevé a un rincón dispuesto a follármela, cuando ya estaba a punto la

profesora me dijo que no podía follarla por su coño, le podía hacer lo que

quisiera excepto por su coño.

La puse a cuatro patas, cómo se doblaba la condenada, tenía ante mí la

magnifica visión de sus nalgas y el agujerito de su culo, que inmediatamente

empecé a lamer mientras ella se hacía una paja, introduje un dedo húmedo en

su culo y después dos para dilatar aquella maravilla. Mis dedos entraban

perfectamente, y a ella le gustaba, el movimiento de sus caderas no dejaba

lugar a dudas.

De repente una de las alumnas se unió a la fiesta abrazándome por detrás,

notaba sus tetas pegadas a mi espalda, la utilicé para que me lubricara bien

la polla, cosa que hizo encantada, entonces puse la punta de mi polla en

aquel maravilloso agujerito, y empecé a hacer presión, la chica primero

gemía de placer, la metí más adentro, mientras notaba cómo mi polla era

apretada en su culo, ahora ella se quejaba mientras yo seguía mi camino,

para ella doloroso y para mí placentero, doblé mi espalda hacia delante y la

embestí hasta llegar al fondo, ella gritó de dolor, mientras mis testículos

chocaban contra sus nalgas. Su esfínter se cerraba en la base de mi polla,

mientras la notaba perfectamente cogida por todo su culo, agarrándola por

las caderas inicié el mete saca, ahora sus gritos de dolor se confundían con

otros de placer, como una perra en celo, su mano estimulaba su clítoris

haciéndose una paja mientras mi polla le conquistaba su culo. La alumna que

tenía detrás, aprovechando mi posición de piernas abiertas, me estaba

trabajando el culo con su lengua, notaba la punta en mi hoyito y cómo éste

se estaba dilatando, a mi otro lado dos chicas hacían un 69 mientras no

quitaban ojo a mi follada. La iniciada se había corrido dos veces y estaba

por venirle el tercer orgasmo, en cada uno de ellos hab&ia

cute;a notado cómo todo

su culo comprimía mi polla, esperé que se corriera por tercera vez para

sacársela de aquel magnifico agujero, le hice dar la vuelta sentada, tenía

aquella carita delante de mi polla, y no quería dejar pasar la oportunidad,

empecé a hacerme una paja hasta que me corrí por toda su cara, nos echamos y

la alumna que tenía detrás, se ofreció para limpiar con su lengua toda mi

polla, en aquel momento sólo me faltaba un cigarrillo.

Agosto 2001

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Escrito por Marqueze

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