LA MUCAMITA CALENTONA I

Hola mi nombre es Fernando tengo 20 años y les escribo desde buenos aires Argentina para seguir relatándoles mis experiencias 100% reales con el sexo, como les conté anteriormente allá por el año 1998, cuando comencé a coger a mi vecina la cual fue una gran maestra para mi.

Pero ella consiguió otro amante y a mí no me gustaba compartirla, así que después de meses de sexo termino mi aventura con esa hermosa mujer, de ahí en más solo salía con chicas de mi edad las cuales me costaba mucho llevar a la cama, y poder disfrutar como lo hacia con mi vecina.

Pero mi sorpresa llegó cuando un día decidí ir a visitar a mi hermana la cual vive en una localidad no muy cercana a mi casa, al llegar pasé y saludé a mis sobrinos y me dirigí a la cocina a saludar a Rosa la mucama de mi hermana, y la que cuida a mis sobrinos desde que nacieron(el mayor tiene 7 años), pero al entrar a la cocina vi a Rosa pero junto a ella una joven muchacha deslumbró mi mirada, Rosa me saludó y me la presentó, ella es Elena se hará cargo de los chicos ya que yo tengo que viajar a Misiones (ella era de ahí) porque mi mamá esta muy enferma me dijo, mientras yo no paraba de mirar a Elena de arriba abajo.

Ese día estuve solo apreciando a Elena y solo deseaba poder hacerla mía, pero lo veía muy imposible ya que, al vivir tan lejos mi hermana no podría ir todos los días. Pasaron unas semanas y después de mucho pensarlo y aprovechando las vacaciones de mi padre que se quedaría cuidando la casa, convencí a mi mamá para irme a quedar a la casa de mi hermana con el pretexto de que no veía mucho a mis sobrinos(los cuales ya habían comenzado sus vacaciones de invierno), al llegar la volví a ver ya que me abrió la puerta que tenia con llave, la saludé y le dije si se acordaba de mi y me respondió que si, con ese tono de voz tan especial ya que como no les conté antes Elena es peruana, pasé, acomodé mi ropa en el cuarto de huésped y me dirigí a jugar con mis sobrinos, y así pasaron dos días los cuales no hacia más que masturbarme pensando en esa hermosa mucamita, y trataba de buscar la oportunidad de poder cogérmela, mientras que por las noches cuando llegaban mi hermana y mi cuñado de sus trabajos tenia que disimular que solo estaba ahí con la intención de cogerme a su joven mucama.

Ya estaba tres días en casa de mi hermana cuando al despertarme (muy tarde) me dirigí al baño, y al abrir la puerta estaba Elena agachada bañando a unos de mis sobrinos, esa imagen me paralizó ya que su culo apuntaba a mi y ella llevaba una pollera no muy larga, pero al darse vuela y decirme que esperara unos minutos que ya terminaba de bañarlo salí del baño, dejando la puerta abierta y observando (sin que se diera cuenta) la redondez de ese lindo culito, pero mi calentura era tanta que entré nuevamente y con mi pene completamente parado fui derecho a apoyarlo a su culo, el cual seguía inclinado, ella se dio vuelta y con cara de sorprendida me miró y me dijo, ¿que es lo que tienes ahí?, al escuchar eso tardé pero le respondí, algo que te haría muy feliz, a lo que ella solo sonrió, salí del baño ya habiendo dado un gran paso hacia mi conquista.

Al salir ella se dirigió al cuarto de mis sobrinos para terminar de cambiarlos y hacerles dormir la siesta, después de unos 30 minutos por fin salió, yo me paré delante de ella y con mi pene muy erecto me acerqué a su cuerpo y comencé a darle un apasionado beso, acompañado de caricias, mi mano fue bajando hasta llegar a tocar su culo el cual llevaba una tanga, tras separar nuestras bocas ella comenzó agarrar el bulto que tenia yo pidiendo salir, y así lo hizo, porque su siguiente paso fue sacarme el pantalón acompañado de el slip, y lograr que mi verga saliera disparada hacia arriba, y ella dijera que verga tan linda (mide 18 cm) y comenzara a estirarla de arriba abajo, haciéndome sentir un inmenso placer, pero después de unos minutos se situó delante de mi verga y comenzó a mamarla como una verdadera puta, la mamaba tan rápido como nunca me lo habían hecho, tanto que tras unos minutos no agua

nté más y me vine dentro de ella, que tragó parte de mi leche como si fuera un manjar, pero aún la cosa no quedaba ahí ya que todavía ni siquiera la había visto desnuda, que fue lo que precedí a hacer sacándole la camisa azul que llevaba, y desprendiéndole el sostén blanco quedaron ante mi unas pequeñas y hermosas tetas acompañadas con un par de grandes pezones, los cuales no paraba de lamer.

De a poco fui bajando y comencé a bajarle la pollera quedando solamente con su tanga blanca la que también saqué, y pude ver por fin ese rica conchita acompañada por algunos pelos, la dirigí a mi cuarto y al llegar se tiró sobre la cama abriendo sus piernas y dejándome su raya para chupar, de la cual salían abundantes jugos los que no paraba de tragar, mientras le devoraba el clítoris, haciéndole sentir un gran placer que acompañaba con gemidos, ya cuando mi verga empezó a tomar nuevamente tamaño la puse en su entrada vaginal y de un solo bombeo se la clavé toda, tenia una concha tan grande que si le metía dos vergas entraban cómodas (y eso que la mía tiene un ancho de 5cm) pero igual la disfrutaba ya que sus gritos así lo afirmaban, si, así, que rico, que lindo cogen los argentinos, que hermosa verga, metémela hasta el fondo, meneámela toda, si échame tu lechita adentro, quiero esos jugos en mi conchita, que rico así, hasta que tuvo su primer orgasmo y a los pocos segundos no aguanté más y salió por segunda vez mi leche, pero esta vez se perdió en la concha de Elena, que tras yo sacar mi verga, se ocupó de limpiarla mientras esta se iba cayendo.

Así terminamos exhaustos ese día que daba comienzo a una futura semana, en la cual no se salvaría ni un día de mamar y sentir mi verga, pero eso se los contare en otro relato.

Espero que les haya gustado mi historia

Autor: Fernando

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Escrito por Marqueze

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