La negra madurita y yo

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Me tumbé en la cama y ella empezó a cabalgarme, no me lo podía creer una mujerona así encima mío, en la cama de mis padres y jadeando a pleno pulmón, noté que me corría otra vez, así que cambié de posición y me puse yo encima empujando, que placer ella se retorcía de placer mientras yo sudando empujaba con todas mis fuerzas, la llené de leche, que gozada, que maravilla de polvo.

Soy un gran admirador, de la página, sobre todo de la sección de relatos y en especial de la de sexo con maduras, vivo en el norte de España, y desde siempre me han atraído las mujeres maduras, me parecen una delicia… en fin a pesar de eso jamás había estado con una hasta que me pasó lo que os voy a contar ahora.

A nuestro barrio, como a muchos otros barrios, han venido mucha población inmigrante, entre ellos muchos latinoamericanos, entre ellos la mujer protagonista del relato, se llama Mariela, es cubana y tiene 44 años, es separada y tiene 2 hijas una de mi edad, (yo tengo 24 años) y otra menor de 20. La cosa está en que esta mujer vino a vivir justo al portal contiguo al mío y casualidad su balcón da al lado de mi cuarto.

Mariela está muy bien físicamente, tiene unos pechos enormes, tendrá una talla 105 o así esta delgadita, pero tiene un culo de impresión, muy respingón, pero increíblemente tieso, vamos tiene al barrio maravillado, es altita, mide 1,76 y tiene el pelo largo oscuro, vamos una diosa de ébano.
En fin una tarde de sábado estaba aburrido en casa, eran las tres de la tarde y hasta las diez de la noche no había quedado con los amigos, y estaba fumándome un cigarro en el balcón cuando sale Mariela, yo me quedé maravillado mirándola, llevaba puesta una camiseta pegada que le marcaban todo, unos jeans y unos zapatos de tacón alto. Yo seguía mirándola y creo que hasta se me estaba cayendo la baba, ella estaba hablando por el móvil con alguien hasta que en voz alta lo mandó a la mierda, a quien fuera…

Yo me reí y ella en ese momento se percató que la estaba mirando y me empezó a dar conversación.

– Pufff estos hombres como sois, había quedado con un amigo y ya vez me llama a última hora y me dice que se va a quedar en casa porque está cansado y quiere echarse la siesta. Yo me reí y le contesté.

– Hombre, no todos somos así, yo odio las siestas y desde luego hay que ser anormal para quedarse durmiendo la siesta y no estar contigo con el modelazo que llevas hoy. – Muchas gracias mocetón, hay si todo fueran como tu… oye ¿y tú que haces en casa con el día que hace? – Nada, que no tengo plan hasta la noche y estoy aquí pasando el rato, además mis padres se han ido y estoy solo en casa. – Oye me apetece tomarme un café y se me ha acabado, – me dice ella-, ¿Puedo ir a tu casa y tomarme uno contigo así charlamos más cómodos?

Yo ya todo empalmado le digo que sí y así que en nada me fui para la puerta y le llevé hasta la sala donde nos tomamos una taza de café.

– Apenas un momento estábamos los dos totalmente desnudos besándonos… – Hoy tenía ganas de sexo y tu guapito creo que te pongo a cien así que te mereces que una hembra como yo te haga disfrutar… me gusta tu polla y ahora mismo te voy a hacer una mamada de impresión…

Y así fue que mamada, llegué al éxtasis fue así que no duré mucho y enseguida me corrí en su boca, algo que le encantó…

– Quiero que me lamas todo el cuerpo… así lo hice vamos empecé por la punta de los pies hasta la punta de la cabeza… ummm que cuerpo, que culazo duro, duro, no se las veces que lo lamí y lo mordí me estaba volviendo loco.

Que tetas enormes, la manos solo cubrían una parte de ellas, tenía unas aureolas enorme y unos pezones como garbanzos, en fin, después de aquello la tenía otra vez a tope y dispuesto a hacerla gozar…

– Ummm hagamos un 69, ella me puso sobre la cama y se colocó encima de mí, empecé a comerle ese coño, bueno la verdad que no daba abasto, le comía el coño, pero es que no podía resistirme a comerle el culo, así que subía y bajaba como un descosido… ella se la veía disfrutar conmigo… eso si llegó un momento en que de repente subió el ritmo de la mamada, yo me corrí al momento, pero sentí como ella también se corrió ya que sus flujos inundaron mi cara… que gozada, – ¿Que tal te lo estás pasando? – me preguntó, – Quiero que me folles ya, estoy toda caliente y quiero ser penetrada por este blanquito tan cabronazo que me está haciendo gozar…

Así lo hice, primeramente me tumbé en la cama y ella empezó a cabalgarme… no me lo podía creer una mujerona así encima mío, en la cama de mis padres y jadeando a pleno pulmón… noté que me corría otra vez, así que cambié de posición y me puse yo encima empujando… que placer ella se retorcía de placer mientras yo sudando empujaba con todas mis fuerzas…

Aaaaaaaaaahhhhhhhhh, mi mejor corrida… la llené de leche, que gozada… que maravilla de polvo… me quedé exhausto encima suyo mientras ella me acariciaba suavemente. Ay papito estás hecho un semental… me has hecho gozar tranquilo que no será la última vez que goces de mi cuerpo. Y así ha sido después del maravilloso sábado, hicimos el amor en otras ocasiones, en mi cama, en la suya, incluso una vez estando sus hijas en casa, lo que fue un marrón ya que nos pilló su hija en pleno apogeo… desde aquel día decidimos dejar de vernos y hace unos meses ella se marchó a Madrid a vivir… eso si me dejó un bonito regalo de despedida que lo contaré en otra ocasión…

P.D.: espero que os haya gustado… desde aquel día me encantan las maduras un beso a todas y espero vuestro mensajes.

Autor: Aztoratu

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Escrito por Marqueze

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